Priscila suspiraba bajito sintiendo esos dedos rozándole su precioso coñitopeludito, mientras Chente la besaba con ahincó, disfrutando de esos ricoslabios, que solo había soñado, pero ahora si estaba disfrutándolos como élsiempre había deseado y siguieron ellos fundidos en un rico beso, saboreandosus bocas, cuando Chente empezó a meter un dedo en la concha de Priscila y ellase respingo y soltó un gemido apagado contra los labios de Chente que la seguíabesando con pasión, profundizando el beso mientras sus lenguas danzaban entreellas reconociéndose, el dedo seguía hurgandoen una forma de gancho en la punta, haciendo que Priscila empezara a buscar eseroce que la volvía loca y que solo Pierre, hasta ese momento, había logradodescifrar, pero al estar con un hombres experimentado como Chente, está estabadejándose hacer, sentía ese rico roce y empezó a sentir otro dedo, pero estávez el pulgar, cerca de su clítoris, que lo rozaba apenitas, como con miedo,pero ya eso era suficiente para tener a Priscila disfrutando y Chente lo sabía,por las caras y muecas que ella hacía.
Mientras otro dedo entraba en esa cavidad femenina, haciendo que Priscilase respingara de nuevo, se separaron para tomar aire, y Chente no dejo dededearla, solo como él sabía, ella solo suspiraba y ponía sus manos sobre loshombros de Chente y entre suspiros dijo:
Vicente, por favor, … quiero… quiero que me lamas la vagina…. y después mepenetres con tu vergota – pedía ella concierto desdén o desesperación
Y eso se debía a como Don Chente la tocaba, frotándola con dos dedos yhaciendo que su clítoris disfrutara a más no poder, Priscila jadeaba conplacer, su respiración estaba algo pesada ya, cuando Chente en respuesta a esapetición, le medio un tercer dedo, haciendo que Priscila, por inercia, cerraralas piernas y gimiera con la boca tapada por su ropa interior, Chente espero unmomento a que Priscila se amoldara a esos tres dedos, ella se quitó las bragasde la boca y jadeante dijo:
mmmm… papito rico… sí que sabes cómo tocarme…, solo dame unos momentos,estoy sintiendo llena la pucha

Ok bebé, solo avísame, ¡¿¿no tenemos apuro o sí?? – no quiero lastimarte, me estas regalando unmomento que solo hacia soñado en mis sueños sabes, aún falta seguirestimulándote para lo que quiero – le decía Chente mientras le depositaba unbeso en su mejilla y luego en sus labios con ternura
Eso suena delicioso, me intrigas con eso – decía Priscila que le devolvíael gesto cariñoso, rozándole la mejilla con su mano, mientras le metía un dedoen la boca a Chente para que se lo chupara.
Se quedaron ahí, respirando pesadamente ambos por lo que hacían, era nuevoesto para ambos, a pesar de que, en alguna ocasión, habían fajado, fuera porlas mismas ganas de Priscila o por las de Chente, que estuvieran así, más cercanosde lo habitual, y que, a pesar de las ganas y la urgencia, esas caricas, eranalgo nuevo para ambos.
Priscila, suspiro de nuevo y separo las piernas, y se movió hacia delante,y con ese movimiento un gemido salió, lo que le dio luz verde a Chente deseguir con esos tres dedos ahí, jugando mientras estiraba en forma de tijeralos dedos, ya que Chente pudo sentir como las paredes internas de Priscilacedían y se estiraban, y su rostro con una sonrisa morbosa y suficiente leindicaban a gente de que, tarde o temprano, pudiera incluir un dedo más, y losempezó a mover con fuerza y delicadeza, alternándolos entre metiéndolos ,sacándolos,y dando pequeños micro círculos, haciendo que Priscila empezara a gemir un pocoalto y Chente, agarro la bolita de la ropa interior de Priscila y se la puso enla boca y se acercó al oído de ella, mientras seguía dedeándola con tres dedosy le dijo: trata de no hacer mucho ruido mi putita rica, te estoy disfrutandocómo se debe y claro que te chupare esa concha preciosa y te daré verga, peroprimero, quiero tenerte al borde…quiero estimularte bien antes de todo, se quela sorpresita que te tengo te gustara.

Así quedaron, Chente sentía como las piernas de Priscila empezaban atemblar y ya sabía que venía, se acercó de nuevo al oído y le susurró: Tienesganas de orinar, ¿verdad amor? .... lonotó, escucha, no te detengas, esa sensación no la aguantes, suéltala con ganassi – mientras le estampaba un lengüetazo desde su cuello, hasta su lóbulo y loempezó a morder delicadamente, cuando, Priscila se tensó y grito ahogado…. Unliquido transparente en gran cantidad, mojo la mano de Chente quien sonreíafeliz al ver lo que pasó… el le quitó de la boca a Priscila, su ropa interior yPriscila jadeaba con dificultad…
Mierda… jadeó Priscila, que aún temblaba por lo ocurrido.
Ella alzó la vista y vio, como Chente se metía los tres dedos a su boca ychupaba con gusto, lo mojado que había quedado su mano y decía con una sonrisa:que rica agua de beber tienes amor, no sabía que botaras mucho.
Eso hizo sonrojarse a Priscila y le dio un leve golpe a Don Chente en elhombro
Que había pasado, ella no sabía era algo nuevo y Don Chente lo evidencio, mientrasacercaba otra vez, su pulgar hacia el clítoris de Priscila y lo tocaba tímidamentede nuevo.
Eso fue un squirt bebé, ¿te gustó?
¿Qué si me gustó?, me encantó! – respondió ella, con un beso queprofundizo, mientras sus manos, tanteaban la dura verga de Don Chente bajo laropa de trabajo.

Que bueno, pero no es toda la sorpresa, eso fue una parte – dijo elguiñándole un ojo y por sorpresa de Priscila, los mismos tres dedos que Chentehabía chupado, los metió de nuevo en el coño de Priscila, haciendo que soltaraun gritito que Chente amortiguó con una de sus manos
Recuerda bebé, sin gritos, no queremos interrupciones de los chicos – dijoél
Y ella asintió con la cabeza, mientras la echaba hacia atrás, ya Chentesentía que sus tres dedos, estaban bien y la vagina de Priscila, se habíaamoldado perfecto a ellos.
Y acto seguido Chente metió un cuarto dedo, haciendo que Priscila sacara ungrito medio ahogado por la ropa interior de su boca y eso prendió al señor, quienempezó a besarle ese cuello, mientras la manos en forma de pala se quedo ahí,ya sabia el que había estirado o se había contraido suficiente el espacio, perosabia que debía ser un poco más, ya que la sorpresa para Priscila, era algo queel solo había probado en algunas ocasiones, Don Chente con la otra mano libre,empezó a subirle el suéter a su jefa y ante el quedaron esos perfectos pechos,cubiertos por un bra negro de encaje y le decía: pero que melones más precisosveo, están bien empaquetados para mí, ojala pudiera comérmelos y chuparlos,dijo el apenado con una leve sonrisa y cerrando los ojos.
Priscila se volvía a poner roja, porque, Don Chente le causaba eso, por queestaba ese trato salvaje, pero de cuido y esos piropos morbosos, le gustabacomo se oían de la boca de él. Que era esto que sentía, era muy diferente aalgo que había sentido con Pierre o Carlos, aunque Pierre había intentadohablarle así, en uno de sus tantos encuentros íntimos en sus ratos libres, nohabía tenido este efecto, ¿Qué era? ¿Sería que se estaba enamorando?
La mano con los cuatro dedos, seguía ahí quieta, y las respiracionespesadas, Chente sintió que ya la vagina se había amoldado a los dedos en formade pala, y con un dedo empezó a realizar, algunos micro círculos otra vez, loque pusieron a Priscila a respingarse de nuevo.
Eso preciosa, ya está- sabía que te gustaría esto
Y en efecto así era, por que Priscila se sacudía, por como los dedos, lerozaban ahí en su sexo. Solo con una mano, le había provocado esto Don Chente,y que pasaba con su boca y su pene, seria así de habilidoso, muchas preguntaspasaban por la cabeza de ella, mientras la echaba hacia atrás, disfrutando aún,cuando, otras vez, sus piernas temblaron y volvió a hacer un squirt, pero estavez, con menos intensidad y abundancia, pero si mojo, otra vez la mesa dondeestaba sentada, ya más relaja lo disfruto, no podía quejarse, había descubiertouna nueva forma de placer, ella jamás había pensado en ello, dejo que su cuerpose relajara y Chente dejo su mano ahí quieta mientras ella terminaba de tenersu segundo squirt, disfruto, las muecas placenteras de Priscila, su jefa, teníaalgo nostálgico, que le recordaba a alguien, si, a su difunta esposa Beatriz,él no hablaba mucho de ello, pero la señora Beatriz fue un pilar muy importanteen la vida de Don Chente, tanto en su relación de pareja, como en la intimidady eso era algo que el extrañaba mucho.
sin que ella se diera cuenta, Don Chente fue metiendo su dedo pulgar debajode los otros cuatro dedos que ya estaban dentro de la vagina de ella y fueempujando lentamente hasta los nudillos, porque acto seguido pasó algo quevolvió muy loca a Priscila e hizo que abriera los ojos muy grandes, Chenteluego de haber estado dilatando la vagina de Priscila con los dedos, gracias ala lubricación y lo mojada que estaba su jefa por sus dos squirts, metió supuño en la vagina y Priscila, empezó a temblar, cuando empezó a sentir que lamano de Don Chente abría y cerraba muy despacio, haciendo que su vagina seexpandiera a su nivel de respiración, Priscila, se quitó la tanga de la bocay jadeaba pesadamente, Don Chentesonreía, por fin lo había logrado, había metido un puño en el sexo de Priscila,.

¿Qué era esto?, Priscila temblaba y ponía los ojos en blanco nuevamente,esa sensación iba más haya de lo que había imaginado, y empezó a retorcerse deplacer, cuando una nueva oleada de sensaciones le llegó, ya que ahora sentía lamano de Chente, girar de un lado hacia otro
No pares… no pares. Ayyyyy!!!! Que rico, carajo… no pares papi- decía ella ensimismadaen su propio placer
Chente seguía así, cuando sintió, que las paredes de Priscila se tensaronuna vez más. Y él se rio y dijo burlonamente: vaya, vaya, jefecita, eres unainsaciable putita, ahora si voy a tomarme tu squirt, dijo y sacó la mano yPriscila tuvo que taparse con ambas manos la boca, mientras soltaba un gritoapagado, justo en el preciso instante en que empezó a correrse de nuevo y estávez, Chente había abierto su boca y recibía gustoso, el squirt de Priscila y losaboreaba con gusto, era un sabor indescriptible, Priscila, seguía temblandocon la boca tapada y los ojos cerrados. Chente se retiro un poco, fue a unextremo de la oficina específicamente al baño y busco papel para limpiar lo quehabían mojado y se acercó también al pequeño freezer de la oficina y saco dosbotellas de agua, se acercó algo tímido a Priscila quien seguía con los ojoscerrados, ya no tenia las manos en la boca, pero si los ojos cerrados y tratabade normalizar su respiración, después de tan semejante explosión de placer.

Else sentó en el taburete al lado de la mesa, donde estaba sentada Priscila, yespero a que ella abriera los ojos.
Chente respiraba pesado, por que sabia que lo que había hecho lo habíaexcitado mucho, hacia bastante tiempo que no le hacia fisting a una mujer, ypor lo que vio en Priscila le sorprendió mucho, no era de extrañar que lanostalgia se apodero de él, y en silencio unas lagrimas corrieron pro susmejillas.
Priscila ya un poco más tranquila, abrió los ojos lentamente, y vio labotella de agua al lado suyo, la tomó para abrirla y beber un gran sorbo deagua, pero vio a Don Chente, llorando en silencio, ella, vio a un hombrevulnerable, ella entendía el por que de ese llanto, no era un llanto por serinfiel, era un llanto silencioso desde la nostalgia y la intimidad de haberperdido al único ser que le había hecho feliz en su vida al señor Vicente,Priscila llegó a conocer a Doña Beatriz, mucho antes de la terrible enfermedadque se la llevó, ella era una mujer luchadora, firme, amoroso, incluso elladiría que muy morbosa, al igual que su marido, lo pensó con una pequeña sonrisa.Sabía que Don Chente, estaba faltó de una mujer, solo había escuchado rumoresde que no había vuelto a estar con otra, por miedo, por temor, pero por lovisto, era más por nostalgia y que ninguna le recordaba a Doña Beatriz, salvoPriscila, ella tenía algo que le hacía clic, y recordaba, como Chente le tirabalos perros, pero ella lo ignoraba por completó, pero algo tenía ese viejo quele era llamativo y se lo comentaba a Pierre, siendo su mejor trabajador Pierrevaloraba a Don Chente por la amistad que habían formado y que dentro de susposibilidades les ayudó a ambos, durante el periodo de convalecencia de laesposa del señor Chente, hasta el día en que la señora Beatriz falleció, esedía, algo dentro del señor Chente se apagó, no fue el mismo y le costórecuperarse luego de ese golpe.
Ella, abrió la botella de agua, y ese sonido, hizo que Don Chente selimpiara las lágrimas, y girara la cabeza de lado y trataba de aclararse la voz
Veo que ya estás mejor jefecita preciosa – le dijo con una sonrisa, a pesarde tener los ojos rojos aún por llorar
Sí, hehehe, gracias por el agua y por esto – dijo ella mientras mostrabasus dedos húmedos por el squirt
Chente sonería apenado, ella le devolvió la sonrisa
¿Así que hice un “squirt” … que es eso? ¡Siento que me estaba orinadofrente a usted que vergüenza! Y más si se estaba tomando ese orine mío, wacala,hahaha– pregunto ella algo apenada y dejando escapar una carcajada.

