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Albercada familiar

Mis manos temblaban, arrugadas, cubrieándose en los muslos mientras el agua me cubría hasta los bigotes que flotaban chocando contra mis fosas nasales, acompañando con espasmos repentinos a los temblores generales, que si por mi fuera, me meto completo sin pedo y me quedo ahí para siempre, pero estaba muy pacheco y caliente para pensar en suicidarme, así que intento mantener la menor cantidad de cuerpo en contacto con la superficie, para evitar en mayor medida chispotear. Pero, mierda, ya tardaron un chingo hablando y ahora sí necesito un cigarro, ya lloraron, ya se abrazaron, ya le fue a enseñar sus vibradores y ya están en la escalerita, hablando como si no pasara nada, como si no estuviéramos los tres en pelotas. Putamadre, había ya renunciado por completo a  la idea de salir cuando se fueron a sentar en la escalera, pero por pendejo, porque un gran rato antes de eso me pasé el viaje esperando a que se me bajara la grotesca erección, pensando si sería más incómodo salir con la verga colgando o quedarme y hacerme pendejo hasta que se salieran primero o pasara algo. Ahora no había opción, ya no hay huida, quédate a enfrentar el morbo, sacúdete la incomodidad, acomodate la verga y hazte a la idea de que ésto es realmente normal, que ésto puede no ser un momento solamente sexual, sino natural, hermoso, bello. Respiro profundo tres veces y procedo a ascender mientras me acerco a ellas, Flori reía quedito, flotando de pie pegada a las piernas de Carmen, sentada en la escalerita, de repente voltea hacia mí, su sonrisa de puta me lo dijo todo, se hace a un lado y me lo confirma, tenía una mano con “bobbi” metida en su entrepierna y la otra sujetando una de sus tetotas, me mira y sacando la lengua vuelve a privarme aquella rara vista, verga, mi prima está masturbando a mi madre.


Todo empezó muy raro, todo fue muy raro. Se me dio por meterme a la alberca y también contestar mi celular, Flori me dijo que andaba por el pueblo, que tenía un rato libre y muchas ganas de fumar. Raro que caiga tan justo un plan. 
-Raro que la alberca esté limpia wey.
-Todavía no se termina de llenar, falta que le meta cloro y químicos raros, así aparte de recién limpia, está fresca. ¿Traes traje de baño we?
-No mames, Manu -me dice apretando con una sonrisa sus cachetitos pecosos-, ni siquiera traigo brasier.
Flori es mi prima menor, un año menor, pero 18cm más alta que yo. Siempre hemos sido mancuerna en todas nuestras fechorías, o eso cuando éramos niños, antes de que se fuera a estudiar fuera. Pero todavía quedaba una nostálgica camaradería infantil, cubierto por envíos masivos de memes y una que otra borrachera de año nuevo. Ella era una atleta de alto rendimiento, en ese momento la mejor defensa de la liga femenil de fútbol. Alta y gruesa, no muy agraciada de la cara, pero con un sexy aura que aturdía a cualquiera. Sus piernas explotaban en cualquier short, y le mamaba eso, presumía el arduo trabajo que requieren sus piernas, tanto físico como culinario, amaba cada músculo y cada gordo de su tren inferior, perfectamente distribuido, exuberante en donde debe ser exuberante y curvado hasta lo estrictamente necesario para seguir siendo sensual. 
-¿Te saco un traje de baño de mi jefa o te metes en pelotas?
Con la misma sonrisa bonachona que conservó desde que entró al patio, se quitó la blusa de macramé tejido, que de por sí dejaba ver tantito el pezón.
-Ni de pedo mis limones llenan los bikinis de tu  mamá -dijo agarrandose las chichis y caminando hacia la mesa- ¿Tienes cervezas?
-Están en el frigo, ahí me agarras una de una vez.
Con esa misma sonrisa picarona de cachetes apretantes me respondió con un ¡Orá! 


