Manolo era un hombre relativamente normal, unos 20 pico casi 30, soltero, con trabajo estable y se daba sus lujitos de vez en cuando, pero él había desarrollado algo muy peligroso, tenía un problema. Era ludopata, al principio había empezado como un juego, uno o dos tiros de ruleta para la risa, a veces apostaba unos pesos en las cartas o se tiraba alguna que otra combinada de un equipo random, pero con el pasar del tiempo, teniendo un trabajo y un ingreso mayor, permitiéndole vivir más cómodo empezó a desarrollar cierta adicción al juego, ya no se tiraba unos pesos, eran miles, cada sábado era sagrado para él, irse al casino y jugar, pasaba horas y horas y volvía recién el domingo al mediodía donde se tiraba a dormir y se levantaba el lunes a primera hora para ir a trabajar, esa era su vida.
Tampoco estaba tan mal, tenía rachas y ganaba bastante, pero el problema fue que todo lo que ganaba se lo quemaba al toque, generalmente en alimentar está mala vida que estaba llevando, putas y mucho alcohol era lo que disfrutaba cuando ganaba, mientras decía un poco de excesos no hacen daño, uno tiene que vivir de vez en cuando, sino cuando disfruta su vida, cuando sea viejo.
Ya le había agarrado maña a esa vida, lo que le iba a resultar muy peligroso en algún momento, así estiro todo lo que pudo, pues siempre a sido un hombre con mucha suerte, pero con esa vida no hay suerte que le aguante a las malas rachas y a la ludopatía extrema.
Llegó al punto que apostaba todo, hasta lo que no tenía, su sueldo le permitió vivir cómodo, pero cuando apuestas lo que vas a cobrar dentro del próximo mes, después tienes que o dejar de apostar, o empezar a ganar, cosa que no le iba a pasar, apostó tanto que perdió absolutamente todo lo que tenía, muebles de su casa, debía 3 sueldos y apostó hasta a su pobre perrito. Era obvio que lo había llevado a un extremo peligroso, pero en vez de buscar ayuda vas y decides apostar todo o nada es muy probable que salga mal.
Así exactamente fue como le sucedió, apostó con el dueño del casino, el hombre más poderoso del lugar, y como es costumbre en los juegos mañosos, la casa siempre gana, por lo que Manolo perdió. ¿Que perdió un hombre que no tenía nada que apostar? Se perdió a él mismo, Nono literalmente, había apostado ser un trabajador del lugar, pero las condiciones del trabajo ahí eran muy raras, tanto que los mismos trabajadores de ahí eran personas como Manolo, que habían perdido todo y ahora estaban ahí atrapados por el resto de su vida, ya que una vez que entras nunca pagas tu deuda.
El jefe del casino le dió a Manolo un contrato que no podía no firmar, en él estaban las condiciones más absurdas pero si sentencia ya estaba firmada, lo peor es que no iba a trabajar ahí como él se lo imaginaba, le dieron un uniforme de puta, a lo que él pensó que era una broma ridícula, pero no ese iba a ser su uniforme para trabajar ahí, ya que le inyectaron un liquido raro, resulta que el dueño del casino había mandado a desarrollar una fórmula Gender bender para convertir a los hombres en mujeres y la usaba con aquellos pobres infelices que venían al casino y lo perdían todo, como Manolo.
Una vez que lo inyectaron Manolo se terminó transformando en una mujer, que a partir de ahora iba a estar siempre en el casino, atendiendo a los hombres que ganen y paguen por servicios extras, tal y como hacía Manolo cuando ganaba, las putas que se cogía cuando ganaba eran hombres transformados en mujeres y ahora él iba a ser parte del premio de los ganadores.
No sin antes ir a la oficina del jefe, ya que él era el encargado de probar a las nuevas trabajadoras de su casino y asegurarse que no hagan cosas que no deberían decir.

Ahí empezó mi tortura, me ato a la pared y me empezó a dar con un látigo en las tetas, mientras yo gritaba de dolor, supuestamente para adiestraerme, sin decir nada me pegó exactamente 10 veces, yo grité en cada una, tenía las tetas marcadas y un dolor muy grande, mientras estaba suspirando al borde de las lágrimas, después del décimo azote me preguntó.
Dueño del casino: Bien Manuela, podemos hacer esto por las buenas o podemos seguir con esto, vas a trabajar para mí por tu voluntad?
Manuela: (casi llorando) ¿Quién es Manuela? Yo soy Manolo y púdrete hazme mujer de nuevo.
Dueño del casino: Bien sigamos.
Otra vez me dió 10 azotes, yo grité con todas mis fuerzas mientras quebré ya en llantos del dolor, tenía el pecho casi violeta de lo hinchado, realmente era muy doloroso, después de eso me lo volvió a preguntar una y otra vez, así cada 10 azotes, después de los 50 le pedí por favor que pare, ya no sentía las tetas, me dolían mucho, eran muy sensibles.