Hahaha, descuida, es normal si te apenas… mira, el squirt es la eyaculaciónfemenina, es cómo si te aflojaras y relajaras y hace que te vengas en un chorroliberando de golpe sin aguantar nada todo ese liquido que expulsas cuando tucuerpo esta al limite al no aguantar toda la presión
Ósea que me corrí – dijo ella tapándose la cara de pena
Sí, hahaha, y sabe muy deliciosa jefa, no tiene por qué apenarse - decíaChente
Priscila bebía un sorbo de agua y agacho la cabeza riéndose
Chente sintió que debía seguir explicándole; Si, si, es que aplique doscosas, hay algo que se llama edging que es llevarte al placer, frenar ycontinuar y finalizas con squirt
Priscila asintió, estaba aprendido algo que jamás había experimentado,sabía que debía mínimo intentar devolver este mismo placer a Don Chente, antesde que pasaran al sexo oral y a que este la penetrara.
Chente seguía en el banquito sentado y Priscila por algún motivo, le estirosus piernas y sus pies quedaron en su regazo, el los empezó a ver concuriosidad, no se atrevía a tocarlos, ella lo intuyo, porque no podía quitarlela vista de ellos y si hacia un movimiento, el no apartaba la vista
¿Tengo bonitos pies? – preguntó curiosa como una niña chiquita, mientras seagarra un mechón de pelo y jugaba con el de forma coqueta
Chente notó el tono pícaro en su voz y extendía sus manos a los pies dePriscila y los tocó, mientras los masajeaba lentamente y esto le hacíacosquillas a ella
Más que bonitos, son preciosos – decía el mientras, alzaba uno de los piesde Priscila y les daba un beso en cada planta del pie.

Ella volvió a poner sus pies, en el regazo del señor Chente y hubo una dudaque le surgió y no estaba segura de sí preguntar lo que estaba pensando en esosmomentos.
Dudaba, pero se lanzó al vacío y dio: Usted cree que pueda hacerle unapregunta – dijo ella con pena
Claro – dijo el sonriendo
¿Don Chente… esto lo hacía usted con Doña Beatriz? – preguntó ellacabizbaja, sabia que estaba tocando una fibra fuerte en la vida del viejo
El no respondió, solo agacho la cabeza, inmediatamente Priscila, bajo lospies de su regazo, se paró y le dijo: Disculpe… no quería ser entrometida y seque eso no me incumbe…no quería ponerlo triste.
Se preparaba para salir de ahí, sabía que había hecho una pregunta fuerte,se agacho y tomo sus pantalones que estaban en el piso y se disponía a ir albaño, cuando Don Chente la agarro de una de sus manos y la trajo hacia sí y ledijo con una seña, que se sentara sobre sus piernas, Priscila, con duda sesentó y se sorprendió, cuando las manos de Don Chente le pasaban con suavidadsus aterciopeladas y preciosas nalgas morenas, sintió como el hombre lasapretada gustosas y de ahí sonó una ligera nalgada: Plaff!, ella dio un saltitocon la cara sonrojada y cuando sus ojos se encontraron con los de Don Chente,vio esa mirada de pasión a como habían entrado a la oficina.
Si Priscila, decía él-, mientras seguía sobándole ambas nalgas a sujefa. Yo hacia todo esto con mi queridaBeatriz, no sabes lo mucho que disfrutábamos, cuantas fantasías hicimos,cuantas cosas experimentamos, cuanto culiabamos, decía el con una sonrisa ypudo sentir sobre su ropa de trabajo, que la vagina de su pequeña jefa, empezóa mojarse de nuevo, Priscila lo notó, eso no era usual, lo que acababa deconfesarle Don Chente la volvió a excitar. El seguía con ese agarre fuerte perotierno en sus nalgas. Priscila se sonrojaba

Gracias por preguntarme ello y por permitirme, estar contigo hoy, no sabeslas ganas que te tengo – decía, me recuerdas mucho a ella, como era de fogosa, demorbosa y con tan rico cuerpo, tal como lo eres tú
Eso hizo que Priscila se sorprendiera y le plantara un beso de lengua,profundo a Don Chente que este respondió, mientras la apegaba mas a ella yapretaba ese glorioso culito moreno que tanto deseaba. Ella de despego de loslabios de él y dirigió sus manos a la verga de Don Chente y sobando lentamentesobre la ropa le decía: ¿Sabe, usted ha sido tan bueno, conmigo hoy, que creoque debería compensárselo, no cree? Se que le dije que quiero que me haga unoral y me penetre, pero, necesitaremos, ¿mucha saliva primero, no cree?
El abrió los ojos como plato, que es lo que acababa de oír.
Perdone, pero usted quiere que….
Si Vicente, Pierre me dijo que me marcarás con tu semen, no me dijo de quemanera, no quiero que uses condón, quiero sentir tu lechita caliente dentro demi por favor… - dijo ella con una cara de suplica
Pero jefa, y que pasa si sale embarazada, ya cogió con Carlos, ahora loharía conmigo y no se si con el señor Pierre, pues ya sabe – decía el
No te preocupes por ello – ya te dije una orden no – dijo ello, mientrasvolvía a tomarle el bulto sobre la ropa, déjame verla por favor… quiero ver loque Doña Beatriz se comía a diario, quiero honrarla por que lo que me has dichome llegó profundo, no pienso reemplazarla, pero al menos, quiero ayudarte a quedisfrutes esta chance sí. Dijo ella con una sonrisa que jamás le había vistoChente con anterioridad a su jefa
Vicente no esperaba esa confesión, esa sonrisa sincera, era rara verla ensu jefa, era algo que poco veía en ella, siendo ella una mujer de templefuerte… obedeció a la orden, se bajo el overol de trabajo y quedo en ropainterior, sobre el taburete, Priscila abrió los ojos como plato, debajo de esaropa interior de Don Chente, parecía haber un gran miembro de buen tamaño. Ellacuriosa, se arrodillo y tocaba la puntita sobre la tela, que ya había estadohumedeciendo, acerco uno de sus dedos a su nariz y aspiro el olor a precum,algo en esa acción hizo que se prendiera, y con desespero, le hacia señas a don Chente que selevantara para bajarle el bóxer y cuando bajo el pedazo de tela, ante si saliófrente a sus ojos un gran miembro venoso, y algo rellenito de grosor, cómo deunos 17 cm que ya escurría precum de la punta, sorprendió a la jefa, nuncahabía visto una verga tan preciosa, la de Pierre era el tamaño estándar, perocumplidor y Carlos había dando un preview, pero Don Chente era otra liga, ellaagarro temblorosa con una de sus manos esa gran verga venosa marcada, con unacabezota grande y oscura, bañada por ese hilo de precum que escurría, y el pesoque tenia al igual que esas bolas, que estaban cargadas. Y con una de sus manosempezó a apretar suavemente las bolas de Don Chente haciendo que escurriera unpoco más de precum y con la otra mano empezó a distribuir ese líquido, por todala longitud de ese gran miembro, mientras veía la cara del viejo disfrutar ysuspirar mientras decía:
Hay mamita, esas manitos tuyas, saben apretar muy rico mi verga, no paresde hacerlo

Ella siguió subiendo y bajando la mano, haciendo suspirar a Don Chente y noaguanto mucho que fue moviendo sus labios hasta tener esa gran verga sobre suslabios y se preguntaba, ¿Cómo rayos me va a caber toda en la boca? Nunca habíamamado una tan grande, la de Pierre, no tiene este grosor…
Sin pensarlo mucho, le empezó a dar unos cuantos besos en esa punta babosapor precum y ella se re lamia los labios, luego de haber degustado por encima,ese liquido transparente delicioso, muy parecido a como lo había echo DonChente con ella. Entre abrió la boca y el aliento caliente lo siento Chente enla punta y dijo: Ufff mami, esa boquita tuya, quiere probar una buena leche madura,hehehe
Ella se sonrojo ante tal comentario y asintió con la cabeza, lo que decíael viejo era verdad y en eso ella abrió más la boca y empezó a tragarse laverga de Don Chente poco a poco y el viejo suspiraba de placer, con esfuerzo sela tragaba más y más y le daban arcadas, cada que intentaba ir un pocomás.

Ella se separo un poco pararespirar y Don Chente la tomo del cabello y la guio con cierta ternura ymorbosidad:
A ver linda, no tienes que demostrarme que te la puedes tragar toda a laprimera, ya te escuché las arcadas, hahaha, lo que menos queremos es accidentes.Hagamos algo, te voy a guiar paso a paso si, lo primero es que relajes tus músculosdel cuello y mandíbula, tenemos que hacer que tu cabecita se incline un pocohacia atrás para que la boca y el esófago hagan una línea recta, ¿sí?, y asíhicieron.
Eso perfecto, continuamos, ahora, vamos a lubricarme la verga, ya usasteparte de mi precum bien, perfecto, pero tu saliva nos será más útil vuelve abesarme la punta y pasas tu lengua por todo el tronco y las bolas, ¿ok?
Ella asintió e hizo eso, empezó a besarle la cabezota a Don Chente y elfeliz sonreía diciendo: eso mi amor, así, lo haces muy bien y delicioso.

Priscila siguió besando y lamiendo la puntita del pene, cuando saco sulengua y la empezó a pasar por todo el cuerpo y Don Chente, asentía con la cabezala acción, así se quedó ella por un largo rato, acto seguido Don Chente empezó a meterle la verga por la boca,lentamente haciendo pausas para que Priscila se acostumbrara al tamaño, dándoleespacio para que respirara y evitara las arcadas, y así fue que Priscila misma empezó a obligarse a no tragar saliva,sino que empezó a acumularla, cuando volvió a abrir sus labios para recibir lavergota de Don Chente, abrió la boca y cerro sus labios sobre el cuerpo y diouna ligera succión; Don Chente pudo escuchare sonido húmedo de y obsceno de lasaliva fluyendo . Ella empujo su cabeza hacia abajo y esa capa de humedadsalivosa que había acumulado, hizo que la cabeza de la verga resbalara por su lengua hasta chocar por sulengua hasta chocar con el fondo de sugarganta, dejando un hilo de salivaescurriendo por la comisura de sus labios, Don Chente le aplaudió en silencio yasentía con la cabeza al ver la imagen de ella, y de ahí le saco la verga de la boca y la dejo respirar y Priscila vioesa preciosa vergota bañada en su saliva y sin pensarlo volvió a metérseladespacio y mientras don Chente le deba pausas para que se acostumbrara yrespirara, así estuvieron un buen rato, hasta que Priscila, en una de esaschupadas lentas, sin previo aviso empezó a mamar un poco más rápido y DonChente tembló al sentir eso, una vitalidad había entrado en Priscila, quienseguía haciendo esos sonidos de succión y se escucha el sonido de : Glu glu gluglu glu!!

Si primor, eso, eso, chúpame la verga bien delicioso, lo haces bien putita,eso vamos, sigue así – decía y Priscila lo había con una devoción increíble, no estaba mintiendo cuando dijo que queríahonrar la memoria de doña Beatriz, lo estaba haciendo por ella y Don Chente lonotó con el ahincó que lo hacía, nuevamente Don Chente le saco la verga de laboca y le permitió respirar, acerco su verga y le empezó a dar golpecitos en laboca con la punta de su pene en al boca de Priscila y el decía: La bebé quieresu biberón con leche y ella ponía una carita triste y asentía con su cabeza yen efecto, Don Chente le acerco la verga y Priscila abrió la boca y seguíachupando y succionando bien esa vergota, cuando el mismo Don Chente, le volvióa tomar por la cabeza y esta vez el marco el ritmo, paro una pierna sobre elescritorio y empezó a profundizar las mamadas que le daba a Priscila, quienempezaba otra vez con las arcadas y los ojos se le pusieron llorosos. DonChente veía que ahora sí, Priscila podía tragarse su pene sin problemas y empezóa hacerle una garganta profunda, Priscila abrió los ojos al máximo al sentir lolargo que ya llegaba el pene de Don Chente dentro de su boca y la cantidadabundante de saliva que había
Ella pidió un momento para tomar aire, esto estaba siendo mucho para ella ydijo: ¿¿qué estás haciendo??
Pues, algo que se llama garganta profunda, veo que lo tomaste bien, ¿no?
Si… ¿esto era todo lo que puedes darme? – dijo ella desafiante a Don Chente
Y cuando menos lo espero, Don Chente le metió el pene sin aviso en la bocahasta el fondo y la dejo apretada así, y ella empezó a manotear y en eseinstante Don Chente la despego para que respirara

Priscila se sorprendió, ¿era esto lo que Pierre le había contado sobre lasdeepthroat?
Y en un arranque de rabia, volvió a meterse la vergota de Don Chente sinaviso y le indico que le dejara las manos ahí sin moverla, hasta que pidió pararespirar
¿¿Te gustó?? – preguntó Chente
Sí papito… que rica vergota me estoy comiendo, sabes delicioso…. ¿Y quéesperas para follarme la boca? Pidió ella con malicia
Pinche putita insaciable, comete mi vergota y tomate tu leche caliente – respondióChente.
Quien le empezó a coger la boca Priscila con una intensidad brutal,escuchando otra vez el:
Glu glu glu glu glu glu!!!! con másintensidad los sonidos de absorción, y las arcadas, y fue entonces que Priscilasintió una tensión en el pene de Don Chente, era una sensación que ella conocíaa la perfección y entonces, escurrió en su garganta, un chorro caliente deleche sabrosa que degusto tragándose una gran parte, pero debido a laabundancia que le lleno toda la boca y le hizo sacarse la verga de la boca y escupir una parte del semen que tenía,mientras otro poco le escurría de las comisuras de los labios y le quedaron losojos llorosos nuevamente, ella abrió laboca y le enseño a don Chente que se había tragado una buena cantidad de susemen, el viejo, quedo impresionado y su pene se bajó, Priscila ni corta ni perezosa,se limpió la comisura de los labios con el dorso de su mano, se acercó a lamesa y tomo otro gran sorbo de la botella de agua que Chente le había llevado,sintiendo el alivio fresco en su garganta antes de míralo a los ojos con pena,
Yo… este… no sé qué me paso – dijo ella

