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Mi novia

Me resigné, me entregué a la dolorosa realidad de compartir a la mujer que amo con machos que se acercan debido a la fama y notoriedad que alcanzó Arabela por su gran belleza lo puta que es . Chica fácil para obtener sus favores. Tiene un imán poderoso para el goce, para atraer machos.

 En algunas ocasiones cuando vamos caminando por ahí o incluso estando nosotros en un bar se acerca un macho desconocido, se apartan un momento hablan muy bajo como si yo no existiera, me la arrebatan en mis narices. Pactan un encuentro y de pronto estamos viajando en un vehiculo siempre al mismo lugar que es uno de los rincones más desolados y oscuros del parque de la ciudad donde me invitan a bajar porque ellos tienen que conversar cosas privadas y yo afuera esperando, una hora o dos.

 En esta ocasión era una siesta lluviosa de comienzos de otoño. El macho sin mayor preámbulo y sin siquiera mirarme se dirige a Arabela autorizándola a que yo permanezca allí con ellos a condición de no molestar. Al parecer ella le había pedido permiso con alguna seña para que yo esté presente debido a la lluvia. Ellos pasaron a los asientos traseros y yo pasé para adelante a esperar, "Te quedas allí, calladito mirando tu teléfono, revisa tus correos. No te metas ni interrumpas o salís a la lluvia" me dictó Arabela y él agregó "cornudo" por lo bajo y escuche la risa disimulada de ella. Hice como que no escuchaba.
Imaginaba la sonrisa impúdica que se dibujaría en la cara del macho mientras impunemente manoseaba a mí novia.
 Mis ojos mirando fijo hacia adelante. Veia como la lluvia desfiguraba las imágenes en el parabrisas, concentrado en ello con la intención de cerrar mis oídos para no escuchar nada pero era imposible, no podía dejar de oir sus profundos suspiros mezclados con el sonido de sus bocas en su afán de devorarse. El susurro de la saliva y sus lenguas buscandose sin fin en una espiral de placer y excitación para luego en una expresión de asombro y admiración ella libera la enorme tranca de ese hombre. Alcancé a ver, pues no pude contener el morbo de girarme, pues para ellos yo había dejado de existir, estaban gozando y ver cómo un extraño se comía a mi novia me proporcionaba un profundo doloroso placer. Podía observar como ella le manipulaba su enorme miembro y se lo halagaba en susurros. Besaba ese falo con delicadeza, suavemente, con amor. Pronto se vuelca sobre esa bestia cabezona y haciendo un gran esfuerzo en abrir su boca para abarcar la brutal circunferencia de ese monstruo de carne cual inmensa boa y como si se transformara en un rígido pistón humano que comienza el acto de devorar y bombear con su boca y garganta la enorme pija. Su cabecita pelirroja subía y bajaba, recorría toda la extensión de ese miembro con una lentitud maquinal tragaba todo hasta estrellar su nariz contra ese cuerpo musculoso acompañada con sonidos guturales y un profundo suspiro de placer del macho mientras este con su mano enorme acariciaba y estrujaba las bellas nalgas de mi amada. Con mi respiración cortada y mis lágrimas brotando sentía como gozaba ese macho la suave boca de la mujer que amo mientras ella succionaba en un éxtasis de goce absoluto esa enorme barra venosa de carne. Al límite de la asfixia ella retira ese falo de su boca y el macho abre un preservativo y se lo entrega en la boca a mi amor, ella con gran maestría lo coloca en esa verga dura con sus labios de una forma sumisa y de un erotismo absoluto, luego él la toma por la cintura y la acerca a su cuerpo entre los gemidos de ella comienza a besar sus labios casi con desesperacion, con una pasión solo compatible con amantes desaforados.De no saber yo la circunstancias de este encuentro fortuito juraría que se amaban. Y se estaban amando desde el goce y la pasión del sexo ocasional desenfrenado. Mi novia estaba siendo gozada por un perfecto desconocido ante mis ojos y yo sin poder chistar tenía que observar y llorar mi nueva derrota. Sin abandonar la boca de su amante levanta una pierna y lo monta como si fuese su potro salvaje, lo acomoda entra sus piernas y levantando bien alto el culo, por sobre ese falo largo y ancho, lo acomoda entre las nalgas. El macho saliva sus dedos y acariciando tiernamente el ano lo lubrica para introducir unos dedos en él. Ella moja sus dedos con saliva y lo coloca en su vagina, eso me anticipa que me prepare para ver ensartada a mi novia a ese hombre desconocido. En un movimiento de ambos ella gime de dolor y placer y veo que baja suavemente hasta apoyar sus nalgas en los muslos musculosos del macho y allí comienza un sube y baja amplio, dado el tamaño de su verga, primero lento y luego con más vigor a un ritmo sostenido mientras sus bocas se funden en una y allí permanecen un tiempo infinito. Mi pecho