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Encontré el placer anal pt2

Después de haber tenido esa sensación tan rica, fui a bañarme y, aun en el baño, seguía sintiendo el culo resbaladizo. Procedí a introducir mi dedo y nuevamente sentí cómo mi pene se ponía erecto. Se sentía tan rico.
Al finalizar, acomodé todo, pero con el paso de los días aumentaba mi deseo de más. Ya no solo quería leer y masturbarme de ambos lados, sino también sentirme sexy, como las mujeres de esas revistas.
A escondidas busqué sexi, hasta que por fin encontré algo que me encantó: una falda tableada de cuadros cafés y un top blanco, una tanga naranja de encaje y un bra del mismo color. Me bañé, me arreglé y me sentía tan bien. Tenía el pene muy duro y goteaba de la excitación.
Me sentía tan bien, tan linda, coqueta y sexy.
Aún tenía la revista y decidí masturbarme como siempre en mi culito. Mientras leía la historia, imaginaba que era yo a quien le abrían el culo.
Poco a poco, cada vez que podía, encontraba más ropa sexy y más formas de verme sissy de una manera que me excitaba muchísimo.
Encontré aceites corporales, tubos de labial y esas se convirtieron en mis nuevas herramientas para mi masturbación anal.
Sin duda alguna, disfrutaba convertirme en la mujer que me gustaba ser.
Así estuve durante un tiempo, hasta que un día decidí provocar a hombres por Face.
Esa noche me arreglé lo más linda que pude. Me puse una tanga roja, un bra negro y una blusa blanca larga que parecía un vestido ajustado y entallado. Me quedaba bien.
Me tomé un par de fotos lindas y abrí mi cuenta de Face con el nombre de usuario “Janice”. Me metí a grupos de encuentros y agregaba a cuantos hombres desesperados escribían comentarios en fotos de mujeres.
Esa noche me agregaron muchos. Claro, acepté a la mayoría y, como era de esperarse, comenzaron a mandarme fotos de sus jugosas y exquisitas vergas. Yo las veía y me volvía loca imaginando cómo se ponían por mí.
Ya vestida, les mandaba fotos de mi cola entangada. Algunos me enviaban videos de cómo acababan y muchos pedían verme para satisfacernos mutuamente. Yo los tiraba a León y muchos me decían que solo era una calienta huevos, pero ellos no sabían que yo sí moría por salir o invitarlos, probar una de esas vergas —si no es que todas—, que me abrieran el culo y probar leche de hombre. Pero apenas estaba descubriendo mi lado sissy.
Espero les guste.

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