Soy un simple joven que como hobbie tomé la fotografía. Encontré en este pasatiempo sensaciones que no conocía, desarrolle el poder de la concentración y me fui liberando de muchos tabúes que tenía en mi vida.
Con el tiempo me fui dando cuenta que tenía una pasta especial para hacer desnudos y que mis modelos siempre expresaban lo cómodas que las hacía sentir en cada sesión, expresaban que se sentían libres al quitarse toda la ropa ante la cámara y que era una sensación inexplicable el estar completamente desnudas ante un hombre con una camara en la mano y no recibir ningún tipo de acoso sino que era todo arte.
Un día me contacta en mi perfil una joven llamada Sami, me cuenta que nunca había realizado una sesión así pero que amaba mis trabajos. Me preguntó cuánto cobraba la sesión y le dije que si quería probar como se sentía le daba una sesión sin cargo donde tomariamos unas pocas fotos para ver cómo se desenvuelve ante la cámara y que si le gustaba la experiencia en la próxima sesión arreglaríamos un arancel.
Coordinamos día y hora, el lugar sería mi depto, súper luminoso, con una cama, un sofá y una bañera, todo con estilo minimalista.
Llega el día de la sesión y ella se presentó de manera puntual, me comenta que estaba súper ansiosa y que se había puesto una lencería especial para ese momento.
Ingresamos al depto y quedó deslumbrada por el lugar, me expresa que le gustaba muchísimo como se veía todo, la invito a tomar algo fresco para entrar en confianza y luego de una charla la invito a comenzar con la sesión.
Me pregunta si se puede quitar la ropa ahí mismo y le digo que lo haga donde ella quiera, de manera que ella se sienta lo más cómoda posible.
Debajo de esos joggings me encontré con unas piernas fibrosas y una cosa super redonda. Cuando se saca la remera tenía un corpiño que era solo el aro dejando al descubierto esas tetas perfectas con unos pezones rosaditos. Me preguntó si me gustaba y obviamente le dije que estaba divina.
Procedemos a hacer algunas tomas en distintos planos y poses, y yo observaba que en algunas ella quería abrirse las nalgas y hasta correr un poquito la tela de su diminuta tanga para dejarme ver más allá.
Me pidió si le hacía unos planos cortos donde me asombre al observar que se encontraba completamente depilada y se podía reflejar una pequeña humedad en su vagina.
Le comento que si se animaba al desnudo tenía un aceite para realzar más el color de su piel. Cuando se desnudo por completa me pidió si le podía pasar yo el aceite y obviamente acepte. Comencé por sus brazos y abdomen, continúe con sus pechos preciosos dónde note que sus pezones se ponían durísimos al contacto de mis manos .
Baje a su abdomen nuevamente y procedo a deslizar mis manos por su cintura para luego aceitar sus piernas, al contacto con mis manos noto que ella suelta un leve suspiro y abre de manera delicada sus piernas dónde entendí que era el momento de pasar aceite por su vagina, la trate con suma delicadeza y noté que su clitoris se encontraba sumamente duro por lo que lo acaricie y le digo date la vuelta que nos falta la parte trasera. Comencé por su espalda bajando hacia su cola donde le pido que se abra las nalgas con sus manos para aceitar mejor, coloco aceite y comienzo a frotarla hasta que no soporte más y comence a jugar con su ano. Notaba que suspiraba cada vez más fuerte hasta que comencé a abrirme paso en su ano con mi dedo aceitado e introducirlo cada vez mas adentro sintiendo como se dilataba cada vez más.
Hasta q el momento llegó y veo que me quita la mano y ella solita me saca la pija del pantalón y comienza a petearme. Su calentura había alcanzado niveles en los que me pedía que la coja, que le haga todo lo que quisiera y así hice, cuando note que mi pija estaba bien llena de saliva le abrí las nalgas y la senté arriba mío, ingresando desde atrás completamente en su conchita.
La cojia y me pedia que por favor no la saque, que queria sentir como inundaba su útero con mi leche caliente, hasta que no aguante más y comence a venirme adentro de ella.