Chente se le acerco y la beso en sus labios, de los cuales sintió ese saborde squirt y semen combinado, y el beso se profundizo otra vez al llegar alengua, mientras Chente le apretaba el tarsero de nuevo y luego le daba dosnalgadas más: Plaf! Plaf!...
Eso si estuvo rico jefa, ese toda una tragadora de pitos y leche, creo queaun me queda algo de leche en las bolas, no quieres que te la heche adentro
¿Y tú que crees papito? – mientras siéntate, tomate toda el agua y descansaun poco, no quiero que te infartes, hahaha, - decía Priscila, quien volvía aagarrar la verga flácida de Don Chente y jugaba con ella un poco, mientrasambos se recuperaban, eran humanos, no maquinas para seguir cogiendo.
Se quedaron ahí viéndose, a los ojos, escuchando sus respiraciones, tomandoagua, mientras Priscila mantenía sus manos en el pene de Don Chente y el lasmanos en el glorioso culo de ella apretándola suavemente.
Me gusta que me nalguees, ¿sabes? -admitió Priscila
Con gustó lo seguiría haciendo, si tú quieres, le contestó
Si, sigue nalgueándome papi- contestó ella
Don Chente se sonrojo, con ese papi y se encogió de hombros, le gustaba quePriscila le dijera así, se sentía cómo un niño grande al lado de ella, con esaautoridad que solo ella emitía, ella lo noto y le dio un beso pequeño en laboca, el cual fue correspondido. Siguieron ahí, sentados viéndose a los ojos,Priscila se ruborizo, algo en la mirada de Don Chente la hacía sentir nerviosa,pero a a misma vez poderosa, era una sensación difícil de explicar y por quecon él, que tenia ese viejo que le atraía tanto.
Don Chente seguía relajándose, recuperándose, mientras que Priscila, quitólas manos del pene flácido de Don Chente, se agacho y dijo: creo que me tocalimpiarte esa linda verga con mi boca y ver si ahora, me puedes dar lechita enla conchita.

El asintió y dejo que su jefa, fuera la que llevara el ritmo está vez, ellacomenzó, con esos besos pequeños en la puntita y de ahí, se metió la vergacompleta en la boca, pero con tranquilidad, disfrutando de sentir el grantamaño en su boca, lamiendo aquellos rastros de semen que habían y poniéndolababosa con su saliva de nuevo, realizando una succión suave y blanda como siestuviera comiendo un caramelo, algo muy placentero y relajante a diferencia dela succión fuerte de hace un rato, estuvo en ese accionar un buen rato y aveces, se la saca de la boca para poder respirar y tomar algo de agua, paralimpiar cualquier residuo y refrescar el área, al ser su primera vez comiéndoseuna gran verga, las sensaciones eran muy diferentes, por lo que se lo tomódespacio, mientras hacia eso, Priscila jugaba con los testículos de Don Chente,sobándolos con suavidad, apretándolo ligeramente, y por mera curiosidad, empezóa posar sus manos sobre las nalgas de Don Vicente y las apretaba con pena, perofirmeza a la vez y ella le dio una nalgada: Plaf! ; sorprendiendo al viejo ysacándole una sonrisa, no esperaba eso y ella siguiendo en ese juego apretando,y cuando pasó un dedo, por el perineo de su mecánico, este pego un respingo,cosa que sorprendió a Priscila, quien se sacó el miembro de la boca y lepreguntó:
Te gustó que te pasara el dedo por ahí, ¿no?
El negó con pena, aunque Priscila, volvió a pasar un dedo por ahí y sevolvió a respingar Don Chente, hacia tiempo que no le tocaban esa área… seriaposible que esa chica, estaría dispuesto a darle ese viejo placer que solo suesposa pudo sacarle alguna vez. Priscila, se acercó ese mismo dedo y dejo caeruna gran cantidad de saliva en él, y de ahí paso, ese dedo ensalivado por esaárea y Don Chente gimió
Con que te gusta, que te estimulen esa área hehehe, dijo ella mientras bebíaotro gran sorbo de agua, mientras mantenía ese dedo así, sobando el perineo deDon Chente, asiendo que el viejo se retorciera de placer y ella entonces dijo:y que pasaría si con mis labios aún frescos por el agua, envolvió tucabezota suavemente …

Y ella empezó a lamerlo conpaciencia, haciendo una succión pausada. Chente dejó ir un gemido profundo alsentir el contraste helado y húmedo de la boca de Priscila y ese dedoensalivado que seguía rozándolo, sobre la piel sensible; poco a poco, sintiócómo la masa entre los labios de Priscila empezaba a ganar peso, a estirarse ya pulsar de nuevo hasta ponerse dura y venosa en su boca... Priscila lo habíalogrado, había hecho que se pusiera erecta esa gran verga, haciendo que ellaempezara a mojarse de nuevo de solo sentirla en su boca, bañándola en saliva denuevo y de ahí la saco de su boca, dejando que cayeran hilos de saliva y precumque volvían a gotear en la punta, la cual beso y entonces Don Chente, se paró yreclinó a Priscila sobre la mesa:
Dime si te duele si, dijo elmientras agarraba su pene y lo empezaba a pasar rozándolo, por la entrada de lavagina de Priscila y la sensación fría, viscosa y olorosa de saliva, precum ylo mojado de Priscila, hicieron que ella pegara un respingo, nunca habíasentido una sensación así, cuando ella pensó que Don Chente la penetraría, sesobresalto y cerró las piernas de golpe al sentir una lengua húmeda que toco suvagina, Don Chente se había agachado para hacerle sexo oral, empezó tocando consu lengua la vagina, quería saborearla de a poco y las reacciones de Priscilaindicaban que iba por buen camino.
Hace tiempo que no me cómo un coño,no sé si estaré tan oxidado o qué, pero… gracias por permitirme comerme el tuyoPris, tratare de hacer mi mejor esfuerzo dijo Chente, mientras alzaba la cabezay veía los ojos lujuriosos de su jefa, que asentía por esa petición que laderritió de nuevo
Te dije que te quería dar laoportunidad y no la estas desaprovechando, me tienes jodidamente caliente ycachonda, no sabes lo mucho que estoy aprendiendo contigo. respondió Priscilacon una sonrisa lujuriosa
Y acto seguido, Don Chente, volvióa hundir la cabeza suya, en el sexo de Priscila, en donde empezó a lamer, condelicadeza, esa vagina, como si estuviera comiéndose una paleta y entonces Priscilaempezaba a contonearse en la mesa, ya que la lamidas eran don esa devoción queella misma había entregado minutos atrás, sentía como Don Chente le besaba susmuslos y mordisqueaba con delicadeza, alternaba entre lamidas y mordidassuaves, y entonces en una de esas lengüetadas, sintió esa humedad Priscila yaestaba volviendo a lubricar, por lo que el le escupió en la vagina y usaba sulengua para tratar de humedecer lo mejor posible esa zona, haciendo quePriscila empezara a jadear
Eso bebé, disfruta tu turnoahorita, ya pronto vamos al acto principal, y no quiero que te duela
Ella solo gemía con una mano sobresu boca en respuesta y cerrando los ojos.

Don Chente seguía lamiendo ydisfrutando mordisquear esas hermosas piernonas de chocolate que le estabangustando así abiertas, Priscila, ya había estado lubricando mucho desde haciaun rato ya, y entonces, Chente uso dos de sus dedos para abrir los labios y ahívio ese clítoris, el cual empezó a hacer movimientos circulares manteniendo sulengua firme y usando saliva para hacer que el clítoris de Priscila se hincharalo suficiente, quedándose en esa posición disfrutando de lo sumisa que veía asu jefa, retorciéndose, tratando de no emitir gemidos o gritos, pero le eracasi imposible, por lo que ella misma agarro su ropa interior y se la metió enla boca, justo ahogando un gemido con grito, al sentir esa lengua dándole ese exquisitoplacer, que siguió dándole el viejo, estando ahí por un buen rato hasta que DonChente, paro un momento para respirar y Priscila lo miro serio a modo deprotesta de por qué había parado aquella divinidad y antes de que ella intensaquitarse la ropa interior de su boca, Chente paso un lametón largo desde el perineo, hasta la hendidura del clítoris,haciendo que Priscila arquera su espalda, hizo el mismo movimiento como unastres o cuatro veces y en todas Priscila arqueaba la espalda y justo cuandopensó que había dejado de arquear la espalda, lo volvió a hacer, pero esta veztemblando y dejando escapar un grito ahogado, ya que Chente encerró su boca enel clítoris de Priscila haciendo una succión rítmica y mientras usaba laabundante lubricación de Priscila para deslizarle dos dedos lubricados en susjugos, buscando su punto G, y hacer el agarre de gancho, para poder hacerlatemblar y en efecto así fue, encontró el punto G y lo estimulaba al mismo ritmode succionaba y Priscila se movía de un lado a otros, cerrando sus piernas ygritando ahogadamente, por tan placer extremo que sentía, hasta que se sacó laropa interior de la boca y ya le valía madres si la escuchaban gritar o no, perocuriosamente no lo hizo, solo hacia la mueca de los gritos y si secontorsionaba mucho ya si estuvo hasta que con una última sacuda ceso y jadeabapesado, mientras habría las piernas y Don Chente, salía con la cara empapada delubricación de Priscila, jadeante seacercó a él y le decía al oído: Métemelaya!!!! Ya no aguanto papi... quiero verga
Don Chente, otra vez, volvió apasar su pene erecto por la entrada de la vagina de Priscila y ella empujabapara tratar de penetrarse ella misma, pero Don Chente no la dejo,, la recostóde nuevo contra la mesa, se escupió en una mano y lubrico la vagina de Priscilay ahí con delicadeza, el empezó a meter suavemente la punta, su cabeza, entrela concha de Priscila, quien gemía, por sentir esa nueva verga entrando en suinterior dejando escapar un gemido ahogado y jadeante, Chente paro y espero unpoco, a que Priscila se acostumbrara, ahí quedo otro rato más, hasta que ellaasintió con la cabeza, para que siguiera y nuevamente, Priscila gimió pesado, sintiendo la mitad del miembro, aúnno le había entrado todo, por lo que Don Chente, paro de nuevo y espero otrorato más a que ella se acostumbrara a él, y así estuvo, respirando, viendo comoella hacia muecas de dolor, muecas de placer, se retorcía
Si te duele, no dudes en de…
Y.… quien... te dijo... que…pararás papito… vamos a la mitad... quiero llegar a la meta, quiero mi lechecalientita - dijo jadeante orgullosa y con una sonrisa de suficiencia
Don Chente se seguía sorprendiendopor como ella actúa, no le daba miedo el dolor o tal vez sí, pero no queríahacerlo sentir mal, no sabía, pero Priscila, sí que estaba disfrutando amontones de tan semejante trozo de carne titánico que la llenaba y la haciafeliz. En eso Don Chente empujo y el último tramo de su pito entro en Priscilay ella gimió: ¡¡¡¡AHH!!!! No lo pudo evitar, sintió rico ese última envión ytal cual las veces anteriores, Chente paro esperando a que su rica y deliciosajefa tragadora de pitos, pudiera acoplarse a su verga

Que bien sienta,me lleno- dijo ella conuna sonrisa
Me alegra escucharlo, ¿aún quieresesperar un poquito? – preguntó el
Sí, esperemos un poco, mientras,quítame el bra y chúpame las tetas -indico ella
Cómo ordene jefa – respondió el ycon esa habilidad innata de sus manos, desabrocho el bra negro de encaje y asu vista saltaron unas tetas de buen tamaño con unos pezones chocolates muyllamativos
¿Te gustan mis tetas papi? Preguntoella de manera inocente otra vez
Si, y justo en ese momento, seabalanzo, sobre esas tetas preciosas y las empezó a succionar con delicadeza,disfrutando de ellas, lamiéndolas como si fueras unas bolas de helado saborchocolate
Que rico las lames – decía Priscilasonrojada
Hehehe, hago lo que puedo jefa-contesto Chente mientras le mordía los pezones y entonces Priscila se mordíalos labios sensualmente

Así estuvieron un buen rato, hastaque Chente cambio las tetas por los labios de su jefa y le plantó otro bezoprofundo que duro unos minutos hasta quedarse sin aire ambos

Listo papi, ya me acostumbré a tupitote, ahora sí, dame con todo -decía ella guiñándole el ojo
Chente asintió con la cabeza yentonces, empezó el mete y saca, fue lento despacio primero, tratando de hacerque Priscila, disfrutara, que no le doliera y se acostumbrara a la sensación queestaría apunto de experimentar, mientras ella suspiraba con gemidos cada que elpene de Don Chente entraba con totalidad en su vagina una y otra vez, lento ycariñoso fue el inicio y quedaron así un largo rato, unos 3 o 5 minutos, ya nisabían cuánto llevaban cogiendo los dos... paulatinamente Chente fue subiendola velocidad, si veía alguna mueca dedolor bajaba la velocidad y Priscila lo agradecía dándole golpecitos en los brazo, así estuvieron en ese vaivén de placer mutuo, ambos disfrutaban, el porver a esa mujer que en sueños se había pensado coger y a ella, por estardisfrutando de tan riquísimo pito, se veían como que el uno para el otro; conla complicidad que estaban intimando.
Priscila dejo escapar un grito casicasi amortiguado y entonces, Chente supo que ya ahora si podía aumentar un pocomás la velocidad y así fue, iba en aumento, las estocadas que le daba aPriscila que se mordía los labios aguantando los gritos y gemidos, porque esaverga la estaba haciendo gozar de maravilla y los jadeos de ambos se mezclabanal unisonó y así estuvieron por otro largo rato, Priscila asintió otra vez y yacon eso Chente supo que debía aumentar la velocidad y asi fue, empezó apenetrar más rápido y más fuerte a Priscila que con sus dos manos se tapaba lasmanos y gritaba con fuerza, por la velocidad y la fuerza con que la penetraban,sentía que la estaban partiendo a la mitad, en una de esas embestidas se lecayeron las manos de la boca y soltó gritos: AHHHHHHH!!!! ¡¡¡¡MIERDA!!!! ¡¡¡QUEJODIDAMENTE RICO!!! ¡¡¡SIGUE ASÍ!!! MMMMMMMMMMM…. AYYYY PAPI!!!! Mmmmmm….¡¡¡¡¡Sigue sigue!!!!! ... Uffffff!!!!! ¡¡¡Dame!!! ¡!!!mierda!!! Ohhhhhh!!!! ¡Nopares carajo!!!! METEMELA HASTA ELFONDO!!!!

