"¿Eres un orinaste muerto, Linda?"
"Si... Lo tiré todo dentro... Oh mami, ¿puedo decirte algo? También me gusta mucho orinar en la boca de papá.
"¿Te gusta, hija mía?"
—Sí, mami... Me gusta... Me siento rico.
— Oh, eso es bueno, Rubicita... pero ahora es mamá quien te orinará en la boquita, ¿quieres?
— Oh sí, mami... si quiero.
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Mirian Caballero acostó a la niña en el sofá con la cara hacia arriba. Luego se subió encima de ella de la misma manera que Cielo Riveros lo había hecho conmigo, de modo que el de mi esposa quedó depositado en la boquita de mi hija. Inmediatamente Mirian Caballero comenzó a moverse lentamente mientras Cielo Riveros sacaba la lengua y la sumergía en la hendidura humedecida de mi esposa. Durante mucho tiempo se divertían de esa manera hasta que Mirian Caballero le dijo entre suspiros jadeantes:

"Sí, bonita... Voy a orinar ahora... anda, abre bien la boca... ábrela, Rubicita.. ábrela...
La niña obedeció y Mirian Caballero entró en su boca gimiendo de lujuria. Pero lo que más me sorprendió fue ver que después de los escalofríos del orgasmo, efectivamente comenzó a orinar en la cavidad bucal de Cielo Riveros, mientras la niña tragaba los chorros de orina que salían sin parar del canal frontal y peludo de mi esposa. Contemplé a la niña con placer y bramando al ver que mantenía los ojos cerrados mientras el torrente de agua amarillenta entraba en su boquita. Cuando Mirian Caballero terminó, se bajó de la silla y me dijo:
"Linda... ¿Quieres que papá orine dentro de ti ahora?
-Sí...si quiero.

-Bueno, vamos... Ven aquí.
Mirian Caballero me hizo una señal para que me sentara. Me levanté mientras ella arreglaba a Cielo Riveros de alguna manera. La colocó de rodillas en el sofá, con la cara delante de mi polla. Me acerqué a ella y puse la punta hinchada de mi glande en sus labios. Cielo Riveros tomó mi herramienta con una mano y la puso con valentía y placer en su boquita. Comencé a entrar y salir de ese agujero caliente y breve, sintiendo su lengua llena de saliva lamiendo mi cabeza sutilmente. No duré mucho en esta maniobra caliente porque el torrente que había sido retenido de repente giró hacia afuera, los primeros chorros de leche emergieron violentamente y entraron completamente en la cavidad abierta de la niña. Aumentó los movimientos de su lengua sobre mi glande, pues habiendo sido enseñada por su madre, sabía muy bien que de esta manera traía mayor placer y alegría.

Esta vez fue una tormenta lluviosa de savia vital la que salió de mí, probablemente por el grado de excitación al que había sido sometido. Los últimos chorros ya no pudieron ser capturados por la boca del pequeño Cielo Riveros, quien casi se ahoga y se ve obligado a separarse de mi miembro, terminando con el resto de mi semen en su cara, su pecho y su vientre. Vi a la niña atragantándose con el delicioso licor blanco, tragando una y otra vez el abundante esperma que inundaba su boca. Miré su rostro sucio y totalmente lechoso, lo que me dio un placer indescriptible. Mirian Caballero no quiso permanecer inactiva ante esa visión lasciva y rápidamente dio vuelta el rostro de la niña, lamiendo con la lengua, como un animal hace con su ternero, los restos de leche que untaban la poca humanidad de Cielo Riveros.

Esa noche inolvidable fue la primera de una serie de encuentros incestuosos entre mi esposa, mi pequeña hija y yo, que nos llevaron a vivir una vida sexual muy intensa. Cuando los tres terminamos de saciarnos, fuimos a nuestras respectivas habitaciones con una sonrisa de satisfacción en nuestros labios que aludía al placer y satisfacción que sentían nuestros corazones. No había ninguna duda. Todo esto era prometedor.

Con la inusual pero exquisita experiencia que mi esposa y yo habíamos vivido con el pequeño Cielo Riveros esa noche loca, se abrió un nuevo capítulo en la historia de nuestras vidas que cambiaría para siempre el comportamiento intrafamiliar. Me di cuenta de que toda la libido que se despertaba en nosotros cuando nos reuníamos para intercambiar los juegos intensos y apasionados, satisfaciendo la lascivia escondida en lo más profundo de nuestras mentes, nos llevaría inevitablemente al descubrimiento de los intrincados y ocultos secretos del placer incestuoso y fraternal. A la mañana siguiente, mientras desayunaba, le dije a Mirian Caballero:
"Mi amor..." Anoche estuvo genial...pero hoy me gustaría que probáramos algo diferente...
— ¿Con Cielo Riveros...?
—Sí, por supuesto... Mira, Mirian Caballero, ya que estamos, creo que tenemos que hacerlo variado... explotarlo al máximo... ¿No crees?
"Sí, Aldo..." Lo sé... pero te convendría sugerirme algo...” respondió mostrando una traviesa sonrisa de placer en sus hermosos labios

— Hummm... bueno, ya verás... Creo que me gustaría verte haciéndolo de nuevo con ella.
— ¿En serio?. .. ¿Eso es lo que quieres?. ..pero, ¿y tú?...
"No intervendré..." Me vuelvo loco sólo viéndote... no tengas prisa...
— Mmmm... Mira, creo que es una buena idea... así no acostumbraremos a la chica a hacer siempre lo mismo... aprenderás todo...
"Exactamente... dime, amor... ¿lo harás?...
"Sí... pero con una condición", dijo, abrazándome dulcemente
"Por supuesto, amor... Sólo dime lo que quieres.
"Que la próxima vez serás tú quien se lo haga mientras yo los miro..." Creo que me emocionaré tanto como creo...
—Por supuesto que sí... Trato hecho..." Asentí sonriendo y complacido
—¿Aldo?...
— ¿Sí?

—Me parece que para darle un toque magistral, cuando tú o yo lo hagamos solos... cada uno tendrá que esconderse... Quiero decir que Cielo Riveros no debería vernos... así se sentirá más desinhibida... más participativa...
-Sí... es una buena deducción, Mirian Caballero.
"Entonces, si quieres, esta noche llega alrededor de las diez..." Estaré observando, y cuando vea que estás detrás de la puerta, comenzaré a jugar con el niño.
— oh... Creo que es genial, amor... así que me masturbaré muy bien..." Asentí, besándolo en la boca

Terminé el desayuno y me despedí de mi esposa:
"Nos vemos de noche, bonita", dije.
— Mmmm... sí, amor... hasta el anochecer.
Ni siquiera quiero contarles lo que pasó durante el caluroso día, porque la rutina en la oficina siempre fue la misma. Artículos y más artículos, investigaciones en Internet para hacer arreglos para los temas del proyecto y muchas llamadas telefónicas a empresas especializadas. Pero a pesar de la intensa actividad no pude olvidar ni por un momento a Cielo Riveros y su diligente conducta en esos pequeños juegos nocturnos que me calentaban como un horno en llamas.
Por eso seguí mirando el reloj todo el día, hasta que finalmente llegó la hora de volver a casa. Mientras conducía me pregunté qué pequeña sorpresa había preparado mi esposa para mí. Antes de irme, ya sentía la rigidez de mi miembro amenazando con abandonar su prisión de tela. Cuando llegué al apartamento quería mantener mi presencia totalmente ajena a la chica.

