Esta vez quiero contarles sobre como me volví amante a las tetas.
La verdad, antes de estar con alguien, nunca me despertó erotismo los senos de las mujeres, sin embargo fue lo primero que me dieron a probar. Cuando estábamos de novios no besábamos en el patio de su casa.
Una noche decidí bajar a su cuello, me detuve por un rato mientras apretaba su cintura, todo era nuevo para los dos. Luego bajé a su cuello otro rato, finalmente subí mis manos a sus pechos por encima de su ropa.

No encontré oposición, seguí tocando, cada vez apretaba un poco mas. Hasta que en uno de esos movimientos fuertes, y a propósito le levanté la blusa con todo y quedaron al aire sus lindo senos, jovencitos y duros. Los empecé a acariciar, eran suavesiiiitos, nunca había tenido cosa tan tierna en mis manos.

Ahora tenía sus senos en mis manos y mi boca en su cuello, se sentía mi olor a hormonas por todos lados.
Dejé de besarla y me alejé de un poco y observé toda esa belleza. Ella se quedó viendo con timidez, no dejaba de acariciarla. Le dije: Usted está muy linda. Se sonrió un poco y volví a sus labios.
Yo quería probarlos pero no quería mostrar las ganas.

La besé un poco, entonces si salté a sus pesones ¡Que delicia la que sentí en mi lengua!.
Ella se estremeció cuando metí todo su seno en mi boca, cuando eso los tenía mas chicos.
Y empiezo yo a encariñarme con ellos, los chupaba, daba lengua, masajeaba, todo fue deleite.
De vez en cuando la miraba de reojo y estaba ida, con los ojos cerrados, respiraba profundo y, a veces, pausaba.

En cierto momento bajé mis manos a su cintura, sin soltar sus pechos. Sentí como reacomodó su cuerpo a medida que la apretaba un poco y acariciaba su abdomen, a este momento también le daba algunos besos mas abajo de sus pechos, pero volvía de inmediato.
Seguí explorando por un rato mas, de vez en cuando le apretaba la cintura baja, por detrás.
Sabía que debía ir despacio si quería el premio mayor, ya me había dicho que era virgen y el temor que tenía, algunas sorprendió a sus compañeros viendo cosa para adultos y lo que vio le causó susto.
Finalmente en una apretada de cintura, cuando la solté deslicé mi manos con todo y pantalón. Para mi sorpresa ella se acomodó un poco para que deslizaran y quedé de frente con unas tanguitas azules ajustadas a su cintura y abdomen. A este momento yo tenía la ropa interior superlisa y la verga redura. La miré a los ojo y me dijo: "Estoy dispuesta a todo". Esta vez no vi timidez. Le besé el abdomen, le metí la lengua en el ombligo mientras la apretaba contra mí desde sus nalgas pero no se resistió y se alejó un poco.

Yo sabía que ese no era el lugar ni el momento, ese pastelsito me devoré al día siguiente porque, como me contó tiempo después, esa noche se fue tan mojada que le tocó cambiarse de ropa y temprano, antes que todos despertaran la lavarla. Luego es que se le pusieron tan carnudas, seguro de tanta leche que le he dado, yo feliz. Incluso, ahora, me hace la rusa entre sus tetas firmes y se la empujo hasta su boca donde me da lengüita en cada empujada, se las dejo cremosas.
Lo que descubrí desde entonces es que una buenas chupada de tetas afloja cualquier puerta, incluso las que nunca han sido abiertas. Hay que dejar el afán, mientras uno chupa teticas esa panochita va soltando sus jugos y se va dilatando, por eso es que a veces es solo ponerla y se va hasta al fondo.
Si quiere dejarla satisfecha hay que darle cariño a esas tetas mientras la montas.
Si ella te monta acércate a esas tetas y a chupar. De vez en cuando es solo dale su chupada de tetas, para la siguiente oportunidad la vas a encontrar el doble de dispuesta.
En fin, chupen y chupen. Si no les gusta, busquen a otro que lo haga. Jajajaja
La verdad, antes de estar con alguien, nunca me despertó erotismo los senos de las mujeres, sin embargo fue lo primero que me dieron a probar. Cuando estábamos de novios no besábamos en el patio de su casa.
Una noche decidí bajar a su cuello, me detuve por un rato mientras apretaba su cintura, todo era nuevo para los dos. Luego bajé a su cuello otro rato, finalmente subí mis manos a sus pechos por encima de su ropa.

