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La amiga de mi hermana

Les vengo a contar sobre una vuelta que la amiga de mi hermana se quedó a dormir

Esa noche mi hermana invitó a Sofía a quedarse a dormir. Hacía tres años que no la veía y cuando la crucé en la cocina me quedé helado. Ahora era rubia con el pelo liso y largo que le caía perfecto por la espalda, usaba unos lentes finitos que le daban ese look de nerd caliente, y tenía unas tetas enormes, pesadas, que se movían con cada paso. El culo también estaba más redondo y firme. Me miró por encima de los lentes y sonrió de una forma que ya me puso la pija medio dura.
—mati seguís viviendo acá —dijo bajito, mordiéndose el labio.
Charlamos un rato boludeces, pero se notaba la tensión. Cada vez que se reía se inclinaba un poco y esas tetas gigantes casi se salían de la remera ajustada.
A las tres de la mañana la puerta de mi pieza se abrió despacio. Era Sofía, solo con una remera larga que apenas le tapaba el culo. Se subió a la cama a horcajadas sobre mí y me besó con ganas, la lengua metiéndose ansiosa. Mis manos fueron directo a sus tetas enormes, las apreté por encima de la tela y sentí lo pesadas y suaves que eran. Le saqué la remera de un tirón y ahí quedaron libres: dos tetas grandes, redondas, con pezones rosados y duros apuntando hacia mí.
Se inclinó y me las puso en la cara. Le chupé una teta con ganas, metiéndome el pezón entero en la boca mientras le apretaba la otra con fuerza. Sofía gimió bajito y empezó a frotar su concha desnuda contra mi pija por encima del bóxer, dejándome sentir lo mojada que ya estaba.
Me bajó el bóxer, agarró mi verga dura con las dos manos y se la metió directo a la boca. Me chupaba rico, lento pero profundo, la lengua dando vueltas por la cabeza mientras me miraba por encima de los lentes. Babeaba todo, bajaba hasta casi la garganta y subía chupando fuerte. Cada tanto se sacaba la pija de la boca, me daba lengüetazos largos por toda la verga y volvía a metérsela, con el pelo liso rubio cayéndole sobre la cara.
—Hace rato que fantaseaba con chupártela cuando venía a tu casa… —susurró antes de metérsela más profundo, casi ahogándose con mi pija.
La dejé que me mamara un buen rato, agarrándola del pelo y tirando un poco para guiarla. Después la subí, la puse a horcajadas y ella misma se acomodó. Se dejó caer despacio, tragándose toda mi pija de una sola vez. Su concha estaba re caliente, empapada y apretada. Soltó un gemidito cuando la tuvo toda adentro y empezó a cabalgarme. Sus tetas enormes rebotaban fuerte en mi cara con cada movimiento, golpeándome las mejillas. Yo las agarraba, las apretaba, les daba cachetadas suaves y le chupaba los pezones duros mientras ella se movía cada vez más rápido, el pelo liso rubio volando de un lado a otro.
“Shhh… calladita, mi hermana está durmiendo al lado”, le dije al oído. Eso la puso más loca. Empezó a follarme más fuerte, rebotando ese culo perfecto y esas tetas gigantes, gimiendo bajito cada vez que mi pija le entraba hasta el fondo.
La di vuelta de repente, la puse boca abajo y le abrí bien las piernas. Le metí la pija de un empujón hasta el fondo. Sofía enterró la cara en la almohada para no gritar. La empecé a coger fuerte, profundo, sintiendo cómo su concha apretaba y chorreaba con cada embestida. Sus tetas enormes se aplastaban contra la cama y yo le agarraba el culo con fuerza, tirándole del pelo liso rubio hacia atrás como si fueran riendas.
Le metí una mano debajo y le froté el clítoris rápido mientras la follaba sin parar. Ella temblaba toda. “Me vengo… ay mierda, me vengo…” murmuró ahogado contra la almohada. Sentí cómo su concha se contraía fuerte alrededor de mi pija, ordeñándome, mojándome los huevos.
Yo ya no aguantaba más. Saqué rápido y le tiré chorros gruesos y calientes de leche sobre la espalda, el culo y esas tetas enormes cuando se dio vuelta. Le quedó todo el pecho lleno de semen, corriendo entre sus tetas y goteando por los pezones. Sofía se pasó los dedos, juntó un poco y se lo llevó a la boca, chupándolo mientras me miraba por encima de los lentes con una sonrisa sucia y satisfecha.
—Tu hermana se va temprano mañana al laburo… —susurró, lamiéndose los labios—. Quiero que me cojas todo el día… y que me rompas el culo también. Estas tetas y este culo son tuyos.
Se levantó, se limpió un poco con mi remera y se fue sigilosa de vuelta a la habitación de mi hermana, dejándome con la pija todavía palpitando y ya imaginando todo lo que iba a hacerle cuando estuviéramos solos.
(Les dejo unas fotos de ella)
La amiga de mi hermana
mejor amiga
puta

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