Quería ver qué reacción tendría al saber que estaba sola con Mirian Caballero y el comportamiento que adoptaría, especialmente después de haber participado en la trilogía sexual el día anterior. La casa estaba a oscuras. Así que subí las escaleras con cuidado y avancé hasta nuestra habitación. Esta vez Mirian Caballero, con toda moderación, me había dejado la puerta medio abierta. Miré dentro y los vi sentados en el borde de la cama hablando. Mi esposa, conociendo el horario,Sólo miró la pequeña grieta hasta que me descubrió. Sin darle ninguna sospecha a Cielo Riveros, pronto comenzó el conocido juego con ella.

"Linda... ¿No sientes calor?
— Oh sí mami... Mira, estoy sudando igual que tú, dijo la niña, mostrándole su camisón empapado
-Sí, Rubicita... lo mejor será quitármelo todo... ¿Quieres?
— Sí, mami.
-Bueno, entonces ven... Extiende la mano para sacarte eso de encima.
La niña se levantó y se acomodó frente a las piernas abiertas de Mirian Caballero. Ya estaba tocando el pájaro endurecido en el lienzo. Observé cómo mi esposa desnudaba a la niña. Mirian Caballero también se quitó la ropa y ambos quedaron en bragas. Escuché cuando le dijo a Cielo Riveros:
-¿Te gusta verme así, bonita?...
— Oh sí, mami... Mucho
"Dime por qué te gusta, vamos..."

— Mmm..... bueno... Desde la primera vez que me dijiste que me metiera debajo de tu falda me gustó, mami.... ¿y a ti?
—Oh hermoso, por supuesto también... pero dime, ¿qué te gusta... el olor? ¿ves? ¿tocar?...
—Me gusta todo.... Me gusta todo mami...
"Oh, bonita... Eso es delicioso, ¿verdad?
-Sí mami...está muy rico... Hola mami...
—Dime Rubicita...
— ¿A ti también te lo hicieron cuando eras niño?...
— ¿Cuando era pequeña?. .. oh sí... a mí también me lo hicieron... ¿Y realmente me encantó tanto como a ti, Linda?
—¿Puedes decirme cómo fue?

"¿Quieres saber?". .. ¿Por qué, Linda?
"Porque si me dices que aprenderé más, mami..." Ven a decirme, ¿sí?
"Está bien, Cielo Riveros..." Te lo diré...
El momento se estaba volviendo cada vez más interesante y caluroso. Sabía que mi esposa, en los seis años que llevábamos casados, nunca me había revelado nada sobre lo que pasó en su infancia. Más emocionado que nunca, me preparé para escuchar atentamente. Mi esposa empezó a decir:
— Cuando era pequeña, tenía unos 5 o 6 años, también comencé a aprender estas cosas.
-Oh, qué rica, mami... ¿y con quién?
—Con varias personas en la familia...pero la primera vez fue con una tía. Su nombre era Rebeca y era muy cariñosa conmigo. Tenía una predilección especial por ella, que en ese momento tenía unos 19 años. La amaba demasiado.
"¿Y tuvo hijos pequeños, mami...?"

"No, nena... ella todavía estaba soltera. Él era un estudiante.
"Oh... Entonces, ¿cómo?...
— Mira amor... Debes saber que no necesitas tener hijos para hacerlo, como ahora sabrás. Mi tía Rebe, como la llamaba, era tan amable conmigo que siempre me llevaba al cine, a jugar en el parque o a cualquier lugar al que fuera. Él siempre me compró lo que quería y me complació con todo lo que quería. Vivía con nosotros porque había venido a la ciudad a estudiar en la universidad. Con ella comencé a hacer eso por primera vez.

-¿Y cómo empezaste, mami?...
"Bueno... Fue una vez que mis padres salieron y le pidieron que se quedara en casa para cuidarme.
"Oh... Entiendo... ¿Se quedaron solos como tú y como yo?
— Sí, Cielo Riveros. Nos dejaron solos y eso hizo que todo fuera más fácil. Y más tarde, cuando ya había aprendido, cada vez que jugábamos al escondite, al caballo, al médico o a mamá y papá, ella me enseñaba más cosas así.
"Oh, mami... ¿Me enseñarás esos juegos más tarde?
"Sí, hermosa... Te los mostraré todos... Pero te contaré cómo pasó la primera vez... ¿Quieres?
Sí, mami... sí...

—Bueno, en aquella ocasión, cuando mis padres ya no estaban, Rebe me dijo:
-Elsita, ¿quieres jugar al escondite conmigo?...
-Sí, tía... ¿Cómo es?
"Te diré cómo..." Pero tienes que hacerlo todo como te digo.
"Sí, tía Rebe—" sí...
"Bien. Mira Elsi, el juego es así: uno de nosotros tiene que esconderse y el otro tiene que buscarla hasta encontrarla... todos lo harán una vez. .. pero siempre hay un castigo para el que es encontrado...

"¿Un castigo? No te entiendo, tía Rebe..."
-Sí, Elsi... Te lo explico... primero te esconderás y cuando te encuentre tengo que decirte qué castigo quiero para ti... ¿entiendes?...
-Sí— ¿y cuando te encuentre, tía?...
—Bueno, también puedes pedirme un castigo... será el castigo que todos piensen pedir, Elsi.
"Oh... sí... Qué emocionante será eso, tía...
"Sí, bonita..." Es muy emocionante, ya verás...
"Bueno, comencemos, tía..."

"Está bien. Me sentaré aquí en la sala de estar y tú irás a esconderte donde quieras. Pero siempre tiene que ser dentro de casa, porque fuera no es válido. Mientras te escondas contaré hasta diez. Ya sabes contar, así que no habrá problemas. Pero cuando termine de contarlo iré a buscarte. ¿Puedes usar los dormitorios, baños, ático, cocina, donde quieras, excepto salir al patio o a la calle, entiendes?
-Sí—, pero comencemos ahora, tía Rebe. Respondí emocionado por la emoción
— Ei bine... Bueno, primero es tu turno... Anda, bonita, ve a esconderte rápido.
Corrí escaleras arriba para encontrar un lugar donde entrar. Vi que la puerta de su propio dormitorio estaba abierta y me escondí debajo de la cama. Pensé que no me encontraría allí tan fácilmente."
"¿Y te encontró enseguida, mami...?" Cielo Riveros preguntó

"Espera, bonita... Seguiré diciéndote..." Mirian Caballero respondió
"Escuché cuando Rebe estaba abriendo y cerrando todas las habitaciones del pasillo excepto la suya. Así que le llevó mucho tiempo encontrarme. Cuando la escuché entrar a su habitación pude ver sus tobillos desde donde se escondía. Mi tía Rebe era una joven muy hermosa. Escuché cuando abrió el armario, la puerta del baño y nada... luego caminó alrededor de la cama hasta que se agachó. En ese momento vi en medio de sus piernas abiertas los pantalones rosas que llevaba puestos, pero descubrí algo más que nunca había admirado..."
-¿Qué lo viste, mami?...

