Ella parece obsesionada
Mi mamá (S) y su amiga (J) hablaban de mi pija con total descaro mientras yo las escuchaba y me pajeaba.
J: Si yo tuviera una pija así tan cerca, no sé lo que haría…
S: Boluda, ¿qué decís? Es mi hijo
J: Las pijas buenas valen el riesgo, me voy a casa que voy a estar solita y me parece que me voy a hacer una paja pensando en la pija de tu hijo
S: No me hagas pensarlo…
Cuando escuché eso comencé a acabar y me manché todo el abdomen y el pecho. Me limpié con mi calzoncillo, me tapé con la sábana y me puse de costado.
Al poco tiempo, escuché que mi mamá se acostaba en su cama. Olvidé aclararles que casa muy pequeña y la puerta de la habitación de mi mamá no cerraba bien, de modo que yo podía escuchar todo lo que pasaba en esa pieza.
Traté de agudizar el oído y lo que empezó como una respiración profunda pronto se convirtieron en gemidos y jadeos. Era hermoso escuchar a mi mamá pajeandose. Sabía que estaba haciéndolo, no había manera de que estuviera haciendo otra cosa.
Lo que más me excitaba era saber, o al menos imaginar, que estaba pensando en mi pija. Sabía que estaba mal, no podía excitarme con mi madre, pero no podía evitarlo. Era más fuerte que yo.
No tardó más de 5 minutos en acabar, escuchaba sus gemidos y por último un alarido que me asustó por un momento. Me dormí.
Al otro día me levanté y me fui a jugar al futbol mientras ella se quedó durmiendo. No hice un buen partido, mi cabeza estaba en otro lado. Mis compañeros me lo hicieron saber. Les dije que no había dormido bien y lo aceptaron.
Cuando volví a casa, mi mamá no estaba así que fue más fácil no cruzar miradas. A eso de las 6 de la tarde llegó y me saludó como si nada.
- ¿Como te fue en el partido?
- Bien, ma.
- ¿Ganaron?
- Si, ganamos, pero no jugué bien
- ¿Qué pasó? – me preguntó ella
En ese momento, se me dio por jugar un poco con ella.
- No pude dormir bien
- Ah – dijo ella
Pude notar sus nervios. Seguramente, estaría pensando en si escuché su conversación con Jesica o si escuché sus gemidos.
Lo cierto es que mi mamá a partir de ese día empezó a comportarse de manera extraña conmigo y empecé a entender un poco más por donde venía la cosa.
Una situación extraña se dio una tarde en que yo, a propósito, salí en boxers del baño y me quedé frente a ella secándome el pelo. Ella trataba de evitarlo, pero no podía dejar de mirar hacia mi bulto. Hice como que me fui a mi habitación, pero me quedé detrás de la puerta mirándola y veo que agarra su celular y escribe con una sonrisa tremenda.
Necesitaba ver el celular de mi mamá y saber a quién le escribía. Iba a tener mi oportunidad ese mismo día cuando ella entró a bañarse.
Nuestra casa estaba muy mal de mantenimiento y ninguna puerta cerraba bien. Es por eso que cuando entró a bañarse pude asomarme y agarrarle el teléfono. Lo hice con el corazón latiéndome a mil y no pude creer lo que leí en su teléfono.
- Boluda, no sabes recién Brian salió de bañarse y es una locura la pija que tiene
- ¿Otra vez se la viste?
- No, esta vez salió en boxers, pero se le marcaba un paquete tremendo
- Yo necesito un paquete de esos para llevar a la boca – escribió
Juro que cuando leí eso se me escapó una risita que por suerte no escuchó mi mamá que seguía duchándose
- Es impresionante, te juro – insistía mi mamá
- Tenes que sacarle una foto y mandármela
- ¿Ja, y como hago?
- No sé, revisale el teléfono, quizás le mandó alguna a alguien, los pendejos no son boludos ahora
- ¿Te parece?
- Si
Dejé sigilosamente el teléfono donde estaba y me fui a mi habitación. Cuando mi mamá salió del baño envuelta en una toalla y otra en su cabeza, me quedé mirándola con fascinación.
- ¿Qué me mirás?
- Sos muy linda, mamá – le solté
- ¿A qué viene eso?
- A nada, te lo quería decir. Aunque ya lo sepas
- Mirá vos que halagador mi nene, me gusta eso que me decís
- Es la verdad, ma.
- ¿Sí? Bueno, gracias.
Mi mamá se metió en su habitación y pude ver de costado que sonreía mucho. Evidentemente le habían gustado mis palabras.
Pasaron solo dos días en donde tuve oportunidad de revisar nuevamente el celular de mi mamá. Otra conversación con su amiga
- ¿Y? le revisaste el teléfono
- No pude
Evidentemente mi mamá había intentado y no había podido. Fue entonces que me dije que necesitaba sacarme buenas fotos de mi pija y dejarle el celular para que lo agarre. No tardó en llegar el momento.
