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La mejor Orgía I

En la iglesia de Santa Angela, el segundo domingo de abril se lleva a cabo uno de los acontecimientos más anticipados: un evento en el que reafirmamos nuestra fe en la santísima Angela.



La Hermana Superiora Angela organiza el Festival sexual llamado La Divina Orgía. Su alteza recibe en su convento a una gran cantidad de feligreses, todos ellos elegidos y autorizados por ella. Hay quienes esperan este día sagrado y ya hemos ido a este evento en dos o tres ocasiones, mientras que otros están teniendo su primer encuentro. Para los afortunados que participaremos en esta gloriosa celebración, la Hermana Superiora Angela nos brinda un castillo repleto de monjas con un deseo sexual enorme, muy bien preparadas para satisfacer cualquier tipo de morbo.



“Bienvenidos, fieles seguidores de Santa Angela, por favor entre a mi hogar y sean atendidos por mis chicas”



Esas fueron las palabras que la hermosa Hermana Superiora Angela nos dijo cuando se abrieron las puertas de su castillo



“Que la Divina Orgía empiece, disfruten y hagan felices a mis hijas, háganlo por la Santísima”



Tuvimos una cálida bienvenida, un conjunto de monjas calientes que nos atendían a todos, parecía como si ellas estuvieran más excitadas que nosotros los visitantes, cual será la preparación especial que les da la hermana superiora Angela, lo desconozco la verdad.



Estas monjas nos llevaban a los enormes salones que tenía ese convento, pude contar como 4 o 5, el lugar era inmenso. La atmosfera de ese lugar liberaba tus instintos más primitivos, tu deseo de querer follar. Cada salón tenía una atracción en el centro, un pequeño aperitivo para entrar aún más en la temática



La atracción central del salón en el que estaba era un trío entre 2 curas con una monja, porque si, habían curas también, al festival venían personas de todo tipo, hombres, mujeres, gais, lesbianas, transexuales, el convento estaba listo para atenderlos a todos, así lo habría querido la santísima Angela.



La monja que estaba en centro del salón, recibiendo el cariño de esos dos sacerdotes, se llamaba Raquel, tenía lindos pechos, una lencería con bordados debajo de ese habito y una mirada pícara. Era una mujer que sabía lo que quería de ti, vendría a tomarlo y seguiría así con el siguiente.



Todos en el salón teníamos una monjita cariñosa, pero nuestras miradas no podían separarse de Raquel. Era muy caliente como esos dos curas la manoseaban, le jalaban el habito hasta desvestirla por completo, tocaban sus pechos, le besaban el cuello, la boca, recorriendo todo su cuerpo en un juego por ver quien dominaba a quien.



Ella los dominaba a ambos, esta veterana era un arma letal, si tenías la buena o mala fortuna de caer en sus brazos ibas a terminar acabado totalmente.



La mujer les hizo una felación a estos dos curas, tenía una maestría en ello, se los chupaba tan fuerte que vi como en pocos minutos estos dos hombres terminaban sudando, apenas estaba empezando, Raquel por su parte seguía radiante, fresca, como si les chupara la vida a esos dos…



Uno de los curas se colocó detrás de ella, a ver si metiéndosela calmaba a la bestia. Sin lubricar ni nada, el hombre se la clavó hasta el fondo de golpe



“uff que bien se siente” Dijo Raquel



El hombre la penetró con fuerza, la nalgueo, le dedeó el culo. “esta perra es insaciable” dijo el hombre y no se equivocaba. El otro cura se follaba la hambrienta boquita de la monja, ella encantada recibía este regalo y lo chupaba con gusto. Desde mi posición vi la expresión en el rostro de Raquel, estaba plena, disfrutando, era su lugar feliz, los otros hombres estaban casi muriendo



“No puedo aguantar más” dijo el hombre mientras se corría por segunda vez en la boca de la veterana



La insaciable mujer recibía con gusto la leche que estos ya cansados hombres le ofrecían… “No me digan que ya se cansaron” les dijo toda risueña



Uno de los curas terminó tumbado en el piso, fuera de combate. El otro tratando de conservar su honor, cargó a Raquel y colocó su polla en el ano de la mujer…



“Uy por ahí, ¿Enserio?... Vamos hazlo” Dijo la mujer, riéndose de su amante.



