Un hombre me contactó por redes sociales; dijo que teníamosun amigo en común. Me preguntó si podía hacerme una pregunta y le dije que porsupuesto. Me preguntó si me sentiría cómodo cogiendo a su esposa mientras élestaba obligado a mirar, y le dije que no tendría problema, ya que soy uncorneador con experiencia. Así que intercambiamos información y fotos.Acordamos una hora y me envió su dirección.
La noche del evento, mientras me preparaba para salir,recibí un mensaje. Era su mujer. Me dijo: «Durante el evento, por favor, degrádaloy humillalo, ya que tú haces lo que quieras conmigo». Le respondí quedefinitivamente podia complacerte en ese aspecto. Llegué a su casa y toqué eltimbre. Abrió la puerta una mujer despampanante; sus fotos no le hacíanjusticia. Me dio la bienvenida y me dijo que él estaba esperando en nuestrahabitación. Empezó a guiarme a la habitación y, al llegar a la puerta, se detuvo.Se giró hacia mí y me dijo: «Soy tuya todo el tiempo que quieras esta noche yhaz lo que quieras». También quería hacerle una pregunta, así que le preguntési alguna vez había hecho esto. Ella dijo que no, yo dije que podía ver que teveías nerviosa. Ella dijo que lo estaba pero que necesitaba esto. Dije okentonces, abre la puerta y disfrutemosel uno del otro.
Ella abre la puerta y lo tenía atado a su marido a una sillajunto a la cama. La llevé al lado de la cama junto a él y comencé a besarla. Amedida que nuestros besos se hicieron más intensos, moví mis manos hacia suspechos, frotándolos a través de la tela de su top. Luego me moví paraquitárselo, moviéndome detrás de ella para que pudiera ver mientras lo hacía.Luego también desabotoné sus jeans y los tiré al suelo. Mientras todavía estabadetrás de ella, comencé a besar su cuello y a frotar sus pechos. Luego deslicémi mano hacia sus bragas y empujé debajo de ellas alcanzando su feminidad.Cuando mi mano lo alcanzó, pude sentir la cálida humedad de su excitación.Finalmente comencé a quitarle el sostén y las bragas. Hablé y le dije, a él ¿tegusta ver a un hombre tocar a tu mujer, su concha?, a él. Voy a mostrarle cómoun hombre debe tratar a una mujer y necesitas quedarte callado y solo observar,le dije también. Ahora la moví a la cama y le dije que se acostara boca arriba.Me subí a la cama y me posicioné entre sus piernas. Luego bajé mi cabeza entresus piernas. Empecé a lamer y frotar su tajo y su clítoris. Ella gemía deplacer intenso. Luego añadí un dedo, cogiéndola con él mientras la lamía. En 5minutos ella estaba corcoveando y temblando. Finalmente se soltó y acabó en micara mientras seguía trabajándola. Ella habló y me preguntó si podía chuparmela pija ahora. Así que me levanté de entre sus piernas y me acosté en la camalo más cerca posible de su hombre. Ella se acercó y comenzó a chuparme la pijacon la boca. Mientras lo hacía, lo miré y le pregunté, ¿entonces te gusta verlatomar un hombre de verdad en su boca? Él simplemente se sentó, mirándome conasombro. Ella continuó chupándome durante un rato. Le pedí que se pusiera acuatro patas frente a él. Mientras lo hacía le dije que se pusiera en posiciónde poder mirarlo a los ojos. Me puse detrás de ella y le dije que lo mirara alos ojos mientras entraba en ti. Coloqué la punta de mi chota entre sus labioshúmedos de su concha. Empecé a frotarla de arriba a abajo entre sus pliegues,estaba empapada. Entonces comencé a empujarla dentro de ella, lento y suave,mientras ella lo miraba directamente. Cuando aceleré el ritmo, ella comenzó agemir y a gritar: ¡ oh Dios!.
En unos minutos enterró la cabeza en la cama. Podía sentirlacomenzar a corcovear y temblar de nuevo. Le grité, mírala como un hombre lahace acabar de nuevo. Ella escuchó eso y explotó de nuevo, empujando mi chotafuera de ella y cayendo a la cama convulsionando en su orgasmo. Cuando terminó,le dije que se diera la vuelta sobre su espalda. Luego volví a ensartarla conmi pija, y comenzamos a besarnos mientras comenzaba a empujar dentro de ella denuevo. Dejé de besarla por un segundo y le pregunté dónde te gustaría que leacabara. Ella me susurró dentro de ella. Le dije que lo dijera fuerte para quepudiera oírte. Empecé a empujar más rápido, y ella gritó oh Dios, quiero que meacabes adentro de mí, por favor!!!. Seguí bombeando cada vez más rápido, ellacomenzó a gritar y gemir cada vez más fuerte. Se estaba preparando para acabarde nuevo. Podía sentirme acercándome también. Podía sentir sus jugos salpicandopor todas partes y corriendo por mis bolas. De repente ella comienza a corrersede nuevo, sigo empujando esta vez. Luego una última embestida y voy hasta lasbolas liberando mi semen profundamente dentro de ella. Caemos a la camaexhaustos.
Me levanto y le pregunto, ¿disfrutaste viendo a un hombre cogiéndosea tu mujer? Ella preguntó si podía desatarlo. Lo hice y ella le dice que sesuba a la cama y se acueste. Él lo hace, y ella se levanta y se sienta ahorcajadas sobre su cara. Baja su concha sobre su cara. Luego le dice, sé unbuen chico y limpia su desastre. Ella se está moviendo y él lo lame todo. Elladijo que si quería podía ducharme. Lo hice porque estaba hecho un desastre.Unos minutos después se unió a mí y volvimos a follar en la ducha. Ella lo hizosentarse en el inodoro para que pudiera oír mientras volvíamos a follar. Ledije que lo dijera fuerte para que pudiera oírte. Empecé a empujar más rápido,y ella gritó ¡oh Dios!, quiero que acabés dentro de mí, por favor!!. Seguíconfiando cada vez más rápido, ella comenzó a gritar y gemir cada vez másfuerte. Se estaba preparando para correrse de nuevo. Podía sentirme acercándometambién. Los jugos de ella y el agua de la ducha se sumaban. Unos momentos después,ella comienza a acabar de nuevo, empujo algo mas y acabo yo también repletándolade mi guasca, llegandole profundo dentrode ella. Luego de algunos besos nos separamos en la ducha. Ambos teníamos unacara de habernos gozado plenamente, y el esposo aun continuaba sentado en elinodoro, con su pequeña pija para mirándonos como deseando algo más deespectáculo.
1 comentarios - Siendo la puta de otro macho