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Noche de hotel con Marcela 🔥

La puerta de la habitación del hotel apenas se cerró cuando Marcela me empujo contra la pared con una sonrisa hambrienta. nuestras bocas se encontraron con urgencia, lenguas enredándose mientras las manos de ella bajaban por mi pecho hasta apretarme el bulto,que entre besos y caricias,ya se marcaban en mi pantalón.

—uuy bebeee!… toda la semana soñando con esto —susurró Marcela contra mis labios, mordiéndome el inferior
—. Necesito que me cojas fuerte hoy,vengo de varios días sin nada,ya sabes como es cristian(su marido)

solte un gemido ronco y le agarré el culo con ambas manos, apretándolo con fuerza,al tacto la calza apretada qué traía,se sentía de otro planeta.


-.Entonces no perdamos tiempo, Marcela. Quiero arrancarte la ropa y metértela hasta el fondo.
Yo también tengo muchas ganas,tu amiga no me complace como me gustaría,le fije entre risas y deseo.


Marce se rio con voz baja y sexy, frotando su pelvis contra mi verga ya durisima.

-Quítame todo. Quiero sentirte dentro ya,exclamaba la puta

le baje la hermosa calza de un tirón ,incluyendo la tanguita de encaje negro hasta los tobillos. Ella se quitó la blusa y el sostén con rapidez, dejando al descubierto sus tetas firmes y sus pezones ya duros. Me arrodilé , le separé las piernas y hundi la cara entre sus muslos, lamiéndole la conchita ya mojada con lengua ansiosa.

—Ahhh… sí, Edu,cómeme la concha—jadeó, agarrándome el pelo con fuerza y apretando mi cara contra ella—. Méteme la lengua bien adentro… hijo de puta,me encanta esa lengua!

chupé su clítoris con fuerza, introduciendo dos dedos en su interior húmedo y caliente, penetrandola con ellos mientras la lamía sin parar.

—Estás empapada, puta… tu conchita está chorreando para mí —gemí contra su carne—. Tu novio no te pone así de mojada, ¿verdad?

—No… solo vos me pones tan cachonda —respondió ella entre gemidos, moviendo las caderas contra mi boca hambrienta —. Quiero tu verga ahora… métemela, papito,Quiero que me abras la conchita con esa verga dura y caliente

Nos levantamos y la empuje sobre la cama. Marcela se puso a cuatro patas, arqueando la espalda y ofreciéndome el culo y la concha perfectamente depilada. Me bajé los pantalones, liberando mi verga dura y venosa, y escupí en mi mano para lubricarla un poco mas

Apoye la cabeza gruesa contra la entrada de su conchita de y empuje de un solo golpe, hundiéndosela hasta el fondo.

—Ufff… qué vagina más apretada y caliente tenés, Marcela —le grite entre gemidos, agarrándola de las caderas y empezando a embestir con fuerza—. Te estoy abriendo entera… ¿lo sentis amor?
Toda mi verga dentro de ella,abriéndola por completo

Marcela soltó un gemido largo y gutural, empujando hacia atrás para recibir cada centímetro,maldita golosa!

—Más fuerte, papito… cogeme como si no me quisieras,haceme mierdala concha. ¡Dame mas duro edu!

Entre nalgadas fuertes que resonaban en la habitación, acelere el ritmo, con embestidas profundas y salvajes. El sonido de piel contra piel se mezclaba con los gemidos de ambos.

—Así… ¿te gusta que te folle como una zorra? —pregunte entre dientes, tirándole del pelo—. Decime cuánto te gusta tener mi pija abriendote la conchita

—Me encanta… ¡sí, me encanta! —gritaba Marcela, apretando las sábanas—. Más duro… rómpeme el orto también después si quieres. Quiero que me dejes caminando raro mañana cuando vuelva con mi novio.

sonreí con lujuria, sali de su conchita y afirme la cabeza contra su culo. Escupida de por medio,Empuje lentamente, abriéndola poco a poco mientras ella gemía de placer y dolor mezclado.

—Relájate… vos lo pediste,vos lo tenes,te voy a coger la colita—susurré—. Quiero llenarte los dos agujeros hoy.

Marcela jadeó cuando lo sintió entrar entera.

—Ahhh… sí… métemela en el culo… cógeme como una puta barata.

Las embestidas se volvieron más intensas. alternaba entre su coño y su culo, dandole sin piedad mientras le masturbaba el clítoris.

—Estoy cerca… voy a acabar —le dije entre jadeos

—Dentro… acaba dentro de mí —suplicó Marcela—. Lléname la concha o el culo, como quieras… ¡hazme tu putita!

Con un gruñido profundo, se lo hundi hasta el fondo en su conchita y exploté, disparando chorros calientes de semen dentro de ella. Marcela tuvo un orgasmo casi al mismo tiempo, temblando y apretando mi verga con contracciones fuertes mientras gritaba de placer.

Nos dejamos caer sobre la cama, jadeando, todavía unidos. Marcela se giró, me besó con lengua mordiendome los labios.

—Esto recién empieza, mi amor… todavía quiero montarte hasta que te deje seco y después quiero que me cojas otra vez contra la ventana.

sonreí, aún dentro de ella, masajeandole muy bien las tetas

—Cuando quieras, mi amor… esta noche es nuestra y nuestras parejas no existen,al menos por unas horas!!

Cogimos toda la noche,y al caer la mañana volvimos a casa exhaustos pero felices,esperando la próxima vez 🔥

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