"Vi que algo negro, como si fueran pelos, sobresalía del exterior de la tela. Rebe tuvo que abrir más las piernas para poder ver bien debajo de su cama. Pero ya no la veía, sólo miraba lo que tenía en el medio, debajo de mis pantalones. Eso me llamó la atención. Ella metió la cabeza debajo de la cama y me dijo con una sonrisa:
"Te encontré, Elsi... Te encontré...ahora sal de ahí.
Salí de mi escondite y ella me dijo:
"El castigo para ti es que—" ponte debajo de mi falda...
Lo miré con ansiedad, porque por lo que acababa de ver allí abajo era justo lo que me hubiera gustado hacer para saber qué era esa pequeña pelusa negra que acababa de descubrir. Entonces cuando ella se levantó la falda corta fui a meterme debajo de ella. Rebe inmediatamente bajó la tela y me cubrió la cabeza con ella. “Estando allí inhalé por primera vez ese delicado y exquisito perfume que tanto nos gusta, Rubicita”

—Sí mami... huele muy bien”, respondió Cielo Riveros, “¿Pero qué más pasó?...
"No podía dejar de meterle la nariz en sus malolientes bragas, especialmente cuando vi que efectivamente era pelo muy negro el que salía del costado de sus bragas. Sólo que era una pelusa corta y eran como rizadas. A la tía Rebe también le gustó eso, porque mantenía mi cabeza agarrada con ambas manos por la nuca para que yo me acercara cada vez más a su pubis. Luego, sin decir nada, levanté una mano y toqué por primera vez esos rizos oscuros que escapaban de la breve prisión de la tela. Ella me sujetó por la nuca con mi cabecita hundida dentro, de modo que mi boca quedó cerca de su cosita. Olí y olí el perfume de su cuquita y no pude evitar sacar la lengua y empezar a frotarla encima de ella. Pero la tía Rebbe, que conocía muy bien los secretos del juego, me dijo inmediatamente:

— Ya Elsi... ahora es mi turno de esconderme... Vamos, bajemos las escaleras.
Regresamos a la sala de estar. Ahora fui yo quien se sentó y ella me lo dijo. No te des la vuelta, Elsi... Cuenta hasta diez y cuando hayas terminado, búscame. Escuché el sonido de sus zapatos subiendo las escaleras. Hice el conteo y luego fui tras ella."
"¿Y te tomó mucho tiempo encontrarlo, mami?... oh, sigue diciéndome que me gusta eso...
Lo que mi esposa le dijo a la niña me hizo abrazarme por completo. Me di cuenta de que todo esto era algo diferente y encantador. Mi inteligente esposa estaba usando una técnica que me gustaba mucho, ya que mientras jugaba sola con Cielo Riveros aprovechó la circunstancia para confesarme indirectamente las aventuras sexuales de su infancia, desconocidas para mí, llevando con sus exquisitas tácticas tanto a Cielo Riveros como a mí al descubrimiento de sensaciones tan placenteras que me palpitaban en las manos de delirio. Pero también tuve que actuar con la misma maestría que mi esposa, frenando la llegada tanto como pude. Ella continuó con su historia:

"Entré en todas las habitaciones del piso superior mirando incluso debajo de las camas, pero ella no estaba allí. Después de mucho tiempo de hurgar y no verlo, recordé que solo me quedaba un lugar donde gatear. Entonces comencé a subir la pequeña escalera de caracol que conducía al ático, ubicado en lo alto de la casa. Cuando llegué allí la busqué por todas partes hasta que vi las puntas de sus zapatos asomándose detrás de una vieja cortina de tela. Tiré del telón y dije:
"Ahhhh.... Te encontré, tía. Te encontré...
— Ja, je, je... sí, Elsi... Veo que eres muy inteligente, ¿eh?... Pensé que no te atreverías a subir aquí...
"Bueno, verás que sí..." Y ahora llega tu castigo.
-Sí, bonita. Bine... Dime qué quieres que haga...
"¡El castigo que quiero es— volver a meterme debajo de tu falda!"

— Mmmm... ¿Es eso realmente lo que quieres? Él respondió con las mejillas sonrojadas
-Sí, tía Rebe... Quiero eso.
— Bueno, hermosa... Bueno ¿qué estás esperando?... Adelante, entra. Dijo, levantando su manto hasta la cintura
Sin rogarle, inmediatamente me metí bajo sus intimidades secretas. Nuevamente repetí la acción de oler su frente rico, que desprendía un olor igual al que sientes cuando entras en el mío, linda. La tía Rebe me tomó por la nuca y me pegó a su entrepierna. Recogí de nuevo entre mis dedos los suaves rizos negros que no podían ocultar sus apretadas bragas, pues la prenda era demasiado

pequeña para contener la belleza de su cabello frondoso oculto. Y más aún en esta ocasión, cuando descubrí que el número de pelos que exhibía su tesoro era mayor, probablemente debido al esfuerzo que había hecho al subir los escalones arremolinados de la escalera de hierro. La tía Rebe continuó presionando mi cara contra su triángulo abultado mientras escuchaba ciertos gemidos de placer saliendo de su boca que no podía o no quería ocultar. Al escuchar todo esto,Me di cuenta del placer que experimentaba mi tía cuando le ponía mi boquita encima y la chupaba voluminosa sobre la tela.

Esta vez, sabiendo que el ático era el lugar ideal para disfrutar de todo lo prohibido sin miedo a ser descubierto, la tía Rebe ya no me dijo nada, sino que se dejó hacer, abandonándose al placer de las caricias. Sentí cuando ella arrojó su cuerpo hacia atrás y comenzó a moverse lentamente, como si disfrutando mi cabecita pegada a esa deliciosa y deliciosa parte. Durante largos e intensos minutos permanecimos así, pasé mi lengua sobre sus pantalones mordisqueando la montaña de su triángulo oculto mientras con mis dedos jugaba por fuera con la enredadera de hebras de color azabache, y ella me agarró por la nuca, pegándola cada vez más fuerte a su entrepierna, mientras sus movimientos lentos se intensificaban. Sentí cuando la tía Rebe abrió las piernas por completo,Ella puso una mano en su costado dejando sus calzoncillos rosas a un lado y en un acto de suprema lujuria me dijo:
— Oh Elsi... por favor... pon un ded

o meñique ahí... Vamos hermosa, necesito que lo hagas por favor... que no lo aguante más....
Aunque no entendí del todo por qué me pedía tal cosa, la obedecí de inmediato. Tenía tanta confianza en ella, y me gustó tanto que, al ver que el camino ya estaba despejado, sumergí uno de mis dedos en aquella cueva, tan hermosa y húmeda, e inmediatamente sentí mi mano completamente mojada con una viscosidad desconocida”

— Oh mami... ¿estaba orinando como lo haces conmigo?... Cielo Riveros preguntó con el rostro ardiendo de deseo
"Sí, bonita... Ella se estaba orinando bien...como hago contigo.
— Hmmm.... que lindo mami... ¿y qué pasó?
"Como todavía no sabía muy bien qué hacer con ella, se encargó de guiarme, tomó mi mano y comenzó a moverla y revolverla dentro de su hendidura, preguntándome:

— Mete tu dedo... vamos, Elsi... mete tu dedo meñique dentro y muévelo hacia dentro... muévelo rápido...
Hice lo que ella me pidió y comencé a mover mi dedo dentro de esa cosita tan inundada de poca orina, hasta que finalmente la tía Rebe se tensó y arqueó más las piernas, gritó varias veces, inflamada de lujuria por la orina que estaba recibiendo. Pasaron varios minutos gritando y gimiendo dulcemente hasta que finalmente sus espasmos cesaron. Acababa de orinar en mi mano. Entonces me dijo:

— Ya Elsi... vamos... Bajemos al salón. Dijo mientras bajaba la falda y ajustaba sus bragas entre sus piernas
"Tía Rebe?... ¿no quieres más?... "Oh, me gustaría más", le dije
-Sí, preciosa... volveremos a jugar... pero primero tenemos que ir a ver... Me temo que tus padres han regresado.
"Oh tía Rebe... Y no deberían saber nada de esto ¿verdad? Le pregunté

— No, Elsi... nunca deberían saberlo... Esto será un secreto entre tú y yo... ¿Entiendes?
"¿Por qué un secreto, tía?"
—Porque si saben que te van a pegar muy fuerte... y me van a pedir que salga de tu casa. dime... ¿Quieres que salga de tu casa?