Chente al oír esto aumento muchomás la velocidad y Priscila volvió a taparse la boca lo mas duro que pudo ygritó de placer, ya no había dolor, era placer lo que sentía, lo disfrutaba,jadeaba pesado y empezó a enterrar las manos en la espalda de Chente, quien sentíacomo ella lo abrazaba con las piernas, hasta que el pene de Chente salió en unade esas, ella, se paró rápidamente de la mesa, hizo acostarse a Don Chente yella sin pensarlo dos veces dejo caer todo su peso, ensartándose la verga deDon Chente de una sola arrancándole otro grito. Aahhhhhhhhh!!!!!!!!!!!! Y donChente suspiro y sus ojos se pusieron en blanco, cuando Priscila empezó a darlesentones y el contacto de piel con piel, empezaba a escucharse en la oficina,llenando ese espacio entre ambos, disfrutando del sonido que hacían sus pelvischocando mutuamente, Priscila, se había levantado de nuevo y volvía a dejarsecaer sobre la verga de Don Chente y gimió esta vez, al sentir la ensartada ensu vagina y volvía a darle sentones, moviendo ella con fuerza, haciendo que lamadera de la mesa crujiera bajo el peso de ambos, disfrutando del peligro deser descubiertos o que si la mesa se cayera quedaran rota, ellos astillados yel ruido atrajera a todos corriendo por ver que había pasado, pero eso no importabaya, solo eran dos seres disfrutando del placer carnal de estar unidossexualmente gozando uno del otro y vaya que lo estaban haciendo con semejante escándalo,que para suerte de ellos, había una construcción y había mucho ruido que lesayudaba a tapar los gritos que se pegaba Priscila, al andar dándole sentones aChente, quien también había empezado a gemir con intensidad por los sentonesrecibidos.

En eso Priscila, cambio ladinámica y paso de dar sentones a cabalgar a Chente, para variar lavelocidad, y cambiar el ritmo develocidades, fue bajando la velocidad hasta llevarla a una más cómoda paraambos, mientras jadeaban:
Dios... Priscila, ese culote tuyo….Está para rompértelo todo mami – dijo el
No te preocupes papi… en la nocheserá tuyo para que me lo rompas - contesto ella
Y siguieron en ese vaivén lento,disfrutando de la tranquilidad que les daba esa posición, como subía y bajabaPriscila elegantemente mientras Chente le apretaba las tetas y los pezones paradarle una ayuda extra a ella quien lo agradecía con muecas mordiéndose lolabios y en eso Chente volvió a meterse las tetas de Priscila y empezaba ajugar con ellas de nuevo lamiéndolas y babeándolas de lo sabroso que sabían.
Estuvieron ahí otro largo rato.

hastaque Priscila, otra vez cambio la dinámica, volvió a empezar a darle sentones aChente mientras ese gemía de placer, por lo rico que se estaba cogiendo a sujefa, era todo un sueño, al fin, se le cumplía y más ahora que si jefa le habíadicho que se corriera dentro de ella, y eso era lo que estaba buscandocomplacerla, y sabia que aun le faltabuen tramo, Priscila jugaba con las velocidades, aumentándolas y abajándolas,volviendo loco a Chente que se contorsionaba y gemía, al igual que Priscilapor lo rico en que sus sexos chocabanperfectamente equilibrados y el cuarto volvía a llenarse de aplausos carnosos;Plap! Plap! Plap! Plap! Plap! ¡plap!
Era una sinfonía entre losaplausos, los gemidos y gritos de Priscila y los jadeos y gemidos de DonChente, estaban fundidos en eso, cuando la mesa volvía a crujir, bajo el pesode ambos, quienes se reían y volvían a fundirse en unos besos apasionados,dejándose llevar por la pasión, y el crujir de la mesa se unía a la sinfoníaque sonaba en ese cuarto, ya no les importaba nada, ese vaivén de sentonesestaba al máximo.

Chente se salió de Priscila y laempujo contra un viejo sillón que había en la oficina, y se tiro encima de ellay la siguió besando apasionadamente mientras, le rozaba su sexo con sus dedos yPriscila se movía desesperada por más, hasta que Chente la volvió a agarrardesde la cadera y en un movimiento rápido le dejo ir la verga otra vez en suvagina y la empezó a coger más duro y con mas intensidad, haciendo que ellagritara de placer: AHHHH!!!! ¡¡¡¡VICENTE, SÍ!!!! ¡¡¡VAMOS!!! OHHHH PAPI!!!¡¡DAME!! ¡¡¡DAME!!! OHHHH!!! ¡¡¡RICO!!! AHHHH!!!! ¡¡¡¡¡¡AY!!!!!!

Chente intensificaba las estocadasy el ritmo, Priscila se movía desenfrenadamente y desesperaba y gemía confuerza, con cada estocada que Chente le daba y ella lo disfrutaba a más, Chente sentía como las paredes de la vagina dePriscila lo apretaban en su pene, presionándolo rico, disfrutando de ese placergratificante siguieron por un largo rato en esa posición.
Ufff bebe, me falta poco para correrme,me tienes bien apretado decía el con esfuerzo
Si papi, vamos, quiero tu lechita...decía ella
Chente siguió en ese vaivén fuerte,cuando empezó a tener espasmos, Priscila ya sabia que pronto se tensaría paraexpulsar la leche que le quedaba adentro y estuvieron así cuando sintió esatensión sobre su cuerpo y Chente dejo escapar un gran gemido y entonces, Priscilasintió muy caliente dentro de su vagina y el chorro de leche que Chente lehecho adentro fue intenso… la llenó, hasta que empezó a escurrir leche por lavagina.

Chente salió de ella y cayó rendido a su lado, mientras Priscila seguíaexpulsando semen de su vagina, la cantidad que había recibido de Chente habíasido intensa, parece que su mecánico, tenia leche de sobra para darle, así queella se acerco temblorosa de piernas y se agacho a chuparle por una segundavez, ese pene flácido a Chente, para dejárselo limpiecito, después de haberledado una buena ración de leche, el viejo le había cumplido y superaba susexpectativas.
El la vio en esa posición y le pusola mano en la cabeza, mientras ella seguía así hincada y este decía: mi jodidajefa es una perrita putita insaciable, que sabe como ordeñar a un buen macho,hehehe
Ella se despegó y mostrándole lalengua, en donde tenia rastro de semen de lo que había limpiado, se los trago yvolvió a mostrarle la boca a Chente diciéndole: es que tu leche ha sido muyexquisita probarla y Carlos no se queda atrás, muy buenas leches he tomado hoy

En eso ella cayó en cuenta, ya erasu tercera ración de leche en lo que iba del día, había mamado dos buenasvergas y faltaba Pierre, a lo que ella se acordó y fue corriendo a buscar suteléfono y vio un mensaje de su esposo que decía: “Amor, nos vemos dentro de unrato, te llevo la bolsa y espero que Vicente me haya cumplido el favor quepedí, espero no hayas quedado agotada princesa, falta yo, por darte mi raciónde leche. Se sorprendió por que era verdad, Chente se le acercó por detrás y laabrazo, poniendo su pene flácido entres esas nalgas y leyendo por encima delhombro el mensaje de Pierre en el celular de Priscila, este le susurró en suoído: Misión cumplida jefa, espero al jefe le guste el regalo lechoso que ledeje y le soltó otra nalgada sonora a Priscila, que le respondió a Chente conun beso de lengua profundo y un apretón en la verga que lo dejo helado.
Lo hiciste bien viejito rico… estepene si que sabe llenar a una putica como yo, pero ya te dije, hoy seguimos lafiesta en la noche, planeo disfrutar con ustedes dos hoy - decía ella todasudorosa y pegajosa
Le soltó el pene a Chente y loinvitó sentarse, para que se recuperara, el viejo se sentó en el taburete todosudoroso, mientras Priscila regresaba del freezer con unas botellas de agua yun guineo para cada,
Esto es para ti por tan buenrendimiento y esto es para mí – decía ella al entregar el refrigero post sexointenso

Si que está preparada jefa, decíael jadeando un poco aún
Ella solo se río y se encogió dehombros, mientras abría la botella de agua y volvía a tomar una buena cantidad,después de haber mamado tanto pene y tragado, necesita un respiro y esa aguaera perfecto para eso.
Chente empezó a comerse el guineolentamente, mientras veía como Priscila buscaba su pantalón, pero primero secolocaba su tanguita negra que tanto había estado en su boca, y como ella alponerse el panty, sintió como el frío de la tela, apretándole la leche deChente contra su piel, estando aun de espaldas, Chente le decía:
Uffffff jefa, que espectáculovisual me estas regalando, con ese culo entangado negro, que se te marcaprecioso y mi marca que se están empezando a notar

Ella le sacudió las nalgas y enrespuesta recibió una nalgada y después un apretón que le dio un respingo, deahí se volvió a colocar su pantalón encima, y agarro el guineo de ella y loempezó a comer, mientras se sentaba junto a Chente y le colocaba sus pies sobresu regazo. Y este le acariciaba los pies con delicadeza causándoles cosquillasy ella riéndose con pena.
Ambos se quedaron un rato mássentados ahí, disfrutando de su compañía, pasados unos minutos, ella se levandotomo sus medias, de las puso, se calzo las botas y se fue al baño a limpiarsela cara, a arreglarse el pelo y lavarse las manos, mientras hacia eso, Chentela tomó de espaldas, y le abrazo, plantándole un dulce beso en su boca y luegoen su mejilla, otra ves se sonrojo ante tal acto.
No te pongas como tomate cada vezque tengo un gesto lindo contigo, es lo mínimo que puedo agradecerte – decía elriendo
Y ella le contesto con un puñosombre su hombre y le devolvió el beso, pero esta vez cerca de la comisura delos labios de el y le dio una nalgada también.
Espero a que ella saliera del baño,para el poder ir al baño a limpiarse, luego de tan precioso sexo que tuvo
Me pregunto si Carlos habráescuchado algo – inquirió Chente
Tal vez, no lo sabemos, hahaha,quizás y se haya llevado una sorpresa o no – respondió Priscila sonriendo
Caminaron otra vez a donde habíasido su espacio de sexo y descanso
Ambos volvieron a estar de frenteen el escritorio y ahí nuevamente Priscila y Chente intercambiaron un beso mastranquilo pero profundo, lo que sellaba ese encuentro entre ambos y quizás unposible romance entre ambos, pero era algo de lo que ella no estaba segura yque quería hablar con Pierre.
Se vieron fijamente y puesacordaron no decir nada, y pues salir por la puerta como si nada.
Mientras los demás trabajaban enlos demás carros, ya Carlos había terminado lo suyo y estaba caminando por ahí,directo a los baños, mirando hacia el frente tranquilo, giro su cabeza, en elprecioso momento en que veía que la puerta de la oficina de Priscila se habríay de ella salía Don Chente, arreglándose la ropa y mirando de reojo a su jefa,Carlos intuyo que algo había pasado ysonrió en modo cómplice, se podía decir que estaban a la par el y el señor Chente,ambos habían estado con la jefa ese día, y lo sabían, era un secreto a vocesentre ellos. Priscila le guiñaba un ojo a Carlos, mientras pasaba por ahí, comodiciéndole: Tu no has visto nada papito, acuérdate de los que hicimos, ambostienen derecho a disfrutar y el solo sonrió y siguió de largo dirigiéndose albaño.
En efecto Priscila y Chente notaronla complicidad de Carlos y vieron que el chico había entendido, no podíanpedirle más, se nota que había una especie de química entre ellos, era algo comoespecial y la jefa quería recompensar ese silencio, espero pacientemente a queel chico saliera del baño y cuando el caminaba de vuelta hacia su puesto detrabajo y paso por la oficina de Priscila, está lo tomo de la cinturaatrayéndolo ante sí y él ponía su brazo sobre la pared que daba a la espalda dePriscila.
Muy bien papito, gracias por elsilencio- le dijo ella a escasos centímetros de su boca
Carlos vio esos labios y entreabrió los suyos y pensaba en si le besaba ahí mismo…
De nada jefa – exclamo él
Y en ese momento, la tensión entreambos no se disipo sino que siguieron esa posición, y sus narices empezaban arozarse, el chico tenía algo que despertaba ese instinto en Priscila, algo muydiferente a lo que había pasado con Chente y entonces ocurrió que cerraron esabreca con un beso profundo de lengua que se intensifico un poco, al despegarsepara tomar aire, Carlos en un susurro al oído de Priscila le dijo: sabes asemen y guineo
Ella con esa misma acción, lesusurró: hahaha, te gustó el sabor de mi boca papito, es solo un abrebocas delo que haremos más luego
Me gusta como suena eso – respondióCarlos y nuevamente quedaron a centímetros sus narices, este se volteo y sedisponía a avanzar, cuándo sintió una nalgada departe de Priscila y una risita,vamos andando a callar y trabajar y en eso que Priscila se volteaba para ir aver como iban los demás, una nalgada y un apretón con el mismo agarre deChente, lo sintió y cuando giro su cabeza vio a Carlos que le sonreí y lesonreía diciendo: dos puedes jugar este juego jefa y el guiño el ojo
Eso fue todo, Priscila, se volvióloquita en ese instante, al recordar lo de Carlos y Chente, había encontrado ados hombres que la iban a complacer perfectamente, solo faltaba que Pierreentregara las indicaciones y no faltaba mucho para que el llegara, cuandoescucho el claxon del carro de su marido y ella salió corriendo a recibirlo conuna gran sonrisa de oreja a oreja.
Mientras otro dedo entraba en esa cavidad femenina, haciendo que Priscilase respingara de nuevo, se separaron para tomar aire, y Chente no dejo dededearla, solo como él sabía, ella solo suspiraba y ponía sus manos sobre loshombros de Chente y entre suspiros dijo:
Vicente, por favor, … quiero… quiero que me lamas la vagina…. y después mepenetres con tu vergota – pedía ella concierto desdén o desesperación
Y eso se debía a como Don Chente la tocaba, frotándola con dos dedos yhaciendo que su clítoris disfrutara a más no poder, Priscila jadeaba conplacer, su respiración estaba algo pesada ya, cuando Chente en respuesta a esapetición, le medio un tercer dedo, haciendo que Priscila, por inercia, cerraralas piernas y gimiera con la boca tapada por su ropa interior, Chente espero unmomento a que Priscila se amoldara a esos tres dedos, ella se quitó las bragasde la boca y jadeante dijo:
mmmm… papito rico… sí que sabes cómo tocarme…, solo dame unos momentos,estoy sintiendo llena la pucha

