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Tia demasiado mala/Cap1

Tia demasiado mala/Cap1

CAPITULO 1





En el segundo círculo de la metrópoli, donde el asfalto se cansa,  habían construido su nido. Él viajaba en el mundo de los números y los contratos, vendiendo el acero y el motor del progreso. Ella era el ancla en el mar de gente, la cajera que daba el cambio y la despedida en el templo del consumo diario.





Desde fuera, la suya parecía la vida perfecta. A sus treinta y cinco años, tras seis de matrimonio, Paloma y Carlos encarnaban el modelo a seguir: una pareja que, al menos ante los ojos de los demás, había encontrado el delicado equilibrio entre la rutina y la diversión. Salían con amigos, hacían algún que otro viaje y disfrutaban de una existencia aparentemente normal y satisfactoria. Sin embargo, bajo esa fachada de estabilidad y éxito cotidiano, ambos sabían bien que todo no era más que una actuación muy bien ensayada, un decorado que ocultaba el vacío que poco a poco se iba abriendo paso entre ellos.









El ambiente respiraba esa familiaridad cómoda, la clase de complicidad que solo otorga el paso implacable de los años. Se conocían desde que eran apenas unos chiquillos, cuando las rodillas raspadas y los secretos de adolescencia eran el pan de cada día, por lo que los filtros hacía mucho tiempo que habían dejado de existir entre ellos.
Fue en medio de ese bullicio, entre una carcajada sonora y otra que se ahogaba en las copas, cuando alguien levantó la mano, señaló a Paloma directamente con el dedo y esbozó una sonrisa cargada de una picardía inconfundible, lanzando una frase que detuvo de golpe el aire en la mesa y dejó a todos expectantes.






- Que nadie se engañe, la auténtica chichona de nosotras es Pal! Tú eres la que se lleva el premio gordo, no busquen más! — exclamó Mari aquella tarde, rompiendo el aire con una carcajada cómplice, mientras la apuntaba directamente con el dedo en medio de las risas generalizadas de todo el grupo de siempre.





Pero tenía razón; ella era la tetona del grupo y punto. No había discusión posible. Era una de esas leyes naturales e inapelables: en cualquier manada de hembras, siempre tenía que haber una que destacara por encima de las demás, la que portara los atributos más generosos y exudara una fertilidad casi animal, impregnando el aire como si se tratara de un perfume fino y embriagador.
Esa abundancia era una señal milenaria, un aviso primitivo y directo para los machos de que ahí estaba el refugio del deseo. Y Paloma no solo cumplía con la señal, sino que era el espectáculo completo, una tentación andante. Era el cántaro de miel definitivo, sí, pero uno que amenazaba con romperse de tan lleno, con unas chichotas monumentales que parecían a punto de reventar las costuras de su vestido, prometiendo una noche de pura carne, sudor y descontrol. Y los hombres, por supuesto, no tenían el menor margen de elección: caían como moscas, incapaces de apartar la mirada y arrastrándose mansamente para terminar babeando a sus pies.






Ella no era especialmente guapa, de 1,65, tenía unos ojos negros pequeños y redondos, una nariz rectilínea normal, unas sonrosadas mejillas y unos labios perfilados y apetitosos, de rostro era más bien normal, la típica mujer común, con las cejas hechas en la medida!! en forma de curva perfecta, un poco de rímel en las pestañas, algo de colorete en las mejillas y pintalabios húmedos en tonos con rosa y a la calle!!! Tenía una melena bien cuidada lacia y sedosa, peinada con raya al medio y cuyas puntas le llegaban a la mitad de la espalda, su color natural era el castaño oscuro, pero se lo teñía desde los 14 años de rubio claro, el color de pelo favorito de su pareja.









Pero sabemos de lo importante, ella tenía unas tetas con madre. Unas tetas de 100!!! y copa H, que las hacen tan grandes!!! Eran unas gotas de lluvia enormes, pura carne pesada que se le desbordaba por los costados del sujetador como dos paneles que no caben en el horno. Daban ganas de acostarse abajo y que te cayeran encima, a ver si te mataban de placer!!! Y lo de dar de mamar a su hija, pues ni puto caso. Esas tetas seguían turgentes, duras, en su punto más top!!! Y cuando se las soltaba, cuando colgaban libres, sus pezones se ponían muy erectos, duros como clavos, apuntando hacia adelante, como si estuvieran buscando una boca para meterse....











