Les traigo 3 capitulos mas de la historia con mi cuñada, esperoles guste.
Les dejo la primera parte por si no la leyeron:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6324660/Mi-cunada-me-desea.html
______________________________________________________________
Capítulo 3: Pasos y Miradas
Un sábado por la noche nos quedamos a dormir en la casa de los padres deCinthia. Dormimos en su cuarto, la pieza del fondo. Tuvimos sexo con Cinthiaasi que después de eso, me dormí desnudo.
El domingo temprano, sus viejos iban a ir a misa. No avisaron la nocheanterior que salían antes de las ocho. Me desperté entre las sábanas revueltas,con esa mezcla de pereza y lucidez que deja el primer sol entrando por laventana.
Escuché una llave girar en la cerradura. El leve chasquido de la puerta alabrirse me dijo todo lo que necesitaba saber: era Patricia. Tenía llave, ysolía venir temprano algunos domingos. Solía venir acompañada por su familia,pero su marido y sus nenas fueron a visitar a su otra abuela. Patricia fue conla idea de tomar unos mates con sus padres.
Me quedé inmóvil un segundo, con los ojos fijos en el techo. Y entonces,decidí.
Me incorporé lentamente. El aire fresco del cuarto me recorrió el pecho.Caminé hasta el espejo, me acomode el cabello, bajé la mirada y estaba con laverga dura, como la mayoría de las mañanas. Busco mi bóxer y decido ir al baño.
Ajusté el bóxer con disimulo. Acomodando lo mejor posible para que miverga quede de costado, que resalte.
Salí al pasillo.
Patricia estaba ahí.
De pie, en la sala, como buscando algo. Vestida con una remera supergrande y un short corto. Parecía que estaba solo en remera, porque era muylarga. Sin maquillaje. Pelo atado en un rodete desordenado. Se giró al escucharmis pasos.
—¿Y papa y mama? —preguntó, como si nada. Pero su mirada tardó unafracción de segundo de más en subir desde mi abdomen hasta mis ojos.
Yo me detuve apenas. Sonreí, como si fuera lo más natural del mundo estarsemidesnudo y… marcando territorio.
— Fueron a misa —dije tranquilo, como si no sintiera la sangre latiendo encada parte de mi cuerpo.
Ella asintió apenas, haciendo una mueca con la boca..
Me acerqué. Le di un beso, de esos que rozan la comisura de los labios.Fue un gesto mínimo. Técnicamente inofensivo. Pero ambos lo sentimos.
Seguí de largo hacia el baño sin decir nada más. Sentía su mirada clavadaen mi espalda. Y por primera vez, no quise apurarme en caminar.
________________________________________
Capítulo 4: La salida del baño
Entre al baño, no sabía bien que hacer. Me lave la cara, me cepille losdientes. El agua fría no ayudó a bajarme nada. Quizás porque no quería quebajara. Me miré al espejo una última vez antes de salir. El vidrio bastanteempañado, pero alcanzaba para ver que el bóxer seguía haciendo su trabajo:marcando todo.
Abrí la puerta con calma. El pasillo seguía silencioso. Esperaba quePatricia se hubiera ido pero no. Seguía ahí.
Se estaba preparando un mate. Fingía que no me miraba, pero sus ojosestaban claramente atentos a mis movimientos. Me observó de arriba abajo, conla cara más neutra del mundo. Pero no engañaba a nadie.
—¿No te da vergüenza andar así? —dijo, sin mirarme directamente.
Me encogí de hombros.
—Es domingo, y no hay nadie. ¿Quién va a decir algo?
—Yo, por ejemplo. —Dijo sin moverse un centímetro de su lugar.
Me acerqué a la cocina para buscar agua. Sabía que ella podía verme desdeahí. Tenía que torcer la cabeza apenas para seguirme con la mirada. Lo hizo. Yolo sabía.
—¿Querés algo? —pregunté desde el marco de la puerta.
—No. Ya me voy, me vine a preparar un mate nada más. —
Tomé el vaso de agua, bebí, y me apoyé en la mesada. Dejé que el silenciovolviera a llenar el ambiente. El ventilador de techo giraba lento, se podía sentirla tensión…
—¿Siempre te paseas así cuando están solos? —preguntó al fin.
—¿Te molesta?
—No. Me parece… llamativo y desubicado.
Sonreí. Volví al pasillo.
Esta vez, al pasar por su lado, lo hice más cerca. Casi chocándola apropósito, como dándole un caderazo.
No se apartó.
Yo tampoco.
Seguí de largo, sin mirar atrás. El juego estaba lejos de terminar. Y losdos lo sabíamos.