Ok bebé, solo avísame, ¡¿¿no tenemos apuro o sí?? – no quiero lastimarte, me estas regalando unmomento que solo hacia soñado en mis sueños sabes, aún falta seguirestimulándote para lo que quiero – le decía Chente mientras le depositaba unbeso en su mejilla y luego en sus labios con ternura
Eso suena delicioso, me intrigas con eso – decía Priscila que le devolvíael gesto cariñoso, rozándole la mejilla con su mano, mientras le metía un dedoen la boca a Chente para que se lo chupara.
Se quedaron ahí, respirando pesadamente ambos por lo que hacían, era nuevoesto para ambos, a pesar de que, en alguna ocasión, habían fajado, fuera porlas mismas ganas de Priscila o por las de Chente, que estuvieran así, más cercanosde lo habitual, y que, a pesar de las ganas y la urgencia, esas caricas, eranalgo nuevo para ambos.
Priscila, suspiro de nuevo y separo las piernas, y se movió hacia delante,y con ese movimiento un gemido salió, lo que le dio luz verde a Chente deseguir con esos tres dedos ahí, jugando mientras estiraba en forma de tijeralos dedos, ya que Chente pudo sentir como las paredes internas de Priscilacedían y se estiraban, y su rostro con una sonrisa morbosa y suficiente leindicaban a gente de que, tarde o temprano, pudiera incluir un dedo más, y losempezó a mover con fuerza y delicadeza, alternándolos entre metiéndolos ,sacándolos,y dando pequeños micro círculos, haciendo que Priscila empezara a gemir un pocoalto y Chente, agarro la bolita de la ropa interior de Priscila y se la puso enla boca y se acercó al oído de ella, mientras seguía dedeándola con tres dedosy le dijo: trata de no hacer mucho ruido mi putita rica, te estoy disfrutandocómo se debe y claro que te chupare esa concha preciosa y te daré verga, peroprimero, quiero tenerte al borde…quiero estimularte bien antes de todo, se quela sorpresita que te tengo te gustara.

Así quedaron, Chente sentía como las piernas de Priscila empezaban atemblar y ya sabía que venía, se acercó de nuevo al oído y le susurró: Tienesganas de orinar, ¿verdad amor? .... lonotó, escucha, no te detengas, esa sensación no la aguantes, suéltala con ganassi – mientras le estampaba un lengüetazo desde su cuello, hasta su lóbulo y loempezó a morder delicadamente, cuando, Priscila se tensó y grito ahogado…. Unliquido transparente en gran cantidad, mojo la mano de Chente quien sonreíafeliz al ver lo que pasó… el le quitó de la boca a Priscila, su ropa interior yPriscila jadeaba con dificultad…
Mierda… jadeó Priscila, que aún temblaba por lo ocurrido.
Ella alzó la vista y vio, como Chente se metía los tres dedos a su boca ychupaba con gusto, lo mojado que había quedado su mano y decía con una sonrisa:que rica agua de beber tienes amor, no sabía que botaras mucho.
Eso hizo sonrojarse a Priscila y le dio un leve golpe a Don Chente en elhombro
Que había pasado, ella no sabía era algo nuevo y Don Chente lo evidencio, mientrasacercaba otra vez, su pulgar hacia el clítoris de Priscila y lo tocaba tímidamentede nuevo.
Eso fue un squirt bebé, ¿te gustó?
¿Qué si me gustó?, me encantó! – respondió ella, con un beso queprofundizo, mientras sus manos, tanteaban la dura verga de Don Chente bajo laropa de trabajo.

Que bueno, pero no es toda la sorpresa, eso fue una parte – dijo elguiñándole un ojo y por sorpresa de Priscila, los mismos tres dedos que Chentehabía chupado, los metió de nuevo en el coño de Priscila, haciendo que soltaraun gritito que Chente amortiguó con una de sus manos
Recuerda bebé, sin gritos, no queremos interrupciones de los chicos – dijoél
Y ella asintió con la cabeza, mientras la echaba hacia atrás, ya Chentesentía que sus tres dedos, estaban bien y la vagina de Priscila, se habíaamoldado perfecto a ellos.
Y acto seguido Chente metió un cuarto dedo, haciendo que Priscila sacara ungrito medio ahogado por la ropa interior de su boca y eso prendió al señor, quienempezó a besarle ese cuello, mientras la manos en forma de pala se quedo ahí,ya sabia el que había estirado o se había contraido suficiente el espacio, perosabia que debía ser un poco más, ya que la sorpresa para Priscila, era algo queel solo había probado en algunas ocasiones, Don Chente con la otra mano libre,empezó a subirle el suéter a su jefa y ante el quedaron esos perfectos pechos,cubiertos por un bra negro de encaje y le decía: pero que melones más precisosveo, están bien empaquetados para mí, ojala pudiera comérmelos y chuparlos,dijo el apenado con una leve sonrisa y cerrando los ojos.
Priscila se volvía a poner roja, porque, Don Chente le causaba eso, por queestaba ese trato salvaje, pero de cuido y esos piropos morbosos, le gustabacomo se oían de la boca de él. Que era esto que sentía, era muy diferente aalgo que había sentido con Pierre o Carlos, aunque Pierre había intentadohablarle así, en uno de sus tantos encuentros íntimos en sus ratos libres, nohabía tenido este efecto, ¿Qué era? ¿Sería que se estaba enamorando?
La mano con los cuatro dedos, seguía ahí quieta, y las respiracionespesadas, Chente sintió que ya la vagina se había amoldado a los dedos en formade pala, y con un dedo empezó a realizar, algunos micro círculos otra vez, loque pusieron a Priscila a respingarse de nuevo.
Eso preciosa, ya está- sabía que te gustaría esto
Y en efecto así era, por que Priscila se sacudía, por como los dedos, lerozaban ahí en su sexo. Solo con una mano, le había provocado esto Don Chente,y que pasaba con su boca y su pene, seria así de habilidoso, muchas preguntaspasaban por la cabeza de ella, mientras la echaba hacia atrás, disfrutando aún,cuando, otras vez, sus piernas temblaron y volvió a hacer un squirt, pero estavez, con menos intensidad y abundancia, pero si mojo, otra vez la mesa dondeestaba sentada, ya más relaja lo disfruto, no podía quejarse, había descubiertouna nueva forma de placer, ella jamás había pensado en ello, dejo que su cuerpose relajara y Chente dejo su mano ahí quieta mientras ella terminaba de tenersu segundo squirt, disfruto, las muecas placenteras de Priscila, su jefa, teníaalgo nostálgico, que le recordaba a alguien, si, a su difunta esposa Beatriz,él no hablaba mucho de ello, pero la señora Beatriz fue un pilar muy importanteen la vida de Don Chente, tanto en su relación de pareja, como en la intimidady eso era algo que el extrañaba mucho.
sin que ella se diera cuenta, Don Chente fue metiendo su dedo pulgar debajode los otros cuatro dedos que ya estaban dentro de la vagina de ella y fueempujando lentamente hasta los nudillos, porque acto seguido pasó algo quevolvió muy loca a Priscila e hizo que abriera los ojos muy grandes, Chenteluego de haber estado dilatando la vagina de Priscila con los dedos, gracias ala lubricación y lo mojada que estaba su jefa por sus dos squirts, metió supuño en la vagina y Priscila, empezó a temblar, cuando empezó a sentir que lamano de Don Chente abría y cerraba muy despacio, haciendo que su vagina seexpandiera a su nivel de respiración, Priscila, se quitó la tanga de la bocay jadeaba pesadamente, Don Chentesonreía, por fin lo había logrado, había metido un puño en el sexo de Priscila,.

¿Qué era esto?, Priscila temblaba y ponía los ojos en blanco nuevamente,esa sensación iba más haya de lo que había imaginado, y empezó a retorcerse deplacer, cuando una nueva oleada de sensaciones le llegó, ya que ahora sentía lamano de Chente, girar de un lado hacia otro
No pares… no pares. Ayyyyy!!!! Que rico, carajo… no pares papi- decía ella ensimismadaen su propio placer
Chente seguía así, cuando sintió, que las paredes de Priscila se tensaronuna vez más. Y él se rio y dijo burlonamente: vaya, vaya, jefecita, eres unainsaciable putita, ahora si voy a tomarme tu squirt, dijo y sacó la mano yPriscila tuvo que taparse con ambas manos la boca, mientras soltaba un gritoapagado, justo en el preciso instante en que empezó a correrse de nuevo y estávez, Chente había abierto su boca y recibía gustoso, el squirt de Priscila y losaboreaba con gusto, era un sabor indescriptible, Priscila, seguía temblandocon la boca tapada y los ojos cerrados. Chente se retiro un poco, fue a unextremo de la oficina específicamente al baño y busco papel para limpiar lo quehabían mojado y se acercó también al pequeño freezer de la oficina y saco dosbotellas de agua, se acercó algo tímido a Priscila quien seguía con los ojoscerrados, ya no tenia las manos en la boca, pero si los ojos cerrados y tratabade normalizar su respiración, después de tan semejante explosión de placer.

Else sentó en el taburete al lado de la mesa, donde estaba sentada Priscila, yespero a que ella abriera los ojos.
Chente respiraba pesado, por que sabia que lo que había hecho lo habíaexcitado mucho, hacia bastante tiempo que no le hacia fisting a una mujer, ypor lo que vio en Priscila le sorprendió mucho, no era de extrañar que lanostalgia se apodero de él, y en silencio unas lagrimas corrieron pro susmejillas.
Priscila ya un poco más tranquila, abrió los ojos lentamente, y vio labotella de agua al lado suyo, la tomó para abrirla y beber un gran sorbo deagua, pero vio a Don Chente, llorando en silencio, ella, vio a un hombrevulnerable, ella entendía el por que de ese llanto, no era un llanto por serinfiel, era un llanto silencioso desde la nostalgia y la intimidad de haberperdido al único ser que le había hecho feliz en su vida al señor Vicente,Priscila llegó a conocer a Doña Beatriz, mucho antes de la terrible enfermedadque se la llevó, ella era una mujer luchadora, firme, amoroso, incluso elladiría que muy morbosa, al igual que su marido, lo pensó con una pequeña sonrisa.Sabía que Don Chente, estaba faltó de una mujer, solo había escuchado rumoresde que no había vuelto a estar con otra, por miedo, por temor, pero por lovisto, era más por nostalgia y que ninguna le recordaba a Doña Beatriz, salvoPriscila, ella tenía algo que le hacía clic, y recordaba, como Chente le tirabalos perros, pero ella lo ignoraba por completó, pero algo tenía ese viejo quele era llamativo y se lo comentaba a Pierre, siendo su mejor trabajador Pierrevaloraba a Don Chente por la amistad que habían formado y que dentro de susposibilidades les ayudó a ambos, durante el periodo de convalecencia de laesposa del señor Chente, hasta el día en que la señora Beatriz falleció, esedía, algo dentro del señor Chente se apagó, no fue el mismo y le costórecuperarse luego de ese golpe.
Ella, abrió la botella de agua, y ese sonido, hizo que Don Chente selimpiara las lágrimas, y girara la cabeza de lado y trataba de aclararse la voz
Veo que ya estás mejor jefecita preciosa – le dijo con una sonrisa, a pesarde tener los ojos rojos aún por llorar
Sí, hehehe, gracias por el agua y por esto – dijo ella mientras mostrabasus dedos húmedos por el squirt
Chente sonería apenado, ella le devolvió la sonrisa
¿Así que hice un “squirt” … que es eso? ¡Siento que me estaba orinadofrente a usted que vergüenza! Y más si se estaba tomando ese orine mío, wacala,hahaha– pregunto ella algo apenada y dejando escapar una carcajada.

