You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Milf kiosquera 17

La dejé que duerma un rato más en el sofá, mí amigo me había mandado mensajes para traerme algo para tomar pero le dije que tal vez mañana y si no que no se hiciera problema, era más por el momento en realidad el hecho de “venderla”. La desperté y nos fuimos a acostar, me pidió por favor si la dejaba descansar, que al otro día cumpliría todos mis caprichos. Recién era viernes y la verdad estaba bastante satisfecho así que no tuve inconveniente, además yo también estaba cansado, venía de trabajar, con la siesta no había tenido suficiente descanso, se pegó una ducha rápida y se acostó fresca, me pidió que la abrace, le apoye bien la verga en el culo y nos quedamos dormidos plácidamente.

Al despertar ella ya no estaba en la cama, preparaba el desayuno, después de ir al baño me acerque a ella por detrás le di un beso y nos sentamos a desayunar mirando la tele, uno de cada lado, habíamos descansado bien, yo me levanté renovado y ella también. Al terminar el desayuno, se acercó para sentarse sobre mí, mirándome a la cara. Nos dimos algunos besos suaves, mientras tanto mis manos acariciaban sus nalgas, ninguno hablaba pero poco a poco la calentura aumentaba.

Mí verga iba despertando poco a poco hasta llegar al punto que “L” la noto, nuestros labios cada vez se fundían más entre sí y las lenguas parecían atadas, dispuestas a no soltarse. Casi sin dejar de besarnos se paró frente a mí solo para sacarse el short que tenía puesto, mientras yo hacía lo mismo quedando completamente desnudo. Se corrió la tanga empezando desde la cola hacia adelante, escupió su mano y pajeo mí verga dos o tres veces para mojarla bien, se sentó nuevamente y empezó el sexo. Saltaba un poco dándome la vista de cómo casi ¾ partes de mí verga salían y al próximo movimiento desaparecía nuevamente en su interior, sus tetas rebotaban acompañando a su cuerpo de abajo a arriba, se le iba el pelo a la cara y alguna vez soltaba una de las manos que tenía en mí pecho, para acomodarlo hacia un costado.

Agarré sus muslos e hice fuerza con mis piernas para levantarnos a ambos y poder sentarla al borde de la mesa. Se aferraba a mí cuello con ambos brazos como si quisiera no separarse de mí, bajaba la vista para ver cómo mí verga entraba en ella.

L: Me aguanta está mesa si me acuesto ?
Yo: Acostarte tranquila

Esperaba que la soporte y que los movimientos no repercutan, pero la verdad no tenía idea. Apoyó el codo izquierdo en la mesa tumbandose hacia atrás, con la mano derecha se masajeaba el clítoris mientras que su pierna del mismo lado la había puesto en mí hombro. Me pedía más y más, que le dé duro, temí por la mesa un momento pero no me detuve. Gemía ahogadamente, como exhalaciones profundas y cortas, sus dedos parecían invisibles por la velocidad que los movía masturbándose. Acabo mirándome a los ojos, dejaba caer su cabeza hacia atrás y volvía a mirarme a los ojos, su boca permanecía abierta todo el tiempo, yo seguí cogiéndola lo más duro que podía y aunque tenía ganas de acabar, trataba de retrasarlo lo máximo posible para poder vaciar mis huevos. Cuando no podía soportar más, su abdomen y ombligo fueron los que recibieron la descarga caliente de leche. Nos recuperamos un poco e íbamos a continuar tomando algo más de mate, para después comer.

L: Tengo una idea para hacer después, a la hora de la siesta.
Yo: ¿por qué para la hora de la siesta ? ¿No puede ser ahora ?
L: No seas ansioso, confía en mí.
Yo: Está bien, voy a intentarlo pero no prometo lograrlo.

Comimos, la hora de la idea de “L” había llegado de fue un rato a la habitación pidiéndome que no vaya. Algo debe estar tramando ¿Que será?, pensaba. Tal vez dale vestida de alguna forma o algo en particular pero al cabo de un rato, salió vestida como estaba. Que raro todo, pensé. Pero no le di mucha importancia.

