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sexo en el pantano

Para entender esta historia tenemos que remontarnos a un viaje 300 años antes del 2022 a un lugar perdido en la India, exactamente en Chapar, a unos 100 km de la capital.
Un explorador español estaba convencido de la existencia de un tesoro que podía cambiar el rumbo de las cosas, o al menos de las suyas. La verdad era que no tenía muy claro en que consistía el truco, o la magia. Solo tenía la certeza de alguien de fiar de que un tesoro escondido en Asia podía cambiar la vida tal de quien lo encontrase.
Llevaba un mes indagando tras los pasos del Maestro Txais, pero nadie había oido, o eso creían aparentar, nada de él.

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Como única referencia tenía un viejo manuscrito escrito por uno de los discípulos de Marco Polo, un tal Eufrates que decidió abandonar a su amigo y trabajar su parte mas espiritual. Este hombre cuyo nombre era Andres Solpa ascendió las cumbres mas altas, navegó por zonas desiertas, convivió con tribus a las que les entraba la risa al ver a un ser humano con la piel tan clara; fueron dos años agotadores en los que nunca perdió la fe. 


El caso es que en aquellos días tuvo alcance a un gran poder, lo que se llamaría la magia invisible. Una magia que convertía los pensamientos en realidades; pero a las puertas de su muerte, y para no dejar en manos de cualquiera ese legado introdujo aquel extraño poder en un lapicero al que daría una vida infinita. Solo el artista que lo encontrara podría hacer realidad sus bocetos.
El caso es que el lapiz fue de mano en mano dentro de una vasija de plata gris, hasta que aquel aventurero lo encontró y lo trajo a España. Y por azares de la vida llegó a mis manos cuando lo compré en una tienda de reliquias en la calle Rivera de Curtidores.
Fue por pura casualidad que dibujé un día una chica desnuda y por arte de magia apareció frente a mí. Asustado miré el dibujo y al comprobar que era idéntica borré el trazado y ella desapareció, aquello me dejó loco, sin habla. No sabía como reaccionar, así que la dibujé de nuevo, esta vez vestida de colegiala japonesa y exacto… apareció ante mis ojos. La dibujé haciendo el amor conmigo y, ¡eureka!, así sucedió todo.
Llegué a pensar que era cosa de brujería o que incluso estaba bajo los efectos de un sueño pero no,… pues todos los acontecimientos sexuales conmigo de protagonista que hubo desde aquel 2017 ya habían sido gestados antes en mi mente así que lo que os paso a relatar he de suponer que sabréis que antes de ser realidad fue un cómic dibujado por mi con mucho cariño
¡¡¡¡¡Empecemos pues!!!!!…
Alguien me contó hace tiempo que los primeros días de sol de Mayo son los mejores para la lívido, días en los que nuestros cuerpos nos piden entregarnos a los placeres mas oscuros y perversos… Eso fue lo que hicimos.
Lo que os vamos a contar sucedió a mediados de la pandemia en Madrid, bueno exactamente a una hora y media en un pantano muy concurrido que en esos días debería estar desierto con la gente en sus casas.
Me llamo Arturo pero la gente más cercana me conoce por Arti. 
Llevábamos ya una semana de lluvias y días grises. Justo cuando empezábamos a respirar aires primaverales, coincidiendo con que yo ya había guardado muy al fondo de mi armario, ese negro que tengo en el cuarto del final del pasillo, toda mi ropa invernal.
Tengo que reconocer que no soy nada ordenado, a mí me mueven las emociones. Nunca he entendido si es genético o en algún punto de mi existencia algo se torció pero que se le va a hacer, el caos me da la vida, así que imaginaros de que forma metí la ropa.
El caso es que estaba desesperado a la espera de algún día soleado y justo esa mañana cuando ya nadie se lo vio venir apareció, y las temperaturas ascendieron a mas de 25 grados.
Suspiré satisfecho, alegre y emocionado. Debían de ser las 10 de la mañana cuando calentándome un descafeinado con leche me llamó una vieja amiga, Elena. 
Dos sorpresas en una, la cosa pintaba bien.
-Javi. ¿Qué haces hoy?
-Hola, Elena. Vaya voz tienes.
-Ya, es que aun no he dormido una mierda y llevo un pedo que flipas.
-Se nota.
¿Sí? Ja, la verdad es, uf… me cuesta acabar las … palabras.
Elena era una chica interesante, a nivel físico muy seductora con sus labios carnosos, la nariz grande, esas gafas de ver que intentaba ocultar una mirada tímida, su pelo a media melena cortado con un flequillo muy manga. Y sus enormes pechos. Eran perfectos, os lo aseguro. Pero lo que le fallaba era su poca sociabilidad y su manera rara de vestir. Parecía un personaje hentai.
-¿Y para qué. Me necesitas?
-Ja, veo que vas directo Arti. A ver, es que pff no sé como explicártelo jajaja ósea, estoy super cachonda y te necesito.
