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Una noche con mi madrina.

Me llamo Guillermo, y les vengo a contar la vez que estuve con mi madrina, ella se llama susana.

Hace unos 10 años (ahora tengo 30)
Sali con un amigo a la disco ( aun se le dice asi a lo que hoy se le conoce como antro.)
Entramos y habia algo de gente, nosotros le llamamos viernes de cacería... ya que vamos con el fin de agarrar alguna plebita.
Estabamos echando unas cervezas cuando sentí una mirada y al voltear a donde sentia la mirada estaba ella, mi madrina.
Ella es 20 años mayor que yo, es mi madrina de bautizó, una mujer madura, soltera, sin hijos y sin compromisos, fue mi maestra en el preescolar.
Ella es una mujer muy guapa, pelo chino, delgada y se nota que es muy caliente. 

Al mirarla me saludo y yo también, fui a su mesa a saludarla como se debe, a pesar de tener una relación algo alejada puesnsolo le hablo cuando la por la calle casual asi.
Me sente en su mesa y se veia radiante, llevaba un vestido negro, no mostraba de mas pero hacia resaltar su silueta.
Platicamos lo típico, como estas, que haz hecho, como estas tus padres. 

Después de las preguntas de cortesía sobre mis padres y el trabajo, el ruido de la música —un reggaetón de la vieja escuela que retumbaba en las paredes— nos obligó a acercarnos más para escucharnos. El perfume de ella, algo floral pero intenso, cortaba el olor a cigarro y cerveza del lugar.
​—"Mírate nada más, Guillermo,"— me dijo al oído, con una sonrisa que ya no tenía nada de pedagógica. —"Quién diría que aquel niño travieso del jardín se convertiría en este hombre."—
​Sentí un escalofrío. Ella cruzó la pierna y el roce accidental de su rodilla con la mía bajo la mesa pequeña fue como una descarga eléctrica. No se alejó; al contrario, mantuvo el contacto mientras sostenía su bebida con elegancia. Sus ojos, enmarcados por esos rizos negros que caían sobre sus hombros, me recorrían con una curiosidad que me hizo olvidar por completo a mi amigo y el plan original de la noche.
​—"Ya no soy un niño, madrina,"— le respondí, bajando el tono de voz, animado por la penumbra y el alcohol.
​Ella soltó una risa suave, me puso una mano en el antebrazo y apretó ligeramente. Sus dedos estaban fríos, pero su mirada quemaba.
​—"Me doy cuenta, pero llamame por mi nombre, susana"— susurró, ¿Sabes? Siempre fuiste mi favorito. 
​En ese momento, la luz estroboscópica del lugar iluminó su rostro y vi en sus ojos un brillo de determinación. Se inclinó hacia adelante, reduciendo la distancia a apenas unos centímetros, y me hizo una pregunta que cambió el rumbo de la noche: 

​—"¿Bailas?"— me soltó de pronto, con una chispa de travesura en los ojos.
​—"La verdad... no, madrina... digo, Susana. No soy muy bueno para esto"— le confesé, sintiendo un poco de calor en las mejillas a pesar de mis 20 años y las cervezas.
​Ella no aceptó un "no" por respuesta. Se acercó aún más, tanto que pude sentir el calor que emanaba de su cuerpo.
​—"No te estoy preguntando si eres un profesional, Memo"— susurró, y esa forma de decir mi nombre me hizo vibrar. —"Solo quiero que me acompañes. Yo te guío, como en los viejos tiempos, ¿te acuerdas?"—
​Se puso de pie y me extendió la mano. El vestido negro se ajustó perfectamente a su figura delgada mientras se estiraba, y bajo la luz intermitente, su cabello chino parecía tener vida propia. No pude negarme. Tomé su mano —que se sentía suave pero firme— y me dejé llevar hacia el centro de la pista, donde la música era un regueton de la epoca.
​Al llegar, ella no guardó la distancia. Me pego sus caderas a mi cuerpo obligándome a colocar las manos en su cintura. 
El contacto de su cuerpo con el mío era inevitable; podía sentir la firmeza de su silueta a través de la tela del vestido, llegue a jurar que no traía ropa interior.
​—"Ves que no es tan difícil"— me dijo al oído, mientras empezaba a moverse rítmicamente contra mí. —"Solo déjate llevar. Aquí nadie nos conoce como 'madrina y ahijado'. Aquí solo somos tú y yo."—

Despues no paso nada interesante, que recuerde yo, solo que cuando menos nos dimos cuenta, ya no estaban sus amigas, se habian ido.
Decidimos irnos, ella vive cercas de la disco pero su casa no era el siguiente destino. 

Yo no tengo carro, ni moto jajajaja entonces dije la acompaño a su casa pero no quiso, no se si fue el alcohol o quizas ella también salio a cazar, pero la convencí de ir a un lugar mas calmado y solitario. 

Nos fuimos al motel, se llama la playa, 200 pesos por 6 horas una ganga.

Tomamos un taxi y nos fuimos.
Mientras ibamos en la parte de atras ella me sobaba el miebro por encima del pantalón.
Para ese entonces yo ya la tenia parada, sentía palpitar.
En cuanto llegamos al motel y al pagar el cuarto, no nos aguantabamos tanto asi que aun ni entrabamos al cuarto cuando ella y yo nos estabamos besando.
En cuanto cerre la puerta ella se inclinó y me empezó hacer sexo oral.
Eh estado con varias mujeres pero ninguna se compara a ella, quizás su madures le dio experiencia quizas era una experta ya inata.
Se levanto y con su mano me llevo a la cama, me acose y ella se puso encima de mi, traia un cachetero negro ⚫️ muy sexy por cierto, solo se lo hice a un lado y empecé a penetrarla, empezó a darse unos sentones muy ricos, ella tenia el vestido levantado un poco dejando ver sus caderas y muslos, empezó a moverse a un ritmo tan espectacular 👌.
Quise tomar yo ahora el mando y la baje, se acostó en la cama y se quito el vestido, mientras yo me desvestia tambien, quedamos los dos desnudos y ella recostada boca arriba empece a darle sexo oral. 
Tenia el vello recortado (como me gusta) le empecé a chupar el clitoris y cada lamida que daba, se retorcia cada vez mas.
No me considero experto pero cuando lo hago, lo hago con muchas ganas pues me gusta y lo disfruto hacerlo.
Se vino a chorros a compañado de un grito de placer.
Me levante y ella ya me la pedía adentro. 
Entonces la penetre en misionero. 
Cada 3 o 4 metidas la ultima la hacia con fuerza, la embestia al fondo y cada embestida fuerte gritaba mas y mas.
Cambiamos de posición y la puse en 4.
Era una vista maravillosa, la mujer que me cuidaba, la mujer que desde chico me veia con ojos de protectora, estaba ahora entregandose a su ahijado.

La humedad de su intimidad, los gritos de ella, el alcohol y la idea que era ella, hizo que me viniera, y lo hice, no dentro de ella, si no en su espalda...
Descansamos un rato y seguimos pero ahora un poco mas calmado, con mas amor, en lugar de lujuria como anteriormente habíamos hecho. 
Se nos acabaron las 6 horas, estabamos desnudos abrazados en la cama, nos vestimos y nos fuimos, le dije que jamas se lo contara a mi madre, pues que diria ella de que me coji a mi madrina, a su amiga.
Me lo juro que no lo haria y quedamos de vernos despues, para repetir lo mismo que hicimos esa noche.

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