Pero él no paro, de ahí me sacó y me ato pero en otro lugar acostada boca abajo, ahora seguía la segunda parte, ya me había quebrado, ahora devia lograr mi obediencia, entonces me empezó a nalguear con su cinturón, me dolía el simple hecho de estar apoyada, encima sentir cada cinturonazo era demasiado para mí pobre culo, con cada cinturonazo que me pegó grite del dolor, pidiéndole clemencia.
Repitió exactamente el mismo procedimiento, me dió 10 paró y me preguntó si lo iba a obedecer, no cedí me volvió a dar otros 10, paró y no dijo nada, solo me miró, no respondí volvió a darme otros 10 hasta que ya le dije que porfavor paré que si, iba a trabajar para él que solo me dejé, mi culo y mis tetas no daban más. Estaba muy adolorido.
Él paro, acepto que yo trabajé para él, hasta pagar mis deudas, en total debía trabajar por un año entero como una puta en el casino, después de eso iba a quedar libre.

Para cerrar el trato me hizo chupársela, él me libero y se paro, yo me acerqué a él y me arrodille para empezar a mamarsela, era asqueroso, pero bueno era esto o que me azote, la verdad si iba a estar ahí por un año entero prefería al menos no sufrir físicamente. Así que se la empecé a chupar, el cabron me agarró del pelo y me empujó la verga bien hasta el fondo, haciendo que la trague entera, era mucho le empecé ahogar, pero él no me soltaba, me hacía más fuerza, luche hasta poder soltarme y empecé a toser, me estaba ahogando con su pija en la boca, pero al jefe del casino poco le importo, es más lo estaba haciendo a propósito, no había terminado de toser que me volvió a empujar contra su pija, obligandome hacerle una garganta profunda, eso lo prendía al muy hijo de puta y se notó.

Cuando se estNa por venir se paró, me agarró del pelo y me dijo.
Jefe del casino: Para mostrar tu devoción para cumplir tu deuda, traga toda mi leche.
Así que para mostrarle que si tenía intenciones de cumplir, y mostrar mi obediencia, abrí la boca y recibí todo su semen, con mucho esfuerzo lo tragué, era feo, muy amargo, asqueroso, hice arcadas, pero me aguanté y tragué, casi vomito, se sintió muy raro, me marie, no sé porque, pero él se puso extremadamente feliz a partir de ahí se levantó y me dijo que vaya a descansar, me ponga un poco de pomada en las tetas y el culo y que me preparé porque empezaba a trabajar la semana que viene.

Mi primer cliente fue nada más y nada menos que uno que pidió el combo premium, osea 2 putas para él, estaba yo y otro problema diablo transformado en mujer cumpliendo con su trabajo.
Empezamos con una mamada doble, yo me puse abajo, mi compañera arriba mío, mientras ella le chupaba la verga, yo fui por los huevos, juntas hicimos una mamada completa de la verga del ganador de la noche, mi compañera se llevó la peor parte, haciéndole una garganta profunda a 4 patas, se la empujó bien hasta el fondo de la garganta, yo me llevé la parte más humillante chupándole los huevos mientras tenía su culo arriba de mis ojos.

Para después cambiar de posición, está vez yo arriba y mi compañera abajo haciendo un 69, mientras yo se la chupaba a ella, ella me la chupaba a mi y el cliente me daba matraca, desvirgando mi nuevo cuerpo, no dolió, pero no era tan placentero, era raro no estaba acostumbrada, al principio tuve que gemir, pero lo que si fue placentero fue la chupada de cajeta que me estaba pegando mi compañera, estimulando mi concha para recibir mejor la verga del cliente, después de un rato ya estaba bien dilatada y mojada por lo tanto cada embestida fue muy placentera, ser mujer quizás y solo quizás no estaba tan mal.

