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Nuestro primer intercambio de pareja , swinger

Hola, somos Oscar y Sofi. Queremos contarles un poco sobre nuestra vida swinger y cómo la vivimos. Sofi tiene 21 años y Oscar, 25. somos de salta Argentina
Sofi es bajita, mide 1.49 m, de contextura normal, culito bien parado y tetas perfectas: medianas, redonditas y bien firmes. Oscar mide 1.79 m, es delgado, marcado y tiene un pene de 19 cm.
Nuestra curiosidad empezó en diciembre con la publicidad de una fiesta swinger. Al principio estábamos como escandalizados al ver por primera vez el concepto; nos burlábamos y nos molestábamos con cosas como:
Sofi: ¿Quién haría eso?
Oscar: Lo sé, ¡qué loco!, ¿no? Aunque a ti te gusta que te vean, jejeje.
Sofi ya tenía el fetiche de que la vieran o de ser descubierta cogiendo. Al final nos ganó la curiosidad y decidimos ir (si gustan, luego podemos contar la historia de nuestra primera fiesta). Pero la historia que queríamos contarles hoy es la de nuestro primer intercambio de pareja...
Conocimos a esta pareja —a quienes llamaremos Joel y Vale— en una reunión de parejas. Después de dicha reunión, nos pidieron el contacto y nos invitaron a su departamento. Nosotros estábamos muy ansiosos y morbosos, ya que en la fiesta donde los conocimos vimos lo morbosos, lindos y dominantes que son, algo que a Sofi le gusta muchísimo.
Preparándonos para ir a su depa, estábamos calientes y nerviosos, especulando sobre lo que haríamos. Teníamos planeado hacer soft y, a lo mucho, que Sofi jugara con Vale, ya que ella estaba descubriendo su bisexualidad y la primera vez que los vimos se besaron en un momento muy caliente de la noche. Estábamos poniendo en orden los límites y cómo pedir permiso para ir más lejos, ya que la comunicación es lo más importante en este mundillo.
Ese mismo día, de lo calientes que estábamos, cogimos tres veces. Cada vez que hablábamos del tema, Sofi se mojaba muchísimo y a Oscar se le ponía durísima. Ya de por sí somos de coger todo el tiempo, pero esto alimentaba mucho más nuestro morbo.
Nos vestimos bien: Sofi se puso un vestido cortito negro —con el que solía ir a bailar—, una tanga negra y sus zapatos de taco aguja negros; Oscar, camisa negra y pantalón negro.
Llegando al depa no podíamos bajar del auto de los nervios. Sofi se estaba arrepintiendo y quería volver; la calmé, la besé, comprobé lo mojada que estaba y le dije que si pasaba algo que no nos gustara, nos iríamos y ya. No había por qué hacer nada, solo íbamos a conocernos más y a que nos contaran de su vida en este mundillo.
Ya listos, bajamos del auto con las botellas de alcohol y fuimos al depa. Nos recibió en la portería Joel, muy amable y con muy buena presencia (él es alto, grande y musculoso; de 45 años, pero parece de 30). Subimos a su departamento, donde en la puerta nos recibió Vale (alta, delgada, con un vestido que marcaba toda su sensualidad).
Vale recibió a Sofi directamente con un beso en la boca, lo que la estremeció y la puso muy nerviosa, y a Oscar con un ligero pico. Ya adentro, nos ofrecieron asiento en la sala mientras preparaban los tragos: vodka con jugo para Sofi y gaseosa para Oscar (que no toma alcohol).
Charlamos muy tranquilos por media hora. Nos contaron hace cuánto estaban en el mundo, cómo comenzaron y todo lo que habían hecho (tienen muchísima experiencia), mientras nosotros hablábamos de la curiosidad que nos daba el ambiente y de cómo era una oportunidad para que Sofi experimentara su bisexualidad.
Entre tragos y buena música, Vale sacó a bailar a Sofi. Se pusieron a bailar muy pegadas mientras Vale pasaba sus manos por el trasero de Sofi. Ella me miró con complicidad y yo le hice un gesto de aprobación, a lo cual empezaron a besarse, lo que me calentó aunque estaba muy nervioso al mismo tiempo. Se les sumó Joel y me invitaron a mí también, bailando los cuatro bien pegados mientras las manos de ellos nos empezaban a tocar.
De repente, Sofi pasó a bailar con Joel y yo con Vale. Yo, muy nervioso, no le quitaba los ojos de encima a mi pareja. Sofi estaba bailando pegada a Joel y él le dio un beso bien apasionado; Sofi lo envolvió con sus brazos, lo cual me puso muy nervioso, caliente y celoso. Al verme un poco atónito, Vale me comió la boca de forma muy sensual mientras me tocaba. Sofi y yo nos miramos y asentimos, dando aprobación a todo lo que estaba pasando.