Era la perra chichona del grupo. Y las demás amigas ya se habían hecho a la idea!! Pero en el pasado, cuando todas andaban buscando palo, ella era su arma secreta. Se metía en esos sostenes de mierda que le achicaban dos tallas, se ponía una blusa escotada y salía a la caza. Sus tetotas, ya de por sí enormes, se veían como dos globos a punto de estallarse!!! Y los grupos de hombres, los machos, las seguían a todas partes, las acechaban, como un grupo de lobos alrededor de una cerva herida, sabiendo quién era la presa más jugosa.









El único pique real era con Raquelita, "la Loba". Era la alta del grupo, 1.73 de pura pierna, pelo castaño, ojos azules y unos labios que te prometían una noche de infierno. Tenía un ego que no cabía en la puta habitación. Se vestía siempre para provocar, y en la perfumería donde trabajaba era la reina, la que más hombres atendían, de lo que presumía como una diosa. Su punto débil: sus tetas. Con una talla ochenta, se sentía inferior frente a Paloma. Así que se operó. Se gastó sus ahorros al ponerse un par de tetas de talla 100, bien duras y redondas. Las amigas dijeron que era una ventaja injusta, una trampa. Y con su forma de vestir siempre sexy y provocadora, Mari, la más deslenguada, la miró a la cara y la nombró "la Loba". Y las otras cuatro se juntaron a carcajearse, sellando su apodo para siempre.










Entonces comenzó la sana competición entre las chicas por ver cual tenía las mejores nalgas, las mas grandes, las mas carnosas, las mas delineadas!!











El momento clave de esa competencia fue cuando las cinco parejas se fueron a una casa lejos de la ciudad. Los tíos estaban viendo un partido, y ellas, pasadas de lencería como si estuvieran en la playa, se quedaron en ropa interior y empezaron a desfilar, retándose a ver quién tenía el mejor culo. Y la verdad, era difícil elegir. Las cinco tenían unos culos impresionantes. Lau y Soni, las más normales, se esforzaban como locas en el gimnasio. Marisa era la más vaga del grupo. Pero el hecho de que todos se metieran a clases de spinning y cardio por horas, obligaba a Mari a ponerse en forma. Así que al final, las cinco tenían unos tremendos culos muy soberbios, duros, firmes, lisos, sin celulitis ni nada que les estropeara el panorama.










Pero el ego de la “loba” era demasiado alto y estaba demasiado herido por la atención que los hombres siempre dispensaban a las enormes mamazas de Paloma, por lo que necesitaba que su amigas declarase su culo como el mejor, por lo menos de entre los suyos. Pero el ego de la “loba” era algo que repateaba a las otras cuatros mujeres!! 
Paloma que sabía de la rivalidad y la enjundia hacia ella de Raquelita, intentaba ponerse al margen. Pero las otras mujeres guiadas por el carisma de Mari decidieron para retorcido castigo de Raquel “la loba” que las mejores nalgas eran de Paloma.






- Perras, lo que son es unas perras, sobre todo tú, Mari! — les gritaba Raquel a pleno pulmón, con los ojos inyectados en una mezcla de rabia y diversión desatada, mientras, en un arrebato de furia festiva, le arrojaba con fuerza su vaso de plástico vacío directamente al pecho.




-  Óiganme bien, perras! Todo esto está muy bonito, pero la decisión final no es nuestra! Es de ellos! Los hombres son los que tienen que decidir! Y estoy mil por ciento seguro que si entraran ahora, no tendrían ni una duda de cuáles son las nalgas que se ganó el premio!!! - Les comento Raquelita despechada.




- Sí, segurazo! — respondió Mari con una sonrisa socarrona, con la cabeza con burla. - En cuanto los demás vieran el equipo perfecto que hacen el culo y las tetas de Pal!! tú pasarías tan desapercibida que terminarías pareciendo una simple colilla tirada en la acera.