Después de eso mi compañera y yo nos empezamos a besar, mientras el cliente nos tiraba la leche en la cara, eso sí fue asqueroso y sumamente denigrante, no tanto como chuparle los huevos, pero si me generaba cierto asco. Aunque el beso con mi compañera me prendió, después de eso quedé muy caliente.

Pensamos que había terminado ahí, pero no, el cliente tenía más viralidad de la que parecía, se ve que el sexo lésbico era una de sus fantasias, porque se corrió y seguí duro, muy caliente, como si haberse corrido mientras nos besamos lo prendió, me hizo poner en 4 y me empezó a dar verga por el culo, fue extremadamente doloroso, ahí no aguante y se me escaparon algunos quejidos, me estaba reventando el culo, pero mi compañera empezó a chuparme la concha, era realmente muy buena en eso, tanto que me alivió el dolor, ya que me provoca placer en la cajeta y dolor en el culo, fue un combo raro, pero el muy cabron me dió para llevar, es impresionante lo mucho que me cogió, se ve que le gustó que este bien apretadito porque me lo dejo bien roto, no me lo dejó bombeando de leche, porque después quiso coger a mi compañera y bueno le tocó a ella recibir la leche en el culo.
Fue una noche muy agitada, desgastante, cansadita, terminé reventada, pero bueno, tenía que pagar mi deuda, después de todo en un año me iba, como mucho iba a tener 365 clientes, que yo sabía que iban a ser menos. Pero con el paso del tiempo me enteré que mis compañeras llevaban ahí años, hasta que se volvían viejas o quedaban embarazadas y luego simplemente cuando perdían el atractivo la reemplazaban, porque se ahí era imposible escapar, a veces simplemente las vendía a un postor o un cliente que pedía una puta exclusiva para él, porque los contratos no tenían fecha de caducidad, el líquido que te inyectan te vuelve mujer temporalmente, solamente hay una forma de volverte mujer para siempre y es tragando semen, el muy malito hacia que todas se transformen en mujer para siempre camuflado de mostrar obediencia, sino a la primer semana ya volveríamos a ser hombres, pero nadie aguantó la primer semana de tortura.

Ahí estaba yo, después de enterarme eso y haber tenido ya muchísimos clientes, siendo sometida por uno más, y vaya a saber cuantos me faltaban, mientras estaba atada con el culo completamente expuesto al placer del morboso de turno dándome nalgadas mientras bebia una copa y whisky y disfrutaba su turno de usar a una puta, para hacer lo que se le cante por toda una noche entera. Ese era mi nuevo destino, ser la puta de los ganadores que pagan combos exclusivos para festejar, lo que una vez tuve en mis manos, ahora era mi obligación cumplir y todo por apostar. Fin.
Tampoco estaba tan mal, tenía rachas y ganaba bastante, pero el problema fue que todo lo que ganaba se lo quemaba al toque, generalmente en alimentar está mala vida que estaba llevando, putas y mucho alcohol era lo que disfrutaba cuando ganaba, mientras decía un poco de excesos no hacen daño, uno tiene que vivir de vez en cuando, sino cuando disfruta su vida, cuando sea viejo.
Ya le había agarrado maña a esa vida, lo que le iba a resultar muy peligroso en algún momento, así estiro todo lo que pudo, pues siempre a sido un hombre con mucha suerte, pero con esa vida no hay suerte que le aguante a las malas rachas y a la ludopatía extrema.
Llegó al punto que apostaba todo, hasta lo que no tenía, su sueldo le permitió vivir cómodo, pero cuando apuestas lo que vas a cobrar dentro del próximo mes, después tienes que o dejar de apostar, o empezar a ganar, cosa que no le iba a pasar, apostó tanto que perdió absolutamente todo lo que tenía, muebles de su casa, debía 3 sueldos y apostó hasta a su pobre perrito. Era obvio que lo había llevado a un extremo peligroso, pero en vez de buscar ayuda vas y decides apostar todo o nada es muy probable que salga mal.
Así exactamente fue como le sucedió, apostó con el dueño del casino, el hombre más poderoso del lugar, y como es costumbre en los juegos mañosos, la casa siempre gana, por lo que Manolo perdió. ¿Que perdió un hombre que no tenía nada que apostar? Se perdió a él mismo, Nono literalmente, había apostado ser un trabajador del lugar, pero las condiciones del trabajo ahí eran muy raras, tanto que los mismos trabajadores de ahí eran personas como Manolo, que habían perdido todo y ahora estaban ahí atrapados por el resto de su vida, ya que una vez que entras nunca pagas tu deuda.
El jefe del casino le dió a Manolo un contrato que no podía no firmar, en él estaban las condiciones más absurdas pero si sentencia ya estaba firmada, lo peor es que no iba a trabajar ahí como él se lo imaginaba, le dieron un uniforme de puta, a lo que él pensó que era una broma ridícula, pero no ese iba a ser su uniforme para trabajar ahí, ya que le inyectaron un liquido raro, resulta que el dueño del casino había mandado a desarrollar una fórmula Gender bender para convertir a los hombres en mujeres y la usaba con aquellos pobres infelices que venían al casino y lo perdían todo, como Manolo.
Una vez que lo inyectaron Manolo se terminó transformando en una mujer, que a partir de ahora iba a estar siempre en el casino, atendiendo a los hombres que ganen y paguen por servicios extras, tal y como hacía Manolo cuando ganaba, las putas que se cogía cuando ganaba eran hombres transformados en mujeres y ahora él iba a ser parte del premio de los ganadores.
No sin antes ir a la oficina del jefe, ya que él era el encargado de probar a las nuevas trabajadoras de su casino y asegurarse que no hagan cosas que no deberían decir.

