Sofia es la recepcionista de unhotel que tiene los apartamentos distribuidos alrededor de una piscina aprimera línea de la alberca. Desde que los descubrí, cada vez que debo viajarallí intento reservar uno, puesto que son grandes, la cama es gigante de200x200. Jacuzzi… y una vista maravillosa.
Teníamos con Sofia la confianza que te da el haberte encontradovarias veces reservando en su complejo un apartamento. Nos tuteábamos, ellamadura de unos 45, con un cuerpo de gimnasio, peinado de peluquería siempre, morena,con el pelo largo con suaves ondas que les caen por los hombros. Perfumada.
Esa vez, llegué al complejo un poco tarde. Ella estaba hasta las7 de la tarde y faltaba poco menos de media hora para que terminara el turno.Demostraba que tenía ganas de irse ya y esa sensación fue la que nos dio pieesta vez a una pequeña conversación en la recepción mientras me invitaba a uncafé rellenando los papeles.
Sus jeans de lycra ajustados como una piel a sus piernas largas,y su camiseta de punto arrapada al cuerpo, mostrando una buena raja en medio desus generosas tetas, me provocó un comentario sobre ella y su figura que ellani se inmutó y me sentí imbécil. “un suspiro hondo Sofia y tus pechos saltan detu camiseta en un nada y menos jajajajajajaj”. Ni se inmuto. Incluso quise disculparme,pero no pude, en realidad habría querido cogérmela ahí mismo.
Me toco un apartamento un poco separado y de la recepción suelenacompañarte a él, como detalle de amabilidad para que no te pierdas y sea fácillocalizarlo… Esta vez también fue así y ella me acompañó.
Estaba en un primer piso al que se llegaba por una escaleraestrecha que se subía cómodamente de uno en uno. Al llegar a ella, me cedió elpaso de subir primero, pero le sugerí que fuera ella la que iba delante ya quesabía dónde íbamos… i yo así desde atrás disfrutaría de su culo viéndose moversubiendo la escalera y así se lo hice notar. De nuevo ningún comentario… Mesentía mal… Grosero… pero sin remordimiento puesto que mi deseo hacia ella mepodía, y no se lo había dicho para nada para molestarla ni ofenderla…
En el apartamento me abrió la puerta... comprobó que el airefuncionara poniéndolo en marcha y se despidió con una sonrisa amable….
Ya en él, deshice mi bolsa de viaje, ordené un poco las cosas enel baño… empecé a llenar el jacuzzi… y me dispuse a darme un baño de burbujas…Desnudo, casi con un pie en la bañera entrando, ¿llaman a la puerta… “quien vaa ser?”, alguien que se habrá despistado pensé y decidí no abrir… peroinsistieron llamando al timbre y a la puerta con los nudillos… “mierda…” meenvolví con la toalla de baño y fui a abrir.
“Carlos dejaste esta maleta abajo. Te la traje para que después nola andes buscando. Te la dejo en el mueble de la tele” y entró sin vacilar adejar la maletita. Pero al salir yo le bloqueaba el paso y ya había cerrado lapuerta. Nos quedamos mirando un instante. Le acaricie los pechos, primerosuave, luego más descaradamente… siguió sin decir nada. Noté que medesabrochaba la toalla y buscaba mi polla, todavía flacucha, pero la cogía contoda la mano. Debió sentirla endurecer y crecer en la palma de su mano comoalgo que cobra vida, alargándose, engrosándose, poniéndose dura centímetro acentímetro. Suspiré… La excitación me pulsaba en el bajo vientre, con tantafuerza que mi verga parecía ya un poste clavado perpendicular a mi… y yosusurrando al oído cosas que ahora no me atrevo ni a escribir… Su mano subíaarriba y abajo con tal lentitud que parecía una exploración minuciosa. La teníamuy tiesa y sentía una urgencia que no había sentido en años. Yo me ahogaba ensus tetas totalmente fuera de la camiseta y del sujetador… chupando sus pezonestotalmente erizados.
