You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Otra noche de sábado en class

Otra noche de sábado aburrido en mi casa. Después de un rato de dar vueltas sin saber qué hacer, decido volver a Class.
Cuando llego noto que hay muy poca gente. El ambiente está tranquilo, casi vacío. Al entrar, ficho a una pareja joven que no deja de mirarme. Sus miradas ya me estaban volviendo loco. Voy a la barra, me pido un trago y me siento enfrente de ellos, esperando que activen… pero nada. Así que decido dar una vuelta por el piso de arriba. Había un par de chicas trans charlando entre ellas y poco más. Se notaba que era fin de mes: el lugar estaba bastante vacío.
Al rato empieza el show de strippers. La pareja que sube al escenario lo hace muy bien: sensual, provocador, con mucha química entre ellos. El ambiente se empieza a calentar un poco. Como no había mucho más para hacer, me dispongo a bailar y dejarme llevar por la noche.
En un momento veo entrar a otra pareja joven. Ella era una petisa morocha, hermosa, con pechos turgentes y unas piernas que llamaban la atención a cualquiera. Él parecía un tipo sencillo, como yo. Cruzamos miradas entre los tres varias veces. Se sentaron a tomar algo, y preferí darles un poco de tiempo para que se acomodaran, así que me fui a caminar un poco más por el lugar.
Cuando vuelvo, los encuentro en uno de los reservados de abajo, bailando pegados. Los miro y él me hace una seña con la cabeza, invitándome. Me acerco bailando y me coloco detrás de ella, empezando a seguir su ritmo. La tensión entre los tres se sentía en el aire.
Nos sentamos a hablar un rato. Entre charla y risas, él me confiesa que tienen una fantasía: que otro hombre le haga sexo oral a su mujer mientras él mira. La propuesta me hizo sonreír. Pido una botella de champagne para los tres y cerramos la cortina del reservado, quedando solos.
El ambiente ya estaba cargado de deseo. Le bajo la tanga y empiezo a darle el sexo oral que se merecía. Ella se arqueaba y gemía suave, mientras él miraba cada movimiento con atención. La excitación de saber que él estaba ahí, observándolo todo, hacía que el momento fuera todavía más intenso.
Después de un rato, ella se arrodilla frente a mí y empieza a chupármela con una dedicación increíble. Me pongo el preservativo y la tomo desde atrás. Él seguía mirando, sin perder detalle. Me excitaba muchísimo esa situación: verla disfrutar mientras su pareja observaba cómo gozaba con otro hombre.
La embisto durante un buen rato hasta que finalmente acabo. Ella se levanta y va al baño a acomodarse un poco, y yo me quedo charlando con él. En medio de la conversación me dice, casi en tono cómplice:
—¿Le querés dar por la cola?
Me río y le respondo que, si ella quiere, por supuesto.
Cuando vuelve, nos besamos y empezamos a tocarla otra vez. Ella vuelve a bajar y me la chupa con ganas. Le meto un dedo en la colita y se pone loquísima, moviéndose contra mí. Enseguida se pone en cuatro, ofreciéndose. Empiezo a empujar suave al principio, y ella misma tira la cola hacia atrás, buscando más.
El ritmo va subiendo y la situación se vuelve cada vez más caliente. Él seguía ahí, mirando todo con una mezcla de deseo y fascinación.
Justo en el mejor momento, cuando todo estaba en su punto más intenso, se abre la cortina de golpe. Era el de seguridad avisando que el lugar estaba cerrando.
—Mierda… cómo se fue la hora —pensé.
Salimos apurados. Ella se fue un momento al baño y cuando bajé ya no estaban. Se habían ido.
Me quedé un momento pensando en lo que había pasado. Al final, lo que empezó como una noche aburrida terminó siendo una de esas noches que no se olvidan fácilmente.

0 comentarios - Otra noche de sábado en class