Ahí empezó mi tortura, me ato a la pared y me empezó a dar con un látigo en las tetas, mientras yo gritaba de dolor, supuestamente para adiestraerme, sin decir nada me pegó exactamente 10 veces, yo grité en cada una, tenía las tetas marcadas y un dolor muy grande, mientras estaba suspirando al borde de las lágrimas, después del décimo azote me preguntó.
Dueño del casino: Bien Manuela, podemos hacer esto por las buenas o podemos seguir con esto, vas a trabajar para mí por tu voluntad?
Manuela: (casi llorando) ¿Quién es Manuela? Yo soy Manolo y púdrete hazme mujer de nuevo.
Dueño del casino: Bien sigamos.
Otra vez me dió 10 azotes, yo grité con todas mis fuerzas mientras quebré ya en llantos del dolor, tenía el pecho casi violeta de lo hinchado, realmente era muy doloroso, después de eso me lo volvió a preguntar una y otra vez, así cada 10 azotes, después de los 50 le pedí por favor que pare, ya no sentía las tetas, me dolían mucho, eran muy sensibles.

Pero él no paro, de ahí me sacó y me ato pero en otro lugar acostada boca abajo, ahora seguía la segunda parte, ya me había quebrado, ahora devia lograr mi obediencia, entonces me empezó a nalguear con su cinturón, me dolía el simple hecho de estar apoyada, encima sentir cada cinturonazo era demasiado para mí pobre culo, con cada cinturonazo que me pegó grite del dolor, pidiéndole clemencia.
Repitió exactamente el mismo procedimiento, me dió 10 paró y me preguntó si lo iba a obedecer, no cedí me volvió a dar otros 10, paró y no dijo nada, solo me miró, no respondí volvió a darme otros 10 hasta que ya le dije que porfavor paré que si, iba a trabajar para él que solo me dejé, mi culo y mis tetas no daban más. Estaba muy adolorido.
Él paro, acepto que yo trabajé para él, hasta pagar mis deudas, en total debía trabajar por un año entero como una puta en el casino, después de eso iba a quedar libre.

Para cerrar el trato me hizo chupársela, él me libero y se paro, yo me acerqué a él y me arrodille para empezar a mamarsela, era asqueroso, pero bueno era esto o que me azote, la verdad si iba a estar ahí por un año entero prefería al menos no sufrir físicamente. Así que se la empecé a chupar, el cabron me agarró del pelo y me empujó la verga bien hasta el fondo, haciendo que la trague entera, era mucho le empecé ahogar, pero él no me soltaba, me hacía más fuerza, luche hasta poder soltarme y empecé a toser, me estaba ahogando con su pija en la boca, pero al jefe del casino poco le importo, es más lo estaba haciendo a propósito, no había terminado de toser que me volvió a empujar contra su pija, obligandome hacerle una garganta profunda, eso lo prendía al muy hijo de puta y se notó.

