Ya me conocen soy yo de nuevo, Ludmila de la secundaria, dicen las malas lenguas que soy la que mejor pajas hace, pero bueno, tampoco creo que los chicos del cole tengan tanta experiencia. La verdad no fue con todos pero con alguno que otro escondía alguna gota de semen en mí mano sin que se den cuenta, para probar y sacarme la duda del sabor, algunas espesas, otras más livianas, alguna salada o dulzona. Me había vuelto una especie de catadora, depende el chico trataba de adivinar cómo era su leche, por ejemplo, si lo veía muy pajero, seguro era liviana, si era un chico que se cuidaba algo atlético podía ser dulzona, aparentemente lo que comen y demás, influye en algo.
Al rato que habíamos entrado, temprano por la mañana pasó el preceptor a tomar lista, tuvimos suerte con el. Es muy copado, chistoso pero también es una persona que nos sabe escuchar y si tenemos algún problema podemos charlarlo con el, aunque pueda o no ayudar, siempre tiene alguna palabra para nosotros. Se llama Cristian, tiene alrededor de 40 años, pelo largo con rulos por los hombros, flaco y algo alto, se ejercitaba un poco pero no al extremo, solo para mantenerse. Esa mañana en particular no estaba muy jodon, le hacíamos algún que otro chiste y solo se sonreía, como por compromiso. Media hora después, cerca de las 8 am. golpeó la puerta del salón, y le pidió permiso a la profesora para llevarse a un alumno, ella accedió, y de su boca salió mí nombre “Ludmila”, me levanté y fuimos hasta su oficina callados todo el camino, queda en el segundo piso, al fondo del pasillo, bastante desolada esa parte del colegio y con nuestro curso siempre decíamos que eligieron ese lugar para poder enfiestarse entre todos los profesores, mitad en broma mitad de verdad era lo que pensábamos.
Me invitó a sentarme y me ofreció un café, el cual acepte, todo estaba medio raro demasiado serio, no me gustaba nada tenía una especie de mal presentimiento, hasta que lo confirme.
C: Ludmila, tenemos que hablar.
L: Si, que paso Cris ?
C: Llego a mis oídos y no importa quien me lo dijo, que vos estás haciendo cosas indebidas en el colegio
L: Que cosas indebidas ? Yo no hice nada
C: Ya lo sabes no hace falta que lo diga
L: No, no lo sé. Yo no hice nada
C: Bueno, dicen que vos le prácticas felaciones a tus compañeros en el colegio, eso es indebido. Tengo que llamar a tus padres, para aclarar la situación. Estás segura que no hiciste nada ? Es tu última oportunidad.
L: Si lo hice, pero por favor no llames a mí mamá y menos a mí papá el me mata, directamente.
C: Porque lo hiciste ?
L: Es que no soy de las más lindas del colegio, y me hicieron un reto, acepte. Y después ya no pude parar no se que me pasó. Ayudame por favor, no lo hago más.
C: Es que no se que hacer, para ayudarte, entiendo lo que me decís y que son juegos entre adolescentes, pero una cosa es 1 o 2, no tantos chicos entendés ?
L: Si, lo se. Me pase, ayudame por favor.
C: Mira, no se que hacer, déjame pensar un rato. Algo puedo inventar no te prometo que no salga nunca a la luz, pero si ganar algo de tiempo.
L: Está bien, muchas gracias.
C: Lo que si, quisiera sacarme algunas dudas. Puede ser?
L: Lo que quieras.
C: En que lugares del colegio, pajiaste a tus compañeros ?
L: Es necesario ?
C: Decime vos.
L: Está bien, tenés razón te debo una. En el salón, en el patio, en la sala de maestros, en el cuarto de pelotas.
C: Y en el baño ?
L: Si también, en el de hombres.
C: Dicen que sos la mejor, porque ? Que haces de diferente ?