"No, tía... no.... No quiero que te vayas... ni que me golpeen...
"¿Ves?... Ni siquiera quiero irme, bonita y mucho menos ser golpeada... Quiero quedarme contigo siempre... Por eso debes guardar el secreto... mira, Elsi, si lo haces como te digo, entonces podremos jugar muchas veces... tantas veces como quieras... ¿No te gustaría, Linda?
-Sí, tía... claro que me gustaría... y no te preocupes, nunca se lo diré a nadie.
"Así me gusta, bonita..." y ahora dice... Vamos a bajar.
"Pero—" ¿No jugaremos más, tía?
"Primero debemos ver si tus padres no han llegado..." Quizás podamos jugar una vez más.

— Siii...yo quieroooo...
-Yo también, Elsi... Yo también quiero...créeme... Pero ahora bajemos.
Seguí a la hermosa tía Rebe escaleras abajo hasta la sala de estar y descubrí que mis padres aún no habían regresado. Entonces le dije:
"Tía... De nuevo, ¿sí?...
"Sí..." Creo que podemos hacerlo... pero hay algo que quiero decirte, Elsi... Si tus padres regresan y nos escondemos, bajarás con ellos primero y yo iré al baño. Si te preguntan dónde estoy, se lo dirás en la ducha... Bine?... entonces no sospecharán nada... Dime, ¿quieres?
-Sí, tía... Bine.
"Bueno, bonita.... Bueno, ahora es tu turno de esconderte.
— Sí....

La tía Rebbe se sentó en el sillón y me dijo:
"Contaré hasta diez otra vez..." Ve a esconderte..
Volé a la cima. Por supuesto, ahora sabía que el mejor escondite para nuestros juegos era sin duda el ático solitario. Así que fui a entrar al mismo lugar donde ella se había escondido antes. Más pronto de lo que esperaba, mi tía me encontró. Ella me dijo inmediatamente:
-Ahora, Elsi... Tengo que decirte cuál será tu castigo.
-Sí, tía Rebe... ¿qué pasa?... Ji ji ji -Respondí con emoción-
"Veamos..." Tu castigo será.... Me meteré debajo de tu falda.
— ¿Oh sí?... bueno... entonces hazlo.
"Pero espera, bonita... como parte del castigo..." Tienes que quitarte las bragas.

-Sí, tía... ¿quieres que me lo quite de una vez por todas?
—Sí....pero tiene que ser rápido, no lleguen tus padres.
Me subí el vestido corto y me bajé las bragas hasta que me lo quité por completo. La tía Rebe puso su mano sobre mí como para decirme que le diera mis calzoncillos sudorosos. Cuando tomó la prenda, inmediatamente se la llevó a la cara y comenzó a olerla y se la puso en la boca, inhalando el perfume de cuquita y el sudor que desprendía. Vi que cerraba los ojos apasionadamente como si disfrutara profundamente de esa agradable inhalación. Luego puso mis bragas en el suelo y ordenó:
-Vamos, Elsi... Ahora abre las piernas lo más que puedas... Tal como lo hice yo, ¿recuerdas?...

-Sí, tía... ¿como si estuviera de pie?...
"Sí... así..
Hice ambas piernas hacia un lado dejando todo abierto con los pies en el suelo. La tía Rebe se me acercó, levantó los pliegues de la tela del vestido corto de mi niña y metió su cara debajo. Entonces empezó a tocarme la entrepierna con los dedos, buscando el suave y diminuto tesoro ahora despojado de todos los obstáculos, que se abría con nostalgia ante sus ojos. De repente sentí un dedo que se deslizaba alrededor de los contornos de la piel de mi pequeña vulvita produciendo un hormigueo muy rico y delicioso en todo mi cuerpo. Se dedicó con avidez a tocar mi breve hendidura, deslizando su dedo medio una y otra vez a

lo largo del pequeño corte de mi pequeño. Antes de ese día nunca me habían tocado en esa parte, aunque sí recuerdo que sólo mi mamá, cuando me bañaba y me enjabonaba, era quien me frotaba durante largos minutos.Siempre le preguntaba a mi mamá por qué me hacía eso y me decía que tenía que lavarlo bien para que siempre oliera bien, limpio. Pero esta vez fue mi tía quien, sin bañarme y como consecuencia del castigo, se frotó el dedo una y otra vez, mirándome dulcemente. Como la verdad es que me encantó que ella me hiciera eso me dejé sin decir nada, cerrando los ojos porque sentía que temblaba cada vez más por sus hermosas exploraciones.

Después de los intensos y afectuosos toques a mi pequeña, la tía Rebe se acostó en el suelo y luego puso su cara entre mis pequeñas piernas, sintiendo ahora su cálida lengua correr a través de esa pequeña hendidura de carne que me pedía que la succionara por la boca. Creo que la tía Rebe se dio cuenta de mis deseos ocultos,porque adivinando mi pensamiento empezó a lamerme y chupar de alegría el moño sin pelo que felizmente le ofrecían a su hermosa boca abierta. Ella no se detuvo ni un momento a chupar mi región secreta, y durante varios minutos permaneció apegada con ardor a mi pequeño hasta que tuve que decirle:
"Oh, tía... Creo que voy a orinar... Tengo ganas de orinar...

"Sí, bonita... orínate, vete... Hazlo dentro de mi boca.
No pude contenerme más y comencé a esparcir los goteos de orina dentro de su cavidad bucal por primera vez en mi vida, mientras observaba cómo los tragaba por completo. Cuando terminé de orinar dentro, me preguntó:
— ¿Ya eres bonita? ¿Ya has perdido la necesidad de orinar?
-Sí, tía... Ya he orinado por todas partes... Ya te lo he metido todo en la boca.
— Mmmm...que bueno...pero dime Elsi... ¿Te gustó que te hiciera eso?
"Oh sí, tía... Me gustó mucho... Me gustaría hacerlo de nuevo...
"Yo también, pequeña..." pero por ahora tenemos que parar... ya no es conveniente por lo que te dije... ¿Te acuerdas?
-Sí, tía... pero por desgracia... Realmente no me gustaría que dejáramos de jugar esto.