- Zorra, más que zorra! - Le chillo Raquel a Mari llena de rabia y abalanzándose sobre ella para agarrarle los pelos. Pero Lau se interpuso entre ellas, separándolas y haciéndolas callar.




- Cállense mejor, locas de remate! —exclamó, soltando una carcajada traviesa que encendió aún más el ambiente, — Saben qué... es una buena idea, Raquel. Por qué no hacemos que los hombres opinen y que sean ellos los que decidan de una vez por todas?!?!




- Sí, sí, que sean los hombres los que decidan cuál de nosotras tiene el mejor culo, y ya verán quiénes son las perdedoras! — confirmó Raquel con una seguridad aplastante, encarándose al resto del grupo con una sonrisa desafiante y una mirada que encendía aún más la tensión del momento.




- No creo que a Antonio le haga mucha gracia ver a su esposa saliendo delante de todos sus amigos en tanga, contoneándose y mostrando las nalgas, chicas — dijo Sonia con una mezcla de absoluta seguridad e incredulidad reflejada en el rostro, cruzándose de brazos mientras miraba de reojo la osada propuesta que Laura acababa de soltar sobre la mesa.




Pensaron durante un rato hasta que Paloma pregunto!!




- Hey!!!! pero han traído leggins??!!! - pregunto con ansias.




Las otras cuatro hembras afirmaron con la cabeza. A Paloma le encantaba ponerse en el buen tiempo los leggings y hacer como que no escuchaba las salvajadas, que le decían los más atrevidos sobre sus nalgotas, sus  firmes muslos  y sus labios delanteros y las miradas de deseo que le arrojaban desde los tobillos a la cintura.... dando unas caderas grandes e imponentes!






- Siiiiii!!!! - Respondieron todas la unísono con entusiasmo.








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Después ya vestidas con sus leggins fueron al comedor donde el partido acababa de terminar y propusieron a los sus parejas el concurso del las mejores nalgas. 
Al principio estos no supieron cómo reaccionar, se miraban unos a otros  y a veces intercambiaban medias sonrisas picaras. Ellos también iban bien cargaditos de cerveza!!






Las chicas habían pensado en todo, para garantizar la imparcialidad el concurso y que los hombres no estuvieran condicionados por sus parejas se iba a celebrar en el pasillo, donde frente a una puerta había una ventana, de forma que utilizarían los cierres enfrentados para sostener sabanas y mantas, y dejar una obertura a la altura de la cintura por donde las chicas expondrían sus nalgas a través de sus leggings, el pasillo estaría a oscuras y pondrían música muy alta. 


Las mujeres andarían sobre tacones y Mari le asignaría a cada trasero un número para que desfilase antes de empezar la música y los hombres apuntarían con sus linternas al hueco para no perderse detalles de sus culos. Cada hombre era un voto y el campeón debía ser por unanimidad.






Todos reían divertidos, cuando Mari los llamó al orden, grito el número uno, puso la música en marcha y se dirigió al hueco del pasillos. Moviendo sus caderas desafiante, se dio la vuelta pegando sus nalgas al hueco, se agacho como para tocarse los pies mostrando toda la redondez de su nalgas, después subió una pierna y se dio una palmada en la nalga elevada, y después hizo los mismo con la otra nalga, y después colocando su gran trasero completamente sobre el hueco empezó a agitar rítmicamente las nalgas al ritmo de la música, se alejaba balanceando sus caderas y sus glúteos y luego volvía a agitar sus nalgas frente a los hombres.






-Eaahhh!!!  Eahhh!!!! Eahhh!!!! Eahhh!!!! Wooowww!!! - Grito uno de ellos ante el espectáculo mientras los otros silbaban y aplaudían al ritmo de la música y las hembras explotaban en risas escandalosas!!!