No encontré oposición, seguí tocando, cada vez apretaba un poco mas. Hasta que en uno de esos movimientos fuertes, y a propósito le levanté la blusa con todo y quedaron al aire sus lindo senos, jovencitos y duros. Los empecé a acariciar, eran suavesiiiitos, nunca había tenido cosa tan tierna en mis manos.

Ahora tenía sus senos en mis manos y mi boca en su cuello, se sentía mi olor a hormonas por todos lados.
Dejé de besarla y me alejé de un poco y observé toda esa belleza. Ella se quedó viendo con timidez, no dejaba de acariciarla. Le dije: Usted está muy linda. Se sonrió un poco y volví a sus labios.
Yo quería probarlos pero no quería mostrar las ganas.

La besé un poco, entonces si salté a sus pesones ¡Que delicia la que sentí en mi lengua!.
Ella se estremeció cuando metí todo su seno en mi boca, cuando eso los tenía mas chicos.
Y empiezo yo a encariñarme con ellos, los chupaba, daba lengua, masajeaba, todo fue deleite.
De vez en cuando la miraba de reojo y estaba ida, con los ojos cerrados, respiraba profundo y, a veces, pausaba.

En cierto momento bajé mis manos a su cintura, sin soltar sus pechos. Sentí como reacomodó su cuerpo a medida que la apretaba un poco y acariciaba su abdomen, a este momento también le daba algunos besos mas abajo de sus pechos, pero volvía de inmediato.
Seguí explorando por un rato mas, de vez en cuando le apretaba la cintura baja, por detrás.
Sabía que debía ir despacio si quería el premio mayor, ya me había dicho que era virgen y el temor que tenía, algunas sorprendió a sus compañeros viendo cosa para adultos y lo que vio le causó susto.

Finalmente en una apretada de cintura, cuando la solté deslicé mi manos con todo y pantalón. Para mi sorpresa ella se acomodó un poco para que deslizaran y quedé de frente con unas tanguitas azules ajustadas a su cintura y abdomen. A este momento yo tenía la ropa interior superlisa y la verga redura. La miré a los ojo y me dijo: "Estoy dispuesta a todo". Esta vez no vi timidez. Le besé el abdomen, le metí la lengua en el ombligo mientras la apretaba contra mí desde sus nalgas pero no se resistió y se alejó un poco.

Yo sabía que ese no era el lugar ni el momento, ese pastelsito me devoré al día siguiente porque, como me contó tiempo después, esa noche se fue tan mojada que le tocó cambiarse de ropa y temprano, antes que todos despertaran la lavarla. Luego es que se le pusieron tan carnudas, seguro de tanta leche que le he dado, yo feliz. Incluso, ahora, me hace la rusa entre sus tetas firmes y se la empujo hasta su boca donde me da lengüita en cada empujada, se las dejo cremosas.
Lo que descubrí desde entonces es que una buenas chupada de tetas afloja cualquier puerta, incluso las que nunca han sido abiertas. Hay que dejar el afán, mientras uno chupa teticas esa panochita va soltando sus jugos y se va dilatando, por eso es que a veces es solo ponerla y se va hasta al fondo.
Si quiere dejarla satisfecha hay que darle cariño a esas tetas mientras la montas.
Si ella te monta acércate a esas tetas y a chupar. De vez en cuando es solo dale su chupada de tetas, para la siguiente oportunidad la vas a encontrar el doble de dispuesta.
En fin, chupen y chupen. Si no les gusta, busquen a otro que lo haga. Jajajaja
1 comentarios - Adicto a las tetas de mi esposa