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La tanga de mi tia

Es una historia simple pero que siempre me pone el pene duro cuando lo recuerdo.
Hace ya un tiempo un hermano de mi papá vino de vista a nuestra casa, recuerdo que fue igual por semana santa y venía con su nueva pareja, hoy en día sigue siendo bastante atractiva pero cuando apenas salían estaba más delgada y eso realizaba su culo y sus tetas.
Uno de esos días mis padres y tíos se fueron, por lo que me quedé solo en casa ya que tenía algunos trabajos pendientes, cuando termine aún no llegaban y subí a la azotea de mi casa (para llegar a la azotea se tiene que pasar por un cuarto o abrir una puerta muy pesada así que todos pasábamos por el cuarto ya que era más fácil y el rodeo no era tan largo) y pues resulta que en el cuarto se quedaban mis tíos y la vi, una fina tanga blanca.
Al principio pase de largo claro pensé que estaba ahí por descuido de mi tía que se olvidó meter su cambio de ropa de nuevo a su mochila, pasaron unos minutos que estuve tomando algo de aire y regrese por el mismo lugar, solo que me detuve a mirarlas un poco, la imaginación se dejó llevar un poco y la imagen de esa señora entangada inevitablemente dejándome el pene duro y así perdí la pena y tome su tanga y al acercarla note un poco como estaba ligeramente amarillenta donde supongo estaba su vagina e instintivamente la oli.
El olor era agrio, definitivamente algo de orina que quedó y seguramente el sudor de ella concentrado ahí, sin aguantar más me empecé a masturbar, fui salvaje conmigo mismo, no se exactamente como describirlo pero era como si realmente ese olor y la imagen mental me hubieran hecho perder toda razón y luego para unir mi esencia con la de ella, cuando mi pene estaba lubricado con mis propios fluidos enrolle la tanga y seguí masturbándome, hasta venirme.
Fue la descarga más satisfactoria que tuve hasta ese momento, puede que haya sido lo prohibido y morboso que se sintio todo pero muy liberador, lo bueno es que antes de venirme pude encontrar algo de razón y de una caja de pañuelos de papel que estaba en la cómoda cerca de donde tome la tanga tome varios pañuelos y deje casi igual toda la escena de como la encontré, los siguientes días casi no vi a los ojos a esa señora, pero siempre que veía el menear de sus caderas mi pene empezaba a calentarse y así pasaron los días hasta que se fueron, no sé si se dio cuenta pero yo lo disfrute.
La tanga de mi tia
Eran algo así

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