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Mi tía favorita

Viernes 5 de la tarde, había ido a visitar a mi abuela junto a mi madre. Sentados a la mesa: mi abuela, madre, tía y un servidor. 

Mi tía esta sentada a mi izquierda, la charla es anodina, como adolescente de 15 años, todo me parece aburrido. Muero de sueño. 

En un momento siento la mano de mi tía mi muslo, no digo nada, tan solo lo ignoro, tras unos minutos así, sus dedos comienzan a dibujar pequeños círculos. Al comienzo, lo circulo son grandes, rápidos, y  sobre el muslo. 

No entiendo muy bien que está pasando, pero es agradable la sensación, por lo que la dejo hacer. Poco a poco los círculos van subiendo hacia mi entrepierna, y tornar al interior de mi muslo. 

Siento un creciente erección, miro a mi tía, ella también se da cuenta, mientras continúa hablando tan tranquilamente con mi abuela y mi madre, comienza a describir esos círculos sobre mi glande. 

El placer inunda mi cerebro, mi tía lo hace tan bien, sus hábiles dedos en combinación con la suave tela de mi chándal me proporcionan una sensación increíble. Los círculos comienzan a alternarse con leves caricias verticales sobre todo el tronco venoso que es mi pene. 

Estoy muy agusto, nuestras miradas se cruzan, ambos estamos disfrutando mucho con todo esto. Su sonrisa pícara de madura excitada, junto con los movimientos que me brinda hace que tras unos minutos no pueda soportarlo más y decido anunciar que voy al servicio un momento. 

Consigo disimular mi erección, voy al baño, a los pocos instantes escucho como mi tía se levanta de la mesa con una disculpa plausible. 

Nos encerramos en el baño, me dice que no tenemos mucho tiempo, me baja los pantalones de un jalón y se lanza como una loba a por mi verga adolescente que estaba a punto de explotar. 

Poco pude aguantar cuando su lengua y labios comenzaron su embestida contra mi glande, comencé a temblar mi tía que sabía lo que venía engulló todo mi pene de una y tragó toda mi semilla como una auténtica profesional y no dejó ni una gota. Mi pene quedó inmaculado al salir de su boca. 

Tremendamente excitado, le comenté que yo no había tenido la oportunidad de tocarla y que me precia injusto. Me preguntó si de verdad quería tocarla y que el cuerpo de una señora de 57 años, a lo que le respondí que sí. Su respuesta fue un está bien, pero date prisa que van a sospechar tu madre y la abuela. 

Con su permiso le levanté la blusa, sobe un poco sus pechos sin quitarle el brasier, besé suavemente sus pechos, hasta que ella decidió que era suficiente, se bajó la blusa y volvimos a la mesa. 

Desde entonces es mi tía favorita, han pasado muchos años, pero me parece increíble como tuve mi primera experiencia sexual con mi tía, paja y mamada. De un señora, que era familiar directo, casada y con varios hijos, sus primos bastante mayores que yo

3 comentarios - Mi tía favorita