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Primer encuentro con el maduro (gay)

Hablamos por chat un par de veces. Él tenía 62 años. Al principio eran las típicas charlas para conocernos, pero lo que realmente me encendió fue cuando empezó a elogiarme por cómo me quedaba la tanga en las fotos. Ese comentario despertó algo muy femenino en mí, sobre todo viniendo de un hombre bastante mayor.Sus fotos mostraban su pija: linda, gruesa, completamente depilada. En las charlas fuimos explorando nuestros gustos y fantasías. Me describía situaciones que me ponían a mil, como él besándome por detrás mientras yo estaba contra la pared, apoyando su verga dura contra mi tanga y manoseándome las tetas. Cada mensaje subía más la temperatura.Después de un par de conversaciones intensas, me propuso vernos. Solo un rato: daríamos una vuelta en su auto y veríamos qué pasaba. Me sugirió ir al faro, un lugar tranquilo y poco transitado cerca de donde vivíamos. Quedamos a las 11 de la noche.Estaba muy nervioso, pero también muy excitado. Un rato antes de salir me puse un jogger y, debajo, mi tanga favorita. Nunca había salido así, pero sabía que sentirla me daría esa excitación que transforma los nervios en algo más erótico. Me puse una campera larga por si acaso y fui al punto de encuentro.Solo sabía la marca, el color del auto y las últimas cifras de la patente. Cuando apareció a las 11:05, subí casi mudo de los nervios. Él, en cambio, estaba muy tranquilo: canoso, con bigotito, camisa y vaqueros. Me sonrió y me dijo que me relajara. Sin decir mucho más, tomó mi mano y la llevó directamente a su bulto. Estaba caliente y ya bastante duro. Al principio la retiraba en los semáforos, pero pronto mi mano volvía sola, acariciándolo por encima del pantalón.Llegamos al faro y estacionó en un lugar apartado. Apenas apagó el motor me miró y me dio un beso profundo, de lengua. Respondí con ganas. Mientras nos besábamos sacó su pija y yo empecé a masturbarlo. Él metió la mano por detrás de mi jogger y sonrió al descubrir la tanga.—Qué rico… —murmuró.Me hizo chuparle un dedo y luego lo llevó directo a mi colita, acariciándola por encima de la tela. Después lo metió despacio. Yo, mientras tanto, me agaché y le empecé a comer la pija. Estaba limpia, tibia, con un poco de líquido preseminal. Me pidió que lo besara para que también lo probara.A partir de ahí todo fue puro deseo: yo chupándolo con ganas, lamiéndole los huevos como me pedía, mientras él jugaba con mi culo, metiendo y sacando el dedo cada vez más profundo. Estuvimos un buen rato así, pero solo teníamos media hora. Terminamos bajando la excitación con besos más suaves y tranquilos.De vuelta, hablando de nuestras experiencias, me dijo que la próxima vez quería que fuera en un telo.Llegué a casa todavía temblando, pensando que quizás no quería repetirlo… pero a los pocos minutos me di cuenta de que me había encantado. Mucho

1 comentarios - Primer encuentro con el maduro (gay)

Banananueva
Uy que lindo relato! Me encantaria sumarme o hacer algo juntos!!