L: No se, creo que a los chicos les gusta que les hable, diga cosas sucias por así decirlo.
C: Mira vos, de dónde habrás aprendido eso ?
L: Todo se encuentra en internet.
C: Última pregunta, vení acércate.
El estaba del otro lado del escritorio, en una de esas sillas de oficina con ruedita y que se mueven para todos lados. Di la vuelta y la sorpresa, fue a lo grande, abrí la boca sorprendida y la tape con ambas manos. No sé en qué momento había sacado su miembro del pantalón, lo tenía bien erecto agarrándolo con su mano izquierda.
C: Me harías una a mí ? Ya sabes… por el favor. Quiero saber que tan real es la leyenda.
Impresionante lo que me calenté, pero trate de que no se notara, tenía los brazos flacos pero fuertes se le notaba las venas y su miembro era igual, largo no tan grueso pero muy venoso. Solo pude responder “Está bien, te voy a hacer una paja, a cambio de tu silencio” me senté frente a el en una silla estire mí brazo, hasta que la verga paso de estar sostenida por su mano a la mía y dejo apoyados ambos brazos en los costados de su silla.
Lo tocaba de arriba abajo sin llegar a la cabeza, solo el tronco, apretaba y las venas parecían explotarse hasta que aflojaba la mano. Así estuve un rato, disfrutando de la primer verga de un hombre que tenía en mis manos, claro que la de mis compañeros eran de adolescentes aún, no había comparacion.
C: Dale nena seguí, juga un poco con la cabeza.
L: Discúlpe señor preceptor, pero quién es la profesional acá, usted o yo ?
Quise inventar un juego de roles o algo parecido, tal vez le gustaba, que se yo.
C: Uff nena, vos sos la profesional, lo dejo en tus manos.
Lo hice poner de frente a su escritorio y me senté al borde de sus rodillas, apoyando mí espalda contra el escritorio para que halla espacio para tocarlo.
L: Yo me voy a encargar de todo esto sabe ?
Cambié la posición de mí mano poniendo los dedos hacia abajo y con el movimiento de la paja su verga tocaba mí muñeca y una parte del brazo.
L: Que linda que se ve, no pensaba que la tenía así de bonita, se me hace agua la boca mire.
Deje caer unos hilos de baba sobre la verga y le hice pucherito.
C: Que putona resultase
L: Y esto recién empieza. No le da vergüenza chantajear a una nena como yo ?
Ahora masajeaba su cabeza con ambas manos, solo ahí.
L: Usted sabe que si me lo hubiera pedido, yo le podía hacer el favorcito ? No hacía falta todo el acting.
C: No fue acting, no pares pendeja.
L: Si que lo fue, los dos lo sabemos señor, está muy mal mentir.
La mano derecha seguía en la cabeza de la verga, mientras escupí la izquierda y le agarre los huevos, bastante lindos, con el pelo cortado pero se veía alguna que otra cana. Bajaba la mano derecha y al mismo tiempo la izquierda, le estiraba un poco las bolas y cuando volvía al mismo lugar, masajeaba. Hasta que en uno de esos momentos que baje la izquierda roce su culo, me dio intriga asique volví a mojar para seguir haciendo lo mismo, pero está vez con un motivo oculto quería llegar a rozarle el ano al menos. Y así lo hice, suspiro pero al darse cuenta lo que hizo apretó las nalgas, “Déjeme, la que sabe soy yo”, “No Ludmila, eso no me gusta” respondió. “Porfa, solo quiero acariciar, déjeme” de a poco fue aflojando las piernas, pero no tanto. “No tenga miedo, si no le gusta, paro. Lo prometo”. Termino aflojando y cada dos o tres pajas me detenía en su ano, mojandolo y rozandolo con la yema de mí dedo, cada vez más y más, hasta que introduje la mitad de la falange.
C: Que bien que pajeas, era verdad.
L: Todavía falta prece, déjese llevar, disfrute.