La miré a los ojos, su boca medio abierta lamiéndose el labiocon la lengua… caminamos hacia la cama que estaba apenas dos pasos de nosotros.Me empujo sobre ella a la que me tumbé boca arriba. Totalmente desnudo comoiba…. Ella se arrodilló, miró mi verga un momento, larga, gruesa, con todas lasvenas marcadas. El capullo más grande que el resto, brillante, rojo oscuro… Yse la metió en la boca. Sus labios besando el tronco, su lengua aplastando elcapullo contra su paladar. Noté como el glande chocaba con el fondo de sugarganta que le atragantó. Tuvo una arcada, y se la saco con un hilo de babaespesa colgando uniendo mi polla con su boca. y se la tragó de nuevo, con másfruición, más hondo, con más hambre, hasta que las arcadas humedecieron losojos de lágrimas… pero le daba igual. Escupía la punta, repartía luego con lalengua y los dedos, haciendo ruido. Luego seguía con los huevos, arrapadosarriba ya, comprimidos, fuertes… y volvía arriba. Sonidos húmedos de saliva,succión… Puse mis dedos en su cabeza, no delicadamente sino enredados en supelo oscuro forzándola “más adentro” le dije. Ella obedeció. La saliva ledesbordaba la boca, no controlaba sus arcadas, jadeando y yo notaba una grancantidad de saliva lubricándome todo.
“Me encanta tu verga”. Yo no podía evitar pequeñas embestidastendido en la cama cogiéndole la boca. “Estoy empapada” me dijo… Vamos. Volaronsus pantalones y su tanga que salió con ellos. Métela ya… Y sentándose sobre mipolla, apunto el glande en su coño y se hundió sobre ella. No fue suave, fueuna clavada firme y decidida. Hasta el fondo. Clavó sus uñas sobre mi pechocausando hasta dolor “demonios, puta Carlos, que grande es” ... Y empezó abalancearse sin contemplaciones, sin preguntar, botando sus pechos delante de mí,sus nalgas rebotando en cada clavada… El ruido obsceno de la mezcla de fluidos,el choque de su coño contra mis huevos, el ruido de piel mojada de fluidos…Empezamos a follar sin control… arqueada hacia atrás hundiendo mi polla enteraen cada embestida… “o si más fuerte… no pares más siiii… alcance a darle unapalmada… “o siiii”, otra “siiiiii”. le daba igual solo quería más, más fuertemás adentro… Se retorcía en mi polla como si fuera lo que había estado buscandotoda su vida. La forcé a salir… “que haces eres imbécil?”
¡Date la vuelta! mientras le palmeaba el culo ya enrojecido… Sepuso de rodillas en la cama, con la cara en las sábanas. Escupí en mis dedos yacaricié su coño, dejando un pulgar acariciando su ano… “siiii méteme el dedommmmm” y mi pulgar ya se movía dentro de ella… “méteme otro vamos Carlos… “Dosdedos dentro moviéndose, ensanchando, haciendo paso. Con la otra mano leacariciaba el coño chorreante. Sofía empezó a gemir como un animal,retorciéndose de placer… empujando su culo contra mis manos… Saqué los dedos,escupí un par de veces y apoyé mi verga en su agujero engrandecido… Empujé unpoquito, despacio. La cabeza entró y ella gritó. Un grito corto, agudo… espera,espera jadeó. Media punta dentro, ella respiraba hondo, rápido, acostumbradosea ser abierta por algo demasiado grande ahí. Sigue, dijo susurrando casiimperceptible. Sigue despacio, métela toda cabrón… Gemía en cada milímetro… ledolía… dolor real pero no quería que parara. y yo seguía despacio. Le goteabael coño… hasta que estuvo toda dentro… “cógeme. cogemee el culo”””” Y yo empecéa salir despacio y meter despacio siguiendo las instrucciones de esa mujer quese sentía como una perra en celo… poco a poco, el dolor se fue transformando enuna sensación que le latía en todo el bajo vientre. Fui cogiendo más ritmo… Tócate,vamos, le dije. De pronto un espasmo violento, un grito sin vergüenza… suprimer orgasmo llegaba follándole el culo… Sus contracciones violentas cerraronsus muslos apretaron mi polla cerrándola dentro de ella. y empecé a embestirlarápido, sin control, al límite… Ella seguía corriéndose una vez tras otra hastaque, hundido hasta el fondo de su culo, un gruñido grave mío acompaño quevaciara mi leche dentro de ella sintiendo ella mi calorcito llenándola.Enloqueció… Salí de ella que se quedó como temblando a cuatro patas, con misemen escurriendo, piernas a bajo por sus muslos… enrojecida… con los ojosvidriosos… pero en paz... hasta que se cayo tumbada de lado de cara hacia mique respiraba hondo, sudado, cansado… Nos sonreímos. y al rato nos habíamosdormido juntos… Algo había nacido entre nosotros, pero todavía no sabíamos loque era.