-Buen comienzo.
-¿Sí verdad? Pues como el gilipollas éste, el de Barcelona ha pasado de mí y se ha follado literalmente delante mía a mi amiga la colombiana. Te quería decir si a ti que te mola todo eso del morbo y lo de grabar te apuntas a grabar conmigo un video y luego lo subimos a alguna pagina.
-A ver Elena, ¿tú no eras feminista?
-¿Y? ¿Qué te crees que las feministas no vemos porno? 
-Lo dudaba, la verdad.
-Bueno ¿te animas o qué?
-Vale, ¿dónde estás?
-En tu portal.
Joder, pensé. Esta tía iba demasiado a saco.
-Vale subes o vamos algún lado.
-Pues había pensado hacer algo escandaloso, tipo en el campo. -Elena se quedó en silencio al otro lado del portero. Yo la estaba viendo por la cámara como le costaba mantenerse erguida mientras se frotaba el piercing que le colgaba de la nariz. -¿Pantano de San Juan?
-Perfecto.
No tardé mucho en coger las cosas, mas que nada por que ese día tenía todo en el coche que me había dejado mi colega. Así que cogí la cámara, el portátil, dos tarjetas y la caja de pastillas rollo viagra que utilizaba cuando pretendía ir a alguna orgía y aguantar mas de un día teniendo sexo.
Cuando bajé la encontré bajo su mascarilla verde fosforito mirándome con la vista bizca tras sus gafas de pasta. Aunque si os digo la verdad solo tenía la atención en sus enormes pechos.
En el coche le pedí a Elena que se desnudara y me mostrara su cuerpo rosado y sus enorme pechos erectos. Todo estaba sucediendo como en el cómic, no os imagináis que placer poder acostarte con todas tus amigas, es como cuando tienes ese sueño mientras estás despierto pero con la cualidad de que esta vez se hacía todo realidad, o si no era real os juro que lo estaba viviendo y lo vivo, aun como tal.
El caso es que cuando llegamos al desvío giramos a la derecha antes de llegar a San Martin de Valdeiglesias para dirigimos durante cinco minutos en coche por un camino de tierra.
No había nadie hasta que curiosamente en el parking, cerca de la playa nudista nos encontramos varios coches, pero supuse que sería de algún o alguna valiente que en contra de lo que ordenaba sanidad y el gobierno se había ido al campo a pasar el día.
Elena caminaba desnuda con sus zapatillas celestes. La besé despacio.
Ella en su timidez le costó dar continuidad al beso, pero también es sabido que posee una pequeña cualidad y es que las situaciones morbosas le excitan sobre manera, así que tras separarse de mi entre dudas, volvió para repetir el beso pero mucho mas profundo. Nuestras lenguas compartieron saliva y ahogados gemidos.
La gente siempre la hemos visto como una persona muy callada, introvertida, absorta en un profundo mundo interior y he de decir que el paseo hasta el pantano fue tal como os lo estoy explicando, se puso unos cascos y caminó sin mediar palabra aun cuando nos cruzamos con una familia que iban cargados de sillas, neveras y todo tipo de utensilios para pasar una buena mañana en familia. A pesar de que la observaron con incredulidad al verla tan desnuda ella ni se inmutó, no levantó la vista del suelo a la vez que canturreaba un estribillo de Izal.
Al llega a un lugar que conocía muy bien coloqué todo el equipo; mi cámara y la de mi colega sobre dos trípodes, una cogería el plano mas abierto un general corto para situar al espectador y otro grabaría en un 3/4 o plano americano para que se vieran mas los detalles de nuestras respuestas durante el acto.
Monté el equipo de sonido que constaba de dos petacas y dos micros de corbata mas dos grabadoras, no quería que nada se perdiera y me desnudé también. Luego me aseguré de que las baterías estaban cargadas y tras formatear las tarjetas ya solo me faltaba conectar el portátil al wifi de mi movil, entrar en una web que me dijo ella y empezar a emitir en vivo.
Elena me aconsejó poner un nombre llamativo y eso hicimos. Pareja pillada en el pantano.
Al principio fue todo muy extraño, Elena seguía con los cascos puestos. Ella con en su pedo de M y algo de coca pues solo se dejaba llevar. Pero bueno empezamos a besarnos a la vez que nuestras manos acariciaban el cuerpo del otro con cierto miedo.
Entonces ma acordé de que tenía que tomarme la pastilla. Aquello sí que fue un espectáculo de magia y persuasión por que os juro que conseguí llevarla a mi boca sin que ella dejara de besarme.
Algo me decía que debía mantener la atención y excitacion de mi amiga por que debido a su gran despiste corría el peligro de que desapareciera su deseo sexual. 
Vale, ya sé que según mi cómic todo debería salir bien, peno no me jodas era Elena la tía con mayor deficit de atención que he conocido y con la que he trabajado.
