Les voy a contar mi vida amorosa, cómo fue durante muchos años. Actualmente tengo una familia, pero siendo bien sincera, a veces me encanta escaparme a unos lugarcillos por ahí a que me den duro. Mi novio, o mejor dicho mi esposo, se llama Nicolás, pero acá lo vamos a llamar Jhon.
Voy a contarles una historia de cuando yo era bien joven. Tenía un novio que me invitaba a verlo jugar fútbol. En ese entonces ese novio sí era bueno para el fútbol, la verdad que era bastante cabrón con el balón.
Me apasionaba tanto el fútbol que hasta le compré boletos a mi entonces novio para ir a ver a su equipo favorito.
Con él ya teníamos una conexión bien puta: me cogía rico, yo se la mamaba hasta el fondo, tragándome todo, le montaba rico y nos cogíamos como animales. Era una relación bien caliente y bonita. Además, sus papás tenían lana, buenos negocios y varias propiedades, así que si el cabrón me preñaba, realmente no me iba a afectar en lo más mínimo. Pero yo siempre me cuidaba, porque todavía no quería chamacos.
Además, no era ninguna dulce angelito. Me encantaba coger, me ponía bien perra y mojada fácil. Me gustaba sentirla bien adentro, duro y sin piedad.
A este novio nunca le había puesto cuernos… hasta que un día llevaron a un nuevo compañero al equipo. Este chavo no era guapo, a veces hasta olía medio feo porque venía directo de trabajar los domingos y llegaba como a las 2 o 4 de la tarde. Casi no lo metían al partido, se quedaba en la banca y solo jugaba un rato del segundo tiempo.
Pero lo que yo noté desde el primer día, siendo bien mirona y puta, es que se ponía esos shorts lisos y brillosos que se le marcaba todo el paquete. Y madre santa… se le notaba algo bien grande, grueso y pesado, incluso para su edad. Se le formaba un bulto bien escandaloso que no podía dejar de mirar.
Como siempre estaba en la banca, empezamos a platicar. Me dijo que tenía 22 años, como dos años mayor que yo.
Él no sabía quién era mi novio, porque cuando terminaba el partido, mi novio casi ni me pelaba; se iba con sus amigos a tomar o a abrir un cartón de cervezas. Y ahí me quedaba yo con las otras novias de los jugadores.
Así estuvieron casi dos meses. El chavo a veces llegaba tarde y solo lo metían 20 o 30 minutos de partido.
Empezamos a hablar más él y yo, y la verdad, como dije desde el principio, se le notaba un paquete de esos bien grandes, bien morcilla. Neta que me daba mucha curiosidad… y cada vez más me ponía calientita. Empecé a imaginar cómo se vería esa verga gruesa fuera de los shorts, cómo se sentiría en mi mano, en mi boca, abriéndome toda por dentro…

solia irme a los partido asi vestida, pues hacía mucho calor, asi que pues. simplemente me gustaba irme asi

ganas me daban irme asi

me daban a veces irme asi, pero no al vdd es que no lo hice
ademas si sabia que su mamá de mi actual novio me habian dicho que yo era un putilla jjajaa
osea si, pero tampoco que se pasara la doñita
Así fue pasando el tiempo, solo hablábamos, pero sin irme más allá. Ya habíamos compartido números y le terminé diciendo quién era mi novio. Me dijo “Ah sí, el Nico”, y le respondí “Sí, justo él”.
“ah sí es buena onda, juega cabrón ese wey, siempre la mete bien”, me dijo. Yo, con tono picarona, le contesté sonriendo: “Sí… siempre la mete bien”.
Él me miró y respondió: “Yo también la puedo meter así como él, pero pues a veces llego tarde por el trabajo”.
En mi mente pensé “Ejeje… pues si no tuviera novio te probaría a ver si es cierto”, pero solo me quedé callada y sonriendo. Parece que él notó mi mirada, porque siguió: “Pues sí la meto… de hecho ya ves que me he metido buenos goles, pero ahorita siempre me meto uno seguro. Por eso me meten jajaja. Aunque el trabajo no deja, pero si la metiera más que tu novio, sin problema… jaja”.
asi me habia ido al partido