era un solo ardor producido por el llanto y la angustia. A pesar de ver videos donde se comían a mi novia ver aquí mismo como lo hacían me estaba matando. Luego al parecer el macho prende la ventosa de su boca a un pezón de sus increibles tetas. Giro hacía el parabrisas y la lluvia es más intensa. Si estoy allí no es por la lluvia y la posibilidad de mojarme, no es eso, es un inmenso morbo y el placer infinito de sufrir, de experimentar la humillación de ver a mi novia siendo disfrutada por un extraño, por un tremendo macho poderoso. El placer de sufrir y llorar como una mujer lo que no sé defender como un hombre. De fondo sigen los gemidos y el terrible sonido de las carnes que chocan húmedas del líquido lubricante que brota de mi novia. 
 Sin siquiera intentar resistir me giro para profundizar aún más mi humillación y puedo ver tragar en su vagina toda la extensión de esa verga emitiendo ayes de placer estremecedores y allí comenzar un entusiasta sube y baja que no interrumpía ese beso infinito, esas bocas comerciando salivas y lenguas en forma sonora y apasionada. Allí no pude contener más mi llanto silencioso, mi sensación de absoluta derrota ante esta pareja de enamorados entregados al más puro placer de la carne. Un extraño gozando de la carne de mi novia.
El macho al escucharme llorar se interrumpe un instante y le dice a mi novia que está harto de mi lloriqueo y que vaya a llorar afuera, mi novia entre gemidos me pide que salga, que la deje gozar tranquila. Bajé de aquel vehículo, mis lagrimas se confundían con la lluvia, ya nada me importaba. Pasaban los instantes y yo sabía que esa pija enorme pronto exploraría lo más profundo de su culo, metida entre sus nalgas dilatando impunemente el ano de mi amor o seguiría destruyendo su vagina dándole duro en un disfrute sin igual. Para el macho poner a mi Arandela en cuatro y entrar y sacar esa enorme tranca entre las redondas nalgas del culo burbuja de mi amor le deberia proporcionar un placer sin igual un privilegio de dioses y yo vergonzosamente ajeno a ese derecho viendo como me era arrebatado en mis narices.
Por eso y desde aquel día aunque esté frío o llueva yo estoy allí, afuera como un tonto esperando y sabiendo que ese macho que el azar eligió para que ese día gozara de ella, de su increíble culo, de esas piernas perfectas mientras veo en mi mente todo lo que le estará haciendo ese hombre a mi novia porque sé que yo nunca supe cómo hacerle el amor. Me invade un dolor enorme en mi pecho y deseos de llorar a gritos porque amo a esa mujer, y a la vez siento un gran deseo de masturbarme. La imagino posicionada para ofrecerle su concha o su ano para ser penetrado. La veo succionando su pene con esmero mientras él suspira feliz de placer con sus enormes manos acariciando sus nalgas. De pronto se abre la puerta y emerge sonriente el bello rostro mi amor, Arabela. A dejado de llover y me ve alli parado como un estúpido me dice que si lo deseaba podía masturbarme mientras ella esté entregada a otro hombre "no está mal darse placer. De lo contrario podrías enloquecer" me dijo con una leve sonrisa en sus labios. Con esa sonrisa entre pícara y sensual que tanto adoro en ella se acerca y me da ese beso apasionado con un profundo sabor a esa descarga que le dejó el macho en su boca. Hasta se sienten aún partículas de semen entre sus dientes con su intenso sabor que penetra ya en mi boca. Con su rostro bañado en leche espesa y olorosa. Al verla asi solo puedo responder llorando de angustia. Confieso que así ella se ve hermosa, con el trofeo del macho en su rostro ella me pide que se lo limpie con un pequeño pañuelo de papel. Le obedezco y de mis lágrimas ella se apiada diciéndome que soy un tontito porque yo sé que ella es mi amor, me dice: "Con estos machos solo es sacarme las ganas, calmar mi calentura, solo placer. A este que derramó esta leche ni se su nombre y nunca antes lo vi. Vos sabes cuánto te amo, verdad? Tontito". 
Ella sabe que con esas palabras me lastima mucho más y acrecienta mi humillación y tristeza. Que clase de amor ella siente por mi cuando se entrega ante mis ojos a la lujuria con otro del cual no conoce ni su nombre y lo hace ante mis ojos porque acrecienta su placer. Me lleva a tales extremo de humillación donde tengo que esperar que los machos acaben para luego recoger los despojos. Deseo gritarle que yo la amo, que solo yo tendría el derecho de darle ese placer y que solo yo debería tener el derecho a su cuerpo desnudo pero me detengo porque siento y sé, en mi fuero más íntimo, que yo jamás sabría hacerla gozar como lo hacen esos hombres. 
 De pronto el vehículo se enciende y el macho por la ventanilla que aparece sonriente y me dice "cornudo" mientras se retira dejándonos allí, abandonados.

Fin.

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