You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mi primera vez (gay), fui la putita del Uber parte 2 FINAL.

Hola a todos como estan? Hoy les traigo la parte dos y final de la historia de como perdí mi virginidad.

Nos habíamos quedado en que Carlos me había obligado a llevarlo a mi apartamento, afortunadamente mi roomie no se encontraba allí así que nadie se iba a enterar de lo que sucedería esa noche.
Carlos me iba siguiendo con paso firme aprovechando para agarrar y manosear mis nalgas a medida que caminaba, apurándome para llegar a mi habitación, para que nada más llegar empujarme fuertemente hacia la cama.
Carlos: muy bien marica, quítate toda la ropa.
Yo solamente obedecí, a pesar de que en términos de tamaño y probablemente de fuerza lo superaba por mucho, había algo en su tono que me hacía sentir pequeño, humillado y lleno de morbo por obedecer sus órdenes.
Carlos: lindo culo putita, si te viera así nada más pensaría que eres una nena, ahora arrodíllate y pídeme que me saque la verga para que me la chupes otra vez. Te advierto que no voy a ser tan suave si vuelves a usar los dientes marica.
Yo, lleno de morbo y humillando por la situación, solo pude obedecer: P-por favor papi sácate la verga y dame de comer.
Sin darme tiempo a pensar, Carlos se bajó los pantalones lo justo para que saliera si verga dura y sus bolas hinchadas agarrando de nuevo mi cabeza y forzando me a tragar todo lo que me era posible, sentir su verga dura y palpitante entrando y saliendo por mi boca y mi garganta me producía un morbo que no puedo explicar, me sentía como su juguete en sus manos cuando no paraba a pesar de provocarme armadas y que las lágrimas brotaran de mis ojos.
Carlos: Ya estás llorando por esto marica? No aguantas nada.
Mi único propósito en ese momento era ocultar mis dientes y chupársela toda esperando que estuviera satisfecho, pero antes de que sintiera que se iba a venir sacó su pene de mi boca y me hizo levantar y voltear me agarrándome de los brazos.
Carlos: creías que iba a terminar tan fácil? No putita, hoy tu culo va a ser mío. Me dijo mientras me manoseaba y apretaba las nalgas con las manos.
Yo: por favor suave, es mi primera vez.
Carlos: en serio? Con razón no aguantas nada y ya estás quejándote. Igual eso no cambia que voy a tener tu culo hoy.
Me abrió las nalgas con las manos y apoyó su verga contra mi culo. En ese momento al sentir la punta de su pene contra la entrada de mi ano, senti como si despertara de pronto y recuperarse algo de sentido común, por primera vez en la noche intenté alejarme gateando por la cama, repitiendole asustado que si iba a hacer eso que al menos usara protección.
Carlos: yo no traigo nada, así que o consigues tu o te lo meto así igualmente.
Por fortuna recordé que tenía un condón en uno de los cajones de mi habitación, así que aproveche para tomarlo rápidamente y entregárselo para que se lo pusiera. El aunque a regañadientes, aceptó y una vez se lo colocó, me volvió a poner en cuatro y a abrirme las nalgas. Mi mente volvió a su estado anterior una vez tranquilo de que lo usaría, y antes de darme cuenta de lo que iba a hacer sentí como me había escupido en mi ano y empezaba a masajear la entrada con sus dedos frotando ocasionalmente su pene contra mi apretado culo.
Carlos: quieres que te lo meta? Pídelo, dime qué quieres que te haga mi nena esta noche.
Yo: si, por favor métemelo, hazme tu puta hoy....
Inmediatamente sentí un dolor intenso, su pene empujaba fuertemente contra mi culo sin poder entrar todavía- qué apretado estás marica- me dijo mientras seguía haciendo fuerza y yo no podía evitar gemir por el dolor -ahh no más por favor- pero el dolor continuó hasta sentir como su pene entraba profundamente de un empujón, el dolor explotando como si me fuera desgarrar. No pude contener un grito al sentirlo entrar, sin embargo mi voz normalmente suave, sonó como si se tratara de la aguda voz de una chica.
Carlos: eso es, aguanta aguanta el dolor como todo un varón. Mientras decía esto me agarraba firmemente y seguía embistiendo violentamente contra mi culo, eso junto a sus palabras me hicieron sentir más humillado que nunca, como si fuera un ser inferior ante el macho que me penetraba.
Así siguió un largo rato sin descansar, poco a poco el dolor se iba transformando en nuevas sensaciones, pero apenas empezaba a acostumbrarme sentí una fuerte nalgada, y luego otra y otra más, estoy seguro de que ese día todos los vecinos oyeron mis gritos y gemidos, aunque espero que hayan pensado por mi tono que solo se trataba de otra chica, y la verdad parecía una, mi erección había desaparecido, solo concentrado en la sensación de su verga entrando y saliendo de mi culo, con mi espalda arqueada por cada embestida y mi mirada perdida.
Carlos: prepárate putita,aguanta un poco más y tendrás tu recompensa. Después me hizo girarme hasta estar boca arriba, viendolo directamente a los ojos mientras volvía a meterme su verga, la cual entró mucho más fácil esta vez, para después empezar a meterlo y sacarlo con más fuerza que nunca, apretando mi cuello con una de sus manos y soltando gemidos graves casi guturales con cada embestida.
Finalmente empecé a sentir como sus movimientos se hacían algo más rígidos y su verga empezaba a palpitar más fuerte dentro de mi, para que de un momento a otro sacarme su pene de un tirón del culo a tal punto que el condón ni siquiera alcanzó a salir con él, para después poner su verga hacia mi boca y entre jadeos decir una única palabra: TRAGA.
Solo alcancé a abrir mi boca cuando sentí su verga derramarse con muchísima leche dentro de ella, dejándome sentir ese sabor extraño, pero de alguna manera excitante. Tosí y casi me ahogué pero logré tragar hasta el final toda su leche y después solo caí rendido, acostado y recuperando el aliento poco a poco.
Después de terminar sin decir absolutamente nada solo se dió la vuelta y caminó hacia el baño, se pudo escuchar el agua mientras se terminaba de limpiar y se ajustaba la correa, finalmente después de salir del baño y ya completamente vestido, se acercó a la cama donde todavía me encontraba recuperando el aire y solo tiró un billete a mi lado, era más del doble de lo que había costado la carrera hasta mi casa en primer lugar.
Carlos: la verdad desde que te vi me recordaste a un primo, con el que probé por primera vez lo que era culearme a un man, sabía desde el principio que tu culito iba a ser mío sin importar lo que pasara, disfruté hacerte mi nena. Yo solo asentí, cansado.
Y así, solo salió de mi apartamento, dejándome con el culo roto con el condon aún colgando y la garganta aún con el sabor a semen, sintiéndome sucio humillado y preguntándome que era lo que acababa de hacer...
y sobretodo, si alguna vez habría una próxima ocasión.

Espero que les haya gustado esta historia, si les gustó dejen sus puntos y los espero en comentarios o o en privado si tienen relatos o fotos que quieran publicar, sea de contenido gay o hetero.

0 comentarios - Mi primera vez (gay), fui la putita del Uber parte 2 FINAL.