A veces me mandaba mensajes en WhatsApp como “Oye, ¿ya empezó el partido?” o “¿Es en tal lugar?” Cosas normales, nada fuera de lugar.
El tiempo siguió pasando y llegaron los famosos cuartos de final contra un equipo pesado. Este cabrón también era bueno, pero no llegaba. Le mandé mensaje que iban perdiendo y que necesitaba que viniera a ayudar a mi novio. (Este wey dijo que era creador o algo así, jajaja).
Entonces le dije: “Pues hace falta, apúrate”. Me respondió: “Ya voy en camino, llego en 10 minutos”. Y sí llegó, y lo metieron al partido porque no se completaba el equipo.
Jugaron bien. Al otro día era lunes, puente para casi todos, pero él sí trabajaba. Ganaron el partido y un compañero del equipo dijo: “Vamos a mi casa a festejar, pongo unos cartones sin problema”.
Para ese entonces ya llevaban como 3 cartones en el campo y andaban medio pedos. Yo también. Ya estaban apagando las luces porque era tarde, como las 8 de la noche, y ya no había más partidos. Todo estaba oscuro.
Así nos fuimos a la casa de ese amigo. Íbamos como 5 chavas y como 20 hombres. No sé de dónde salieron más, pero había porra, amigos de amigos, etc. Se armó el desmadre en la alberca y noté que llegaron más chavas.
Yo estaba sentada mirando mientras nadaban, no quería meterme. El chavo (al que empecé a llamar “Banano” en mi mente) dijo: “Uff, ya ando cansado pero bien pedo”. Había música, todos bien pedos.
En eso le dije que iba al baño y me dijo “Te acompaño”. Le contesté: “No te preocupes, no me pierdo jajaja”.
Fui al baño pero estaba ocupado. Ya me estaba orinando feo, así que me fui rápido atrás, donde había unos árboles sin luz. Me bajé el short y empecé a hacer pis ahí agachada. De repente noté que Banano estaba ahí también, haciendo del uno a unos metros.
Hicimos ruido y le dije: “Perdón, estaba yo aquí”. Él respondió: “No, perdón a mí”.
Estaba parado frente a mí. Le dije “Ay no, sorry” y en eso me “resbalé” (claro que no fue accidente, ya andaba pedita) y caí sobre sus piernas, bajándole el short de paso.
La verdad, ya algo pedita, él parado, yo ahí expuesta, oscuro y nadie viendo… no pude evitarlo. Se me salió una verga enorme, un bate grueso y pesado. Dije “en la torre, esto está tremendo”.
Fui atrevida y me aventé a lamérselo. Sabía a cerveza, orines y sudor, y eso me calentó más. Lo chupé rápido y con ganas, usando una mano para hacerlo venir. Esa técnica siempre funcionaba con mi novio para acabarlo rápido, pero este cabrón no se venía fácil.
De repente me agarró del cuello fuerte y me tiró al pasto. Me levantó el vestido, me escupió y me empezó a lamer el culo y la vagina bien rico. Me dejó toda mojada. Luego me la metió de una, directo y sin rodeos. Me estuvo bombeando duro un buen rato. Yo estaba excitada, mojada y medio llorando del gusto.
Me cargó, me enzó de nuevo y siguió dándome. Después me puso en cuatro. Tenía las piernas temblando, destruida. Me sacó, escupió otra vez y me la metió en el ano. Grité, me dolió pero me encantó. Me reventó bien. No sabía si era sangre o qué, pero entraba como si nada.
Al final me la sacó, me hizo mamársela y se corrió adentro de mi vagina.
Quedé destruida. Me levanté rápido, agarré un suéter y me fui a acostar a los camastros. Aún me escurría semen. Pasaron como 10 o 20 minutos y vi que Banano estaba cerca. Se le acercó mi novio y le dijo: “Hey, sí hay varias nenas chidas por acá”. Él le contestó: “Simón, me cogí a una putita hace rato”.
Uff… solo de oír cómo lo dijo me excitó de nuevo.
estoy segura que asi me dejo esa noche

