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una sesión muy X

Madrid, en un bajo cualquiera convertido en estudio.
una sesión muy X

Hacía tiempo que no paseaba por Madrid, sus calles atestadas de caras en conflicto, sonrientes, desesperadas, angustiadas en definitiva. Desde hace un tiempo vivo lejos; mi chico me propuso vivir alejados del ruido y las prisas ya allí me fui.
Pero como todos los cuentos de verdad, el aburrimiento nos contagió a mitad de camino. No encontraba trabajo, a diferencia de mi chico; no tenía muchas amistades, así que empecé a engancharme al móvil, y como desde siempre me ha gustado ver porno, pues sucedió lo que debía suceder.
No sé bien si fue por meterme en alguna página extraña, o que puse mis datos donde no debía; el caso es que me ofrecieron, debe ser al ver mis fotos en Instagram, posar desnuda en fotos. Bueno en principio me propusieron hacer porno, pero les dije que no. Que tenía una vida personal que mantener… Lo de las fotos no me parecía mal, pero de repente la historia cambió cuando me dijo que en lugar de fotos posara desnuda. 150 la sesión. 
-¿Tengo que enseñar mucho?
-Pues enterita y en más de veinte posturas. 
-¿Veinte? ¡No jodas! 
-Sí, lo ideal sería cogerte bocetos rápidos de cinco minutos, sensual, abierta de piernas, a cuatro patas, masturbándote, sugerente, en el suelo, de pie.
Aquello me pareció vivir la experiencia de una actriz porno, pero sin serlo. Me dio un morbazo increíble y para Madrid que me fui el primer fin de semana. A mi novio le dije que iba a una despedida de soltera de las que últimamente voy mucho. Quizás mis treinta y muchos tiene algo que ver.
Cuando llegué a Madrid era de noche, estamos hablando de mediados de octubre. Odio que anochezca tan pronto. Habíamos quedado en una calle cerca de ópera, una nave pequeña en una calle aún más minúscula.
Allí estaba el que haría de actor y las chicas que me maquillarían, dibujarían y harían fotos por si acaso.
El tío no estaba mal, algo soso. NO parecía tener muchas ganas de comunicarse, pero olía bien y era guapo.
Al entrar hacia un frio del demonio. Nos pagaron y nos pidieron que nos quitáramos la ropa. La maquilladora metió todo en una bolsa y nos dejó allí de pie en el hall en bolas a los dos.
Nadie vino durante un cuarto de hora. Yo no sabía que decir y él se fue hacia una esquina, entonces llamaron a la verja. Una, dos, tres. -¿Hay alguien? ¡Laura joder que traigo las pizzas para que cenéis.
Me tocó abrir la puerta desnuda. Al tipo no pareció sorprenderle, no así a unas chicas que pasaban en ese momento que se echaron a reír. Espero que no hicieran alguna foto mientras luchaba por bajar la verja. El actor no hizo mucho por ayudarme, así que a saber, pero mi ojete al agacharme ya puede estar dando vueltas por las redes, fijo.
Nada más cerra apareció Laura la dibujante con un botecito de cristal y nos dio unas gotas de ghb: -Esto es para poneros cachondos como dos monos. En menos de un cuarto de hora solo vais a querer follar, va a ser una risa. 
Me sentó como un animal en un circo.
Pero es verdad al cuarto de hora y antes de que llegaran con todo para maquillarnos y con los lápices y cuadernos etc.. ya estábamos follando en el suelo lanzando unos gemidos que no recuerdo a ver dado nunca.
Se rieron al vernos. 
Nos maquillaron mientras le dábamos a cuatro patas, yo no podía ser consciente de mi cuerpo, luego pasamos a hacer anal, me la clavó con suavidad, lo que agradecí. Cuando follo por el culo me entran unas ganas de cagar que no veas si la meten fuerte, pero este tío resultó ser un romántico…, los primeros cinco minutos, al sexto saltaba sobre mí mientras yo gritaba e intentaba en vano sujetarle para que frenara la fuerza. Con mis manitas le intentaba avisar que fuera más despacio, pero nada, él la clavaba como si no fuera a follar más. 
Yo sentía con cada embestida que me atravesaba un tren de mercancías.
Veía de reojo como Laura tomaba apuntes sin parar, cambiaba constantemente de postura, pero creerme que me sentía un pajarito en manos de King Kong, así que no me enteré mucho. 
Demasiado bestial para ser verdad. Ya sé lo que es sentirse una actriz porno. Y aunque me doliera el cuerpo entero, me gustó. Me excitó más de lo que me imaginaba.
Hoy me pasaron los retratos y me parecieron flipantes. Que trabajazo. 
Aun. Me cuesta sentarme y cuando mi chico me mira raro no sé qué decirle… solo le escucho decir, mujeres… 
Si supiera que vuelvo el martes a Barcelona a otra sesión… ji, ji, ji.

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