La otra parte la contaré en el siguiente capítulo. Comenten si les gustó esta historia
Con el tiempo me fui dando cuenta que tenía una pasta especial para hacer desnudos y que mis modelos siempre expresaban lo cómodas que las hacía sentir en cada sesión, expresaban que se sentían libres al quitarse toda la ropa ante la cámara y que era una sensación inexplicable el estar completamente desnudas ante un hombre con una camara en la mano y no recibir ningún tipo de acoso sino que era todo arte.
Un día me contacta en mi perfil una joven llamada Sami, me cuenta que nunca había realizado una sesión así pero que amaba mis trabajos. Me preguntó cuánto cobraba la sesión y le dije que si quería probar como se sentía le daba una sesión sin cargo donde tomariamos unas pocas fotos para ver cómo se desenvuelve ante la cámara y que si le gustaba la experiencia en la próxima sesión arreglaríamos un arancel.
Coordinamos día y hora, el lugar sería mi depto, súper luminoso, con una cama, un sofá y una bañera, todo con estilo minimalista.
Llega el día de la sesión y ella se presentó de manera puntual, me comenta que estaba súper ansiosa y que se había puesto una lencería especial para ese momento.
Ingresamos al depto y quedó deslumbrada por el lugar, me expresa que le gustaba muchísimo como se veía todo, la invito a tomar algo fresco para entrar en confianza y luego de una charla la invito a comenzar con la sesión.
Me pregunta si se puede quitar la ropa ahí mismo y le digo que lo haga donde ella quiera, de manera que ella se sienta lo más cómoda posible.
Debajo de esos joggings me encontré con unas piernas fibrosas y una cosa super redonda. Cuando se saca la remera tenía un corpiño que era solo el aro dejando al descubierto esas tetas perfectas con unos pezones rosaditos. Me preguntó si me gustaba y obviamente le dije que estaba divina.
Procedemos a hacer algunas tomas en distintos planos y poses, y yo observaba que en algunas ella quería abrirse las nalgas y hasta correr un poquito la tela de su diminuta tanga para dejarme ver más allá.
Me pidió si le hacía unos planos cortos donde me asombre al observar que se encontraba completamente depilada y se podía reflejar una pequeña humedad en su vagina.
Le comento que si se animaba al desnudo tenía un aceite para realzar más el color de su piel. Cuando se desnudo por completa me pidió si le podía pasar yo el aceite y obviamente acepte. Comencé por sus brazos y abdomen, continúe con sus pechos preciosos dónde note que sus pezones se ponían durísimos al contacto de mis manos .
Baje a su abdomen nuevamente y procedo a deslizar mis manos por su cintura para luego aceitar sus piernas, al contacto con mis manos noto que ella suelta un leve suspiro y abre de manera delicada sus piernas dónde entendí que era el momento de pasar aceite por su vagina, la trate con suma delicadeza y noté que su clitoris se encontraba sumamente duro por lo que lo acaricie y le digo date la vuelta que nos falta la parte trasera. Comencé por su espalda bajando hacia su cola donde le pido que se abra las nalgas con sus manos para aceitar mejor, coloco aceite y comienzo a frotarla hasta que no soporte más y comence a jugar con su ano. Notaba que suspiraba cada vez más fuerte hasta que comencé a abrirme paso en su ano con mi dedo aceitado e introducirlo cada vez mas adentro sintiendo como se dilataba cada vez más.
Hasta q el momento llegó y veo que me quita la mano y ella solita me saca la pija del pantalón y comienza a petearme. Su calentura había alcanzado niveles en los que me pedía que la coja, que le haga todo lo que quisiera y así hice, cuando note que mi pija estaba bien llena de saliva le abrí las nalgas y la senté arriba mío, ingresando desde atrás completamente en su conchita.
La cojia y me pedia que por favor no la saque, que queria sentir como inundaba su útero con mi leche caliente, hasta que no aguante más y comence a venirme adentro de ella.
La otra parte la contaré en el siguiente capítulo. Comenten si les gustó esta historia
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