(esta no es mi foto pero de seguro asi me dejo de abiertA)
Voy a contarles una historia de cuando yo era bien joven. Tenía un novio que me invitaba a verlo jugar fútbol. En ese entonces ese novio sí era bueno para el fútbol, la verdad que era bastante cabrón con el balón.
Me apasionaba tanto el fútbol que hasta le compré boletos a mi entonces novio para ir a ver a su equipo favorito.
Con él ya teníamos una conexión bien puta: me cogía rico, yo se la mamaba hasta el fondo, tragándome todo, le montaba rico y nos cogíamos como animales. Era una relación bien caliente y bonita. Además, sus papás tenían lana, buenos negocios y varias propiedades, así que si el cabrón me preñaba, realmente no me iba a afectar en lo más mínimo. Pero yo siempre me cuidaba, porque todavía no quería chamacos.
Además, no era ninguna dulce angelito. Me encantaba coger, me ponía bien perra y mojada fácil. Me gustaba sentirla bien adentro, duro y sin piedad.
A este novio nunca le había puesto cuernos… hasta que un día llevaron a un nuevo compañero al equipo. Este chavo no era guapo, a veces hasta olía medio feo porque venía directo de trabajar los domingos y llegaba como a las 2 o 4 de la tarde. Casi no lo metían al partido, se quedaba en la banca y solo jugaba un rato del segundo tiempo.
Pero lo que yo noté desde el primer día, siendo bien mirona y puta, es que se ponía esos shorts lisos y brillosos que se le marcaba todo el paquete. Y madre santa… se le notaba algo bien grande, grueso y pesado, incluso para su edad. Se le formaba un bulto bien escandaloso que no podía dejar de mirar.
Como siempre estaba en la banca, empezamos a platicar. Me dijo que tenía 22 años, como dos años mayor que yo.
Él no sabía quién era mi novio, porque cuando terminaba el partido, mi novio casi ni me pelaba; se iba con sus amigos a tomar o a abrir un cartón de cervezas. Y ahí me quedaba yo con las otras novias de los jugadores.
Así estuvieron casi dos meses. El chavo a veces llegaba tarde y solo lo metían 20 o 30 minutos de partido.
Empezamos a hablar más él y yo, y la verdad, como dije desde el principio, se le notaba un paquete de esos bien grandes, bien morcilla. Neta que me daba mucha curiosidad… y cada vez más me ponía calientita. Empecé a imaginar cómo se vería esa verga gruesa fuera de los shorts, cómo se sentiría en mi mano, en mi boca, abriéndome toda por dentro…

solia irme a los partido asi vestida, pues hacía mucho calor, asi que pues. simplemente me gustaba irme asi

ganas me daban irme asi

me daban a veces irme asi, pero no al vdd es que no lo hice
ademas si sabia que su mamá de mi actual novio me habian dicho que yo era un putilla jjajaa
osea si, pero tampoco que se pasara la doñita
Así fue pasando el tiempo, solo hablábamos, pero sin irme más allá. Ya habíamos compartido números y le terminé diciendo quién era mi novio. Me dijo “Ah sí, el Nico”, y le respondí “Sí, justo él”.
“ah sí es buena onda, juega cabrón ese wey, siempre la mete bien”, me dijo. Yo, con tono picarona, le contesté sonriendo: “Sí… siempre la mete bien”.
Él me miró y respondió: “Yo también la puedo meter así como él, pero pues a veces llego tarde por el trabajo”.
En mi mente pensé “Ejeje… pues si no tuviera novio te probaría a ver si es cierto”, pero solo me quedé callada y sonriendo. Parece que él notó mi mirada, porque siguió: “Pues sí la meto… de hecho ya ves que me he metido buenos goles, pero ahorita siempre me meto uno seguro. Por eso me meten jajaja. Aunque el trabajo no deja, pero si la metiera más que tu novio, sin problema… jaja”.
asi me habia ido al partido


