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Noche de amigos 1

Nos conocíamos, de vista, del barrio, de que éramos coincidentes por familiares míos en juntadas, pero nunca mucho más que un saludo aunque nuestras pocas miradas se sentían como chispazos pero ninguno hablaba de más, a veces las miradas parecían decir todo pero no encontrábamos ni las palabras ni el momento para cerrar algún tipo de trato.


Las cosas de la vida hicieron que no nos veamos por unos pocos años, aproximadamente 5, paso tiempo. Cada uno hizo su vida y nos volvimos a reencontrar una noche en una juntada, como las de antes que si bien eran en el patio de mí casa, ese grupo no era de amigos y amigas mías, si no es que solamente a veces me invitaban si me veían por el patio o me llamaban para unirme, pues se juntaban con mis primos y yo vivía en otra casa atrás con mí madre.

Un fin de semana hubo un reencuentro, ellos no se separaron nunca pero me invitaron esta vez, se acordaron de mí, aunque debió haber sido porque empecé una relación con una persona de ese inseparable grupo. La persona con la que empecé a salir había alquilado una casa con una de las personas del grupo, entre ellos eran parientes. Tímidamente acepte la propuesta de incorporarme al grupo en esta juntada aunque nunca fui una persona necesaria para ellos. Los nervios se apoderaron de mi, pero acepte, que podía perder? Después de todo mí potencial nueva pareja, formaba parte e iba a tener que acostumbrarme.

Al llegar nos saludamos todos y se alegraron de volver a verme, pero ahí también, estaba esa persona por la cual mí mirada soltaba chispas desde siempre. Comimos y reímos entre todos, es un grupo muy divertido, se cargan y hacen bromas pesadas pero nadie se enoja, es genial. Con el alcohol que íbamos ingiriendo desde hacía pocas horas, empezamos a desinhibirnos y subir el volumen de la música hasta que llegó un punto que había que gritar para comunicarnos, uno apagó las luces comunes y el otro dueño de la casa prendió unas de colores y otra que es un flash muy rápido, te da la sensación que te moves en cámara lenta.

Todos bailaban con todos jodiendo, hombres con hombres, mujeres con mujeres, mujeres con hombres, pasaba dos o tres temas y nos intercambiamos al azar. Al principio solo me quedaba esperando que cualquiera me agarre de la mano, sea quien sea para bailar e intercambiarnos, pero la jarra de alcohol no paraba de girar y fui tomando confianza para agarrar a cualquiera y dejar a la persona con la que bailaba. Yo creo que los dos sabíamos que en un momento nos tocaría bailar juntos, intenté ir acercándome de a poco y al parecer la otra persona lo noto y también lo hizo, así como las parejas de baile eran aleatorias, la música también, podía pasar desde una cumbia a un rock de una canción a la otra.

De repente alguien tomó mí mano y al girarme era esa persona con la que sin decir nada nos buscábamos, la música cambió un reggaeton antiguo se empezó a escuchar, todos gritamos y empezamos a bailar. Me sorprendió la confianza que bailaban entre todos, si se tenían que apoyar, se apoyaban y si tenían que mover el culo, las chicas no tenían problema de hacerlo y dar un mini espectáculo a su compañero de baile. No me sentía aún con la confianza suficiente para hacerlo yo también pero la otra persona si, hubo meneo, manos apoyadas entre la cintura y la mitad de las nalgas, como para tocar pero sin tocar, apoyada de pija y movimiento de culo bien pegada a ella.

Otra canción sonó, más lenta que la anterior como para bailar mirándonos, no hablamos pero sonreímos mirándonos las bocas y nuestros cuerpos de arriba abajo, al parecer sin hablar el trato está vez se había cerrado y no parecía importar que mí futura pareja estuviera bailando cerca, en otro momento el beso hubiera sido lo que seguiría.