Así pasaron una tras otra, meneando rítmicamente los glúteos, masajeándose sexy y lentamente sus nalgas, lanzándose cachetazos en ellas y balanceando las caderas y el culote al ritmo de la música ante las luces fijas de las linternas de los hombres, que excitadísimos estallaban entre ellos en risas de entusiasmo, afirmando la buena idea de las chicas mientras no dejaban de lanzar tragos a sus bebidas.






Después de dos pasadas empezaron las votaciones. La votación quedo muy reñida entre el culo 3 y el 5. Así que Mari hablo en voz alta desde el otro lado del pasillo-






- Como el asunto está empatado y muy reñido, las chicas volverán a bailar, pero ahora en tanga. Aquí nos conocemos todos y  hemos ido muchas veces juntos a la piscina y la playa , y  no hay diferencia entre un tanga y la parte de abajo del bikini. Entendido.






 El silencio incomodo reino por unos momentos tras la proposición de Mari. Hasta que uno de los hombres aulló y los demás le acompañaron con palmadas y gritos, mientras las chicas estallaban en carcajadas, al tiempo que las chicas de los culos 3 y 5 se quitaban los leggings, la 3 llevaba un tanga de encaje negro y la 5 blanco de lycra. Después la música volvió a sonar y Mari volvió a nombrar por su número y por turnos  los esplendidos culos.






Esta vez el baile  era mucho más lento y picante, las chicas  agitaban los glúteos sexymente al ritmo de la música libres y firmes en su movimiento, se apretaban las nalgas con fuerza,  y se lanzaban palmetazos elevando las piernas y para subir más la temperatura hacían tentativas de bajarse el tanga cogiéndolo por el lateral con su finos dedos con sus cuidadas uñas y bajándoselos hasta el final del arco de las nalgas para volvérselos a subir a su sitio lentamente, lo hacían con el culo pegado al hueco a mitad de camino cuando balanceabas las caderas al ritmo de la música inclinándose levemente para exhibir más la firmeza del culo. Los tíos gritaban entusiasmados, ardiendo como un volcán y llevándose de vez en cuando la mano a la bragueta.






Finalmente hubo un campeón, el culo del tanga negro de encaje, que se llevó los cinco votos. El culo número 3. Que era como no, el culo de Paloma!  Ni siquiera el otro finalista era el culo de Raquel, sino el de Sonia. Raquel silenciosa y vencida, con la mirada perdida, se puso detrás de su marido Alberto, permaneciendo en silencio, Marisa le lanzo una mirada pero no quiso hacer sangre.






 No se podría decir al cien por cien que el mejor culo era el de Paloma, pero al no ser alta, 1, 65 cm,  sus torneadas piernas y sus perfectas y anchas caderas le daban a su culo una preciosa esfericidad, destacando un culo completamente redondo con unas nalgas curvas y duras, algo increíble con aquel estomago liso y duro como una tabla que tenía, y aquellas ubres apetitosas.






Al acabar el concurso todos los hombres se refregaban cachondos y borrachos contra el cuerpo de sus parejas. La fiesta acabo ahí, y todas las parejas fueron a sus respectivos cuartos entre arrumacos y besos.




A la mañana siguiente las chicas bromeaban paseando alrededor de la casa, comparando cuál de sus maridos les había echado el mayor número de polvos aquella noche.






Así transcurría la vida de Paloma, entre el trabajo, su vida con Carlos y su círculo de amigos. Hasta ese septiembre, en el cual había aparecido Alberto en su vida.




Alberto era el hijo del padrino de Carlos. Un chico de dieciséis años, serio, delgado y moreno, tímido y muy buen estudiante, sobre todo de temas tecnológicos.




 En la ciudad donde vivían Carlos y Paloma se encontraba uno de los mejores institutos tecnológicos del país, el lugar ideal para que beto completase el bachillerato antes de pasar a la universidad. El problema era que su padre, el padrino de Carlos, era un agricultor del pueblo y no podía permitirse pagar el mantenimiento en la ciudad de Alberto. El padrino de Carlos, lo era porque en algunos malos momentos económicos de su familia en el pasado los había ayudado mucho, casi sostenido. Además Carlos y él se llevaban muy bien, se tenían mucho afecto.