El hombre agotó sus últimos recursos cogiéndose a Raquel por el ano.



“Toma esto guarra” Dijo el cura, dando su último aliento



“¿Es esto o castigo o una recompensa?” replicó Raquel, burlándose del hombre…



Todos en la sala vimos como aquel hombre lo dio todo con tal de que esa bestia insaciable cayera. Todos queríamos estar en su lugar, dándole por el culo a esa veterana…o bueno alguno no.



Raquel, siempre con una sonrisa pícara, disfrutaba del placer del sexo anal, sabia tan poco de esta mujer, pero diría que esto era lo que más le gustaba, que monjas más extrañas había en este convento.



Era una muerte segura, el cura se corrió dentro del culo de la monja Raquel, el hombre terminó rendido en el piso. La mujer se limpió y se colocó su habito, lista y en busca de su siguiente víctima.







El siguiente fue un rostro ya conocido por muchos, el boxeador más conocido de esta ciudad, Theodor Jonhson. Un hombre letal, rico, mujeriego y con la cábala de tener sexo con varias mujeres días u horas antes de su siguiente pelea, el motivo principal de porqué estaba aquí y ahora.



Raquel y Theodor cruzaron miradas, un verdadero choque de egos. Theodor la miraba y acariciaba, era un predador analizando a su presa. Pero se trataba de una presa peligrosa.



“Que fiera tenemos aquí, ¿lista para conocer a un verdadero semental?” le dijo Theodor a Raquel, mala elección…



“¿Un verdadero semental? De esos ya no existen” Replicó Raquel… “serás dotado, pero con esa cabeza vacía no la sabrías usar, no podrías contra mí” añadió la veterana



“No solo podría contigo, podría con todas aquí” respondió un enfurecido Theodor



“Entonces… ¿no te molestara que traiga a una amiguita?” dijo Raquel



“mientras más mejor, tengo para todas” respondió Theodor



Grave error, Raquel trajo como aliada a Judith, una monja morenaza que tenía casi la misma antigüedad que ella, pero que también era una experta matadora de hombres, una verdadera negra culona que ahorcaba a todos los que caían en sus garras.



El luchador tomó a sus dos perras y las llevó a uno de los sofás de cuero negro, las mujeres de fe dieron un pequeño rezo a la santísima Angela, pidiendo fuerzas para acabar con este insolente.



El hombre no respetó nada, tomó a Judith y la besó en la boca, acarició esos negros pechos, “que brusco eres, más despacio” dijo la morena, “con gentileza no se derriba a los rivales” dijo Theodor.



Judith se encargaba de la parte de arriba, mientras tanto Raquel le quitó el pantalón de buzo a Theodor. Ambas estaban coordinadas, querían excitarlo y derribarlo tan rápido como fuera.



Esta era la estrategia de estas guarras, atender rápido a los hombres para que se fueran y puedan entrar más, el vino y los aperitivos que repartían tenía un efecto vigorizante, vino que tomaban los invitados como los anfitriones, estas mujeres también querían estar calientes, era un festival del descontrol.



Raquel succionaba con ganas esa polla, estaba más excitada que cuando lo hizo con los 2 curas, Theodor era un verdadero dotado, apuesto a que Raquel lo gozó de verdad…



“No tan rápido fiera, no creas que no me doy cuenta de lo que intentas hacer” dijo Theodor, con una mirada maligna, sorprendiendo a Raquel.