________________________________________
Capitulo 5: Lunes a la mañana – Mensaje de Patricia
Patricia [08:32]:
Para la próxima, llevate una bata o algo… que no está bueno desayunar coneso colgando por el pasillo 😂😂
Veo el mensaje, pero no contesto enseguida. Espero. La dejo en visto unosminutos. Después respondo tranquilo.
Carlos [08:45]:
¿Colgando? ¿Miraste tanto y te pareció flojo?
Patricia [08:46]:
No hace falta mirar mucho para notar que no hay mucho que ver…
Carlos [08:47]:
Vos sabrás 😉
Patricia [08:48]:
Jajajaj no me hagas reír. Si lo único grande que tenés es el ego.
Carlos [08:50]:
Y sin embargo, no podés dejar de hablar del tema… ¿todo bien en casa?
Patricia [08:51]:
🙄 Bueeena, el modelo de CalvinKlein. No te confundas, fue solo impresión… de lástima.
Carlos [08:53]:
¿Lástima o ganas? Porque parece que te quedó grabado…
Patricia [08:54]:
🙃 No te hagas ilusiones, nene. Nome gustan los chicitos.
Carlos [08:56]:
Y sin embargo… seguís hablando de eso.
No me siguió la conversación.
Ya no hacía falta seguirla. El resto lo decía su insistencia. Esanecesidad de rebajarme, de burlarse, de hacerse la indiferente… cuandoclaramente no lo es. Yo sé lo que tengo. No hablo de ego, hablo de hechos.Nunca tuve que convencer a nadie de nada. Nunca una queja. Todo lo contrario.
Sé lo que provoco. Lo veo en la mirada de Cinthia, en la de otras mujeres,y ahora en la de Patricia. Esa mirada que se escapa sin permiso, que vuelvecuando piensa que no la estoy viendo.
Pero Patricia juega distinto. Tiene otra forma. Necesita tener el control,y si no lo tiene, entonces ataca. Disfraza el deseo con sarcasmo. Se escondedetrás de sus frases con doble sentido y sus comentarios despectivos, como sieso pudiera borrar lo evidente.
Pero yo no tengo apuro. Que siga jugando.
Al final, siempre se nota quién está mirando… y quién se hace el que no.
Les dejo unas fotos para los que me escribieron y querian saber como es ella

:


Les dejo la primera parte por si no la leyeron:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6324660/Mi-cunada-me-desea.html
______________________________________________________________
Capítulo 3: Pasos y Miradas
Un sábado por la noche nos quedamos a dormir en la casa de los padres deCinthia. Dormimos en su cuarto, la pieza del fondo. Tuvimos sexo con Cinthiaasi que después de eso, me dormí desnudo.
El domingo temprano, sus viejos iban a ir a misa. No avisaron la nocheanterior que salían antes de las ocho. Me desperté entre las sábanas revueltas,con esa mezcla de pereza y lucidez que deja el primer sol entrando por laventana.
Escuché una llave girar en la cerradura. El leve chasquido de la puerta alabrirse me dijo todo lo que necesitaba saber: era Patricia. Tenía llave, ysolía venir temprano algunos domingos. Solía venir acompañada por su familia,pero su marido y sus nenas fueron a visitar a su otra abuela. Patricia fue conla idea de tomar unos mates con sus padres.
Me quedé inmóvil un segundo, con los ojos fijos en el techo. Y entonces,decidí.
Me incorporé lentamente. El aire fresco del cuarto me recorrió el pecho.Caminé hasta el espejo, me acomode el cabello, bajé la mirada y estaba con laverga dura, como la mayoría de las mañanas. Busco mi bóxer y decido ir al baño.
Ajusté el bóxer con disimulo. Acomodando lo mejor posible para que miverga quede de costado, que resalte.
Salí al pasillo.
Patricia estaba ahí.
De pie, en la sala, como buscando algo. Vestida con una remera supergrande y un short corto. Parecía que estaba solo en remera, porque era muylarga. Sin maquillaje. Pelo atado en un rodete desordenado. Se giró al escucharmis pasos.
—¿Y papa y mama? —preguntó, como si nada. Pero su mirada tardó unafracción de segundo de más en subir desde mi abdomen hasta mis ojos.
Yo me detuve apenas. Sonreí, como si fuera lo más natural del mundo estarsemidesnudo y… marcando territorio.
— Fueron a misa —dije tranquilo, como si no sintiera la sangre latiendo encada parte de mi cuerpo.
Ella asintió apenas, haciendo una mueca con la boca..