Todos estos argumentos le había dado Carlos a Paloma, cuando le comento la situación, y le pregunto si podía proponerle a su padrino que Alberto viviera con ellos mientras estudiaba en el instituto tecnológico. A Paloma no le hizo mucha gracia, por la intimidad de la pareja y todo eso. Es verdad que tenían una habitación que podía ocupar el chico, pero a ella le incomodaba. Carlos y el chico apenas se saludaban. Alberto era bastante tranquilo e introvertido un chico de esos que siempre parece que no está. Y para Carlos y su familia poder hacerle ese favor a su padrino tenía mucho valor. Así que Paloma accedió, y el chico fue con ellos al empezar el curso en septiembre.






Pero ahora era en algunos aspectos un fastidio, le comentaba a Marisa, mientras tomaban un café a media tarde sentadas en un bar:




-       Si el chico es muy bueno, disciplinado, ordenado, limpio, callado, etc.. Pero no tenemos la misma intimidad que antes. Hay que tener cuidado con lo que llevas y cuando lo llevas, ya me entiendes.




Le dijo Paloma a Marisa. Marisa sonrió maliciosamente y dio un sorbo a su café antes de contestar:




-       Vamos que no puedes pasearte en pelotas por la casa, ni follar en el salón si os apetece a ti y a Carlos, por si aparece el niño? No!




-    Jajajaja, que animal eres Marisa, jajaja! - Respondió Paloma estallando en carcajadas.




-       Yo no suelo ir en pelotas por la casa. Ya soy bastante famosa en la escalera por mis tetas y mi culo, como para provocar que algún vecino me espié o incluso me grabe, andando desnuda por el piso. No es eso, es que ya sabes que me gusta andar cómoda por casa y claro Beto, será introvertido y todo lo que quieras, pero no deja de ser un hombre, y además en la edad en la que esta! - Aclaro Paloma con expresión de fastidio.




La verdad es que a Paloma le gustaba ir muy cómoda por casa, sin sujetador con camisetas ajustadas o de tirantes, que dejaban a la vista sus enormes melones balanceándose en el vacío o con blusas holgadas y medio abotonadas, con mayas de gimnasia, leggings, shorts o boxers, donde se marcaba su maravilloso culo y sus perfectos muslos, sobre todo cuando volvía de trabajar y se quitaba el uniforme.




-       Así que imagínate, cuando me pongo así. Los ojos del chaval se le salen de las orbitas, se queda como petrificado, siguiéndome con la mirada allá por donde me muevo, parece un perro famélico delante de un sabroso jamón. - Comento Paloma a Marisa.




- Seguro que se mata a pajas pensando en esas tetazas y en ese culazo tuyo — soltó una de ellas con total desfachatez, mientras soltaba una carcajada picara. — Hasta el camarero de hace rato casi nos tira encima el café caliente solo para echarle un mejor vistazo a tus globazos a través de la pronunciada apertura del escote de tu blusa. Jajajaja! - Contesto  descaradamente Marisa.




- Y el chico de las entregas no dice nada, o se queda plantado como un tontasoo, mudo y con los ojos fijos. O peor aún... agacha la cabeza y se aleja a toda prisa con el pretexto de seguir su ruta. Pero en la mesa es otra cosa, habla conmigo sin atreverse a mirarme a los ojos, con esa actitud de estar tranquilo y tenso a la vez, conteniéndose — continuó Paloma, elevando la voz en un tono marcadamente reivindicativo, sintiendo la frustración burbujearle en el pecho. — Aunque el peor de todos es Carlos, que siempre me está regañando, exigiéndome que me ponga un batín o alguna prenda mucho más holgada, como si eso sirviera de algo... cuando bien sabe que mis enormes pechos, por más ancha que sea la camiseta o el jersey que me ponga, se empeñan en resaltar y jamás se pueden disimular.....


- Jajajajaja! El típico chico calladito y tímido que debe pasarse las noches encerrado en su habitación, masturbándose como un maldito loco mientras sueña despierto con cada rincón de tu cuerpo. Jajajaja! Te imaginas toda esa fuerza de la juventud... acumulada, lista para estallar, con ese semen nuevo y potente directo en tu boca, perraza! Jaja! jaja! — remató Mari, desatando carcajadas estridentes que hicieron temblar las copas sobre la mesa. 
Apunto acercándose a Paloma en un tono lujurioso y lascivo.