A pesar de que no compartiéramos mucho en común, más que el apellido materno y el color de ojos, teníamos una perspectiva de la vida y libertad muy similar, sino es que prácticamente idénticas, tal vez fuera por esa camaradería nostálgica lo que hizo perdurar en la memoria viva los juegos infantiles de aquellos niños explorando su sexualidad y las largas charlas chismeando nuestras experiencias prohibidas y aventuras sexuales. Flori era la única persona a la que conté todas las cosas que hice en mi juventud, mis borracheras a escondidas y mis deslices sexuales, así como ella me platicaba hasta el más mínimo detalle de sus fiestas de foránea, y todo lo recibiamos con el mismo morbo infantil y la complicidad cachonda de la emoción. 
A pesar de eso, nunca hubo un acercamiento físico con intención sexual, más que cuando estábamos iniciando la adolescencia, recuerdo, en una ocasión que me quedé a dormir a dormir en la casa de sus papás, como muchas otras veces, haber explorado de más mientras ella dormía. Ahora lo veo en retrospección y me reclamo, me dió vergüenza mi actuar, me dio vergüenza llevarlo silente por años, me da vergüenza haber sentido morbo al momento de confesarlo y me di vergüenza al fantasear todo lo que pasó después.


-¿Y ese milagro que andabas por acá? 
Le pregunté mientras se sentaba en la orilla de la alberca y me acercaba una cerveza.
-Vine a hacer una entrega
-¿Sola?
-Sí, a huevo -me dijo, devolviéndome el juicio con la mirada- ¿Tengo que venir acompañada? 
-Si entregas dildos, lo preferiría.
-No seas puerco, no vendo dildos, aparte vine a desayunar con una amiga, a ella le vendí uno y se lo traje porque la conozco, si me hacen pedidos los mando bien. Aparte ya mandé a la verga a Mariano.
Flori tenía un emprendimientos de juguetes sexuales, no del estilo vulgar de sex shop de barrio, sino muy ‘girly’, delicado, discreto y bonito. Lo había iniciado con Mariano, un tipo de su estilo, alto, atleta y musculoso. Tenía el combo completo del estereotipo, alguien no feo, equisón, pero con un cuerpo de ensueño, y tan estúpido como cachondo. 
-¿Y eso? ¿cuándo o qué pedo?
–Hace tres días, pues le dije que ya me tenía harta, que su presencia me era hostigante y que ya me dejara de buscar.
-¿No eso también se lo dijiste antes de que rentara cerca de la casa de tus papás?
-Sí, pero le valió madres y se volvía a colar. Es como el moh.
-Es insistente el tipo.
-Y yo la pendeja que siempre cae.
-Vendes succionadores, no deberías estar llorando por un pendejo.
Le dije acariciando la rodilla en forma de burlona compasión, ya que por su toplees, era el lugar no sexuado más seguro para tocar.
-¡Ya sé, wey! Pero se extraña eso.
-¿El esote?
-También wey, también la extraño mucho, esa verga me llenaba muy bien. ¿Nunca te la he enseñado, verdad?, ¿la quieres ver?
Conociéndonos todos los deslices sabíamos bien nuestros gustos compartidos. Así, de vez en cuando ella me mostraba las fotos de sus ligues, bueno, me presumía el tamaño de sus penes, mientras me miraba disfrutar, también, de sus conquistas.
-Claro que sí.
Me pasó su celular y comprobé la razón del encanto. Una gruesa verga colgada, él desnudo y completamente depilado, haciendo la pose de Arnold.
-Sí está muy chida we.
-¿Quieres ver más?
-Por supuesto -dije recargandome sobre sus piernas.
Con una erección por el morbo y el buen espécimen que mi prima se venía comiendo, comencé a deslizar el carrete, primero tres fotos similares a la Arnold, su verga colgada de un lado al otro y sus brazos haciendo otras posiciones, las siguientes ya con una erección en la mano, pero del mismo estilo, después él acostado y su verga totalmente erecta, tiesa, con su mano derecha la agarraba y con la izquierda cubría la cabeza; seguía a esas fotos el video de esa sesión, en donde se frotaba y escupía y le decía cosas chacalosas a mi prima. Siguiendo el video atentamente, comienzo a sentir el pie de Flori acariciando mi costado, no veo su rostro pero imagino su sonrisa, viendome saborear la verga de su exnovio, buscando con su pie mi erección para después, comprobando mi deseo, decirme ¿qué tal?. Así que giro un poco y pongo su pie en mi obligo, ella acaricia bajando, pero sin llegar a tocar mi verga, medio flotando atrapada en el traje de baño, cuando termina el video y deslizo al siguiente. La carita risueña de mi prima comparándose con el tamaño de la verga de Mariano, dándole lengüetazos y metiéndosela hasta la garganta. La volteo a ver y comprobar su sonrisa echándose su chela.