Continúe haciendo lo mismo hasta que pude meter una falange, le gustó, me miraba a los ojos fijamente y después a las maravillosas acrobacias que hacía con mí mano en su verga.
L: La profe de ingles no le hace esto no ?
Era su mujer los dos trabajaban acá, en el mismo colegio.
C: La verdad que no.
L: Le puedo enseñar un día si usted quiere.
C: Me encantaría, pero no creo que se anime.
L: Bueno, charle con su mujer y lo vemos.
Me arrodille y le comí la verga de una, sin vueltas, apretaba sus huevos y volvía a meterme la verga en la boca, seguí con los huevos mientras le hacía tremenda paja con la poronga toda mojada, saco un poco más el culo de la silla, y aproveche. Desvié la atención de los huevos que tenía en la boca y fui directo a su ano, me quiso frenar. Pero con voz firme le dije “Déjame” y continúe pajeandolo a toda velocidad, apretando desde la base hasta la cabeza, mientras mí lengua jugaba en su culo.
L: Esto tampoco te hace no ?
C: No.
El momento estaba llegando, casi no podía hablar Cristian.
L: No te pajea, no te tira la goma, te toma la leche al menos ?
C: Casi nunca.
L: Yo me la voy a tomar toda, me la das ?
C: Si tómala toda pendeja putita.
Estaba increíblemente concentrada en hacerlo terminar, hasta que sentí un latido en mí mano fuerte de su verga, apreté para que no salga nada de leche hasta que mí boca llegue a su cabeza, una vez ahí, continúe con mí trabajo, fuerte y preciso. Mí boca rebalso de tanto semen, no podíamos frenarlo, sentía que me iba a salir por la nariz, me ahogue pero no retrocedí.
Abrí la boca mostrándole mí premio y lo trague, saboreandome, una de las mejores leches que había probado, me encantó.
C: Esto queda entre nosotros Ludmi.
L: Está bien, con una condición.
C: Cual ?
L: Que me dejes seguir practicando con esa verga de vez en cuando. Ya se que lo de mis padres era mentira.
C: Trato hecho
Dijo dándome la mano, sentado en su silla de oficina mientras continuaba con la ropa desabrochada pero veía cómo movía el culo en pollera de un lado para otro, mientras me alejaba volviendo al salón.
Al rato que habíamos entrado, temprano por la mañana pasó el preceptor a tomar lista, tuvimos suerte con el. Es muy copado, chistoso pero también es una persona que nos sabe escuchar y si tenemos algún problema podemos charlarlo con el, aunque pueda o no ayudar, siempre tiene alguna palabra para nosotros. Se llama Cristian, tiene alrededor de 40 años, pelo largo con rulos por los hombros, flaco y algo alto, se ejercitaba un poco pero no al extremo, solo para mantenerse. Esa mañana en particular no estaba muy jodon, le hacíamos algún que otro chiste y solo se sonreía, como por compromiso. Media hora después, cerca de las 8 am. golpeó la puerta del salón, y le pidió permiso a la profesora para llevarse a un alumno, ella accedió, y de su boca salió mí nombre “Ludmila”, me levanté y fuimos hasta su oficina callados todo el camino, queda en el segundo piso, al fondo del pasillo, bastante desolada esa parte del colegio y con nuestro curso siempre decíamos que eligieron ese lugar para poder enfiestarse entre todos los profesores, mitad en broma mitad de verdad era lo que pensábamos.
Me invitó a sentarme y me ofreció un café, el cual acepte, todo estaba medio raro demasiado serio, no me gustaba nada tenía una especie de mal presentimiento, hasta que lo confirme.
C: Ludmila, tenemos que hablar.
L: Si, que paso Cris ?