Teníamos con Sofia la confianza que te da el haberte encontradovarias veces reservando en su complejo un apartamento. Nos tuteábamos, ellamadura de unos 45, con un cuerpo de gimnasio, peinado de peluquería siempre, morena,con el pelo largo con suaves ondas que les caen por los hombros. Perfumada.
Esa vez, llegué al complejo un poco tarde. Ella estaba hasta las7 de la tarde y faltaba poco menos de media hora para que terminara el turno.Demostraba que tenía ganas de irse ya y esa sensación fue la que nos dio pieesta vez a una pequeña conversación en la recepción mientras me invitaba a uncafé rellenando los papeles.
Sus jeans de lycra ajustados como una piel a sus piernas largas,y su camiseta de punto arrapada al cuerpo, mostrando una buena raja en medio desus generosas tetas, me provocó un comentario sobre ella y su figura que ellani se inmutó y me sentí imbécil. “un suspiro hondo Sofia y tus pechos saltan detu camiseta en un nada y menos jajajajajajaj”. Ni se inmuto. Incluso quise disculparme,pero no pude, en realidad habría querido cogérmela ahí mismo.
Me toco un apartamento un poco separado y de la recepción suelenacompañarte a él, como detalle de amabilidad para que no te pierdas y sea fácillocalizarlo… Esta vez también fue así y ella me acompañó.
Estaba en un primer piso al que se llegaba por una escaleraestrecha que se subía cómodamente de uno en uno. Al llegar a ella, me cedió elpaso de subir primero, pero le sugerí que fuera ella la que iba delante ya quesabía dónde íbamos… i yo así desde atrás disfrutaría de su culo viéndose moversubiendo la escalera y así se lo hice notar. De nuevo ningún comentario… Mesentía mal… Grosero… pero sin remordimiento puesto que mi deseo hacia ella mepodía, y no se lo había dicho para nada para molestarla ni ofenderla…
En el apartamento me abrió la puerta... comprobó que el airefuncionara poniéndolo en marcha y se despidió con una sonrisa amable….
Ya en él, deshice mi bolsa de viaje, ordené un poco las cosas enel baño… empecé a llenar el jacuzzi… y me dispuse a darme un baño de burbujas…Desnudo, casi con un pie en la bañera entrando, ¿llaman a la puerta… “quien vaa ser?”, alguien que se habrá despistado pensé y decidí no abrir… peroinsistieron llamando al timbre y a la puerta con los nudillos… “mierda…” meenvolví con la toalla de baño y fui a abrir.
“Carlos dejaste esta maleta abajo. Te la traje para que después nola andes buscando. Te la dejo en el mueble de la tele” y entró sin vacilar adejar la maletita. Pero al salir yo le bloqueaba el paso y ya había cerrado lapuerta. Nos quedamos mirando un instante. Le acaricie los pechos, primerosuave, luego más descaradamente… siguió sin decir nada. Noté que medesabrochaba la toalla y buscaba mi polla, todavía flacucha, pero la cogía contoda la mano. Debió sentirla endurecer y crecer en la palma de su mano comoalgo que cobra vida, alargándose, engrosándose, poniéndose dura centímetro acentímetro. Suspiré… La excitación me pulsaba en el bajo vientre, con tantafuerza que mi verga parecía ya un poste clavado perpendicular a mi… y yosusurrando al oído cosas que ahora no me atrevo ni a escribir… Su mano subíaarriba y abajo con tal lentitud que parecía una exploración minuciosa. La teníamuy tiesa y sentía una urgencia que no había sentido en años. Yo me ahogaba ensus tetas totalmente fuera de la camiseta y del sujetador… chupando sus pezonestotalmente erizados.