— Sí... Pienso lo mismo que tú... Pero déjame decirte cuándo y cómo, si?... Recuerda que soy mayor y sé lo que nos conviene, Linda.
"Si... Lo tiré todo dentro... Oh mami, ¿puedo decirte algo? También me gusta mucho orinar en la boca de papá.
"¿Te gusta, hija mía?"
—Sí, mami... Me gusta... Me siento rico.
— Oh, eso es bueno, Rubicita... pero ahora es mamá quien te orinará en la boquita, ¿quieres?
— Oh sí, mami... si quiero.
.gif)
Mirian Caballero acostó a la niña en el sofá con la cara hacia arriba. Luego se subió encima de ella de la misma manera que Cielo Riveros lo había hecho conmigo, de modo que el de mi esposa quedó depositado en la boquita de mi hija. Inmediatamente Mirian Caballero comenzó a moverse lentamente mientras Cielo Riveros sacaba la lengua y la sumergía en la hendidura humedecida de mi esposa. Durante mucho tiempo se divertían de esa manera hasta que Mirian Caballero le dijo entre suspiros jadeantes:

"Sí, bonita... Voy a orinar ahora... anda, abre bien la boca... ábrela, Rubicita.. ábrela...
La niña obedeció y Mirian Caballero entró en su boca gimiendo de lujuria. Pero lo que más me sorprendió fue ver que después de los escalofríos del orgasmo, efectivamente comenzó a orinar en la cavidad bucal de Cielo Riveros, mientras la niña tragaba los chorros de orina que salían sin parar del canal frontal y peludo de mi esposa. Contemplé a la niña con placer y bramando al ver que mantenía los ojos cerrados mientras el torrente de agua amarillenta entraba en su boquita. Cuando Mirian Caballero terminó, se bajó de la silla y me dijo:
"Linda... ¿Quieres que papá orine dentro de ti ahora?
-Sí...si quiero.

-Bueno, vamos... Ven aquí.
Mirian Caballero me hizo una señal para que me sentara. Me levanté mientras ella arreglaba a Cielo Riveros de alguna manera. La colocó de rodillas en el sofá, con la cara delante de mi polla. Me acerqué a ella y puse la punta hinchada de mi glande en sus labios. Cielo Riveros tomó mi herramienta con una mano y la puso con valentía y placer en su boquita. Comencé a entrar y salir de ese agujero caliente y breve, sintiendo su lengua llena de saliva lamiendo mi cabeza sutilmente. No duré mucho en esta maniobra caliente porque el torrente que había sido retenido de repente giró hacia afuera, los primeros chorros de leche emergieron violentamente y entraron completamente en la cavidad abierta de la niña. Aumentó los movimientos de su lengua sobre mi glande, pues habiendo sido enseñada por su madre, sabía muy bien que de esta manera traía mayor placer y alegría.

Esta vez fue una tormenta lluviosa de savia vital la que salió de mí, probablemente por el grado de excitación al que había sido sometido. Los últimos chorros ya no pudieron ser capturados por la boca del pequeño Cielo Riveros, quien casi se ahoga y se ve obligado a separarse de mi miembro, terminando con el resto de mi semen en su cara, su pecho y su vientre. Vi a la niña atragantándose con el delicioso licor blanco, tragando una y otra vez el abundante esperma que inundaba su boca. Miré su rostro sucio y totalmente lechoso, lo que me dio un placer indescriptible. Mirian Caballero no quiso permanecer inactiva ante esa visión lasciva y rápidamente dio vuelta el rostro de la niña, lamiendo con la lengua, como un animal hace con su ternero, los restos de leche que untaban la poca humanidad de Cielo Riveros.

Esa noche inolvidable fue la primera de una serie de encuentros incestuosos entre mi esposa, mi pequeña hija y yo, que nos llevaron a vivir una vida sexual muy intensa. Cuando los tres terminamos de saciarnos, fuimos a nuestras respectivas habitaciones con una sonrisa de satisfacción en nuestros labios que aludía al placer y satisfacción que sentían nuestros corazones. No había ninguna duda. Todo esto era prometedor.

Con la inusual pero exquisita experiencia que mi esposa y yo habíamos vivido con el pequeño Cielo Riveros esa noche loca, se abrió un nuevo capítulo en la historia de nuestras vidas que cambiaría para siempre el comportamiento intrafamiliar. Me di cuenta de que toda la libido que se despertaba en nosotros cuando nos reuníamos para intercambiar los juegos intensos y apasionados, satisfaciendo la lascivia escondida en lo más profundo de nuestras mentes, nos llevaría inevitablemente al descubrimiento de los intrincados y ocultos secretos del placer incestuoso y fraternal. A la mañana siguiente, mientras desayunaba, le dije a Mirian Caballero:
"Mi amor..." Anoche estuvo genial...pero hoy me gustaría que probáramos algo diferente...
— ¿Con Cielo Riveros...?
—Sí, por supuesto... Mira, Mirian Caballero, ya que estamos, creo que tenemos que hacerlo variado... explotarlo al máximo... ¿No crees?
"Sí, Aldo..." Lo sé... pero te convendría sugerirme algo...” respondió mostrando una traviesa sonrisa de placer en sus hermosos labios

— Hummm... bueno, ya verás... Creo que me gustaría verte haciéndolo de nuevo con ella.
— ¿En serio?. .. ¿Eso es lo que quieres?. ..pero, ¿y tú?...
"No intervendré..." Me vuelvo loco sólo viéndote... no tengas prisa...
— Mmmm... Mira, creo que es una buena idea... así no acostumbraremos a la chica a hacer siempre lo mismo... aprenderás todo...
"Exactamente... dime, amor... ¿lo harás?...
"Sí... pero con una condición", dijo, abrazándome dulcemente
"Por supuesto, amor... Sólo dime lo que quieres.
"Que la próxima vez serás tú quien se lo haga mientras yo los miro..." Creo que me emocionaré tanto como creo...
—Por supuesto que sí... Trato hecho..." Asentí sonriendo y complacido
—¿Aldo?...
— ¿Sí?

—Me parece que para darle un toque magistral, cuando tú o yo lo hagamos solos... cada uno tendrá que esconderse... Quiero decir que Cielo Riveros no debería vernos... así se sentirá más desinhibida... más participativa...
-Sí... es una buena deducción, Mirian Caballero.
"Entonces, si quieres, esta noche llega alrededor de las diez..." Estaré observando, y cuando vea que estás detrás de la puerta, comenzaré a jugar con el niño.
— oh... Creo que es genial, amor... así que me masturbaré muy bien..." Asentí, besándolo en la boca

Terminé el desayuno y me despedí de mi esposa:
"Nos vemos de noche, bonita", dije.
— Mmmm... sí, amor... hasta el anochecer.
Ni siquiera quiero contarles lo que pasó durante el caluroso día, porque la rutina en la oficina siempre fue la misma. Artículos y más artículos, investigaciones en Internet para hacer arreglos para los temas del proyecto y muchas llamadas telefónicas a empresas especializadas. Pero a pesar de la intensa actividad no pude olvidar ni por un momento a Cielo Riveros y su diligente conducta en esos pequeños juegos nocturnos que me calentaban como un horno en llamas.
Por eso seguí mirando el reloj todo el día, hasta que finalmente llegó la hora de volver a casa. Mientras conducía me pregunté qué pequeña sorpresa había preparado mi esposa para mí. Antes de irme, ya sentía la rigidez de mi miembro amenazando con abandonar su prisión de tela. Cuando llegué al apartamento quería mantener mi presencia totalmente ajena a la chica.