- Jajajaja, calla ya, zorra loca! Si al final no es más que un jovenzuelo más corto que las mangas de un chaleco, siempre encerrado entre sus libros y su ordenador, de esos a los que hay que sacarle las palabras con sacacorchos... Mmm... aunque, pensándolo bien, probar semen joven... Mmm, la verdad es que suena bastante tentador... Jajajaja! - Respondió provocativamente Paloma al tiempo que cogía con su dedo índice una nube de crema de su café con leche y se chupaba el dedo con la punta de la lengua muy promiscuamente.




Lo cierto es que las dos amigas compartían una curiosa fascinación por el semen masculino. No siempre había sido así. Al principio, ambas se negaban incluso a practicar sexo oral con sus parejas; les resultaba desagradable y les molestaba el olor que desprendían sus genitales.
Sin embargo, una noche en la que el alcohol, la desinhibición y el deseo hicieron de las suyas, Marisa terminó practicándole sexo oral a quien entonces era su pareja. Para sorpresa de ambos, no solo llegó hasta el final, sino que también aceptó el semen del chico, descubriendo que la experiencia le había resultado mucho más excitante de lo que jamás habría imaginado... Con el tiempo convenció a Paloma de probarlo también. Desde entonces, las dos amigas comenzaron a compartir con total naturalidad sus experiencias, comparando las diferencias que encontraban entre unos hombres y otros...








Incluso recordaban una noche en la que conocieron a un médico que intentaba conquistarlas. Durante horas les habló de diversos estudios y artículos que, según él, demostraban que el semen contenía sustancias con propiedades antidepresivas y un alto valor nutritivo.
Marisa y Paloma fingieron escuchar con gesto de desagrado, haciendo creer que todo aquello les parecía tan absurdo como repulsivo. Sin embargo, al terminar la velada le pidieron que las llevara a casa en su coche.
Lo que ocurrió después dejó al médico completamente desconcertado. Entre risas y provocaciones, las dos amigas terminaron aprovechándose de su ingenuidad hasta dejarlo completamente exhausto. Cuando todo acabó, apenas tenía fuerzas para incorporarse y terminó pasando el resto de la noche dormido dentro del coche, incapaz siquiera de conducir de regreso a su casa.






-       Si ya conozco tus gustos perra. Bien dulce y bien denso, como si fuera leche condensada…jajajaja. - Exclamo  Marisa, sin dejar de reír.




-       Y te repito no puedo decir nada malo de Alberto. Pero Carlos preocupado por que pensara, y porque no se dé cuenta de que estamos follando, cuando lo hacemos, siempre esta distraído. Tapándome la boca para que no se oigan mis gritos, preocupándose de que no hagamos ruido, concentrándose para no gritar y acabar pronto. Incluso lo hacemos menos que antes. - Protesto airada Paloma.




-   No me digas Nena hasta ahí hemos llegado!!! - Dijo Marisa sorprendida.




-       Y repito no puedo quejarme del chico…aunque…jajajaja… el otro día salí a cenar con Carlos. Lo estaba esperando y decidí ponerme el vestido de tubo negro de lycra, con el escote en pico, minifalda y tacones negros….




-   Si, si, el vestido “tumbabarcos”, ese vestido que parece que las tetas te van a explotar, que te las eleva y te las redondea al máximo y deja ver casi dos terceras partes de ellas. Que hace que todos los tíos a tu alrededor  monten la tienda de campaña. - Interrumpió Maris a  Pal.




-       Si, si, ese mismo, jajajaja….sali con él al comedor y allí estaba Beto. Abrió tanto la boca que la mandíbula le llegaba a los tobillos….jajajaa. Se quedó pasmado de pie ante mí y como si hablase solo dijo algo así como que era la mujer más sexy del universo. Jajajaja. - Acabo de explicar Paloma.