Hahaha, descuida, es normal si te apenas… mira, el squirt es la eyaculaciónfemenina, es cómo si te aflojaras y relajaras y hace que te vengas en un chorroliberando de golpe sin aguantar nada todo ese liquido que expulsas cuando tucuerpo esta al limite al no aguantar toda la presión
Ósea que me corrí – dijo ella tapándose la cara de pena
Sí, hahaha, y sabe muy deliciosa jefa, no tiene por qué apenarse - decíaChente
Priscila bebía un sorbo de agua y agacho la cabeza riéndose
Chente sintió que debía seguir explicándole; Si, si, es que aplique doscosas, hay algo que se llama edging que es llevarte al placer, frenar ycontinuar y finalizas con squirt
Priscila asintió, estaba aprendido algo que jamás había experimentado,sabía que debía mínimo intentar devolver este mismo placer a Don Chente, antesde que pasaran al sexo oral y a que este la penetrara.
Chente seguía en el banquito sentado y Priscila por algún motivo, le estirosus piernas y sus pies quedaron en su regazo, el los empezó a ver concuriosidad, no se atrevía a tocarlos, ella lo intuyo, porque no podía quitarlela vista de ellos y si hacia un movimiento, el no apartaba la vista
¿Tengo bonitos pies? – preguntó curiosa como una niña chiquita, mientras seagarra un mechón de pelo y jugaba con el de forma coqueta
Chente notó el tono pícaro en su voz y extendía sus manos a los pies dePriscila y los tocó, mientras los masajeaba lentamente y esto le hacíacosquillas a ella
Más que bonitos, son preciosos – decía el mientras, alzaba uno de los piesde Priscila y les daba un beso en cada planta del pie.

Ella volvió a poner sus pies, en el regazo del señor Chente y hubo una dudaque le surgió y no estaba segura de sí preguntar lo que estaba pensando en esosmomentos.
Dudaba, pero se lanzó al vacío y dio: Usted cree que pueda hacerle unapregunta – dijo ella con pena
Claro – dijo el sonriendo
¿Don Chente… esto lo hacía usted con Doña Beatriz? – preguntó ellacabizbaja, sabia que estaba tocando una fibra fuerte en la vida del viejo
El no respondió, solo agacho la cabeza, inmediatamente Priscila, bajo lospies de su regazo, se paró y le dijo: Disculpe… no quería ser entrometida y seque eso no me incumbe…no quería ponerlo triste.
Se preparaba para salir de ahí, sabía que había hecho una pregunta fuerte,se agacho y tomo sus pantalones que estaban en el piso y se disponía a ir albaño, cuando Don Chente la agarro de una de sus manos y la trajo hacia sí y ledijo con una seña, que se sentara sobre sus piernas, Priscila, con duda sesentó y se sorprendió, cuando las manos de Don Chente le pasaban con suavidadsus aterciopeladas y preciosas nalgas morenas, sintió como el hombre lasapretada gustosas y de ahí sonó una ligera nalgada: Plaff!, ella dio un saltitocon la cara sonrojada y cuando sus ojos se encontraron con los de Don Chente,vio esa mirada de pasión a como habían entrado a la oficina.
Si Priscila, decía él-, mientras seguía sobándole ambas nalgas a sujefa. Yo hacia todo esto con mi queridaBeatriz, no sabes lo mucho que disfrutábamos, cuantas fantasías hicimos,cuantas cosas experimentamos, cuanto culiabamos, decía el con una sonrisa ypudo sentir sobre su ropa de trabajo, que la vagina de su pequeña jefa, empezóa mojarse de nuevo, Priscila lo notó, eso no era usual, lo que acababa deconfesarle Don Chente la volvió a excitar. El seguía con ese agarre fuerte perotierno en sus nalgas. Priscila se sonrojaba

Gracias por preguntarme ello y por permitirme, estar contigo hoy, no sabeslas ganas que te tengo – decía, me recuerdas mucho a ella, como era de fogosa, demorbosa y con tan rico cuerpo, tal como lo eres tú
Eso hizo que Priscila se sorprendiera y le plantara un beso de lengua,profundo a Don Chente que este respondió, mientras la apegaba mas a ella yapretaba ese glorioso culito moreno que tanto deseaba. Ella de despego de loslabios de él y dirigió sus manos a la verga de Don Chente y sobando lentamentesobre la ropa le decía: ¿Sabe, usted ha sido tan bueno, conmigo hoy, que creoque debería compensárselo, no cree? Se que le dije que quiero que me haga unoral y me penetre, pero, necesitaremos, ¿mucha saliva primero, no cree?
El abrió los ojos como plato, que es lo que acababa de oír.
Perdone, pero usted quiere que….
Si Vicente, Pierre me dijo que me marcarás con tu semen, no me dijo de quemanera, no quiero que uses condón, quiero sentir tu lechita caliente dentro demi por favor… - dijo ella con una cara de suplica
Pero jefa, y que pasa si sale embarazada, ya cogió con Carlos, ahora loharía conmigo y no se si con el señor Pierre, pues ya sabe – decía el
No te preocupes por ello – ya te dije una orden no – dijo ello, mientrasvolvía a tomarle el bulto sobre la ropa, déjame verla por favor… quiero ver loque Doña Beatriz se comía a diario, quiero honrarla por que lo que me has dichome llegó profundo, no pienso reemplazarla, pero al menos, quiero ayudarte a quedisfrutes esta chance sí. Dijo ella con una sonrisa que jamás le había vistoChente con anterioridad a su jefa
Vicente no esperaba esa confesión, esa sonrisa sincera, era rara verla ensu jefa, era algo que poco veía en ella, siendo ella una mujer de templefuerte… obedeció a la orden, se bajo el overol de trabajo y quedo en ropainterior, sobre el taburete, Priscila abrió los ojos como plato, debajo de esaropa interior de Don Chente, parecía haber un gran miembro de buen tamaño. Ellacuriosa, se arrodillo y tocaba la puntita sobre la tela, que ya había estadohumedeciendo, acerco uno de sus dedos a su nariz y aspiro el olor a precum,algo en esa acción hizo que se prendiera, y con desespero, le hacia señas a don Chente que selevantara para bajarle el bóxer y cuando bajo el pedazo de tela, ante si saliófrente a sus ojos un gran miembro venoso, y algo rellenito de grosor, cómo deunos 17 cm que ya escurría precum de la punta, sorprendió a la jefa, nuncahabía visto una verga tan preciosa, la de Pierre era el tamaño estándar, perocumplidor y Carlos había dando un preview, pero Don Chente era otra liga, ellaagarro temblorosa con una de sus manos esa gran verga venosa marcada, con unacabezota grande y oscura, bañada por ese hilo de precum que escurría, y el pesoque tenia al igual que esas bolas, que estaban cargadas. Y con una de sus manosempezó a apretar suavemente las bolas de Don Chente haciendo que escurriera unpoco más de precum y con la otra mano empezó a distribuir ese líquido, por todala longitud de ese gran miembro, mientras veía la cara del viejo disfrutar ysuspirar mientras decía:
Hay mamita, esas manitos tuyas, saben apretar muy rico mi verga, no paresde hacerlo

Ella siguió subiendo y bajando la mano, haciendo suspirar a Don Chente y noaguanto mucho que fue moviendo sus labios hasta tener esa gran verga sobre suslabios y se preguntaba, ¿Cómo rayos me va a caber toda en la boca? Nunca habíamamado una tan grande, la de Pierre, no tiene este grosor…
Sin pensarlo mucho, le empezó a dar unos cuantos besos en esa punta babosapor precum y ella se re lamia los labios, luego de haber degustado por encima,ese liquido transparente delicioso, muy parecido a como lo había echo DonChente con ella. Entre abrió la boca y el aliento caliente lo siento Chente enla punta y dijo: Ufff mami, esa boquita tuya, quiere probar una buena leche madura,hehehe
Ella se sonrojo ante tal comentario y asintió con la cabeza, lo que decíael viejo era verdad y en eso ella abrió más la boca y empezó a tragarse laverga de Don Chente poco a poco y el viejo suspiraba de placer, con esfuerzo sela tragaba más y más y le daban arcadas, cada que intentaba ir un pocomás.

Ella se separo un poco pararespirar y Don Chente la tomo del cabello y la guio con cierta ternura ymorbosidad:
A ver linda, no tienes que demostrarme que te la puedes tragar toda a laprimera, ya te escuché las arcadas, hahaha, lo que menos queremos es accidentes.Hagamos algo, te voy a guiar paso a paso si, lo primero es que relajes tus músculosdel cuello y mandíbula, tenemos que hacer que tu cabecita se incline un pocohacia atrás para que la boca y el esófago hagan una línea recta, ¿sí?, y asíhicieron.
Eso perfecto, continuamos, ahora, vamos a lubricarme la verga, ya usasteparte de mi precum bien, perfecto, pero tu saliva nos será más útil vuelve abesarme la punta y pasas tu lengua por todo el tronco y las bolas, ¿ok?
Ella asintió e hizo eso, empezó a besarle la cabezota a Don Chente y elfeliz sonreía diciendo: eso mi amor, así, lo haces muy bien y delicioso.

Priscila siguió besando y lamiendo la puntita del pene, cuando saco sulengua y la empezó a pasar por todo el cuerpo y Don Chente, asentía con la cabezala acción, así se quedó ella por un largo rato, acto seguido Don Chente empezó a meterle la verga por la boca,lentamente haciendo pausas para que Priscila se acostumbrara al tamaño, dándoleespacio para que respirara y evitara las arcadas, y así fue que Priscila misma empezó a obligarse a no tragar saliva,sino que empezó a acumularla, cuando volvió a abrir sus labios para recibir lavergota de Don Chente, abrió la boca y cerro sus labios sobre el cuerpo y diouna ligera succión; Don Chente pudo escuchare sonido húmedo de y obsceno de lasaliva fluyendo . Ella empujo su cabeza hacia abajo y esa capa de humedadsalivosa que había acumulado, hizo que la cabeza de la verga resbalara por su lengua hasta chocar por sulengua hasta chocar con el fondo de sugarganta, dejando un hilo de salivaescurriendo por la comisura de sus labios, Don Chente le aplaudió en silencio yasentía con la cabeza al ver la imagen de ella, y de ahí le saco la verga de la boca y la dejo respirar y Priscila vioesa preciosa vergota bañada en su saliva y sin pensarlo volvió a metérseladespacio y mientras don Chente le deba pausas para que se acostumbrara yrespirara, así estuvieron un buen rato, hasta que Priscila, en una de esaschupadas lentas, sin previo aviso empezó a mamar un poco más rápido y DonChente tembló al sentir eso, una vitalidad había entrado en Priscila, quienseguía haciendo esos sonidos de succión y se escucha el sonido de : Glu glu gluglu glu!!

Si primor, eso, eso, chúpame la verga bien delicioso, lo haces bien putita,eso vamos, sigue así – decía y Priscila lo había con una devoción increíble, no estaba mintiendo cuando dijo que queríahonrar la memoria de doña Beatriz, lo estaba haciendo por ella y Don Chente lonotó con el ahincó que lo hacía, nuevamente Don Chente le saco la verga de laboca y le permitió respirar, acerco su verga y le empezó a dar golpecitos en laboca con la punta de su pene en al boca de Priscila y el decía: La bebé quieresu biberón con leche y ella ponía una carita triste y asentía con su cabeza yen efecto, Don Chente le acerco la verga y Priscila abrió la boca y seguíachupando y succionando bien esa vergota, cuando el mismo Don Chente, le volvióa tomar por la cabeza y esta vez el marco el ritmo, paro una pierna sobre elescritorio y empezó a profundizar las mamadas que le daba a Priscila, quienempezaba otra vez con las arcadas y los ojos se le pusieron llorosos. DonChente veía que ahora sí, Priscila podía tragarse su pene sin problemas y empezóa hacerle una garganta profunda, Priscila abrió los ojos al máximo al sentir lolargo que ya llegaba el pene de Don Chente dentro de su boca y la cantidadabundante de saliva que había
Ella pidió un momento para tomar aire, esto estaba siendo mucho para ella ydijo: ¿¿qué estás haciendo??
Pues, algo que se llama garganta profunda, veo que lo tomaste bien, ¿no?
Si… ¿esto era todo lo que puedes darme? – dijo ella desafiante a Don Chente
Y cuando menos lo espero, Don Chente le metió el pene sin aviso en la bocahasta el fondo y la dejo apretada así, y ella empezó a manotear y en eseinstante Don Chente la despego para que respirara

Priscila se sorprendió, ¿era esto lo que Pierre le había contado sobre lasdeepthroat?
Y en un arranque de rabia, volvió a meterse la vergota de Don Chente sinaviso y le indico que le dejara las manos ahí sin moverla, hasta que pidió pararespirar
¿¿Te gustó?? – preguntó Chente
Sí papito… que rica vergota me estoy comiendo, sabes delicioso…. ¿Y quéesperas para follarme la boca? Pidió ella con malicia
Pinche putita insaciable, comete mi vergota y tomate tu leche caliente – respondióChente.
Quien le empezó a coger la boca Priscila con una intensidad brutal,escuchando otra vez el:
Glu glu glu glu glu glu!!!! con másintensidad los sonidos de absorción, y las arcadas, y fue entonces que Priscilasintió una tensión en el pene de Don Chente, era una sensación que ella conocíaa la perfección y entonces, escurrió en su garganta, un chorro caliente deleche sabrosa que degusto tragándose una gran parte, pero debido a laabundancia que le lleno toda la boca y le hizo sacarse la verga de la boca y escupir una parte del semen que tenía,mientras otro poco le escurría de las comisuras de los labios y le quedaron losojos llorosos nuevamente, ella abrió laboca y le enseño a don Chente que se había tragado una buena cantidad de susemen, el viejo, quedo impresionado y su pene se bajó, Priscila ni corta ni perezosa,se limpió la comisura de los labios con el dorso de su mano, se acercó a lamesa y tomo otro gran sorbo de la botella de agua que Chente le había llevado,sintiendo el alivio fresco en su garganta antes de míralo a los ojos con pena,
Yo… este… no sé qué me paso – dijo ella

Chente se le acerco y la beso en sus labios, de los cuales sintió ese saborde squirt y semen combinado, y el beso se profundizo otra vez al llegar alengua, mientras Chente le apretaba el tarsero de nuevo y luego le daba dosnalgadas más: Plaf! Plaf!...
Eso si estuvo rico jefa, ese toda una tragadora de pitos y leche, creo queaun me queda algo de leche en las bolas, no quieres que te la heche adentro
¿Y tú que crees papito? – mientras siéntate, tomate toda el agua y descansaun poco, no quiero que te infartes, hahaha, - decía Priscila, quien volvía aagarrar la verga flácida de Don Chente y jugaba con ella un poco, mientrasambos se recuperaban, eran humanos, no maquinas para seguir cogiendo.
Se quedaron ahí viéndose, a los ojos, escuchando sus respiraciones, tomandoagua, mientras Priscila mantenía sus manos en el pene de Don Chente y el lasmanos en el glorioso culo de ella apretándola suavemente.
Me gusta que me nalguees, ¿sabes? -admitió Priscila
Con gustó lo seguiría haciendo, si tú quieres, le contestó
Si, sigue nalgueándome papi- contestó ella
Don Chente se sonrojo, con ese papi y se encogió de hombros, le gustaba quePriscila le dijera así, se sentía cómo un niño grande al lado de ella, con esaautoridad que solo ella emitía, ella lo noto y le dio un beso pequeño en laboca, el cual fue correspondido. Siguieron ahí, sentados viéndose a los ojos,Priscila se ruborizo, algo en la mirada de Don Chente la hacía sentir nerviosa,pero a a misma vez poderosa, era una sensación difícil de explicar y por quecon él, que tenia ese viejo que le atraía tanto.
Don Chente seguía relajándose, recuperándose, mientras que Priscila, quitólas manos del pene flácido de Don Chente, se agacho y dijo: creo que me tocalimpiarte esa linda verga con mi boca y ver si ahora, me puedes dar lechita enla conchita.