Quería ver qué reacción tendría al saber que estaba sola con Mirian Caballero y el comportamiento que adoptaría, especialmente después de haber participado en la trilogía sexual el día anterior. La casa estaba a oscuras. Así que subí las escaleras con cuidado y avancé hasta nuestra habitación. Esta vez Mirian Caballero, con toda moderación, me había dejado la puerta medio abierta. Miré dentro y los vi sentados en el borde de la cama hablando. Mi esposa, conociendo el horario,Sólo miró la pequeña grieta hasta que me descubrió. Sin darle ninguna sospecha a Cielo Riveros, pronto comenzó el conocido juego con ella.

"Linda... ¿No sientes calor?
— Oh sí mami... Mira, estoy sudando igual que tú, dijo la niña, mostrándole su camisón empapado
-Sí, Rubicita... lo mejor será quitármelo todo... ¿Quieres?
— Sí, mami.
-Bueno, entonces ven... Extiende la mano para sacarte eso de encima.
La niña se levantó y se acomodó frente a las piernas abiertas de Mirian Caballero. Ya estaba tocando el pájaro endurecido en el lienzo. Observé cómo mi esposa desnudaba a la niña. Mirian Caballero también se quitó la ropa y ambos quedaron en bragas. Escuché cuando le dijo a Cielo Riveros:
-¿Te gusta verme así, bonita?...
— Oh sí, mami... Mucho
"Dime por qué te gusta, vamos..."

— Mmm..... bueno... Desde la primera vez que me dijiste que me metiera debajo de tu falda me gustó, mami.... ¿y a ti?
—Oh hermoso, por supuesto también... pero dime, ¿qué te gusta... el olor? ¿ves? ¿tocar?...
—Me gusta todo.... Me gusta todo mami...
"Oh, bonita... Eso es delicioso, ¿verdad?
-Sí mami...está muy rico... Hola mami...
—Dime Rubicita...
— ¿A ti también te lo hicieron cuando eras niño?...
— ¿Cuando era pequeña?. .. oh sí... a mí también me lo hicieron... ¿Y realmente me encantó tanto como a ti, Linda?
—¿Puedes decirme cómo fue?

"¿Quieres saber?". .. ¿Por qué, Linda?
"Porque si me dices que aprenderé más, mami..." Ven a decirme, ¿sí?
"Está bien, Cielo Riveros..." Te lo diré...
El momento se estaba volviendo cada vez más interesante y caluroso. Sabía que mi esposa, en los seis años que llevábamos casados, nunca me había revelado nada sobre lo que pasó en su infancia. Más emocionado que nunca, me preparé para escuchar atentamente. Mi esposa empezó a decir:
— Cuando era pequeña, tenía unos 5 o 6 años, también comencé a aprender estas cosas.
-Oh, qué rica, mami... ¿y con quién?
—Con varias personas en la familia...pero la primera vez fue con una tía. Su nombre era Rebeca y era muy cariñosa conmigo. Tenía una predilección especial por ella, que en ese momento tenía unos 19 años. La amaba demasiado.
"¿Y tuvo hijos pequeños, mami...?"

"No, nena... ella todavía estaba soltera. Él era un estudiante.
"Oh... Entonces, ¿cómo?...
— Mira amor... Debes saber que no necesitas tener hijos para hacerlo, como ahora sabrás. Mi tía Rebe, como la llamaba, era tan amable conmigo que siempre me llevaba al cine, a jugar en el parque o a cualquier lugar al que fuera. Él siempre me compró lo que quería y me complació con todo lo que quería. Vivía con nosotros porque había venido a la ciudad a estudiar en la universidad. Con ella comencé a hacer eso por primera vez.

-¿Y cómo empezaste, mami?...
"Bueno... Fue una vez que mis padres salieron y le pidieron que se quedara en casa para cuidarme.
"Oh... Entiendo... ¿Se quedaron solos como tú y como yo?
— Sí, Cielo Riveros. Nos dejaron solos y eso hizo que todo fuera más fácil. Y más tarde, cuando ya había aprendido, cada vez que jugábamos al escondite, al caballo, al médico o a mamá y papá, ella me enseñaba más cosas así.
"Oh, mami... ¿Me enseñarás esos juegos más tarde?
"Sí, hermosa... Te los mostraré todos... Pero te contaré cómo pasó la primera vez... ¿Quieres?
Sí, mami... sí...

—Bueno, en aquella ocasión, cuando mis padres ya no estaban, Rebe me dijo:
-Elsita, ¿quieres jugar al escondite conmigo?...
-Sí, tía... ¿Cómo es?
"Te diré cómo..." Pero tienes que hacerlo todo como te digo.
"Sí, tía Rebe—" sí...
"Bien. Mira Elsi, el juego es así: uno de nosotros tiene que esconderse y el otro tiene que buscarla hasta encontrarla... todos lo harán una vez. .. pero siempre hay un castigo para el que es encontrado...

"¿Un castigo? No te entiendo, tía Rebe..."
-Sí, Elsi... Te lo explico... primero te esconderás y cuando te encuentre tengo que decirte qué castigo quiero para ti... ¿entiendes?...
-Sí— ¿y cuando te encuentre, tía?...
—Bueno, también puedes pedirme un castigo... será el castigo que todos piensen pedir, Elsi.
"Oh... sí... Qué emocionante será eso, tía...
"Sí, bonita..." Es muy emocionante, ya verás...
"Bueno, comencemos, tía..."

"Está bien. Me sentaré aquí en la sala de estar y tú irás a esconderte donde quieras. Pero siempre tiene que ser dentro de casa, porque fuera no es válido. Mientras te escondas contaré hasta diez. Ya sabes contar, así que no habrá problemas. Pero cuando termine de contarlo iré a buscarte. ¿Puedes usar los dormitorios, baños, ático, cocina, donde quieras, excepto salir al patio o a la calle, entiendes?
-Sí—, pero comencemos ahora, tía Rebe. Respondí emocionado por la emoción
— Ei bine... Bueno, primero es tu turno... Anda, bonita, ve a esconderte rápido.
Corrí escaleras arriba para encontrar un lugar donde entrar. Vi que la puerta de su propio dormitorio estaba abierta y me escondí debajo de la cama. Pensé que no me encontraría allí tan fácilmente."
"¿Y te encontró enseguida, mami...?" Cielo Riveros preguntó

"Espera, bonita... Seguiré diciéndote..." Mirian Caballero respondió
"Escuché cuando Rebe estaba abriendo y cerrando todas las habitaciones del pasillo excepto la suya. Así que le llevó mucho tiempo encontrarme. Cuando la escuché entrar a su habitación pude ver sus tobillos desde donde se escondía. Mi tía Rebe era una joven muy hermosa. Escuché cuando abrió el armario, la puerta del baño y nada... luego caminó alrededor de la cama hasta que se agachó. En ese momento vi en medio de sus piernas abiertas los pantalones rosas que llevaba puestos, pero descubrí algo más que nunca había admirado..."
-¿Qué lo viste, mami?...

