
dominuscdmx@gmail.com
La historia comienza en una noche calurosa en el sur de la Ciudad de México, específicamente en la colonia ... bueno, mejor le digo solo a quien le interese. Yo, Alejandro, me encuentro con mi amigo Javier en un bar local mientras compartimos unas cervezas frías.
—¿Sabes,Alex? —me dice Javier con una sonrisa pícara—, la esposa de mi amigo Fernando es una verdadera diosa increíblemente zorra. Se llama Yazmín, es bajita, morena clara, y tiene un cuerpo que te dejaría sin palabras. Curvas perfectas, hermosas piernas, nalguitas redondas que simplemente te hipnotizan cuando camina.
Me siento intrigado por la descripción. "Suena tentador," respondo mientras tomo un sorbo de mi cerveza. "¿Pero cómo es? ¿De verdad es tan 'puta' como dices?"
Javier se inclina hacia mí, bajando la voz. "Es más que eso, amigo. De hecho," confiesa con una sonrisa triunfante, "ya me la he cogido varias veces. En su propia casa, sin que Fernando se de cuenta."
Me quedo boquiabierto. "¿En serio? ¿Y cómo?"
"Es increíblemente fácil," explica Javier. "Fernando es bastante güey. Se duerme temprano, y como piedra. Lo único que hay que hacer es esperar a que se vaya a dormir a su cuarto, y entonces la sala se convierte en nuestro paraíso particular. Hemos cogido en el sofá, en la alfombra, incluso una vez en la mesa del comedor."
Me estremezco con la audacia de la situación. "¿Y no se despierta?"
"Nunca,"responde Javier. "Y créeme, Yazmín no es precisamente discreta. El pobre tipo debe ser sordo o muy güey. Además," añade con un tono más serio, "Fernando no la satisface sexualmente. Me ha contado ella que sus encuentros son muy de vez en cuando, y él ni siquiera se preocupa si ella lo necesita."
Mi interés aumenta exponencialmente. "Dame chance, ¿crees que yo también podría...?"
Javier sonríe, sabiendo exactamente lo que pregunto. "Pero me deberás una eh!...La estrategia es sencilla pero requiere paciencia. Primero, hazte amigo de Fernando. Invítalo a tomar, habla de deportes, de negocios, lo que sea. Gánate su confianza. Luego, pídele que te invite a su casa a tomar unas copas."
Continúa explicando su plan mientras asiento, absorto con la estrategia. "Cuando estés allí, asegúrate de embriagarlo un poco, no es necesario que sea demasiado. Mientras él se relaja, puedes coquetear sutilmente con Yazmín. Miradas prolongadas, toques 'accidentales' en su brazo o espalda baja, comentarios sobre lo bien que se ve."
"¿Y si reacciona mal?" pregunto.
"No lo hará," responde Javier con confianza. "A ella le encanta llamar la atención. Y si Fernando está un poco borracho, no se dará cuenta te lo aseguro, y si se da cuenta jamás te reclamaría. La clave es esperar el momento adecuado, cuando ella esté sola contigo para hacer tu movimiento."
Dos semanas después, sigo el plan. Javier me presenta a Fernando en una reunión con varios amigos y rápidamente congeniamos. Después de unos días de amistad, lo presiono para que me invite a su casa, y finalmente lo hace un sábado por la noche.
Cuando llego a su casa, me recibe Fernando con una sonrisa amplia y una cerveza fría. Y allí está ella, Yazmín, más hermosa de lo que imaginaba. Viste una mini falda amarilla ajustada que resalta sus curvas perfectas y una blusa verde escotada y abierta en la parte de abajo que deja ver su abdomen perfecto. Es bajita, apenas llega a mi hombro, con piel canela y ojos oscuros que parecen leer mis pensamientos.

"Alex, qué gusto conocerte," dice con una voz suave y seductora mientras me estrecha la mano, manteniendo el contacto visual un segundo más de lo normal.La noche transcurre entre risas, cervezas y tequila, mientras yo disfruto viendo las piernas y el escote de Yazmin, de manera cada vez más descarada. Tal vez mi imaginación o mi deseo, pero me sorprendo cuando ella de manera accidental me deja ver más de la cuenta, primero inclinándose hacia delante cada vez que tenía oportunidad y luego en un movimiento descuidado, abre sus piernas provocándome una inevitable erección. No tengo idea si su marido nota todo esto, pero cuando él va al baño, aprovecho para acercarme a ella en la cocina.
"Tienes una casa hermosa," digo, parándome cerca de ella, lo suficientemente cerca como para sentir su calor y aún con mi erección torturándome debajo de mi pantalón.
"Gracias,"responde, volviéndose hacia mí. "Fernando y yo la hemos hecho nuestro pequeño paraíso." Sus ojos brillan bajo la luz de la cocina.
"Y tú eres la parte más hermosa de ese paraíso," susurro, acariciando suavemente su brazo.