Era una noche de verano y aunque hacía calor, llovía es por eso que alguno salía al patio techado del costado de la casa a fumar un cigarrillo o simplemente a tomar algo de aire, si notaban que faltaba un poco de bebida solo iban a comprar, sea con quien sea, por ejemplo, si afuera se encontraba uno de los chicos y por casualidad salía la novia de otro, iban a comprar juntos sin ningún problema a veces no le avisaban a su pareja, simplemente volvían con la bebida y listo, siempre me sorprendió para bien la confianza que había entre ellos, me encantaba que el ambiente sea tan relajado.

Salí al patio, nos miramos y me acerqué. Todavía no quiero revelar su identidad en el relato, por ahora se llamará “M”.

Yo: Estás tomando algo ?
M: Estaba, quedó seco jaja
Yo: ¿Querés que prepare un poco más ?
M: Dale, te espero acá.

Entre con el vaso y fui a la cocina, sabiendo cómo se manejaban era una oportunidad que no podía desperdiciar, me quedé unos minutos y volví a salir.

Yo: No hay más. Dije girando el vaso vacío.
M: Pero la puta madre, fui a comprar hace un rato. 
Yo: Fue bueno mientras duró jaja
M: Na, mira como están todos de joda, la noche sigue.
Yo: Bueno, vamos a comprar entonces.
M: Dale vamos.

Se tocó el bolsillo buscando las llaves del auto pero no las encontró.

M: Espera que traiga las llaves del auto.
Yo: No te hagas problema, vamos en el mío.

Nos subimos hicimos varias cuadras y llegamos a un kiosko, hablamos poco como sabiendo de antemano que no solo iríamos a comprar o al menos era lo que yo quería y pensaba. Bajo, toco el timbre mientras miraba por las ventanas lo que había, preguntó a la kioskera y se acercó de nuevo al auto.

M: Que llevamos ?
Yo: Lo que vos quieras.
M: Elegí vos.
Yo: Cualquier cosa, lo único que me interesaba era salir con vos.

No espero que le responda eso, se giró rápidamente y compro lo que se le ocurrió para entrar rápidamente al auto. Nos miramos y se abalanzó sobre mí, besándome apasionadamente por dos minutos aproximadamente, finalizamos el beso pero ninguno volvió a hablar, encendí el auto y emprendimos la vuelta. Había dado un paso grande, prácticamente hice todo yo, sin que hablemos demasiado, me quedé con ganas de más pero no iba a decirlo.

M: Dobla acá… estaciona ahí.
Yo: Que pas…

Me besó de nuevo, su lengua y la mía se entrelazan como intentando atarse dentro de la boca del otro para no soltarse más. Las manos también empezaron a hacer lo suyo, hasta que llegaron a apretar y acariciar partes que eran prohibidas hasta ese momento, un pecho, abdomen, verga, culo, todo era apreciado por ambos, gimiendo despacio cuando alternamos besos en el cuello.

Yo: Vamos atrás ?
M: Si, vamos a estar más cómodos.
Yo: Pero tenemos que apurarnos, van a dudar.
M: Lo sé, pero hace tanto tiempo tengo ganas de disfrutarlo que preferiría que lo sepan.
Yo: No podemos, ya lo sabes.

Saltamos al asiento trasero, el hombre se sentó y la mujer hizo lo mismo sobre él, pero antes solo sacaron una pierna de sus ropas para dejar sus sexos al aire y poder vestirse rápido nuevamente, o tal vez era por la desesperación de cumplir con el acto que ambos anhelaban hace tanto tiempo. 

El primer contacto piel con piel fue cuando ella escupió su mano y mojó la verga de él, la sostuvo de los glúteos mientras ella acomodaba ambos sexos para iniciar el acto, basto solo un sentón suave pero continuo para que esté dentro de ella.

Sus frentes se pegaron, los movimientos de ella eran como si harían el amor pero un poco más fuertes sacándose entre ellos las ganas acumuladas que tenían desde hace años. El aguantaba sus movimientos, tocaba sus pechos, los apretaba, los besaba. Le agarraba el culo diciéndole “Siempre me gustó tu culo” ella respondió “Aprovecha, por este rato es todo tuyo”. Le tocó el ano, para sentirlo y dejar de imaginarlo como lo hizo todo este tiempo, ella gimió. 