El hombre no iba a permitir que estas 2 putas lo hicieran venirse antes que ella. Theodor cargó a Raquel y la tiró contra el sofá, le abrió las piernas y la penetró



“ay, cabeza hueca más despacio, me haces daño” dijo Raquel



“eres una perra, me gusta ser duro con las perras” le dijo Theodor, en un tono enojado



Era la primera vez que vi a Raquel en problemas. La mujer gemía, gemía genuinamente, se nota que lo estaba gozando, pero estaba en problemas.



Parecía que era una victoria más para el boxeador, Raquel ya estaba muy mojada y en cualquier momento se iba a correr…



“Ay…no es justo, a mi me tienes olvidada” dijo Judith, mientras se tocaba al otro lado del sofá



“no me distraigas puta” añadió Theodor, mientras seguía perforando a Raquel



“¿no que muy macho? ¿no que podrías con todas?” mencionó Judith, retando a Theodor, dándole en su orgullo, una provocación fácil…



El hombre dejó a Raquel y fue por la morenaza



“ponte en 4 negra puta” exigió Theodor. La morena había enojado a la bestia y ahora tenía que pagar las consecuencias.



El hombre le rompió el culo a la monja negra, esta mujer estaba en su paraíso, literalmente sacrificó el culo para que Raquel se recuperara.



Theodor hizo sonar el culo de Judith de tan potentes embestidas, luego vinieron las nalgadas, con las mismas manos que usaba en el ring…



“ay oye…te estas pasando” dijo una adolorida Judith



Fueron intensos y dolorosos momentos para esta negra culona. El hombre finalmente se corrió dentro del coñito de Judith, la mujer terminó destrozada y rendida en el sofá, no pudo predecir que recibiría un duro golpe por la espalda…



“¿eso es todo lo que tienes?” fue lo que dijo una enfurecida Raquel, nuevamente con la meta de acabar con este cabeza hueca, Theodor seguía en pie, pero por más que quisiera ocultarlo, Raquel notó que ya estaba cansado.



La mujer se puso en 4 y alzó el culo, Theodor dio un profundo respiro y más profundo se la metió a la veterana. Raquel notó que el boxeador ya no le daba con tanta fuerza, la batalla estaba ganada…



Siguieron follando, Judith encima del boxeador, ambas chupándosela nuevamente, Raquel cabalgando al toro, Theodor hizo un gran papel con esas dos guarras, se corrió un par de veces más dentro de estas perras, azotando esos coños viciosos como todo un campeón. Sin embargo, cuando tocó la campana el luchador terminó desplomado en el suelo.



El resultado final de la pelea: Theodor mordió el piso, Judith desplomada en el sofa y la única que quedó en pie fue Raquel.



¿Cómo es posible? ¿Cómo esta gran puta sigue con ganas de coger?



No se iba a detener hasta que todos los hombres de la sala terminaran como el pobre Theodor, mordiendo el suelo.







La fiesta siguió, claro que siguió, cómo lo había anticipado Raquel acabó con todos nosotros. Yo terminé inconsciente y también en el suelo al igual que muchos. Me desperté, me vestí y estaba dispuesto a irme, ya había tenido suficiente de estas monjas locas.



Cuando estaba en el pasillo una chica me jaló del brazo, me dijo que tenía una tarea que hacer, un pedido especial de la Hermana superiora Angela.



La chica me lo pidió varias veces, así que terminé aceptando, una más no haría daño.



“estamos seleccionando a los clientes más inofensivos para que puedan estrenar a nuestras monjitas primerizas” dijo la chica



“Inofensivos” eso me dolió un poco, pero me dio curiosidad cogerme a una de estas monjas novatas, así que no repliqué.



“esta es una monja muy especial para la hermana superiora Angela, trátala bien o te cortaremos el pene” dijo la monja, habría que ir con cuidado supongo…



La chica me llevó a la recamara de esta monja primeriza, se llamaba Fiorela, era muy bella. Se presentó ante mi muy amable y me invitó a que me siente en su cama con ella.