C: Llego a mis oídos y no importa quien me lo dijo, que vos estás haciendo cosas indebidas en el colegio
L: Que cosas indebidas ? Yo no hice nada
C: Ya lo sabes no hace falta que lo diga
L: No, no lo sé. Yo no hice nada
C: Bueno, dicen que vos le prácticas felaciones a tus compañeros en el colegio, eso es indebido. Tengo que llamar a tus padres, para aclarar la situación. Estás segura que no hiciste nada ? Es tu última oportunidad.
L: Si lo hice, pero por favor no llames a mí mamá y menos a mí papá el me mata, directamente.
C: Porque lo hiciste ?
L: Es que no soy de las más lindas del colegio, y me hicieron un reto, acepte. Y después ya no pude parar no se que me pasó. Ayudame por favor, no lo hago más.
C: Es que no se que hacer, para ayudarte, entiendo lo que me decís y que son juegos entre adolescentes, pero una cosa es 1 o 2, no tantos chicos entendés ?
L: Si, lo se. Me pase, ayudame por favor.
C: Mira, no se que hacer, déjame pensar un rato. Algo puedo inventar no te prometo que no salga nunca a la luz, pero si ganar algo de tiempo.
L: Está bien, muchas gracias.
C: Lo que si, quisiera sacarme algunas dudas. Puede ser?
L: Lo que quieras.
C: En que lugares del colegio, pajiaste a tus compañeros ?
L: Es necesario ?
C: Decime vos.
L: Está bien, tenés razón te debo una. En el salón, en el patio, en la sala de maestros, en el cuarto de pelotas.
C: Y en el baño ?
L: Si también, en el de hombres.
C: Dicen que sos la mejor, porque ? Que haces de diferente ?
L: No se, creo que a los chicos les gusta que les hable, diga cosas sucias por así decirlo.
C: Mira vos, de dónde habrás aprendido eso ?
L: Todo se encuentra en internet.
C: Última pregunta, vení acércate.
El estaba del otro lado del escritorio, en una de esas sillas de oficina con ruedita y que se mueven para todos lados. Di la vuelta y la sorpresa, fue a lo grande, abrí la boca sorprendida y la tape con ambas manos. No sé en qué momento había sacado su miembro del pantalón, lo tenía bien erecto agarrándolo con su mano izquierda.
C: Me harías una a mí ? Ya sabes… por el favor. Quiero saber que tan real es la leyenda.
Impresionante lo que me calenté, pero trate de que no se notara, tenía los brazos flacos pero fuertes se le notaba las venas y su miembro era igual, largo no tan grueso pero muy venoso. Solo pude responder “Está bien, te voy a hacer una paja, a cambio de tu silencio” me senté frente a el en una silla estire mí brazo, hasta que la verga paso de estar sostenida por su mano a la mía y dejo apoyados ambos brazos en los costados de su silla.
Lo tocaba de arriba abajo sin llegar a la cabeza, solo el tronco, apretaba y las venas parecían explotarse hasta que aflojaba la mano. Así estuve un rato, disfrutando de la primer verga de un hombre que tenía en mis manos, claro que la de mis compañeros eran de adolescentes aún, no había comparacion.
C: Dale nena seguí, juga un poco con la cabeza.
L: Discúlpe señor preceptor, pero quién es la profesional acá, usted o yo ?
Quise inventar un juego de roles o algo parecido, tal vez le gustaba, que se yo.
C: Uff nena, vos sos la profesional, lo dejo en tus manos.
Lo hice poner de frente a su escritorio y me senté al borde de sus rodillas, apoyando mí espalda contra el escritorio para que halla espacio para tocarlo.
L: Yo me voy a encargar de todo esto sabe ?
Cambié la posición de mí mano poniendo los dedos hacia abajo y con el movimiento de la paja su verga tocaba mí muñeca y una parte del brazo.
L: Que linda que se ve, no pensaba que la tenía así de bonita, se me hace agua la boca mire.
Deje caer unos hilos de baba sobre la verga y le hice pucherito.