-¿te gustó?
-Sí, ahuevo we, está impresionante esa madre.
-Y aparte la sabe usar bien, es que neta me vuelve loca.
Con ese ‘vuelvo loca’, Flori se estremeció y yo aproveché acercar mi mano a su muslo y mi pene a su pie. Ella lo notó y movió de nuevo sus dedos tanteando, y lo tanteo, mi verga chocó tantito con su dedo gordo y continuó hablando.
-Cuando me ponía de perrito me llenaba toda, aunque yo me sentara encima de él, me llenaba toda. Wey, nunca pensé que me iba a pasar, pero a veces hasta me dolía, y eso que él me mojaba y me hacía buenas chambas. Es neta, ya sé que quedé embobada -repitiendo el reclamo que le hacía su mamá y sobándome despacio la erección- pero tú también estás así.
-Ya sé we, mejor voy por un cigarro, que se me antoja algo en la boca.
Me acerco a la mesa y tras prensarme hábilmente la verga con el elástico del traje de baño, enciendo un cigarro y al voltear veo como Flori se baja su short y ropa interior, dándome una fracción de segundo de la vista exacta de su culo perfecto antes de aventarse a la alberca.
-Te va a ti.
-Esperate que se me baje tantito la erección -le dije medio en broma mientras me sentaba en la mesa y la miraba juguetear con el agua.
En ese momento sabía ya que todo se iba a ir a la mierda, y aunque toda neurona pensante me gritaba que no continuara con ese jugueteo, que intentara no seguir ese camino, mi verga palpitaba reclamando ese placer. Cuando el cigarro estaba a la mitad y mi erección en camino a desaparecer, me paro por una cerveza, agarro la cajita metálica de los porros y, sin poder evitar la mirada de mi prima que volteó con el primer indicio de movimiento, me bajé el traje de baño, mostrando mi medio flácido pene, todavía no enjutido, lo que me dio valor a hacerlo, para no quedar en ridículo con la imagen imponente de esa magnifica verga colgante. Me siento en la orilla de la alberca y maniobrando con los cigarros enciendo el porro, Flori se acerca nadando y se detiene al llegar a mis piernas, que cruza lentamente arrebatándome el porro de la boca y mirándome fijamente.
-¿Te sentirías menos incómodo si trato de no ver tu pene?
Me dice la muy cabrona mientras le da una jalada, con mi verga a escasos 10 cm de su cara. Yo, retomando mi cigarro, comienzo a juguetear ahora mis pies en sus costados.
-No creo que exista algo más o menos incómodo que ésto, la verdad.
-¿Quieres ver otros videos de Mariano?
Sin esperar mi respuesta agarra su cel que estaba a mi derecha y abre un video en donde él está sosteniendo el celular y se frota la verga grabándose desde arriba, se la frota y se escupe, sacando la lengua y mandando besos. Después acomoda la cámara en un punto fijo y la voltea para mostrar a Flori en cuatro, con sus nalgas al aire, completamente rojas y regocijándose contra la cama.
-Ahí estaba usando una bala vibradora, estaba teniendo orgasmo tras orgasmo y no quería parar.
Yo ya no podía parar, veía como el pendejo de su ex novio le preparaba el culito a mi prima, mientras yo intentaba no apartar la vista del celular, menos dirigirla a ella, sabía que ésto ya me superaba, que aunque intentara contener una erección, ahorita estaba empalmado por esa verga y ese culo, y cuando él comienza a acomodarla siento como me agarra y me comienza a masturbar, él le embarraba casi un tubo de lubricante y se lo untaba en su verga, yo no paraba de verla, la intentaba comparar mentalmente con la que mi prima estaba acariciando ahorita, y cuando comienza a meterla de a poco, yo no pude más que intentar preguntarle si le entraba toda pero ella me interrumpe con una felación. Dios mío, qué rico la chupaba, la pasión que le ponía porque le encantaba mamar se intensificó con el morbo del momento, y el deseo de años de tierno jugueteo sexual.
-¿Te entraba toda?
-A veces sí, a veces le pedía que no me la metiera completa porque me dolía- me respondió sacándose mi verga de su boca

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