En un momento, mientras bailaban, Vale le sacó el vestido a Sofi y luego se sacó el suyo, quedando ambas en ropa interior. Sofi entangada junto a Vale comenzaron a besarse de forma muy candente. Después de ese espectáculo, y con Joel y yo evidentemente al palo, nos invitaron a la pieza...
Yo estaba desnudo, excitado pero flácido; los nervios me podían más. Sofi se puso de rodillas y me la empezó a chupar con mucha sensualidad. Vale se sumó a Sofi: se besaban y chupaban mientras a mi lado se ponía Joel, que tenía un pene grueso, un poco más corto que el mío, pero era delgado en la punta e iba ensanchándose hasta hacerse muy grueso.
Sofi, con un empujón de Vale, empezó a chuparle el pene a Joel. Yo me puse muy nervioso al verla, pero se veía tan feliz, tan pervertida, tan sexy... que no podía evitar excitarme aunque estuviese celoso. Ella no paraba de chuparle con anhelo, a lo cual Vale hacía lo mismo con el mío. Ya se me había puesto medio duro y se lo llevaba hasta la garganta, lo que se sentía riquísimo.
En un momento, Vale lleva a Sofi a la cama, donde empiezan a besarse y tocarse de formas muy sensuales. Vale empieza a hacerle un oral a Sofi que la estremece, y luego pasaron a hacer tijeras mientras nos pajeábamos mirando.
Ya se me puso dura del todo y puse en cuatro a Sofi, cogiéndomela muy fuerte. Al mismo tiempo, nuestros anfitriones se ponen a coger a nuestro lado, tocando y besando a Sofi en el camino.
Al rato, Joel sale de Vale y le pone el pene enfrente a Sofi para que se lo chupe mientras yo le daba, una imagen muy excitante. Vale se puso detrás de mí, besándome y tocándome los huevos, lo cual, aunque era rico, hizo que se me bajara por los nervios. Salgo de Sofi y me acuesto en la cama para que ella me la chupe, a lo que Sofi acepta gustosamente.
En un momento, Joel le estaba chupando la concha a Sofi mientras ella lo hacía conmigo. Vale le dice algo al oído a Sofi; ella sonríe, dice que sí y me mira:
Vale: ¿Quieres que Joel la coja?
Oscar: Si ella quiere... (Miro a Sofi): Si quieres, pídemelo.
Sofi (con una sonrisa pervertida): Quiero que me coja Joel.
Joel procede a ponerse el condón y a metérselo. Sofi, mirándome a la cara, se estremece y gime muy fuerte. Yo estaba ido, tenía demasiado que procesar: estaba celoso, muy celoso, caliente y nervioso, pero me gustaba verla así, feliz, pervertida, gozando. Me gustaba mucho. Mi pene quedó flácido mientras Sofi intentaba mamármela entre las embestidas de Joel que la hacían gemir...
Tengo que admitir que estaba celoso. ¿Quién no lo estaría? Otro hombre con una verga gruesa se la estaba metiendo a mi novia y ella me gemía en la cara. Pero también tengo que admitir que ya me lo había imaginado, había investigado sobre el tema y visto porno, y me excitaba verla recibir tanto placer. Siempre me ha gustado que ella esté feliz, y mientras más disfrute, mejor; quería que experimentara todo de la mejor manera posible. Ella estaba feliz, gozando, y a mí me gustaba eso. Tenía un montón de sentimientos encontrados.
Su cuerpo se movía al ritmo de las embestidas de Joel. Vale empezó a besarme y yo a ella, pero no podía quitarle los ojos de encima a Sofi. En un momento, Vale me pide que la coja; Sofi me mira y me dice que lo haga. Lo intento, pero por los nervios y tantas emociones juntas no se me ponía lo suficientemente dura.
Joel, después de cogerse a Sofi como por 15 minutos mientras ella le chupaba la concha a Vale, nota que estoy un poco tímido. Sofi empieza a atenderme: me besa, me acaricia, y ante sus caricias me pongo durísimo. Me pide que la coja, a lo que procedo a darle durísimo mientras ellos se turnaban para darle algo que chupar. Tanto Vale como Joel y nosotros estuvimos turnándonos para coger unas dos horas más.
La pasamos muy bien. Nuestro encuentro con esta pareja y nuestra primera vez intercambiando duró unas cuatro horas y pico. Al salir del departamento, de lo calientes que habíamos quedado, volvimos a coger en el auto y, más tarde, otra vez en casa.

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