Ella sonríe, con cierto nerviosismo. "Eres…, eres muy directo, Alex."
"Solo digo lo que pienso," respondo, acercándome más. "Y pienso que eres una mujer increíblemente atractiva."
Nuestros rostros están ahora a centímetros de distancia. Puedo sentir su aliento, mezclado con el aroma del tequila. Sus labios ligeramente entreabiertos, como invitándome a tomarlos.
"Fernando podría volver en cualquier momento," susurra, aunque su cuerpo dice lo contrario.
"Entonces aprovechemos este momento," respondo y me inclino para besarla.
Sus labios son suaves y saben ligeramente a tequila y a mucho deseo. La beso con pasión, mis manos explorando su espalda, descendiendo hasta su cintura. Ella responde con igual intensidad, sus brazos rodeando mi cuello, tirándome hacia ella y juntando nuestros cuerpos para mayor tortura de mi verga que estoy seguro ella la nota.
Oímos el ruido del agua del baño y nos separamos rápidamente, ambos sonrojados y con la respiración agitada.
"Esa fue solo una pequeña muestra," susurro en su oído antes de que Fernando regrese, y pegándome a su cuerpo una vez más para asegurarme que ella sienta mi erección.
El resto de la noche transcurre en una tensión eléctrica entre nosotros. Cada mirada, cada toque accidental, cada sonrisa cómplice aumenta la anticipación.
Cuando finalmente me despido, Fernando me abraza efusivamente. "¡Nos vemos pronto, amigo!"
Yazmínme acompaña a la puerta. "Fue un placer conocerte, Alex," dice con una sonrisa perversa. "El placer fue mío," respondo, tomándole la mano y dándole un beso en el dorso. "Espero que podamos repetirlo pronto."
En el camino a casa, mi teléfono vibra. Es un mensaje de Yazmín: "Fernando se quedará dormido pronto. Si quieres, puedes venir, dejaré la puerta entreabierta."
Sonrío mientras conduzco de regreso a su casa,sabiendo que la noche apenas comienza. Javier tenía razón: esta mujer es una zorra y su esposo demasiado ingenuo para darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder bajo su propio techo. Regreso a la casa de Yazmín con el corazón latiéndome fuerte en el pecho. La puerta como prometió, está entreabierta. Me deslizo sigilosamente dentro de la casa, encontrándome a oscuras.
Yazmín me espera en la sala, iluminada solo por la luz tenue de una lámpara de sala. Ha cambiado la minifalda por una bata de seda que apenas llega a la mitad de sus muslos, resaltando sus piernas tonificadas y sus curvas generosas.

"Sabía que vendrías," susurra con una sonrisa seductora, mientras me acerco a ella.
"No podría resistirme," respondo, atrayéndola hacia mí para besarla.
Nuestros labios se encuentran con una pasión desbordada. La beso con hambre, mis manos explorando cada centímetro de su cuerpo. Ella responde con igual intensidad, sus gemidos suaves pero audibles en el silencio de la noche.
"¿Y Fernando...?" pregunto entre besos.
"Dormido como siempre," responde Yazmín, tirando de mi mano hacia el sofá. "Además, aunque se despertara, estoy segura que no haría nada. Una vez me dijo que tenía sueño y se fue a la cama, y me quedé en la sala con Javier. Fernando se despertó a las tres de la mañana para ir al baño, nos vio en el sofá, y solo dijo '...todavía aquí, Javier?' antes de volver a su cuarto sin siquiera esperar una respuesta."
Sin perder más tiempo, la tumbo sobre el sofá. Mi boca desciende por su cuello, mordisqueando su piel suave mientras mis manos se deslizan bajo su camisón. Ella arquea la espalda, sus caderas moviéndose instintivamente hacia mí. La desnudo lentamente, descubriendo cada curva, cada centímetro de su piel morena.
Mi boca encuentra sus pechos, mis labios rodean sus pezones endurecidos mientras ella gime suavemente. Sus manos se enredan en mi cabello, empujándome hacia ella con más fuerza. Desciendo por su abdomen, besando y lamiendo hasta llegara sus muslos.
La separo con mis manos, descubriendo su sexo ya húmedo y ansioso. Mi lengua explora cada pliegue, cada recóndito rincón mientras ella se contorsiona de placer. Sus gemidos aumentan en volumen, aunque todavía intenta mantenerlos bajos.
Subo sobre ella, mirándola a los ojos mientras me posiciono entre sus piernas. La penetro lentamente, disfrutando cada centímetro que entro en ella. Ella gime al sentirme completamente dentro, sus piernas completamente abiertas para mi.

Me la cojo con una intensidad que no había sentido en años. Cada embestida es más profunda, más intensa. Sus gemidos ahogados para no despertar a su marido, mezclados con el sonido de nuestros cuerpos chocando. La muevo sobre mí, haciéndola cabalgar mientras mis manos exploran sus pechos, su cintura, sus nalgas.