L: Tengo una idea que seguramente sea súper relajante para vos o no.
Yo: Bueno, veamos entonces.
L: Hagamos un trato.
Yo: Te escucho.
L: Ayer fui tu puta, bueno mejor dicho.. una puta porque me compartiste. Si hoy vos haces y te dejas hacer todo lo que yo quiera, mañana voy a ser más puta que ayer.
Yo: ¿Mucho más puta ?
L: Mucho, te vas a sorprender. Voy a hacer todo lo que me órdenes papi. Dijo pasando su lengua por mí rostro.
Yo: No te tengo miedo, veamos que podes hacer.
L: Acompáñame a la pieza entonces.

Me llevó e hizo que me acueste en la cama “desnúdate” me dijo. Me acostó boca arriba y tapó mis ojos, con el mismo antifaz que yo use con ella, esposo mis manos, hacia la cabecera de la cama, lo hizo tan rápido que me tomó por sorpresa. Escuché que se quitaba la ropa y cuando quise bajar las manos hacia el pecho, note que no podía, estaban enganchadas en algo ahí me di cuenta que cuando se había ido a la habitación algo había preparado, intenté tocar que era, descubrí que era una soga algo gruesa “Si está bien atada, va a ser imposible soltarme”.

Se sentó en mí abdomen y empezó a masajear brazos, cabeza y un poco el pecho, me dio algunos besos en esas partes sin besarme la boca y después si lengua recorría distancias pequeñas sobre mí cuerpo, siguió bajando hasta la pelvis y después la ingle. “Por dios que me chupe la verga de una vez” pensaba, pero no lo hizo. Me giro, quedé boca abajo e hizo lo mismo que antes, masajeó, beso y pasó su lengua. Me hizo levantar las piernas un poco como si fuera a quedar a 4 patas y sin dudarlo me comió los huevos, ensalivo su mano derecha y me pajeaba despacio.

Hasta que en un momento sentí su boca y después a la lengua en mí ano, me moví para no dejarla me pareció algo raro.

L: El trato era que ibas a dejarme hacer lo que quiera, o no querés que sea más puta?.
Yo: Si, pero..
L: Pero nada, me tenés que dejar.

No respondí y volví a levantarme, siguió masturbándome mientras metía los huevos en su boca y de vez en cuando, pasaba la lengua por mí ano, al principio costó acostumbrarme, pero después el placer era inmenso, la lengua entraba apenas y cada vez que lo hacía mí miembro se ponía más duro, parecía que iba a explotar.

L: Te gusta ?
Yo: Un poco.
L: No le mientas a mami, tu verga dice lo contrario. Ya entiendo porque te gusta chuparme la cola, es rico y muy excitante.
Yo: Voy a acabar, ya no puedo más.
L: No se te ocurra moverte por nada del mundo, vos quédate así y yo me encargo.

Se acostó boca arriba poniendo la verga a la altura de su boca, subía y bajaba la cabeza, mantenía mí miembro en su garganta por unos segundos teniendo varias arcadas hasta que no aguantaba y la sacaba. Mientras que con una mano apretaba y masajeaba mis huevos, algún dedo me rozaba el ano.

Yo: Ahí viene

Ella siguió chupándome la verga de arriba a abajo, rápido y sin detenerse, mientras que los chorros calientes de leche inundaban su boca pero esto no era impedimento para que continuara. Se arrodilló al costado de la cama quedando cerca nuestras caras, aunque yo todavía estaba con el antifaz y no podía verla…

L: Esto todavía no terminó, pero quiero mostrarte algo.. mírame.

Gire la cabeza y ella me descubrió los ojos, tardé unos segundos en que mí visión se acomodara, pero cuando lo hizo el paisaje era espectacular. Tenía literalmente la cara completa llena de saliva y leche, hasta los ojos algo pegados. Lo que se denomina como “swallow” o “swallowed” si no me equivoco, cerró la boca en hizo una burbuja grande, repleta de saliva y leche que al explotar, salpicó mí rostro, junto algo de su cara para tragarlo. Tapo mis ojos de nuevo y me dijo.

L: Todavía tenemos que seguir..

Volvió a girar mí cuerpo boca arriba y está vez si senti que era una soga lo que ponía en mis tobillos, estirándome hacía los pies de la cama, quedé completamente indefenso no llegaba ni a sacarme las vendas. Está vez si, estaba algo más nervioso.

2 comentarios - Milf kiosquera 17

aestebanh
Que manjar te comiste o te lo seguis comiendo