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Milf kiosquera 12

En mí trabajo, que ya saben cuál es y por si no lo recuerdan se los explico. Soy policía pero no común, si no de fuerzas especiales. Se charla entre los compañeros por si alguno tiene franco pero otro necesita ese fin de semana para hacer algo importante, lo planteamos y nos cubrimos entre nosotros, además soy el jefe de mí escalón así que es más fácil poder arreglar cuando necesito algo así y como soy soltero, generalmente yo cubro a los demás, asique no iba a tener problema para tomarme el fin de semana completo.


Volví a mí casa destruído el viernes por la mañana, había trabajado varios días seguidos, cubriendo al compañero que me iba a cubrir el fin de semana. Me fui a pegar una ducha y mientras pensaba en L, que íbamos a hacer o que le iba a hacer mejor dicho, me empecé a excitar un poco, la verga empezó a latir, pensaba en su boca, su lengua, pero llegue al punto máximo de calentura al recordar su culo, lo apretado que se siente (aunque ya esté bastante amoldado a mí) y su delicioso ano, que seguramente cualquier hombre que podría probarlo, seguramente no querría dejar de hacerlo, bueno, sin contar claro al boludo del marido.

Empecé a pajearme sosteniéndome con una mano de la pared de la ducha, estuve un rato haciéndolo y sabía que tenía que dejar de hacerlo. Mí leche no merecía perderse entre el agua, pero si en la boca de la kiosquera. Era de esas pajas que sabes que es mejor no terminar pero a su vez es imposible parar, por suerte en un momento de autocontrol pude lograrlo.

Me acosté desnudo, prendí el aire y antes de dormir todo el día para recuperarme a la noche, le escribí.

Yo: Hola todo bien ? Ya estoy en mí casa, voy a dormir, a la noche te paso a buscar.
L: Holaa, pero arreglamos el Finde. Tenés que venir mañana a buscarme.
Yo: No puedo aguantar hasta mañana. Y le mandé una foto de mí verga que seguía bastante despierta.
L: Que linda que está, ya te la quiero llenar de besos. Pero va a tener que ser mañana, “C” se va a enojar.
Yo: No me importa, yo le escribo y lo soluciono. Vos prepárate para esta noche y si podes dormí siesta un rato.
L: No creo que sea buena idea, pero confío en vos. Besos

Le escribí al cornudo y como estaba trabajando, no puede estar con el celular. Me moría de sueño, pero con un último esfuerzo lo llamé directamente, para avisarle que le estaba escribiendo y que lea el chat.

C: Hola, todo bien ?
Yo: Si loco, tranqui. Escúchame, hoy a la noche paso a buscar a “L”. 
C: Pero era mañana, habíamos quedado en eso.
Yo: Yo con vos no arregle nada, aparte ¿para qué querés que se quede, si no la vas a coger?.

No contesto.

Yo: Paso hoy o te quedas sin vacaciones.
C: Está bien, pasa hoy.
Yo: Para que querías que se quede ? Te la querías coger ?
C: La verdad que no creo.
Yo: No crees que ? Decímelo.
C: No me la iba a coger, por lo que veo de eso te encargas vos.
Yo: Seguí trabajando, que de tu mujer me encargo yo.

Vio el mensaje pero no respondió, le mandé la captura de pantalla a “L” y solo me respondió.

L: No puedo creer que lo tengas así, tengo la concha empapada de solo leer esto.
Yo: Más tarde nos vemos putita, descansa un rato.

Llegando la tarde noche, ya me había despertado hace rato y mientras tomaba mates ordenaba un poco la casa, que era medio un quilombo. Le escribí que la pasaba a buscar cerca de las 8, para que se prepare y más tarde le avisé que estaba en camino. Fui en la moto tengo una algo grande, subí a la vereda y toque bocina, ambos salieron. El no hablo, solo espero que “L” suba y cuando se acercó a saludarla, lo frene “En el cachete dale un beso”, no respondió pero lo hizo como le había indicado, le di la mano y antes de irnos, con el marido a un metro nuestro y mirándonos, “L” hablo y agarro mí verga sobre el pantalón.

L: Apaa ya venís preparado, se ve que la voy a pasar bien estos días.

No me lo esperaba, me agarró desprevenido, le guiño un ojo al marido y yo solo pude sonreír, “vamos” dijo, y arranque. No tardamos más de 5 o 10 minutos en llegar, nos íbamos riendo y su mano no salió en todo el camino de arriba de mí verga.

Al llegar, lo mismo de siempre, desesperada por sentirme, lo necesitaba, lo deseaba. Me beso y me apretó contra la mesada de la cocina salvajemente, apretaba mí verga. Con la voz entrecortada me lo pedía, quería sentirse mujer, quería sexo, pero más aún necesitaba un macho y ese era yo. 

Yo: Yo te dije que este fin de semana, te ibas a recibir de puta o no ?
L: Si, hacelo. Garchame como quieras, quiero ser tu puta.
Yo: Las putas están a órdenes de sus machos, y vos vas a complacerme a mí este fin de semana, vas a hacer todo lo que te diga al pie de la letra.
L: Si, que querés ? 
Yo: Primero que me trates de “usted” noe tutees. Y segundo, arrodillate y chúpame la pija.
L: Si señor.

Empezó a chuparla, desesperada, deseosa, sentía mí olor y mí sabor como una perra en celo, estaba arrodillada comía mis huevos de una forma riquísima pero todo lo hacía con un nivel de brusquedad e impaciencia que no había tenido antes.

L: Así le gusta señor ?
Yo: Me encanta puta, seguí.
L: Se tocó mucho hoy por mí ?
Yo: Bastante
L: Y acabo ?
Yo: No, preferí no desperdiciarla y que vos te la tragues.
L: Muchas gracias señor, por pensar en mí. Espero que tenga mucha leche.
Yo: Mucha y bien caliente.
L: Quiero que me llene la boca de leche, la quiero tragar toda, bien caliente y espesa, como me gusta a mí.
Yo: Ahí viene, seguí seguí..

Me aferre a la mesada y no podía parar de eyacular, fue tanto que intento abrir la boca para mostrarme toda la leche que le había dejado y tuvo que poner las 2 manos para que no se caiga al suelo, con mucha dificultad la trago, y puso un poco cara de asco como que le dio arcada tanta cantidad, tuve que reprenderla dándole un cachetazo “No quiero que vuelvas a poner esa cara, o nunca más vas a tomar mí leche puta, entendiste ?”. Se mordió el labio inferior como que le gustó e inmediatamente beboteo “Sí señor, entendido”.

Al rato habíamos pedido una pizza y teníamos que ir a buscarla, volviendo íbamos a comprar un poco de alcohol, ya saben, el alcohol desinhibe bastante. 

Yo: Vamos a buscar la comida y algo para tomar.
L: Vamos en la moto?
Yo: Si, por ?
L: Por nada, pero antes deja que me cambie de ropa.

Se levantó y llevó la mochila que trajo a mí cuarto “Espérame acá”.

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