Cuando se estNa por venir se paró, me agarró del pelo y me dijo.
Jefe del casino: Para mostrar tu devoción para cumplir tu deuda, traga toda mi leche.
Así que para mostrarle que si tenía intenciones de cumplir, y mostrar mi obediencia, abrí la boca y recibí todo su semen, con mucho esfuerzo lo tragué, era feo, muy amargo, asqueroso, hice arcadas, pero me aguanté y tragué, casi vomito, se sintió muy raro, me marie, no sé porque, pero él se puso extremadamente feliz a partir de ahí se levantó y me dijo que vaya a descansar, me ponga un poco de pomada en las tetas y el culo y que me preparé porque empezaba a trabajar la semana que viene.

Mi primer cliente fue nada más y nada menos que uno que pidió el combo premium, osea 2 putas para él, estaba yo y otro problema diablo transformado en mujer cumpliendo con su trabajo.
Empezamos con una mamada doble, yo me puse abajo, mi compañera arriba mío, mientras ella le chupaba la verga, yo fui por los huevos, juntas hicimos una mamada completa de la verga del ganador de la noche, mi compañera se llevó la peor parte, haciéndole una garganta profunda a 4 patas, se la empujó bien hasta el fondo de la garganta, yo me llevé la parte más humillante chupándole los huevos mientras tenía su culo arriba de mis ojos.

Para después cambiar de posición, está vez yo arriba y mi compañera abajo haciendo un 69, mientras yo se la chupaba a ella, ella me la chupaba a mi y el cliente me daba matraca, desvirgando mi nuevo cuerpo, no dolió, pero no era tan placentero, era raro no estaba acostumbrada, al principio tuve que gemir, pero lo que si fue placentero fue la chupada de cajeta que me estaba pegando mi compañera, estimulando mi concha para recibir mejor la verga del cliente, después de un rato ya estaba bien dilatada y mojada por lo tanto cada embestida fue muy placentera, ser mujer quizás y solo quizás no estaba tan mal.

Después de eso mi compañera y yo nos empezamos a besar, mientras el cliente nos tiraba la leche en la cara, eso sí fue asqueroso y sumamente denigrante, no tanto como chuparle los huevos, pero si me generaba cierto asco. Aunque el beso con mi compañera me prendió, después de eso quedé muy caliente.

Pensamos que había terminado ahí, pero no, el cliente tenía más viralidad de la que parecía, se ve que el sexo lésbico era una de sus fantasias, porque se corrió y seguí duro, muy caliente, como si haberse corrido mientras nos besamos lo prendió, me hizo poner en 4 y me empezó a dar verga por el culo, fue extremadamente doloroso, ahí no aguante y se me escaparon algunos quejidos, me estaba reventando el culo, pero mi compañera empezó a chuparme la concha, era realmente muy buena en eso, tanto que me alivió el dolor, ya que me provoca placer en la cajeta y dolor en el culo, fue un combo raro, pero el muy cabron me dió para llevar, es impresionante lo mucho que me cogió, se ve que le gustó que este bien apretadito porque me lo dejo bien roto, no me lo dejó bombeando de leche, porque después quiso coger a mi compañera y bueno le tocó a ella recibir la leche en el culo.
Fue una noche muy agitada, desgastante, cansadita, terminé reventada, pero bueno, tenía que pagar mi deuda, después de todo en un año me iba, como mucho iba a tener 365 clientes, que yo sabía que iban a ser menos. Pero con el paso del tiempo me enteré que mis compañeras llevaban ahí años, hasta que se volvían viejas o quedaban embarazadas y luego simplemente cuando perdían el atractivo la reemplazaban, porque se ahí era imposible escapar, a veces simplemente las vendía a un postor o un cliente que pedía una puta exclusiva para él, porque los contratos no tenían fecha de caducidad, el líquido que te inyectan te vuelve mujer temporalmente, solamente hay una forma de volverte mujer para siempre y es tragando semen, el muy malito hacia que todas se transformen en mujer para siempre camuflado de mostrar obediencia, sino a la primer semana ya volveríamos a ser hombres, pero nadie aguantó la primer semana de tortura.

Ahí estaba yo, después de enterarme eso y haber tenido ya muchísimos clientes, siendo sometida por uno más, y vaya a saber cuantos me faltaban, mientras estaba atada con el culo completamente expuesto al placer del morboso de turno dándome nalgadas mientras bebia una copa y whisky y disfrutaba su turno de usar a una puta, para hacer lo que se le cante por toda una noche entera. Ese era mi nuevo destino, ser la puta de los ganadores que pagan combos exclusivos para festejar, lo que una vez tuve en mis manos, ahora era mi obligación cumplir y todo por apostar. Fin.
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