"Vi que algo negro, como si fueran pelos, sobresalía del exterior de la tela. Rebe tuvo que abrir más las piernas para poder ver bien debajo de su cama. Pero ya no la veía, sólo miraba lo que tenía en el medio, debajo de mis pantalones. Eso me llamó la atención. Ella metió la cabeza debajo de la cama y me dijo con una sonrisa:
"Te encontré, Elsi... Te encontré...ahora sal de ahí.
Salí de mi escondite y ella me dijo:
"El castigo para ti es que—" ponte debajo de mi falda...
Lo miré con ansiedad, porque por lo que acababa de ver allí abajo era justo lo que me hubiera gustado hacer para saber qué era esa pequeña pelusa negra que acababa de descubrir. Entonces cuando ella se levantó la falda corta fui a meterme debajo de ella. Rebe inmediatamente bajó la tela y me cubrió la cabeza con ella. “Estando allí inhalé por primera vez ese delicado y exquisito perfume que tanto nos gusta, Rubicita”

—Sí mami... huele muy bien”, respondió Cielo Riveros, “¿Pero qué más pasó?...
"No podía dejar de meterle la nariz en sus malolientes bragas, especialmente cuando vi que efectivamente era pelo muy negro el que salía del costado de sus bragas. Sólo que era una pelusa corta y eran como rizadas. A la tía Rebe también le gustó eso, porque mantenía mi cabeza agarrada con ambas manos por la nuca para que yo me acercara cada vez más a su pubis. Luego, sin decir nada, levanté una mano y toqué por primera vez esos rizos oscuros que escapaban de la breve prisión de la tela. Ella me sujetó por la nuca con mi cabecita hundida dentro, de modo que mi boca quedó cerca de su cosita. Olí y olí el perfume de su cuquita y no pude evitar sacar la lengua y empezar a frotarla encima de ella. Pero la tía Rebbe, que conocía muy bien los secretos del juego, me dijo inmediatamente:

— Ya Elsi... ahora es mi turno de esconderme... Vamos, bajemos las escaleras.
Regresamos a la sala de estar. Ahora fui yo quien se sentó y ella me lo dijo. No te des la vuelta, Elsi... Cuenta hasta diez y cuando hayas terminado, búscame. Escuché el sonido de sus zapatos subiendo las escaleras. Hice el conteo y luego fui tras ella."
"¿Y te tomó mucho tiempo encontrarlo, mami?... oh, sigue diciéndome que me gusta eso...
Lo que mi esposa le dijo a la niña me hizo abrazarme por completo. Me di cuenta de que todo esto era algo diferente y encantador. Mi inteligente esposa estaba usando una técnica que me gustaba mucho, ya que mientras jugaba sola con Cielo Riveros aprovechó la circunstancia para confesarme indirectamente las aventuras sexuales de su infancia, desconocidas para mí, llevando con sus exquisitas tácticas tanto a Cielo Riveros como a mí al descubrimiento de sensaciones tan placenteras que me palpitaban en las manos de delirio. Pero también tuve que actuar con la misma maestría que mi esposa, frenando la llegada tanto como pude. Ella continuó con su historia:

"Entré en todas las habitaciones del piso superior mirando incluso debajo de las camas, pero ella no estaba allí. Después de mucho tiempo de hurgar y no verlo, recordé que solo me quedaba un lugar donde gatear. Entonces comencé a subir la pequeña escalera de caracol que conducía al ático, ubicado en lo alto de la casa. Cuando llegué allí la busqué por todas partes hasta que vi las puntas de sus zapatos asomándose detrás de una vieja cortina de tela. Tiré del telón y dije:
"Ahhhh.... Te encontré, tía. Te encontré...
— Ja, je, je... sí, Elsi... Veo que eres muy inteligente, ¿eh?... Pensé que no te atreverías a subir aquí...
"Bueno, verás que sí..." Y ahora llega tu castigo.
-Sí, bonita. Bine... Dime qué quieres que haga...
"¡El castigo que quiero es— volver a meterme debajo de tu falda!"

— Mmmm... ¿Es eso realmente lo que quieres? Él respondió con las mejillas sonrojadas
-Sí, tía Rebe... Quiero eso.
— Bueno, hermosa... Bueno ¿qué estás esperando?... Adelante, entra. Dijo, levantando su manto hasta la cintura
Sin rogarle, inmediatamente me metí bajo sus intimidades secretas. Nuevamente repetí la acción de oler su frente rico, que desprendía un olor igual al que sientes cuando entras en el mío, linda. La tía Rebe me tomó por la nuca y me pegó a su entrepierna. Recogí de nuevo entre mis dedos los suaves rizos negros que no podían ocultar sus apretadas bragas, pues la prenda era demasiado

pequeña para contener la belleza de su cabello frondoso oculto. Y más aún en esta ocasión, cuando descubrí que el número de pelos que exhibía su tesoro era mayor, probablemente debido al esfuerzo que había hecho al subir los escalones arremolinados de la escalera de hierro. La tía Rebe continuó presionando mi cara contra su triángulo abultado mientras escuchaba ciertos gemidos de placer saliendo de su boca que no podía o no quería ocultar. Al escuchar todo esto,Me di cuenta del placer que experimentaba mi tía cuando le ponía mi boquita encima y la chupaba voluminosa sobre la tela.

Esta vez, sabiendo que el ático era el lugar ideal para disfrutar de todo lo prohibido sin miedo a ser descubierto, la tía Rebe ya no me dijo nada, sino que se dejó hacer, abandonándose al placer de las caricias. Sentí cuando ella arrojó su cuerpo hacia atrás y comenzó a moverse lentamente, como si disfrutando mi cabecita pegada a esa deliciosa y deliciosa parte. Durante largos e intensos minutos permanecimos así, pasé mi lengua sobre sus pantalones mordisqueando la montaña de su triángulo oculto mientras con mis dedos jugaba por fuera con la enredadera de hebras de color azabache, y ella me agarró por la nuca, pegándola cada vez más fuerte a su entrepierna, mientras sus movimientos lentos se intensificaban. Sentí cuando la tía Rebe abrió las piernas por completo,Ella puso una mano en su costado dejando sus calzoncillos rosas a un lado y en un acto de suprema lujuria me dijo:
— Oh Elsi... por favor... pon un ded

o meñique ahí... Vamos hermosa, necesito que lo hagas por favor... que no lo aguante más....
Aunque no entendí del todo por qué me pedía tal cosa, la obedecí de inmediato. Tenía tanta confianza en ella, y me gustó tanto que, al ver que el camino ya estaba despejado, sumergí uno de mis dedos en aquella cueva, tan hermosa y húmeda, e inmediatamente sentí mi mano completamente mojada con una viscosidad desconocida”

— Oh mami... ¿estaba orinando como lo haces conmigo?... Cielo Riveros preguntó con el rostro ardiendo de deseo
"Sí, bonita... Ella se estaba orinando bien...como hago contigo.
— Hmmm.... que lindo mami... ¿y qué pasó?
"Como todavía no sabía muy bien qué hacer con ella, se encargó de guiarme, tomó mi mano y comenzó a moverla y revolverla dentro de su hendidura, preguntándome:

— Mete tu dedo... vamos, Elsi... mete tu dedo meñique dentro y muévelo hacia dentro... muévelo rápido...
Hice lo que ella me pidió y comencé a mover mi dedo dentro de esa cosita tan inundada de poca orina, hasta que finalmente la tía Rebe se tensó y arqueó más las piernas, gritó varias veces, inflamada de lujuria por la orina que estaba recibiendo. Pasaron varios minutos gritando y gimiendo dulcemente hasta que finalmente sus espasmos cesaron. Acababa de orinar en mi mano. Entonces me dijo:

— Ya Elsi... vamos... Bajemos al salón. Dijo mientras bajaba la falda y ajustaba sus bragas entre sus piernas
"Tía Rebe?... ¿no quieres más?... "Oh, me gustaría más", le dije
-Sí, preciosa... volveremos a jugar... pero primero tenemos que ir a ver... Me temo que tus padres han regresado.
"Oh tía Rebe... Y no deberían saber nada de esto ¿verdad? Le pregunté

— No, Elsi... nunca deberían saberlo... Esto será un secreto entre tú y yo... ¿Entiendes?
"¿Por qué un secreto, tía?"
—Porque si saben que te van a pegar muy fuerte... y me van a pedir que salga de tu casa. dime... ¿Quieres que salga de tu casa?