Al otro día, llegué y como estaba solo me empecé a sacar fotos de mi verga. EN dos minutos estaba completamente parada. Pude sacarme varias y hasta hice un video pajeándome un poco.
Cuando mi mamá volvió, me senté con ella en la cocina y al rato le dije que iba al quiosco, dejando mi celular ahí arriba de la mesa. Me fui a dar una vuelta y demoré más de lo habitual.
Mi mamá era más viva de lo que imaginé. Cuando llegué, agarré mi celu y vi que tenía varias fotos enviadas de mi celular al suyo y después eliminadas. Cayó, pensé.
- ¿Mami, vos estuviste con mi celu? – le pregunté
- Si, mi amor, me mandé unas fotos que no encontraba
- ¿Ay má, viste todas las fotos? – quise pincharla para ver cómo se ponía
- Si, tené cuidado con eso, si te roban el celu
- Igual no se me ve la cara, entonces ¿Como sabías que eran mías?
- Me di cuenta porque se ven cosas que son de la casa, la pared, la sábana.
- Ah muy bien, ma. Perdón por lo que viste aparte de las cosas de la casa.
- Ya sos mayor, soy yo la que debería pedirte perdón por invadir tu privacidad.
- No te voy a decir que no me molesta porque te mentiría, pero podés pedirme el teléfono cuando quieras que te lo presto y borro antes lo que tenga que borrar – le aclaré
- Tenes razón, te prometo que no te lo reviso mas
- Te preguntó, ma
- ¿Qué?
- Esas fotos que viste de mi…
- Si, ¿qué?
- Nada, dejá
- No, ¿qué? Decime
- Te iba a preguntar si te molestó mucho y si estaban bien sacadas
- No me molestaron, pero sí me sorprendieron, no te voy a mentir
- ¿Por qué?
- Estas muy bien dotado, saliste a tu papá…
- Siempre me decís que me parezco
- Si, en eso también te pareces, incluso la tenes… - se detuvo como arrepintiéndose de lo que iba a decir
- ¿La tenes qué?
- Mas grande
- ¿Sí? ¿Mas grande? Es bueno saber que estoy bien de ahí abajo
- Si, pero mejor cortemos esta conversación
Si lo mío con mi mamá era una pelea de boxeo, había ganado un round.
Continuará…
Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram @reybaco2005
Mi mamá (S) y su amiga (J) hablaban de mi pija con total descaro mientras yo las escuchaba y me pajeaba.
J: Si yo tuviera una pija así tan cerca, no sé lo que haría…
S: Boluda, ¿qué decís? Es mi hijo
J: Las pijas buenas valen el riesgo, me voy a casa que voy a estar solita y me parece que me voy a hacer una paja pensando en la pija de tu hijo
S: No me hagas pensarlo…
Cuando escuché eso comencé a acabar y me manché todo el abdomen y el pecho. Me limpié con mi calzoncillo, me tapé con la sábana y me puse de costado.
Al poco tiempo, escuché que mi mamá se acostaba en su cama. Olvidé aclararles que casa muy pequeña y la puerta de la habitación de mi mamá no cerraba bien, de modo que yo podía escuchar todo lo que pasaba en esa pieza.
Traté de agudizar el oído y lo que empezó como una respiración profunda pronto se convirtieron en gemidos y jadeos. Era hermoso escuchar a mi mamá pajeandose. Sabía que estaba haciéndolo, no había manera de que estuviera haciendo otra cosa.
Lo que más me excitaba era saber, o al menos imaginar, que estaba pensando en mi pija. Sabía que estaba mal, no podía excitarme con mi madre, pero no podía evitarlo. Era más fuerte que yo.
No tardó más de 5 minutos en acabar, escuchaba sus gemidos y por último un alarido que me asustó por un momento. Me dormí.
Al otro día me levanté y me fui a jugar al futbol mientras ella se quedó durmiendo. No hice un buen partido, mi cabeza estaba en otro lado. Mis compañeros me lo hicieron saber. Les dije que no había dormido bien y lo aceptaron.
Cuando volví a casa, mi mamá no estaba así que fue más fácil no cruzar miradas. A eso de las 6 de la tarde llegó y me saludó como si nada.
- ¿Como te fue en el partido?
- Bien, ma.
- ¿Ganaron?
- Si, ganamos, pero no jugué bien
- ¿Qué pasó? – me preguntó ella
En ese momento, se me dio por jugar un poco con ella.
- No pude dormir bien
- Ah – dijo ella
Pude notar sus nervios. Seguramente, estaría pensando en si escuché su conversación con Jesica o si escuché sus gemidos.
Lo cierto es que mi mamá a partir de ese día empezó a comportarse de manera extraña conmigo y empecé a entender un poco más por donde venía la cosa.
