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Me garcho a mi vecinita turra en el 147

El vivir tantos años en la villa te va dando no solamente calle y salvajismo que te pase a chupar todo un huevo y disfrutar de las turras de garchar sin forro y de vivir gracias a las ayudas del estado. Te da más cosas, podés olfatear dónde hay una turrita que la pareja no la satisface y dónde una la llenan de leche cada noche. Es como algo que se siente en el aire. Me pasó por ejemplo que amigas de la Jesi le dijeran "como te culearon anoche e", solo por ese sentir el olor a leche dentro de la concha de la turra. Ese olor tan rico y fuerte que haciendo la fila en el correo para cobrar la asignación se sentia a mares y perfumaba todo el lugar. Para la Jesi por ejemplo el dejarle la leche toda adentro bien adentro de la concha es una señal de dominio del macho, de marcar el territorio a otros turros. De decirles está turrita villera es mía y por eso la preñe y la sigo llenando de leche. 
Por otro lado cuando una turrita no tiene ese olor a leche en la concha en dos o tres que te la cruzas es porque algo no anda bien. O no tiene chongo directamente o no tiene un turró que se la ponga como debe ser. Puede andar con algún semi cheto cagón de no usar forro o uno que no le acabe adentro..sea como sea esa concha está libre está vacante. 

La casilla a nuestra derecha tuvo muchos dueños. Cuando me mudé con mi turra la tenía un viejo solo pero al poco tiempo quedó vacía y luego llegó una familia (Masomenos cuando Dylan tendría 2 años y Luca uno). Después volvió a quedar vacía, se cayó una parte en una tormenta grande y para el momento de esta historia la tenía una parejita joven. Faltaban solo unos meses para que naciera nuestra tercera bendición, Briana, y los otros dos ya eran grandecitos. La Jesi estaba divina con la panza bien embarazada siempre con una calza bien entangada y un topcito sin corpiño dejando sus pezones bien marcados. En la casilla nuestra estaban además mi suegra su macho y dos de mis cuñadas. Todos con bendis el patio era un griterío de pendejos kilomberos que sus mamis guerreras luchonas 4x4 ni se calentaban en mirar posiblemente muy ocupadas haciéndose las uñas y tomando mate charlando entre ellas. 

Ahí llegaron entonces una calurosa tarde dicha parejita. Mientras las bendis nuestras hacían un griterío que no dejaba a nadie dormir la siesta llegaron cargados de bultos un pibe de unos veinte años morochito si pero demasiado bien vestido para la villa y una pendeja de unos dieciocho años bien morocha de buena cola firme redondita que se notaba a leguas que sabía lo que es la villa. Putishor de jean bien ajustado al orto dejando un poquito de sus cachetes al aire. Remerita blanca cortita y sin corpiño. Una verdadera turra con el piercing sobre el labio. El flaco iba adelante pero con señales de miedo de descontento y sobre todo asustado. La pendeja se notaba que conocía y caminaba segura firme como si el barro y la basura en las callesitas fuera parte de un divino paisaje. 

Entraron a su terreno empujando lo que quedaba de la puerta de madera toda podrida y los dos miraron a nuestro mugriento terreno. Jesi, mi cuñada y una amiga de ellas tomaban mate clavandoles tres pares de ojos mientras las bendis seguían gritando usando una botella plástica como pelota de fútbol. El flaco miró con preocupación y le dijo por lo bajo algo como "tienen una banda de hijos". Se lo notaba incómodo como un condenado a varios años en una prisión. La pendeja en cambio le sonrió a las bendis y miro con mucha ternura la panzota de la Jesi que agobiada por el calor la tenía bien al aire y sus grandes tetas querían salirse. 
Con el tiempo nos enteramos que la casilla la había conseguido la pendeja pero que la pagaba el flaco. Este trabajaba en uno de los locales de comida de la calle Arieta en San Justo. La piba no hacía nada, pero salía poco de la casilla. Solo a colgar la ropa y tirar la basura. Cómo mucho se quedaba un ratito con el celular cerca de la soga y volvía a entrar. El flaco se iba temprano a la mañana y aveces se lo escuchaba quejarse cuando la Jesi y mis cuñadas andaban con la cumbia al palo y el cheto no podía dormir teniendo que trabajar al otro día. 

En una de estos cruces colgada de ropa mediante (cada quien en su terreno) cruzamos algunas palabras con la pendeja. 