- Jaja jaja, pobre chamacooo! Ahora vive con una buenorra mil veces mejor que todas las que pueda encontrar por internet. ¡Jajajaja! Tienes que vigilarle las manos, porque seguro que las debe tener súper calientes de tanto pajearse pensando en ti... jajajaja! — se burló Marisa, soltando una carcajada socarrona que contagió al resto de la mesa.


- Calla, zorraaa! — soltó entre risas. — Lo peor fue que Carlos se puso hecho una furia por el vestido. Poco más y me acusó de estar provocando al chico. Ahí sí que exploté.
Paloma resopló y negó con la cabeza, todavía molesta al recordarlo.
- Tuvimos una bronca de las grandes. Como si no fuera suficiente con aguantar a todos los babosos del trabajo: el jefe, los compañeros, los vigilantes y algunos clientes. Lo último que me faltaba era que mi propio marido me viniera con que también provocaba dentro de mi casa!
Hizo una pausa antes de continuar.




- Más de una vez le dije que, si tanto le incomodaba la situación, Beto podía hacer las maletas y largarse esa misma noche. Pero al final terminó cediendo. Entendió que esta es nuestra casa, que yo voy a vestir como me dé la gana y que no pienso vivir pendiente de sus celos. Ya no habrá más reproches. Tarde o temprano tendrá que relajarse y aceptar que Alberto es nuestro invitado, que convive con nosotros y que tendrá que acostumbrarse a nuestras costumbres y a nuestra manera de vivir. - Esbozó una sonrisa de resignación. - Luego hicimos las paces en la cama, aunque él seguía tan tenso que no dejaba de preocuparse por si Beto se daba cuenta de que estábamos juntos. Yo, la verdad, ni siquiera lo disfruté demasiado, estaba tan indignada por la discusión que terminé desahogándome más por rabia que por otra cosa. - Finalmente se encogió de hombros. - Pero, en fin... Además, Marisa, el chico no se ha quejado absolutamente de nada. No ha puesto una sola pega ni ha hecho el menor comentario.








-       Como se va a quejar Beto, si no le hace falta recorrer internet para encontrar con que pajearse. Solo necesita esperar a que tu llegues a casa te pongas una camiseta de tirantes y un short de rizo marcando culo y mostrando el bamboleo de tus gordisimas domingotas.... para tener con que masturbarse… la verdad amiga, con eso tiene material de sobra para entretenerse. - Marisa estalló en una carcajada. - Jaja jaja!




-    Que salvaje eres perrazaaa…jajajaja - respondió Paloma entre risas.


Todavía sonreía cuando levantó la mano para llamar al camarero y pedir la cuenta. Pagaron sin prisas, salieron del local charlando como si nada hubiera pasado y, ya en la puerta, se despidieron con un beso en la mejilla.




- Nos hablamos luego.




- Claro, cuídate. -  se despidió.




Cada una tomó un rumbo distinto y emprendió el camino de vuelta a casa, llevándose consigo las risas, las confidencias y la conversación que habían compartido durante toda la tarde.


...............................


Al llegar a casa, Pal se recogió su larga y sedosa melena rubio beige en una coleta alta. Se descalzó, dejó los zapatos junto a la entrada y se puso unas cómodas sandalias tipo mocasín para estar más a gusto.
Después se quitó el uniforme de trabajo y se cambió por una malla deportiva azul y una camiseta roja de tirantes. La prenda, ligera y holgada, apenas contenía su generoso busto, que se movía con naturalidad bajo la tela cada vez que ella caminaba por la casa, disfrutando por fin de la comodidad de estar en su propio hogar.







....




Capitulo incompleto no me deja subirlo completo, es demasiado texto. Ya saben completo en patreon






CONTINÚA 








ME VOLVIERON A BLOQUEAR LA CUENTA Y ME BORRARON EL CAP DE SCORT NO SE CUANTO TIEMPO ESTE ASI.


YA ME ACTIVARON LA CUENTA, NO SE QUE PASO. PERO SI BORRARON LOS CAPITULOS DE LACTANCIA Y SCORT.



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