Nos abrazamos y la besé, tenía unos finos labios y una sonrisa encantadora…



“voy a bajarte el cierre del pantalón, perdona si no lo hago bien, estoy algo nerviosa”



Dijo la monja novata, le dije que estaba bien y que no importaba. Me esperé una mamada normal, algo que una primeriza hiciera, me equivoqué. Esta mujer me la chupaba increíblemente bien, ¿en qué puto sentido era primeriza?



Tenía buena técnica la condenada, era como si llevaran en los genes todas las habilidades para el sexo, no me sorprendería la verdad.



Hice fuerza y aguanté todo lo que pude, afortunadamente funcionó…



“Ay…no hice que te vinieras, tu ganas esta vez” dijo Fiorela



Se puso de pie y aproveché para acariciar su bello cuerpo, tenía unas tetas pequeñas, pero lo compensaba con un enorme culo que me volvía loco.



“¿Te gusta esto cierto travieso?” me dijo Fiorela con un tono juguetón



“de verdad me encanta” respondí a la novata chica…



Se notaba que Fiorela era nueva en el negocio, tenía la técnica, pero no estaba muy metida en el ambiente, no sería yo quien le enseñe sobre ello, a mi ya me había cautivado, era difícil ser duro con ella.



Entre besos y caricias logré quitarle el habito, pude ver por fin ese culo hermoso que me quería comer.



“ay…si…que bien se siente” dijo Fiorela mientras le comía el coño, recorrí todo su sexo mientras ella gemía, oírla solo me ponía más guarro.



Sus gruesas piernas me volvían loco, las recorrí todas, quería disfrutar el momento, a Fiorela no le habían enseñado lo de atender rápido a los clientes así que me aproveche de eso por un momento.



“por favor, usa mi cuerpo” dijo Fiorela, la chica se puso en 4 y abrió su vagina con los dedos.



Yo gustoso acepté la invitación. Se la metí despacio hasta tenerla completamente dentro, era un buen coño…



Al principio fui gentil, pero teniéndola en frente no pude evitar volverme violento, las embestidas no tardaron. Era muy linda y yo quería darle duro a su enorme culo.



“Ay…Ay…no pares” gimió Fiorela, bajé la mirada y noté su enorme culo siendo ensartado por mi polla, de verdad me sentí tentado a nalguearle, pero hacerlo quizá me costaría la verga…no era un buen trato la verdad.



Fiorela luego hizo que me sentara el sofá, se colocó encima de mí y cabalgó mi polla, me dio unos buenos sentones. Yo no me quería quedar atrás, dedee su peludo coñito para calentarla más, toqué todo su sexo hasta en entrar el punto donde se volvería loca…



“uff…si justo ahí” gimió la novata…



Mis dedos fueron demasiado para ella, no me importaba, yo quería todo de ella en ese momento.



Sentí como se humedecía poco a poco. Aproveché mi oportunidad, la tomé por la cintura y le dí con fuerza, con todo lo que tenía, este encuentro era mío



“Ay, me corro, me corro” dijo la monjita mientras se empapaba toda, pude hacer que se viniera antes que yo, me sentí increíble…



“Eso se sintió muy rico” dijo la mujercita, echada sobre mí, bañada en éxtasis…



“de verdad que se sintió increíble” le dije, mientras la abrazaba, sentía la suave piel de su bello cuerpo



“bueno, ¿listo para el segundo Round?” dijo la chica con una bella sonrisa







Me quedé sin palabras, yo estaba cansado y ella apenas empezaba. Me encanta este lugar, pero sus monjas hacen que me sienta excitado y aterrado a partes iguales.



Apenas era el día 1 de La Divina Orgía, esto tenía para rato…







Gracias por leer mis relatos, significa mucho para mí.



Agradecería que valoraras positivamente este relato y me dejes un comentario sobre que te pareció la historia, eso me ayudaría a crecer.

parte 2: singlerelatos.blogspot.com/2026/04/la-divina-orgia-ii.html

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