Yanina (la pendeja): ke onda veci no tené algún broche se me perdieron en la mudanza.
Yo aproveché a mirarla taba muy linda aunque se notaba que no se lucía por completo. Tenía un putishor de jean corto bien corto y una remerita verde sin corpiño que le marcaba las tetas. 
Le alcance unos broches y cruzamos algunas palabras más. 

Yanina: y ke va a tener otro nene o viene la nena?
Yo: una nena llegó la nena ja (solté una risita).
Yanina: ay k lindoooo veci re ansiosos no? A mí me encantaría tener una nena. 

Yo sabía que a esa frase le faltaba un me encantaria tener una nena y este cheto pelotudo no quiere. Cómo les dije antes no había olor a leche en la concha, dos años de novios algo andaba muy mal. 
Haciéndome el boludo solté un: "utede no tienen wachine no?"
Sabía que no tenían pero esperaba su respuesta.
Yanina: no...no akel no kiere. Dise k no ay plata y k se yo. 
Supongo le abre dado confianza para que me dijera eso aunque sentí que se arrepintió de decirlo. Y rápidamente cambio de tema. Charlamos dos boludeses más y quedó todo ahí. 

Ahí empecé a darme cuenta que disimuladamente la pendeja miraba con cierta admiración nuestra vida. Y con cierto deseo a mi. Cuando colgaba su ropa (por cierto había unas tangas rojas y otras rositas bien hilito que daban gusto verlas) miraba a nuestro terreno como con algo de deseo. La Jesi embarazada los nenes gritando. Quizás lo que ella quería y el otro boludo no le daba. 
Una mañana después de una noche de haber garchado sarpado con la Jesi con mi turrita dando esos gritos de placer bien fuertes casi alaridos de placer nos la cruzamos en el almacén. Se notaba que nos había escuchado por como nos miraba. Nos saludo y no pudo evitar decir: "ke cheto la pasan mis vecinos e".
La Jesi que para peor tenía a Dylan ahí cerca no le importo nada en decir: "ufff no sabe lo que me culeo este HDP me va a hacer otra bendi antes q Nasca está". Yo sé bien que mi turra marcaba territorio por eso yo simplemente sonreía y soltaba alguna risita. Pero generó un efecto de mayor deseo en la pendeja Yanina. Yo no lo sabía en ese entonces pero esa misma noche mientras la Jesi gritaba como puta de esquina mientras le rompía la concha a vergasos la pobre Yani discutia con el novio que le molestaban los gritos porque no lo dejaban dormir. 
El clima estaba dado las ganas el deseo todo se había gestado con la magia perfecta de la villa. Las débiles paredes de madera de las casillas, los gritos desaforados de mi turra, el olor a leche en su concha en el almacén. Todo absolutamente todo estaba hecho. Sabía que Yanina quería probar mi verga. Lo único que faltaba era el momento preciso.

Tuvieron que pasar cinco días post almacén para darse la oportunidad. Llovía muy fuerte, diluviaba sobre la matanza que las calles del barrio se habían transformado en una pista de rally. Barro, calles con agua de punta a punta, basura por todos lados. 
Yo venía volviendo de hacer una compra de repuestos con mi todavía guerrero Fiat 147. Cuando salgo de la ruta y entro para el barrio la veo a Yanina que venía literalmente empapada caminando. Era tanta el agua que no veías los pies porque los tenía bajo el agua. Frene y le toque bocina. Abrí la puerta del acompañante y le dije: "ke ase vecina, subí dale que se llueve todo". Ella no lo dudo y se subió al auto. Estaba toda empapada y la remerita corta sin corpiño le marcaba y transparentaba sus hermosas tetas. Se le transparentaba sus negros pezones. Se me fue la vista sin dudarlo pero me contuve. "Grasias veci me salvaste" me dijo abrazándome apoyándome sus tetas mojadas en mi pecho seco. Yo sentí un poco de fuego en la verga.
"Ke ase afuera con esta lluvia justo vo".
Yanina movió la cabeza como negando y me dijo: "el gil de mi novio ke me dijo de ir a verlo a la salida del laburo y me agarró toda la lluvia y ensima el loro me dice ke tenian problemas con la lluvia ke iba a salir más tarde". 
Yo no escuche todo lo que me decía solo le miraba las tetas transparentadas en esa remerita. 