Me acerqué. Le di un beso, de esos que rozan la comisura de los labios.Fue un gesto mínimo. Técnicamente inofensivo. Pero ambos lo sentimos.
Seguí de largo hacia el baño sin decir nada más. Sentía su mirada clavadaen mi espalda. Y por primera vez, no quise apurarme en caminar.
________________________________________
Capítulo 4: La salida del baño
Entre al baño, no sabía bien que hacer. Me lave la cara, me cepille losdientes. El agua fría no ayudó a bajarme nada. Quizás porque no quería quebajara. Me miré al espejo una última vez antes de salir. El vidrio bastanteempañado, pero alcanzaba para ver que el bóxer seguía haciendo su trabajo:marcando todo.
Abrí la puerta con calma. El pasillo seguía silencioso. Esperaba quePatricia se hubiera ido pero no. Seguía ahí.
Se estaba preparando un mate. Fingía que no me miraba, pero sus ojosestaban claramente atentos a mis movimientos. Me observó de arriba abajo, conla cara más neutra del mundo. Pero no engañaba a nadie.
—¿No te da vergüenza andar así? —dijo, sin mirarme directamente.
Me encogí de hombros.
—Es domingo, y no hay nadie. ¿Quién va a decir algo?
—Yo, por ejemplo. —Dijo sin moverse un centímetro de su lugar.
Me acerqué a la cocina para buscar agua. Sabía que ella podía verme desdeahí. Tenía que torcer la cabeza apenas para seguirme con la mirada. Lo hizo. Yolo sabía.
—¿Querés algo? —pregunté desde el marco de la puerta.
—No. Ya me voy, me vine a preparar un mate nada más. —
Tomé el vaso de agua, bebí, y me apoyé en la mesada. Dejé que el silenciovolviera a llenar el ambiente. El ventilador de techo giraba lento, se podía sentirla tensión…
—¿Siempre te paseas así cuando están solos? —preguntó al fin.
—¿Te molesta?
—No. Me parece… llamativo y desubicado.
Sonreí. Volví al pasillo.
Esta vez, al pasar por su lado, lo hice más cerca. Casi chocándola apropósito, como dándole un caderazo.
No se apartó.
Yo tampoco.
Seguí de largo, sin mirar atrás. El juego estaba lejos de terminar. Y losdos lo sabíamos.
________________________________________
Capitulo 5: Lunes a la mañana – Mensaje de Patricia
Patricia [08:32]:
Para la próxima, llevate una bata o algo… que no está bueno desayunar coneso colgando por el pasillo 😂😂
Veo el mensaje, pero no contesto enseguida. Espero. La dejo en visto unosminutos. Después respondo tranquilo.
Carlos [08:45]:
¿Colgando? ¿Miraste tanto y te pareció flojo?
Patricia [08:46]:
No hace falta mirar mucho para notar que no hay mucho que ver…
Carlos [08:47]:
Vos sabrás 😉
Patricia [08:48]:
Jajajaj no me hagas reír. Si lo único grande que tenés es el ego.
Carlos [08:50]:
Y sin embargo, no podés dejar de hablar del tema… ¿todo bien en casa?
Patricia [08:51]:
🙄 Bueeena, el modelo de CalvinKlein. No te confundas, fue solo impresión… de lástima.
Carlos [08:53]:
¿Lástima o ganas? Porque parece que te quedó grabado…
Patricia [08:54]:
🙃 No te hagas ilusiones, nene. Nome gustan los chicitos.
Carlos [08:56]:
Y sin embargo… seguís hablando de eso.
No me siguió la conversación.
Ya no hacía falta seguirla. El resto lo decía su insistencia. Esanecesidad de rebajarme, de burlarse, de hacerse la indiferente… cuandoclaramente no lo es. Yo sé lo que tengo. No hablo de ego, hablo de hechos.Nunca tuve que convencer a nadie de nada. Nunca una queja. Todo lo contrario.
Sé lo que provoco. Lo veo en la mirada de Cinthia, en la de otras mujeres,y ahora en la de Patricia. Esa mirada que se escapa sin permiso, que vuelvecuando piensa que no la estoy viendo.
Pero Patricia juega distinto. Tiene otra forma. Necesita tener el control,y si no lo tiene, entonces ataca. Disfraza el deseo con sarcasmo. Se escondedetrás de sus frases con doble sentido y sus comentarios despectivos, como sieso pudiera borrar lo evidente.
Pero yo no tengo apuro. Que siga jugando.
Al final, siempre se nota quién está mirando… y quién se hace el que no.
Les dejo unas fotos para los que me escribieron y querian saber como es ella

:


1 comentarios - Mi cuñada me desea - Parte 2