C: Que putona resultase
L: Y esto recién empieza. No le da vergüenza chantajear a una nena como yo ?
Ahora masajeaba su cabeza con ambas manos, solo ahí.
L: Usted sabe que si me lo hubiera pedido, yo le podía hacer el favorcito ? No hacía falta todo el acting.
C: No fue acting, no pares pendeja.
L: Si que lo fue, los dos lo sabemos señor, está muy mal mentir.
La mano derecha seguía en la cabeza de la verga, mientras escupí la izquierda y le agarre los huevos, bastante lindos, con el pelo cortado pero se veía alguna que otra cana. Bajaba la mano derecha y al mismo tiempo la izquierda, le estiraba un poco las bolas y cuando volvía al mismo lugar, masajeaba. Hasta que en uno de esos momentos que baje la izquierda roce su culo, me dio intriga asique volví a mojar para seguir haciendo lo mismo, pero está vez con un motivo oculto quería llegar a rozarle el ano al menos. Y así lo hice, suspiro pero al darse cuenta lo que hizo apretó las nalgas, “Déjeme, la que sabe soy yo”, “No Ludmila, eso no me gusta” respondió. “Porfa, solo quiero acariciar, déjeme” de a poco fue aflojando las piernas, pero no tanto. “No tenga miedo, si no le gusta, paro. Lo prometo”. Termino aflojando y cada dos o tres pajas me detenía en su ano, mojandolo y rozandolo con la yema de mí dedo, cada vez más y más, hasta que introduje la mitad de la falange.
C: Que bien que pajeas, era verdad.
L: Todavía falta prece, déjese llevar, disfrute.
Continúe haciendo lo mismo hasta que pude meter una falange, le gustó, me miraba a los ojos fijamente y después a las maravillosas acrobacias que hacía con mí mano en su verga.
L: La profe de ingles no le hace esto no ?
Era su mujer los dos trabajaban acá, en el mismo colegio.
C: La verdad que no.
L: Le puedo enseñar un día si usted quiere.
C: Me encantaría, pero no creo que se anime.
L: Bueno, charle con su mujer y lo vemos.
Me arrodille y le comí la verga de una, sin vueltas, apretaba sus huevos y volvía a meterme la verga en la boca, seguí con los huevos mientras le hacía tremenda paja con la poronga toda mojada, saco un poco más el culo de la silla, y aproveche. Desvié la atención de los huevos que tenía en la boca y fui directo a su ano, me quiso frenar. Pero con voz firme le dije “Déjame” y continúe pajeandolo a toda velocidad, apretando desde la base hasta la cabeza, mientras mí lengua jugaba en su culo.
L: Esto tampoco te hace no ?
C: No.
El momento estaba llegando, casi no podía hablar Cristian.
L: No te pajea, no te tira la goma, te toma la leche al menos ?
C: Casi nunca.
L: Yo me la voy a tomar toda, me la das ?
C: Si tómala toda pendeja putita.
Estaba increíblemente concentrada en hacerlo terminar, hasta que sentí un latido en mí mano fuerte de su verga, apreté para que no salga nada de leche hasta que mí boca llegue a su cabeza, una vez ahí, continúe con mí trabajo, fuerte y preciso. Mí boca rebalso de tanto semen, no podíamos frenarlo, sentía que me iba a salir por la nariz, me ahogue pero no retrocedí.
Abrí la boca mostrándole mí premio y lo trague, saboreandome, una de las mejores leches que había probado, me encantó.
C: Esto queda entre nosotros Ludmi.
L: Está bien, con una condición.
C: Cual ?
L: Que me dejes seguir practicando con esa verga de vez en cuando. Ya se que lo de mis padres era mentira.
C: Trato hecho
Dijo dándome la mano, sentado en su silla de oficina mientras continuaba con la ropa desabrochada pero veía cómo movía el culo en pollera de un lado para otro, mientras me alejaba volviendo al salón.
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