A veces me mandaba mensajes en WhatsApp como “Oye, ¿ya empezó el partido?” o “¿Es en tal lugar?” Cosas normales, nada fuera de lugar.
El tiempo siguió pasando y llegaron los famosos cuartos de final contra un equipo pesado. Este cabrón también era bueno, pero no llegaba. Le mandé mensaje que iban perdiendo y que necesitaba que viniera a ayudar a mi novio. (Este wey dijo que era creador o algo así, jajaja).
Entonces le dije: “Pues hace falta, apúrate”. Me respondió: “Ya voy en camino, llego en 10 minutos”. Y sí llegó, y lo metieron al partido porque no se completaba el equipo.
Jugaron bien. Al otro día era lunes, puente para casi todos, pero él sí trabajaba. Ganaron el partido y un compañero del equipo dijo: “Vamos a mi casa a festejar, pongo unos cartones sin problema”.
Para ese entonces ya llevaban como 3 cartones en el campo y andaban medio pedos. Yo también. Ya estaban apagando las luces porque era tarde, como las 8 de la noche, y ya no había más partidos. Todo estaba oscuro.
Así nos fuimos a la casa de ese amigo. Íbamos como 5 chavas y como 20 hombres. No sé de dónde salieron más, pero había porra, amigos de amigos, etc. Se armó el desmadre en la alberca y noté que llegaron más chavas.
Yo estaba sentada mirando mientras nadaban, no quería meterme. El chavo (al que empecé a llamar “Banano” en mi mente) dijo: “Uff, ya ando cansado pero bien pedo”. Había música, todos bien pedos.
En eso le dije que iba al baño y me dijo “Te acompaño”. Le contesté: “No te preocupes, no me pierdo jajaja”.
Fui al baño pero estaba ocupado. Ya me estaba orinando feo, así que me fui rápido atrás, donde había unos árboles sin luz. Me bajé el short y empecé a hacer pis ahí agachada. De repente noté que Banano estaba ahí también, haciendo del uno a unos metros.
Hicimos ruido y le dije: “Perdón, estaba yo aquí”. Él respondió: “No, perdón a mí”.
Estaba parado frente a mí. Le dije “Ay no, sorry” y en eso me “resbalé” (claro que no fue accidente, ya andaba pedita) y caí sobre sus piernas, bajándole el short de paso.
La verdad, ya algo pedita, él parado, yo ahí expuesta, oscuro y nadie viendo… no pude evitarlo. Se me salió una verga enorme, un bate grueso y pesado. Dije “en la torre, esto está tremendo”.
Fui atrevida y me aventé a lamérselo. Sabía a cerveza, orines y sudor, y eso me calentó más. Lo chupé rápido y con ganas, usando una mano para hacerlo venir. Esa técnica siempre funcionaba con mi novio para acabarlo rápido, pero este cabrón no se venía fácil.
De repente me agarró del cuello fuerte y me tiró al pasto. Me levantó el vestido, me escupió y me empezó a lamer el culo y la vagina bien rico. Me dejó toda mojada. Luego me la metió de una, directo y sin rodeos. Me estuvo bombeando duro un buen rato. Yo estaba excitada, mojada y medio llorando del gusto.
Me cargó, me enzó de nuevo y siguió dándome. Después me puso en cuatro. Tenía las piernas temblando, destruida. Me sacó, escupió otra vez y me la metió en el ano. Grité, me dolió pero me encantó. Me reventó bien. No sabía si era sangre o qué, pero entraba como si nada.
Al final me la sacó, me hizo mamársela y se corrió adentro de mi vagina.
Quedé destruida. Me levanté rápido, agarré un suéter y me fui a acostar a los camastros. Aún me escurría semen. Pasaron como 10 o 20 minutos y vi que Banano estaba cerca. Se le acercó mi novio y le dijo: “Hey, sí hay varias nenas chidas por acá”. Él le contestó: “Simón, me cogí a una putita hace rato”.
Uff… solo de oír cómo lo dijo me excitó de nuevo.
estoy segura que asi me dejo esa noche

(esta no es mi foto pero de seguro asi me dejo de abiertA)
0 comentarios - Mi colita sufrió por una banana grandota