El asintió y dejo que su jefa, fuera la que llevara el ritmo está vez, ellacomenzó, con esos besos pequeños en la puntita y de ahí, se metió la vergacompleta en la boca, pero con tranquilidad, disfrutando de sentir el grantamaño en su boca, lamiendo aquellos rastros de semen que habían y poniéndolababosa con su saliva de nuevo, realizando una succión suave y blanda como siestuviera comiendo un caramelo, algo muy placentero y relajante a diferencia dela succión fuerte de hace un rato, estuvo en ese accionar un buen rato y aveces, se la saca de la boca para poder respirar y tomar algo de agua, paralimpiar cualquier residuo y refrescar el área, al ser su primera vez comiéndoseuna gran verga, las sensaciones eran muy diferentes, por lo que se lo tomódespacio, mientras hacia eso, Priscila jugaba con los testículos de Don Chente,sobándolos con suavidad, apretándolo ligeramente, y por mera curiosidad, empezóa posar sus manos sobre las nalgas de Don Vicente y las apretaba con pena, perofirmeza a la vez y ella le dio una nalgada: Plaf! ; sorprendiendo al viejo ysacándole una sonrisa, no esperaba eso y ella siguiendo en ese juego apretando,y cuando pasó un dedo, por el perineo de su mecánico, este pego un respingo,cosa que sorprendió a Priscila, quien se sacó el miembro de la boca y lepreguntó:
Te gustó que te pasara el dedo por ahí, ¿no?
El negó con pena, aunque Priscila, volvió a pasar un dedo por ahí y sevolvió a respingar Don Chente, hacia tiempo que no le tocaban esa área… seriaposible que esa chica, estaría dispuesto a darle ese viejo placer que solo suesposa pudo sacarle alguna vez. Priscila, se acercó ese mismo dedo y dejo caeruna gran cantidad de saliva en él, y de ahí paso, ese dedo ensalivado por esaárea y Don Chente gimió
Con que te gusta, que te estimulen esa área hehehe, dijo ella mientras bebíaotro gran sorbo de agua, mientras mantenía ese dedo así, sobando el perineo deDon Chente, asiendo que el viejo se retorciera de placer y ella entonces dijo:y que pasaría si con mis labios aún frescos por el agua, envolvió tucabezota suavemente …

Y ella empezó a lamerlo conpaciencia, haciendo una succión pausada. Chente dejó ir un gemido profundo alsentir el contraste helado y húmedo de la boca de Priscila y ese dedoensalivado que seguía rozándolo, sobre la piel sensible; poco a poco, sintiócómo la masa entre los labios de Priscila empezaba a ganar peso, a estirarse ya pulsar de nuevo hasta ponerse dura y venosa en su boca... Priscila lo habíalogrado, había hecho que se pusiera erecta esa gran verga, haciendo que ellaempezara a mojarse de nuevo de solo sentirla en su boca, bañándola en saliva denuevo y de ahí la saco de su boca, dejando que cayeran hilos de saliva y precumque volvían a gotear en la punta, la cual beso y entonces Don Chente, se paró yreclinó a Priscila sobre la mesa:
Dime si te duele si, dijo elmientras agarraba su pene y lo empezaba a pasar rozándolo, por la entrada de lavagina de Priscila y la sensación fría, viscosa y olorosa de saliva, precum ylo mojado de Priscila, hicieron que ella pegara un respingo, nunca habíasentido una sensación así, cuando ella pensó que Don Chente la penetraría, sesobresalto y cerró las piernas de golpe al sentir una lengua húmeda que toco suvagina, Don Chente se había agachado para hacerle sexo oral, empezó tocando consu lengua la vagina, quería saborearla de a poco y las reacciones de Priscilaindicaban que iba por buen camino.
Hace tiempo que no me cómo un coño,no sé si estaré tan oxidado o qué, pero… gracias por permitirme comerme el tuyoPris, tratare de hacer mi mejor esfuerzo dijo Chente, mientras alzaba la cabezay veía los ojos lujuriosos de su jefa, que asentía por esa petición que laderritió de nuevo
Te dije que te quería dar laoportunidad y no la estas desaprovechando, me tienes jodidamente caliente ycachonda, no sabes lo mucho que estoy aprendiendo contigo. respondió Priscilacon una sonrisa lujuriosa
Y acto seguido, Don Chente, volvióa hundir la cabeza suya, en el sexo de Priscila, en donde empezó a lamer, condelicadeza, esa vagina, como si estuviera comiéndose una paleta y entonces Priscilaempezaba a contonearse en la mesa, ya que la lamidas eran don esa devoción queella misma había entregado minutos atrás, sentía como Don Chente le besaba susmuslos y mordisqueaba con delicadeza, alternaba entre lamidas y mordidassuaves, y entonces en una de esas lengüetadas, sintió esa humedad Priscila yaestaba volviendo a lubricar, por lo que el le escupió en la vagina y usaba sulengua para tratar de humedecer lo mejor posible esa zona, haciendo quePriscila empezara a jadear
Eso bebé, disfruta tu turnoahorita, ya pronto vamos al acto principal, y no quiero que te duela
Ella solo gemía con una mano sobresu boca en respuesta y cerrando los ojos.

Don Chente seguía lamiendo ydisfrutando mordisquear esas hermosas piernonas de chocolate que le estabangustando así abiertas, Priscila, ya había estado lubricando mucho desde haciaun rato ya, y entonces, Chente uso dos de sus dedos para abrir los labios y ahívio ese clítoris, el cual empezó a hacer movimientos circulares manteniendo sulengua firme y usando saliva para hacer que el clítoris de Priscila se hincharalo suficiente, quedándose en esa posición disfrutando de lo sumisa que veía asu jefa, retorciéndose, tratando de no emitir gemidos o gritos, pero le eracasi imposible, por lo que ella misma agarro su ropa interior y se la metió enla boca, justo ahogando un gemido con grito, al sentir esa lengua dándole ese exquisitoplacer, que siguió dándole el viejo, estando ahí por un buen rato hasta que DonChente, paro un momento para respirar y Priscila lo miro serio a modo deprotesta de por qué había parado aquella divinidad y antes de que ella intensaquitarse la ropa interior de su boca, Chente paso un lametón largo desde el perineo, hasta la hendidura del clítoris,haciendo que Priscila arquera su espalda, hizo el mismo movimiento como unastres o cuatro veces y en todas Priscila arqueaba la espalda y justo cuandopensó que había dejado de arquear la espalda, lo volvió a hacer, pero esta veztemblando y dejando escapar un grito ahogado, ya que Chente encerró su boca enel clítoris de Priscila haciendo una succión rítmica y mientras usaba laabundante lubricación de Priscila para deslizarle dos dedos lubricados en susjugos, buscando su punto G, y hacer el agarre de gancho, para poder hacerlatemblar y en efecto así fue, encontró el punto G y lo estimulaba al mismo ritmode succionaba y Priscila se movía de un lado a otros, cerrando sus piernas ygritando ahogadamente, por tan placer extremo que sentía, hasta que se sacó laropa interior de la boca y ya le valía madres si la escuchaban gritar o no, perocuriosamente no lo hizo, solo hacia la mueca de los gritos y si secontorsionaba mucho ya si estuvo hasta que con una última sacuda ceso y jadeabapesado, mientras habría las piernas y Don Chente, salía con la cara empapada delubricación de Priscila, jadeante seacercó a él y le decía al oído: Métemelaya!!!! Ya no aguanto papi... quiero verga
Don Chente, otra vez, volvió apasar su pene erecto por la entrada de la vagina de Priscila y ella empujabapara tratar de penetrarse ella misma, pero Don Chente no la dejo,, la recostóde nuevo contra la mesa, se escupió en una mano y lubrico la vagina de Priscilay ahí con delicadeza, el empezó a meter suavemente la punta, su cabeza, entrela concha de Priscila, quien gemía, por sentir esa nueva verga entrando en suinterior dejando escapar un gemido ahogado y jadeante, Chente paro y espero unpoco, a que Priscila se acostumbrara, ahí quedo otro rato más, hasta que ellaasintió con la cabeza, para que siguiera y nuevamente, Priscila gimió pesado, sintiendo la mitad del miembro, aúnno le había entrado todo, por lo que Don Chente, paro de nuevo y espero otrorato más a que ella se acostumbrara a él, y así estuvo, respirando, viendo comoella hacia muecas de dolor, muecas de placer, se retorcía
Si te duele, no dudes en de…
Y.… quien... te dijo... que…pararás papito… vamos a la mitad... quiero llegar a la meta, quiero mi lechecalientita - dijo jadeante orgullosa y con una sonrisa de suficiencia
Don Chente se seguía sorprendiendopor como ella actúa, no le daba miedo el dolor o tal vez sí, pero no queríahacerlo sentir mal, no sabía, pero Priscila, sí que estaba disfrutando amontones de tan semejante trozo de carne titánico que la llenaba y la haciafeliz. En eso Don Chente empujo y el último tramo de su pito entro en Priscilay ella gimió: ¡¡¡¡AHH!!!! No lo pudo evitar, sintió rico ese última envión ytal cual las veces anteriores, Chente paro esperando a que su rica y deliciosajefa tragadora de pitos, pudiera acoplarse a su verga

Que bien sienta,me lleno- dijo ella conuna sonrisa
Me alegra escucharlo, ¿aún quieresesperar un poquito? – preguntó el
Sí, esperemos un poco, mientras,quítame el bra y chúpame las tetas -indico ella
Cómo ordene jefa – respondió el ycon esa habilidad innata de sus manos, desabrocho el bra negro de encaje y asu vista saltaron unas tetas de buen tamaño con unos pezones chocolates muyllamativos
¿Te gustan mis tetas papi? Preguntoella de manera inocente otra vez
Si, y justo en ese momento, seabalanzo, sobre esas tetas preciosas y las empezó a succionar con delicadeza,disfrutando de ellas, lamiéndolas como si fueras unas bolas de helado saborchocolate
Que rico las lames – decía Priscilasonrojada
Hehehe, hago lo que puedo jefa-contesto Chente mientras le mordía los pezones y entonces Priscila se mordíalos labios sensualmente

Así estuvieron un buen rato, hastaque Chente cambio las tetas por los labios de su jefa y le plantó otro bezoprofundo que duro unos minutos hasta quedarse sin aire ambos

Listo papi, ya me acostumbré a tupitote, ahora sí, dame con todo -decía ella guiñándole el ojo
Chente asintió con la cabeza yentonces, empezó el mete y saca, fue lento despacio primero, tratando de hacerque Priscila, disfrutara, que no le doliera y se acostumbrara a la sensación queestaría apunto de experimentar, mientras ella suspiraba con gemidos cada que elpene de Don Chente entraba con totalidad en su vagina una y otra vez, lento ycariñoso fue el inicio y quedaron así un largo rato, unos 3 o 5 minutos, ya nisabían cuánto llevaban cogiendo los dos... paulatinamente Chente fue subiendola velocidad, si veía alguna mueca dedolor bajaba la velocidad y Priscila lo agradecía dándole golpecitos en los brazo, así estuvieron en ese vaivén de placer mutuo, ambos disfrutaban, el porver a esa mujer que en sueños se había pensado coger y a ella, por estardisfrutando de tan riquísimo pito, se veían como que el uno para el otro; conla complicidad que estaban intimando.
Priscila dejo escapar un grito casicasi amortiguado y entonces, Chente supo que ya ahora si podía aumentar un pocomás la velocidad y así fue, iba en aumento, las estocadas que le daba aPriscila que se mordía los labios aguantando los gritos y gemidos, porque esaverga la estaba haciendo gozar de maravilla y los jadeos de ambos se mezclabanal unisonó y así estuvieron por otro largo rato, Priscila asintió otra vez y yacon eso Chente supo que debía aumentar la velocidad y asi fue, empezó apenetrar más rápido y más fuerte a Priscila que con sus dos manos se tapaba lasmanos y gritaba con fuerza, por la velocidad y la fuerza con que la penetraban,sentía que la estaban partiendo a la mitad, en una de esas embestidas se lecayeron las manos de la boca y soltó gritos: AHHHHHHH!!!! ¡¡¡¡MIERDA!!!! ¡¡¡QUEJODIDAMENTE RICO!!! ¡¡¡SIGUE ASÍ!!! MMMMMMMMMMM…. AYYYY PAPI!!!! Mmmmmm….¡¡¡¡¡Sigue sigue!!!!! ... Uffffff!!!!! ¡¡¡Dame!!! ¡!!!mierda!!! Ohhhhhh!!!! ¡Nopares carajo!!!! METEMELA HASTA ELFONDO!!!!