"Te cambio por el laburo? Mal ahí che alto gil..." Y continúe "perdón re bardie pero alto gil en dejarte así solita". 
La pendeja abra olfateado ese aroma de turró gato que no pierde oportunidad. Y la bronca de que el novio la dejo sola a su suerte le hicieron decir: "che ya que el gil ese no viene quere tomar una birra conmigo... No conosco a nadie acá". 
Nada lento arranque para el kiosko de la ruta y compré cuatro latas. Cuando me vio entrar con las latas me dice: "noo para cuatro me Voi a poner re en pedo....y mira si te cojo...no da". 

Desafiante la turrita me volvió loco..sentí como se me ponía dura la verga en el joggin y como no uso boxer se me marcaba todo. Ella se dió cuenta y Vi que sus ojos se fueron directo a mi bulto. Yo mientras la miraba a los ojos y abría la lata de birra le dije: "si me cojes vas a querer más vofi". 
Yanina: ah sí? Tan weno sos? 
Yo (sabía que era momento de jugar la mejor carta) y bueno tres bendis y una en camino nosé vofi.
Yanina: como tre? Kual e el tercero 
Yo: la bendi ma grande de mi cuñada e mío. 

Yanina se mordió el labio. Se calentó de verdad. Se mojo su conchita. Se terminaron las palabras y sin vueltas nos comimos la boca de un sarpado beso. Esos besos pasionales fuertes esos que te paran la verga. La pendeja tenía el corazón agitado y yo mientras sentía sus labios y su lengua entrelazada con la mía le tocaba sus mojadas tetas. Metí mi mano por debajo de su remerita mojada y comencé a tocarle las tetas suavemente. Eran un espectáculo duritas redonditas y firmes. Yanina me chapaba como loca y con su mano derecha me apretaba la verga cada vez más dura y cabezona. 
Yo le levanté la remerita corta y comencé a chuparle las tetas. La lluvia empañaba los vidrios del 147 y la muy turra gemía de placer mientras le chupaba esos hermosos y negros pezones. Además de pendeja putona una buena petera porque en dos rápidos movimientos me bajo el joggin y comenzó a chuparme la verga que daba gusto. Ni metió suavidad nada se la mando se una. Se atraganto con la verga de una. Peteaba como loca. Yo estaba durísimo y mientras ella me peteaba yo jugaba un poco con el hilito de su tanguita rosa. 

Levantó su cabeza de mi verga y me miró diciéndome: "la chupo bien?". Yo todavía con saliva de ella en la verga le dije: "ufff perfecto me volvió loco". A lo que ella me dice: "el gil de mi novio dice que le lastimo". 
Yo le comi fuerte la boca y agrandado mal le dije: "vení bebita vení que te Voi a culear como nadie". Le saque el putishor y le corrí un poquito la tanguita hilito. La hice que se suba ensima mío y sin forro piel con piel le metí la verga hasta el fondo. Yanina dió dos gritos cortitos de placer y me dijo mientras se movía despacio con mi verga adentro: "el gil usa forro". Yo no pude no entrar a reírme. Mientras la pendeja me cabalgaba un poco más rápido y mi verga se clavaba en su conchita peludita le dije: "ase do año te coje con forro...es un pelotudo". 

La Yanina se calentaba más con mis palabras y disfrutaba de una buena culeada sin forro piel con piel. Saltaba como loca y me apretaba la remera y el pecho. Se reía y gemía todo al mismo tiempo. Tenía una locura de sensaciones en la cabeza la Wacha. Apenas un ratito después y en el medio de sus gemidos y mientras me comía la boca pasionalmente me dijo: "ay turrito me vengo me vengo". Y acabo una venida linda rica, no a chorros pero si una rica venida que mojaba mi verga. 
Se notaba que la pendeja luchaba con sus emociones y me dijo: "acabame afuera HDP". 
Yo haciendo honor a la villa le dije después de chuparle sarpado el pezon: "afuera te acaba el gil ese yo te lleno de leche"..
La pendeja soltó una risita y me dijo: "ya fue mándala toda adentro k se cague x tar trabajando". 
Yo le acabé toda la leche bien adentro de su conchita peludita divina. La pendeja se reía algo nerviosa y me decía: "no te importa nada e"..
Me garcho a mi vecinita turra en el 147

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