Una situación extraña se dio una tarde en que yo, a propósito, salí en boxers del baño y me quedé frente a ella secándome el pelo. Ella trataba de evitarlo, pero no podía dejar de mirar hacia mi bulto. Hice como que me fui a mi habitación, pero me quedé detrás de la puerta mirándola y veo que agarra su celular y escribe con una sonrisa tremenda.
Necesitaba ver el celular de mi mamá y saber a quién le escribía. Iba a tener mi oportunidad ese mismo día cuando ella entró a bañarse.
Nuestra casa estaba muy mal de mantenimiento y ninguna puerta cerraba bien. Es por eso que cuando entró a bañarse pude asomarme y agarrarle el teléfono. Lo hice con el corazón latiéndome a mil y no pude creer lo que leí en su teléfono.
- Boluda, no sabes recién Brian salió de bañarse y es una locura la pija que tiene
- ¿Otra vez se la viste?
- No, esta vez salió en boxers, pero se le marcaba un paquete tremendo
- Yo necesito un paquete de esos para llevar a la boca – escribió
Juro que cuando leí eso se me escapó una risita que por suerte no escuchó mi mamá que seguía duchándose
- Es impresionante, te juro – insistía mi mamá
- Tenes que sacarle una foto y mandármela
- ¿Ja, y como hago?
- No sé, revisale el teléfono, quizás le mandó alguna a alguien, los pendejos no son boludos ahora
- ¿Te parece?
- Si
Dejé sigilosamente el teléfono donde estaba y me fui a mi habitación. Cuando mi mamá salió del baño envuelta en una toalla y otra en su cabeza, me quedé mirándola con fascinación.
- ¿Qué me mirás?
- Sos muy linda, mamá – le solté
- ¿A qué viene eso?
- A nada, te lo quería decir. Aunque ya lo sepas
- Mirá vos que halagador mi nene, me gusta eso que me decís
- Es la verdad, ma.
- ¿Sí? Bueno, gracias.
Mi mamá se metió en su habitación y pude ver de costado que sonreía mucho. Evidentemente le habían gustado mis palabras.
Pasaron solo dos días en donde tuve oportunidad de revisar nuevamente el celular de mi mamá. Otra conversación con su amiga
- ¿Y? le revisaste el teléfono
- No pude
Evidentemente mi mamá había intentado y no había podido. Fue entonces que me dije que necesitaba sacarme buenas fotos de mi pija y dejarle el celular para que lo agarre. No tardó en llegar el momento.
Al otro día, llegué y como estaba solo me empecé a sacar fotos de mi verga. EN dos minutos estaba completamente parada. Pude sacarme varias y hasta hice un video pajeándome un poco.
Cuando mi mamá volvió, me senté con ella en la cocina y al rato le dije que iba al quiosco, dejando mi celular ahí arriba de la mesa. Me fui a dar una vuelta y demoré más de lo habitual.
Mi mamá era más viva de lo que imaginé. Cuando llegué, agarré mi celu y vi que tenía varias fotos enviadas de mi celular al suyo y después eliminadas. Cayó, pensé.
- ¿Mami, vos estuviste con mi celu? – le pregunté
- Si, mi amor, me mandé unas fotos que no encontraba
- ¿Ay má, viste todas las fotos? – quise pincharla para ver cómo se ponía
- Si, tené cuidado con eso, si te roban el celu
- Igual no se me ve la cara, entonces ¿Como sabías que eran mías?
- Me di cuenta porque se ven cosas que son de la casa, la pared, la sábana.
- Ah muy bien, ma. Perdón por lo que viste aparte de las cosas de la casa.
- Ya sos mayor, soy yo la que debería pedirte perdón por invadir tu privacidad.
- No te voy a decir que no me molesta porque te mentiría, pero podés pedirme el teléfono cuando quieras que te lo presto y borro antes lo que tenga que borrar – le aclaré
- Tenes razón, te prometo que no te lo reviso mas
- Te preguntó, ma
- ¿Qué?
- Esas fotos que viste de mi…
- Si, ¿qué?
- Nada, dejá
- No, ¿qué? Decime
- Te iba a preguntar si te molestó mucho y si estaban bien sacadas
- No me molestaron, pero sí me sorprendieron, no te voy a mentir
- ¿Por qué?
- Estas muy bien dotado, saliste a tu papá…
- Siempre me decís que me parezco
- Si, en eso también te pareces, incluso la tenes… - se detuvo como arrepintiéndose de lo que iba a decir
- ¿La tenes qué?
- Mas grande
- ¿Sí? ¿Mas grande? Es bueno saber que estoy bien de ahí abajo
- Si, pero mejor cortemos esta conversación
Si lo mío con mi mamá era una pelea de boxeo, había ganado un round.
Continuará…
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