Chente al oír esto aumento muchomás la velocidad y Priscila volvió a taparse la boca lo mas duro que pudo ygritó de placer, ya no había dolor, era placer lo que sentía, lo disfrutaba,jadeaba pesado y empezó a enterrar las manos en la espalda de Chente, quien sentíacomo ella lo abrazaba con las piernas, hasta que el pene de Chente salió en unade esas, ella, se paró rápidamente de la mesa, hizo acostarse a Don Chente yella sin pensarlo dos veces dejo caer todo su peso, ensartándose la verga deDon Chente de una sola arrancándole otro grito. Aahhhhhhhhh!!!!!!!!!!!! Y donChente suspiro y sus ojos se pusieron en blanco, cuando Priscila empezó a darlesentones y el contacto de piel con piel, empezaba a escucharse en la oficina,llenando ese espacio entre ambos, disfrutando del sonido que hacían sus pelvischocando mutuamente, Priscila, se había levantado de nuevo y volvía a dejarsecaer sobre la verga de Don Chente y gimió esta vez, al sentir la ensartada ensu vagina y volvía a darle sentones, moviendo ella con fuerza, haciendo que lamadera de la mesa crujiera bajo el peso de ambos, disfrutando del peligro deser descubiertos o que si la mesa se cayera quedaran rota, ellos astillados yel ruido atrajera a todos corriendo por ver que había pasado, pero eso no importabaya, solo eran dos seres disfrutando del placer carnal de estar unidossexualmente gozando uno del otro y vaya que lo estaban haciendo con semejante escándalo,que para suerte de ellos, había una construcción y había mucho ruido que lesayudaba a tapar los gritos que se pegaba Priscila, al andar dándole sentones aChente, quien también había empezado a gemir con intensidad por los sentonesrecibidos.

En eso Priscila, cambio ladinámica y paso de dar sentones a cabalgar a Chente, para variar lavelocidad, y cambiar el ritmo develocidades, fue bajando la velocidad hasta llevarla a una más cómoda paraambos, mientras jadeaban:
Dios... Priscila, ese culote tuyo….Está para rompértelo todo mami – dijo el
No te preocupes papi… en la nocheserá tuyo para que me lo rompas - contesto ella
Y siguieron en ese vaivén lento,disfrutando de la tranquilidad que les daba esa posición, como subía y bajabaPriscila elegantemente mientras Chente le apretaba las tetas y los pezones paradarle una ayuda extra a ella quien lo agradecía con muecas mordiéndose lolabios y en eso Chente volvió a meterse las tetas de Priscila y empezaba ajugar con ellas de nuevo lamiéndolas y babeándolas de lo sabroso que sabían.
Estuvieron ahí otro largo rato.

hastaque Priscila, otra vez cambio la dinámica, volvió a empezar a darle sentones aChente mientras ese gemía de placer, por lo rico que se estaba cogiendo a sujefa, era todo un sueño, al fin, se le cumplía y más ahora que si jefa le habíadicho que se corriera dentro de ella, y eso era lo que estaba buscandocomplacerla, y sabia que aun le faltabuen tramo, Priscila jugaba con las velocidades, aumentándolas y abajándolas,volviendo loco a Chente que se contorsionaba y gemía, al igual que Priscilapor lo rico en que sus sexos chocabanperfectamente equilibrados y el cuarto volvía a llenarse de aplausos carnosos;Plap! Plap! Plap! Plap! Plap! ¡plap!
Era una sinfonía entre losaplausos, los gemidos y gritos de Priscila y los jadeos y gemidos de DonChente, estaban fundidos en eso, cuando la mesa volvía a crujir, bajo el pesode ambos, quienes se reían y volvían a fundirse en unos besos apasionados,dejándose llevar por la pasión, y el crujir de la mesa se unía a la sinfoníaque sonaba en ese cuarto, ya no les importaba nada, ese vaivén de sentonesestaba al máximo.

Chente se salió de Priscila y laempujo contra un viejo sillón que había en la oficina, y se tiro encima de ellay la siguió besando apasionadamente mientras, le rozaba su sexo con sus dedos yPriscila se movía desesperada por más, hasta que Chente la volvió a agarrardesde la cadera y en un movimiento rápido le dejo ir la verga otra vez en suvagina y la empezó a coger más duro y con mas intensidad, haciendo que ellagritara de placer: AHHHH!!!! ¡¡¡¡VICENTE, SÍ!!!! ¡¡¡VAMOS!!! OHHHH PAPI!!!¡¡DAME!! ¡¡¡DAME!!! OHHHH!!! ¡¡¡RICO!!! AHHHH!!!! ¡¡¡¡¡¡AY!!!!!!

Chente intensificaba las estocadasy el ritmo, Priscila se movía desenfrenadamente y desesperaba y gemía confuerza, con cada estocada que Chente le daba y ella lo disfrutaba a más, Chente sentía como las paredes de la vagina dePriscila lo apretaban en su pene, presionándolo rico, disfrutando de ese placergratificante siguieron por un largo rato en esa posición.
Ufff bebe, me falta poco para correrme,me tienes bien apretado decía el con esfuerzo
Si papi, vamos, quiero tu lechita...decía ella
Chente siguió en ese vaivén fuerte,cuando empezó a tener espasmos, Priscila ya sabia que pronto se tensaría paraexpulsar la leche que le quedaba adentro y estuvieron así cuando sintió esatensión sobre su cuerpo y Chente dejo escapar un gran gemido y entonces, Priscilasintió muy caliente dentro de su vagina y el chorro de leche que Chente lehecho adentro fue intenso… la llenó, hasta que empezó a escurrir leche por lavagina.

Chente salió de ella y cayó rendido a su lado, mientras Priscila seguíaexpulsando semen de su vagina, la cantidad que había recibido de Chente habíasido intensa, parece que su mecánico, tenia leche de sobra para darle, así queella se acerco temblorosa de piernas y se agacho a chuparle por una segundavez, ese pene flácido a Chente, para dejárselo limpiecito, después de haberledado una buena ración de leche, el viejo le había cumplido y superaba susexpectativas.
El la vio en esa posición y le pusola mano en la cabeza, mientras ella seguía así hincada y este decía: mi jodidajefa es una perrita putita insaciable, que sabe como ordeñar a un buen macho,hehehe
Ella se despegó y mostrándole lalengua, en donde tenia rastro de semen de lo que había limpiado, se los trago yvolvió a mostrarle la boca a Chente diciéndole: es que tu leche ha sido muyexquisita probarla y Carlos no se queda atrás, muy buenas leches he tomado hoy

En eso ella cayó en cuenta, ya erasu tercera ración de leche en lo que iba del día, había mamado dos buenasvergas y faltaba Pierre, a lo que ella se acordó y fue corriendo a buscar suteléfono y vio un mensaje de su esposo que decía: “Amor, nos vemos dentro de unrato, te llevo la bolsa y espero que Vicente me haya cumplido el favor quepedí, espero no hayas quedado agotada princesa, falta yo, por darte mi raciónde leche. Se sorprendió por que era verdad, Chente se le acercó por detrás y laabrazo, poniendo su pene flácido entres esas nalgas y leyendo por encima delhombro el mensaje de Pierre en el celular de Priscila, este le susurró en suoído: Misión cumplida jefa, espero al jefe le guste el regalo lechoso que ledeje y le soltó otra nalgada sonora a Priscila, que le respondió a Chente conun beso de lengua profundo y un apretón en la verga que lo dejo helado.
Lo hiciste bien viejito rico… estepene si que sabe llenar a una putica como yo, pero ya te dije, hoy seguimos lafiesta en la noche, planeo disfrutar con ustedes dos hoy - decía ella todasudorosa y pegajosa
Le soltó el pene a Chente y loinvitó sentarse, para que se recuperara, el viejo se sentó en el taburete todosudoroso, mientras Priscila regresaba del freezer con unas botellas de agua yun guineo para cada,
Esto es para ti por tan buenrendimiento y esto es para mí – decía ella al entregar el refrigero post sexointenso

Si que está preparada jefa, decíael jadeando un poco aún
Ella solo se río y se encogió dehombros, mientras abría la botella de agua y volvía a tomar una buena cantidad,después de haber mamado tanto pene y tragado, necesita un respiro y esa aguaera perfecto para eso.
Chente empezó a comerse el guineolentamente, mientras veía como Priscila buscaba su pantalón, pero primero secolocaba su tanguita negra que tanto había estado en su boca, y como ella alponerse el panty, sintió como el frío de la tela, apretándole la leche deChente contra su piel, estando aun de espaldas, Chente le decía:
Uffffff jefa, que espectáculovisual me estas regalando, con ese culo entangado negro, que se te marcaprecioso y mi marca que se están empezando a notar

Ella le sacudió las nalgas y enrespuesta recibió una nalgada y después un apretón que le dio un respingo, deahí se volvió a colocar su pantalón encima, y agarro el guineo de ella y loempezó a comer, mientras se sentaba junto a Chente y le colocaba sus pies sobresu regazo. Y este le acariciaba los pies con delicadeza causándoles cosquillasy ella riéndose con pena.
Ambos se quedaron un rato mássentados ahí, disfrutando de su compañía, pasados unos minutos, ella se levandotomo sus medias, de las puso, se calzo las botas y se fue al baño a limpiarsela cara, a arreglarse el pelo y lavarse las manos, mientras hacia eso, Chentela tomó de espaldas, y le abrazo, plantándole un dulce beso en su boca y luegoen su mejilla, otra ves se sonrojo ante tal acto.
No te pongas como tomate cada vezque tengo un gesto lindo contigo, es lo mínimo que puedo agradecerte – decía elriendo
Y ella le contesto con un puñosombre su hombre y le devolvió el beso, pero esta vez cerca de la comisura delos labios de el y le dio una nalgada también.
Espero a que ella saliera del baño,para el poder ir al baño a limpiarse, luego de tan precioso sexo que tuvo
Me pregunto si Carlos habráescuchado algo – inquirió Chente
Tal vez, no lo sabemos, hahaha,quizás y se haya llevado una sorpresa o no – respondió Priscila sonriendo
Caminaron otra vez a donde habíasido su espacio de sexo y descanso
Ambos volvieron a estar de frenteen el escritorio y ahí nuevamente Priscila y Chente intercambiaron un beso mastranquilo pero profundo, lo que sellaba ese encuentro entre ambos y quizás unposible romance entre ambos, pero era algo de lo que ella no estaba segura yque quería hablar con Pierre.
Se vieron fijamente y puesacordaron no decir nada, y pues salir por la puerta como si nada.
Mientras los demás trabajaban enlos demás carros, ya Carlos había terminado lo suyo y estaba caminando por ahí,directo a los baños, mirando hacia el frente tranquilo, giro su cabeza, en elprecioso momento en que veía que la puerta de la oficina de Priscila se habríay de ella salía Don Chente, arreglándose la ropa y mirando de reojo a su jefa,Carlos intuyo que algo había pasado ysonrió en modo cómplice, se podía decir que estaban a la par el y el señor Chente,ambos habían estado con la jefa ese día, y lo sabían, era un secreto a vocesentre ellos. Priscila le guiñaba un ojo a Carlos, mientras pasaba por ahí, comodiciéndole: Tu no has visto nada papito, acuérdate de los que hicimos, ambostienen derecho a disfrutar y el solo sonrió y siguió de largo dirigiéndose albaño.
En efecto Priscila y Chente notaronla complicidad de Carlos y vieron que el chico había entendido, no podíanpedirle más, se nota que había una especie de química entre ellos, era algo comoespecial y la jefa quería recompensar ese silencio, espero pacientemente a queel chico saliera del baño y cuando el caminaba de vuelta hacia su puesto detrabajo y paso por la oficina de Priscila, está lo tomo de la cinturaatrayéndolo ante sí y él ponía su brazo sobre la pared que daba a la espalda dePriscila.
Muy bien papito, gracias por elsilencio- le dijo ella a escasos centímetros de su boca
Carlos vio esos labios y entreabrió los suyos y pensaba en si le besaba ahí mismo…
De nada jefa – exclamo él
Y en ese momento, la tensión entreambos no se disipo sino que siguieron esa posición, y sus narices empezaban arozarse, el chico tenía algo que despertaba ese instinto en Priscila, algo muydiferente a lo que había pasado con Chente y entonces ocurrió que cerraron esabreca con un beso profundo de lengua que se intensifico un poco, al despegarsepara tomar aire, Carlos en un susurro al oído de Priscila le dijo: sabes asemen y guineo
Ella con esa misma acción, lesusurró: hahaha, te gustó el sabor de mi boca papito, es solo un abrebocas delo que haremos más luego
Me gusta como suena eso – respondióCarlos y nuevamente quedaron a centímetros sus narices, este se volteo y sedisponía a avanzar, cuándo sintió una nalgada departe de Priscila y una risita,vamos andando a callar y trabajar y en eso que Priscila se volteaba para ir aver como iban los demás, una nalgada y un apretón con el mismo agarre deChente, lo sintió y cuando giro su cabeza vio a Carlos que le sonreí y lesonreía diciendo: dos puedes jugar este juego jefa y el guiño el ojo
Eso fue todo, Priscila, se volvióloquita en ese instante, al recordar lo de Carlos y Chente, había encontrado ados hombres que la iban a complacer perfectamente, solo faltaba que Pierreentregara las indicaciones y no faltaba mucho para que el llegara, cuandoescucho el claxon del carro de su marido y ella salió corriendo a recibirlo conuna gran sonrisa de oreja a oreja.
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