La miré a los ojos, su boca medio abierta lamiéndose el labiocon la lengua… caminamos hacia la cama que estaba apenas dos pasos de nosotros.Me empujo sobre ella a la que me tumbé boca arriba. Totalmente desnudo comoiba…. Ella se arrodilló, miró mi verga un momento, larga, gruesa, con todas lasvenas marcadas. El capullo más grande que el resto, brillante, rojo oscuro… Yse la metió en la boca. Sus labios besando el tronco, su lengua aplastando elcapullo contra su paladar. Noté como el glande chocaba con el fondo de sugarganta que le atragantó. Tuvo una arcada, y se la saco con un hilo de babaespesa colgando uniendo mi polla con su boca. y se la tragó de nuevo, con másfruición, más hondo, con más hambre, hasta que las arcadas humedecieron losojos de lágrimas… pero le daba igual. Escupía la punta, repartía luego con lalengua y los dedos, haciendo ruido. Luego seguía con los huevos, arrapadosarriba ya, comprimidos, fuertes… y volvía arriba. Sonidos húmedos de saliva,succión… Puse mis dedos en su cabeza, no delicadamente sino enredados en supelo oscuro forzándola “más adentro” le dije. Ella obedeció. La saliva ledesbordaba la boca, no controlaba sus arcadas, jadeando y yo notaba una grancantidad de saliva lubricándome todo.
“Me encanta tu verga”. Yo no podía evitar pequeñas embestidastendido en la cama cogiéndole la boca. “Estoy empapada” me dijo… Vamos. Volaronsus pantalones y su tanga que salió con ellos. Métela ya… Y sentándose sobre mipolla, apunto el glande en su coño y se hundió sobre ella. No fue suave, fueuna clavada firme y decidida. Hasta el fondo. Clavó sus uñas sobre mi pechocausando hasta dolor “demonios, puta Carlos, que grande es” ... Y empezó abalancearse sin contemplaciones, sin preguntar, botando sus pechos delante de mí,sus nalgas rebotando en cada clavada… El ruido obsceno de la mezcla de fluidos,el choque de su coño contra mis huevos, el ruido de piel mojada de fluidos…Empezamos a follar sin control… arqueada hacia atrás hundiendo mi polla enteraen cada embestida… “o si más fuerte… no pares más siiii… alcance a darle unapalmada… “o siiii”, otra “siiiiii”. le daba igual solo quería más, más fuertemás adentro… Se retorcía en mi polla como si fuera lo que había estado buscandotoda su vida. La forcé a salir… “que haces eres imbécil?”
¡Date la vuelta! mientras le palmeaba el culo ya enrojecido… Sepuso de rodillas en la cama, con la cara en las sábanas. Escupí en mis dedos yacaricié su coño, dejando un pulgar acariciando su ano… “siiii méteme el dedommmmm” y mi pulgar ya se movía dentro de ella… “méteme otro vamos Carlos… “Dosdedos dentro moviéndose, ensanchando, haciendo paso. Con la otra mano leacariciaba el coño chorreante. Sofía empezó a gemir como un animal,retorciéndose de placer… empujando su culo contra mis manos… Saqué los dedos,escupí un par de veces y apoyé mi verga en su agujero engrandecido… Empujé unpoquito, despacio. La cabeza entró y ella gritó. Un grito corto, agudo… espera,espera jadeó. Media punta dentro, ella respiraba hondo, rápido, acostumbradosea ser abierta por algo demasiado grande ahí. Sigue, dijo susurrando casiimperceptible. Sigue despacio, métela toda cabrón… Gemía en cada milímetro… ledolía… dolor real pero no quería que parara. y yo seguía despacio. Le goteabael coño… hasta que estuvo toda dentro… “cógeme. cogemee el culo”””” Y yo empecéa salir despacio y meter despacio siguiendo las instrucciones de esa mujer quese sentía como una perra en celo… poco a poco, el dolor se fue transformando enuna sensación que le latía en todo el bajo vientre. Fui cogiendo más ritmo… Tócate,vamos, le dije. De pronto un espasmo violento, un grito sin vergüenza… suprimer orgasmo llegaba follándole el culo… Sus contracciones violentas cerraronsus muslos apretaron mi polla cerrándola dentro de ella. y empecé a embestirlarápido, sin control, al límite… Ella seguía corriéndose una vez tras otra hastaque, hundido hasta el fondo de su culo, un gruñido grave mío acompaño quevaciara mi leche dentro de ella sintiendo ella mi calorcito llenándola.Enloqueció… Salí de ella que se quedó como temblando a cuatro patas, con misemen escurriendo, piernas a bajo por sus muslos… enrojecida… con los ojosvidriosos… pero en paz... hasta que se cayo tumbada de lado de cara hacia mique respiraba hondo, sudado, cansado… Nos sonreímos. y al rato nos habíamosdormido juntos… Algo había nacido entre nosotros, pero todavía no sabíamos loque era.
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