-¿Sabes que esto me excita mas de lio eu pensaba? -Me reconoció con su voz grave y susurrada mientras seguía a lo suyo escuchando a Izal.
-Y a mí, el hecho de que alguien pueda descubrirnos me excita mucho.
-Ya te digo y encima saber que nos están viendo en directo por internet como si fuéramos actores pornos.
-Tiene su morbo. Oye, ¿y si lo viera alguien que coja el tren donde trabajas?
-Pfff, va a fliparlo, pero créeme mejor no quiero pensarlo, solo necesito dejarme llevar. -Volvió a ponerse los cascos.
Entonces le acaricié los pechos mientras me observaba con los párpados caídos y las gafas algo descolocadlas. Sus manos temblorosas me empujaron a su vientre y allí entre su erizado bello rebusqué con mi lengua para dar con la razón de todos sus placeres.
-Dime una cosa, ¿te gusto?
-Me encantas, -respondí como pude.
-Me encanta estos momentos donde no soy capaz de pensar, donde solo existe mi mente oscura y pervertida… dios, no pares. -Se dijo para si misma.
Estaba tan centrado en mi trabajo con la lengua que por un instante y a pesar de los efectos de la pastilla temí que pasara algo muy típico en nosotros, que esa concentración perjudicara a mi erección así que recurrí a una gran estrategia que leí en un libro de Cialdini, crea una imagen poderosa con la que asociarte, y eso hice, visualicé a un gran actor de cine x y fue así como por arte de magia me sentí como él.
Todo fue saliendo como en el cómic. Elena se colocó mirando al agua verdosa en aquella pequeña playa rodeada de rocas, se puso a cuatro patas y yo tras besar su cuello entré suavemente en ella que lanzó un leve gemido como cuando una botella de gas suelta sus burbujas tras abrirla.
Poco a poco nuestros cuerpo abandonaron toda conexión con la razón y como si nos hubieran poseído animales nos dejamos llevar en aquel ritual sexual hasta que al levantar la cabeza descubrí que unos tipos nos estaba viendo unos metros mas lejos mientras nos grababan con sus móviles.
Eso no estaba en mi cómic con lo que se creó una parodaja extraña en mi mente que potenció aun mas mis deseos pervertidos y entonces la penetré por su pequeño ano.
Elena gimió con fuerza per a la vez con una voz dulce que repitió varias veces un: “me encanta…” 
Su cuerpo cedió a una energía poderosa hasta que sus piernas flexionaron lo suficiente como para que su rostro tocara el suelo, yo me alcé lo que pude sobre ella sintiendo que estaba poseyendo la mayor virtud del ser humano, me sentía intocable, poderoso, admirado pues los otros que observaban aplaudieron nuestro espectáculo.
El sexo es el mejor vehículo para que el alma en su mayor esencia explote y cada pedazo de sus oscuros deseos son gotas de energía que nos acercan a lo infinito, allí donde no existen palabras ni formas, solo placer.
Tuvimos sexo durante cinco horas que yo recuerde, por que os seguro que mi mente se bloqueó y fue incapaz de gestionar con lógica mis emociones.
Mas o menos como a mi amiga que solo se comunicaba conmigo mediante gruñidos, palabras inconexas y gemidos animales.
La verdad es que fue una experiencia inolvidable de esas que te hacen ver sentido a tu existencia. 
Aquel lápiz había dado valor a mi día a día. Todos mis vicios, mis locuras imposibles y mis sueños más retorcidos se estaban haciendo realidad. Mi mundo estaba saltando de dimensión en dimensión. Hasta tal punto que ya no sabía en qué punto me encontraba.
Al igual que cuando consumes algunos tipos de psicotrópicos tu mente salta entre confusas realidades sin tener claro en que dimensión permanecer nuestros cerebros se dejaban llevar hacia un orgasmo sin control que anhelaba tocar un punto cercano al vacío mas neutro posible y allí tras sentir que nuestras almas saltaban sin conciencia alguna, en el punto mas álgido posible Elena y yo, nos encontramos para hacer de muestro placer algo indefinido y a la vez tangible. 
Habíamos recuperado la presencia de nuestros cuerpos como quien cabalga un caballo al trote y sin control que agotado empieza a relajar sus músculos.
Indefinido y agradecido a aquel que logró introducir el mayor poder posible en un lapicero común.
Elena se giró para sentarse sobre mi con sus enormes y sudados pechos, su flequillo húmedo pero sin descolocarse nada, las gafas levemente torcidas, sus labios pesados sin fuerza cayendo bajo su cómica nariz, derrotados mientras un hilo de saliva se dejaba caer por su comisura hasta la barbilla donde pendía como alguien ahorcado.
-Bestial, bestial joder. Y entonces nos besamos de nuevo mientras los extraños espectadores aplaudían eufóricos. Elena se quitó los cascos, había algo raro en su mirada que como si de una niña se tratara observaba a su alrededor.
-¿Y estos? ¿Quiénes son?
-Tus fans…
-Me gusta.

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