"Cambio de posición," susurro, tirándola hacia mí para que se ponga en cuatro. La tomo desde atrás, mis manos agarrando sus caderas mientras la embisto profundamente. Su cara se hunde en los cojines del sofá para amortiguar susgritos de placer.
La siento contraerse alrededor de mí cuando alcanza el orgasmo, su cuerpo temblando incontrolablemente. Yo sigo moviéndome más rápido y sintiendo un segundo orgasmo, continúo así hasta que también llego al clímax, eyaculando profundo y abundantemente dentro de ella.
Nos quedamos así por unos momentos, ambos jadeando, recuperando el aliento.Finalmente me retiro de ella, y nos recostamos en el sofá, nuestros cuerpos sudorosos y satisfechos.
"Fernando nunca me ha hecho sentir así," susurra Yazmín, recostando su cabeza en mi pecho. "Nunca."
Sus palabras abren la puerta a la conversación. "Háblame mejor de Javier," pido suavemente. Yazmín suspira, sus dedos trazando círculos en mi pecho. "Empezó hace unos meses. Fue en una de las fiestas de mi cumpleaños. Como siempre, Fernando bebió y se durmió temprano. Javier se quedó ayudándome a limpiar. Una cosa llevó a otra, y terminamos cojiendo en la misma mesa donde habíamos servido la comida. Fue la primera vez en años que alguien me hacía sentir así."
Me quedo callado, escuchando atentamente.
"Lo increíble es lo ingenuo que es Fernando," continúa Yazmín. "Al día siguiente, cuando Javier se fue, Fernando me preguntó si nos la habíamos pasado limpiando. Le dije que sí, que Javier era muy servicial. Nunca supo que su 'servicial' amigo me había cogido en todas las posiciones imaginables tan solo unas horas antes."
La historia me excita, y siento cómo mi verga comienza a endurecerse de nuevo. Yazmín lo nota, sonriendo mientras su mano desciende hacia mi verga.
"Una vez, mientras Fernando estaba sentado viendo televisión, Javier me tocaba entre las piernas debajo de una manta," continúa Yazmín, comenzando a masturbarme lentamente. "Yo apenas podía contener los gemidos, y Fernando, sin apartar la vista de la pantalla, solo dijo 'cariño, ¿estás bien? Pareces incómoda'."
"¿Y qué le respondiste?" pregunto, con mi voz entre cortada por el placer.
"Le dije que tenía un calambre," ríe Yazmín, acelerando sus movimientos. "Mientras Javier seguía tocándome, Fernando se acercó y me masajeó la pierna... en el lugar equivocado, por supuesto. Nunca se dio cuenta de que a pocos centímetros, su mejor amigo tenía los dedos dentro de su esposa."
La imagen es demasiado excitante. Me incorporo, poniéndome de pie frente a ella. Yazmín entiende inmediatamente, arrodillándose ante mí y tomando mi verga en su boca.
"Una vez," continúa su relato entre bocados y masajeando mi verga,"mientras Javier y yo estábamos aquí mismo, en este sofá, Fernando se despertó y salió a la entrada de la sala. Javier se quedó dentro de mí, sin moverse, mientras yo estaba completamente desnuda bajo mi bata. Fernando caminó directo a la cocina y con los ojos medio cerrados regresó a su cuarto sin notar absolutamente nada"
Sus palabras, combinadas con el calor de su boca, me llevan al borde del éxtasis. Sus manos juegan con mis testículos mientras su boca se mueve con una habilidad increíble.
No puedo aguantar más. "Voy a correr," advierto.
Ella acelera sus movimientos, su boca trabajando con más intensidad. "Correte en mi boca," susurra antes de volver a tomar mi verga.
Con un gemido profundo, eyaculo en su boca. Ella lo traga todo, limpiándome meticulosamente con su lengua antes de levantarse y sonreirme maliciosamente.
Mientras me visto, la miro con una sonrisa. "Tengo un encargo para ti," digo, acercándome a ella. "Cuando te acuestes ahorita, y sin enjuagarte la boca, acercate a Fernando y dale un beso, un beso profundo, con lengua."
Yazmín me mira, sorprendida pero visiblemente excitada por la idea.
"Quiero que sepa, aunque sea inconscientemente, que un hombre verdadero tuvo a su linda esposa," continúo. "Quiero castigarlo por no saber valorar y atender a una mujer como tú”
Camino a mi casa mi teléfono vibra. Es un mensaje de Yazmín. Contiene solo una foto: ella, desnuda, solo con su bata de seda, inclinada sobre la cama donde se nota a Fernando todavía medio dormido. El pie de la foto dice: "Misión cumplida. Le di el beso más apasionado de mi vida. Se despertó sonriendo, el muy bobo, sin saber que estaba probando el semen de su nuevo amigo… ¿Cuándo volvemos a jugar?"
dominuscdmx@gmail.com
0 comentarios - La hotwife de un amigo (Historia real)