Hace unos días me tuve que tomar un tren mucho antes de lo que suelo hacerlo. Eran pasadas las 7 de la mañana y por ende iba bastante más lleno que el que suelo tomar.
Mi destino era lomas de Zamora para después combinar y seguir camino hacia José Mármol, pero el destino tenía otros planes para mí. O por lo menos los demoró un poco más de lo previsto.
Cuando subo al tren en la estación de Glew me quedé cerca de la puerta porque después se complica para salir y además no es un viaje tan largo, por lo que permanecí por ahí. Cuando el tren llega a Burzaco baja un poco de gente y sube mucha más, y en esa marea sube una morocha de unos 20 años, flaca, de tés blanca y pelo suelto. En su nariz un arito que le daba un lindo toque a su ya de por sí atractiva cara.
Ella se puso al lado mío mirando a la ventana agarrándose de uno de los caños y yo quedé frente a ella, también tomándome del mismo caño pero de frente a ella. La cuestión es que había entrado tanta gente que estabamos pegados y mí miembro estaba tocando su pierna. El movimiento del tren hizo que vaya rozandola y se me empezó a parar un poco. Ella se acomodó los auriculares inalámbricos y me miró como si se hubiera percatado pero no fue una mirada de desaprobación.
El viaje siguió unos minutos hasta que en Adrogué baja y vuelve a subir gente y ahí es cuando ella gira levemente su cuerpo haciendo entrega de su hermosa colita. Y ahí es cuando deje de viajar en el roca y viaje en el tren de las nubes.
Su movimiento fue clave para que su cola quede justo adelante de mí verga, que cuando sintió ese joggin fue creciendo rápidamente. Ella de a ratos tiraba la cola para atrás y se sentía como esas nalgas me apretaban bien fuerte la verga que en ese momento ya estaba por explotar.
La estaba pasando tan bien que no bajé en lomas y seguí con ella hasta Constitución. En un momento sacó su celular y cambió la música, en el fondo de pantalla tenía la foto de un pibe que supongo era el novio, lo que me generó más morbo aún y eso me dio ganas de agarrarle las nalgas, y lo fui haciendo hasta que llegamos.
Finalmente bajamos y me tuve que ir a tomar el tren para volver pero me hubiese gustado sacarle el número aunque sea para repetirlo.
Mi destino era lomas de Zamora para después combinar y seguir camino hacia José Mármol, pero el destino tenía otros planes para mí. O por lo menos los demoró un poco más de lo previsto.
Cuando subo al tren en la estación de Glew me quedé cerca de la puerta porque después se complica para salir y además no es un viaje tan largo, por lo que permanecí por ahí. Cuando el tren llega a Burzaco baja un poco de gente y sube mucha más, y en esa marea sube una morocha de unos 20 años, flaca, de tés blanca y pelo suelto. En su nariz un arito que le daba un lindo toque a su ya de por sí atractiva cara.
Ella se puso al lado mío mirando a la ventana agarrándose de uno de los caños y yo quedé frente a ella, también tomándome del mismo caño pero de frente a ella. La cuestión es que había entrado tanta gente que estabamos pegados y mí miembro estaba tocando su pierna. El movimiento del tren hizo que vaya rozandola y se me empezó a parar un poco. Ella se acomodó los auriculares inalámbricos y me miró como si se hubiera percatado pero no fue una mirada de desaprobación.
El viaje siguió unos minutos hasta que en Adrogué baja y vuelve a subir gente y ahí es cuando ella gira levemente su cuerpo haciendo entrega de su hermosa colita. Y ahí es cuando deje de viajar en el roca y viaje en el tren de las nubes.
Su movimiento fue clave para que su cola quede justo adelante de mí verga, que cuando sintió ese joggin fue creciendo rápidamente. Ella de a ratos tiraba la cola para atrás y se sentía como esas nalgas me apretaban bien fuerte la verga que en ese momento ya estaba por explotar.
La estaba pasando tan bien que no bajé en lomas y seguí con ella hasta Constitución. En un momento sacó su celular y cambió la música, en el fondo de pantalla tenía la foto de un pibe que supongo era el novio, lo que me generó más morbo aún y eso me dio ganas de agarrarle las nalgas, y lo fui haciendo hasta que llegamos.
Finalmente bajamos y me tuve que ir a tomar el tren para volver pero me hubiese gustado sacarle el número aunque sea para repetirlo.
1 comentarios - Pegados en el roca