M: Tenemos que irnos.
Yo: Todavía no, estoy cerca. No me dejes asi.

El interior del auto parecía un mundo aparte, diferente, hacía calor y la lluvia de afuera no ayudaba, ni desde adentro hacia afuera ni al revés se podía ver nada, por lo empañado que estaban los cristales. Él tomó la cintura de ella y acompañó sus movimientos para que sean más fuertes, más profundos. Ella agarró sus hombros para afirmarse más, ya iba a llegar eran los últimos momentos antes del clímax, aprovecho y le dio dos nalgadas. Sonrió mirándolo, aprobando lo que hizo “Te sacaste las ganas?”, preguntó ella. “Todavía tengo ganas de muchas cosas más”, respondió.

Ella llegó al momento de acabar y lo hizo sobre él, dejando su verga bañada en sus jugos pero él también tenía que hacerlo y en ese momento se dieron cuenta, que por la calentura y el apuro no usaron preservativo, era tarde para ponerlo ahora. El se siguió masturbando viéndola y acariciando su culo, mientras ella buscaba algún trapo viejo o papel para que el chico acabará. “Bueno, no encontré nada. Vamos al plan b?” Dijo con una sonrisa tan hermosa como juguetona, “Bueno, aunque no se cuál es” respondió el muchacho aunque deseaba que sea lo que estaba pensando.

Lo empujó contra una de las puertas traseras, él quedó con la espalda contra la ventanilla, una de sus piernas estiradas sobre el largo asiento y la otra colgando. Ella se acomodó lo mejor que pudo a 4 patas para chuparle la verga, él disfrutaba y al parecer a ella le encantaba hacerlo disfrutar.

“Te aviso?” Preguntó el muchacho para saber qué quería hacer ella, pero no respondió con palabras solo con una mirada. Ahora además de chuparle la pija, lo masturbaba fuerte y rápido, él sabía que para explotar necesitaba que ella le hable, que le diga cualquier cosa, el escuchar su voz haría que culmine. “Ya casi acabo, que hago?” Pregunto. “Dame la lechita en la boca” respondió con voz suave, dulce y perversa. Una combinación que fue fatal para él y logró hacerlo sin perder más tiempo, le costó sostener tanta leche en la boca y con ambas manos trataba de no dejar caer ninguna gota mientras intentaba abrir la puerta o ventanilla para escupirla.

La tomó del brazo, para que lo mirara “No seas así, trágala por favor”. Ella dudó unos segundos pero lo hizo, momentos después estaban besándose por última vez antes de volver a la juntada. 

Llegaron y estacionaron el auto, antes de bajar ella volvió a hablar “Antes de entrar te digo algo?”, “Si, que paso?” Respondió el muchacho. “Me estaba haciendo la boluda para que me lo pidas, pero me moría de ganas de tomar tu lechita” lo miró con una sonrisa pícara y volvió a mirar al frente “Me quedó gustó a tu leche en la boca y me encantó, muy rica espero poder volver a probarla otro día, pero que estemos más tranquilos”. Fue tanta la sorpresa que lo dejó sin palabras.

Mientras él agarraba las bolsas de lo que habían comprado, ella bajó primero al encuentro de su casi novio, intentó preguntarle algo pero ella lo interrumpió con un beso profundo y con lengua “fuimos a comprar algo para tomar, porque no lo ayudas con las bolsas ?” Mientras él le daba la espalda a ella, acercándose a su amigo para agarrar alguna de las bolsas que traía, ella miró a su compañero de compras guiñandole un ojo y pasando su lengua por dentro de su boca empujando el cachete, como si fuera la verga que hace pocos minutos había degustado en su auto.

Y así fue, como me cogió el mejor amigo de mí casi novio, aunque creo que esto podría ser el puntapié inicial de una aventura que tendriamos a escondidas.

Al irse todos, me duche y cambie para esperar a mí chico en la cama mientras el se duchaba, aproveche para mandarle un mensaje.

Yo: La pase muy bien pero me quedé con ganas, espero que se repita. Si hubiera sabido que íbamos a coger, me hubiera puesto está tanga para vos y no para el, besos.

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