"No, tía... no.... No quiero que te vayas... ni que me golpeen...
"¿Ves?... Ni siquiera quiero irme, bonita y mucho menos ser golpeada... Quiero quedarme contigo siempre... Por eso debes guardar el secreto... mira, Elsi, si lo haces como te digo, entonces podremos jugar muchas veces... tantas veces como quieras... ¿No te gustaría, Linda?
-Sí, tía... claro que me gustaría... y no te preocupes, nunca se lo diré a nadie.
"Así me gusta, bonita..." y ahora dice... Vamos a bajar.
"Pero—" ¿No jugaremos más, tía?
"Primero debemos ver si tus padres no han llegado..." Quizás podamos jugar una vez más.

— Siii...yo quieroooo...
-Yo también, Elsi... Yo también quiero...créeme... Pero ahora bajemos.
Seguí a la hermosa tía Rebe escaleras abajo hasta la sala de estar y descubrí que mis padres aún no habían regresado. Entonces le dije:
"Tía... De nuevo, ¿sí?...
"Sí..." Creo que podemos hacerlo... pero hay algo que quiero decirte, Elsi... Si tus padres regresan y nos escondemos, bajarás con ellos primero y yo iré al baño. Si te preguntan dónde estoy, se lo dirás en la ducha... Bine?... entonces no sospecharán nada... Dime, ¿quieres?
-Sí, tía... Bine.
"Bueno, bonita.... Bueno, ahora es tu turno de esconderte.
— Sí....

La tía Rebbe se sentó en el sillón y me dijo:
"Contaré hasta diez otra vez..." Ve a esconderte..
Volé a la cima. Por supuesto, ahora sabía que el mejor escondite para nuestros juegos era sin duda el ático solitario. Así que fui a entrar al mismo lugar donde ella se había escondido antes. Más pronto de lo que esperaba, mi tía me encontró. Ella me dijo inmediatamente:
-Ahora, Elsi... Tengo que decirte cuál será tu castigo.
-Sí, tía Rebe... ¿qué pasa?... Ji ji ji -Respondí con emoción-
"Veamos..." Tu castigo será.... Me meteré debajo de tu falda.
— ¿Oh sí?... bueno... entonces hazlo.
"Pero espera, bonita... como parte del castigo..." Tienes que quitarte las bragas.

-Sí, tía... ¿quieres que me lo quite de una vez por todas?
—Sí....pero tiene que ser rápido, no lleguen tus padres.
Me subí el vestido corto y me bajé las bragas hasta que me lo quité por completo. La tía Rebe puso su mano sobre mí como para decirme que le diera mis calzoncillos sudorosos. Cuando tomó la prenda, inmediatamente se la llevó a la cara y comenzó a olerla y se la puso en la boca, inhalando el perfume de cuquita y el sudor que desprendía. Vi que cerraba los ojos apasionadamente como si disfrutara profundamente de esa agradable inhalación. Luego puso mis bragas en el suelo y ordenó:
-Vamos, Elsi... Ahora abre las piernas lo más que puedas... Tal como lo hice yo, ¿recuerdas?...

-Sí, tía... ¿como si estuviera de pie?...
"Sí... así..
Hice ambas piernas hacia un lado dejando todo abierto con los pies en el suelo. La tía Rebe se me acercó, levantó los pliegues de la tela del vestido corto de mi niña y metió su cara debajo. Entonces empezó a tocarme la entrepierna con los dedos, buscando el suave y diminuto tesoro ahora despojado de todos los obstáculos, que se abría con nostalgia ante sus ojos. De repente sentí un dedo que se deslizaba alrededor de los contornos de la piel de mi pequeña vulvita produciendo un hormigueo muy rico y delicioso en todo mi cuerpo. Se dedicó con avidez a tocar mi breve hendidura, deslizando su dedo medio una y otra vez a

lo largo del pequeño corte de mi pequeño. Antes de ese día nunca me habían tocado en esa parte, aunque sí recuerdo que sólo mi mamá, cuando me bañaba y me enjabonaba, era quien me frotaba durante largos minutos.Siempre le preguntaba a mi mamá por qué me hacía eso y me decía que tenía que lavarlo bien para que siempre oliera bien, limpio. Pero esta vez fue mi tía quien, sin bañarme y como consecuencia del castigo, se frotó el dedo una y otra vez, mirándome dulcemente. Como la verdad es que me encantó que ella me hiciera eso me dejé sin decir nada, cerrando los ojos porque sentía que temblaba cada vez más por sus hermosas exploraciones.

Después de los intensos y afectuosos toques a mi pequeña, la tía Rebe se acostó en el suelo y luego puso su cara entre mis pequeñas piernas, sintiendo ahora su cálida lengua correr a través de esa pequeña hendidura de carne que me pedía que la succionara por la boca. Creo que la tía Rebe se dio cuenta de mis deseos ocultos,porque adivinando mi pensamiento empezó a lamerme y chupar de alegría el moño sin pelo que felizmente le ofrecían a su hermosa boca abierta. Ella no se detuvo ni un momento a chupar mi región secreta, y durante varios minutos permaneció apegada con ardor a mi pequeño hasta que tuve que decirle:
"Oh, tía... Creo que voy a orinar... Tengo ganas de orinar...

"Sí, bonita... orínate, vete... Hazlo dentro de mi boca.
No pude contenerme más y comencé a esparcir los goteos de orina dentro de su cavidad bucal por primera vez en mi vida, mientras observaba cómo los tragaba por completo. Cuando terminé de orinar dentro, me preguntó:
— ¿Ya eres bonita? ¿Ya has perdido la necesidad de orinar?
-Sí, tía... Ya he orinado por todas partes... Ya te lo he metido todo en la boca.
— Mmmm...que bueno...pero dime Elsi... ¿Te gustó que te hiciera eso?
"Oh sí, tía... Me gustó mucho... Me gustaría hacerlo de nuevo...
"Yo también, pequeña..." pero por ahora tenemos que parar... ya no es conveniente por lo que te dije... ¿Te acuerdas?
-Sí, tía... pero por desgracia... Realmente no me gustaría que dejáramos de jugar esto.

— Sí... Pienso lo mismo que tú... Pero déjame decirte cuándo y cómo, si?... Recuerda que soy mayor y sé lo que nos conviene, Linda.
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