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Mi novia y los compañeros de trabajo (parte 2)

Segunda parte de este gran relato


Mi novia y los compañeros de trabajo (2)
La resaca fue terrible, mareos, dolor de cabeza, ganas de vomitar.
-Por eso no me gusta salir- dije sentando en la cama sudando frío.
-Pero mereció la pena ¿No?- preguntó Isa que ya salía de la ducha desnuda y feliz.
Era tan guapa y sexy que, en mi estado, me dió hasta rabia.
-¿No tienes resaca?-
-No, yo estuve más centrada en bailar que en beber- dijo dando una vuelta sobre si misma
-Yo estoy destrozado- dije cayendo en la cama.
-¿Sabes que va bien para la resaca?-
-¿Que?- 
-El ejercicio- dijo Isa colocándose sobre mi y empezando a chupar mi polla.
-Mmm- gemí al primer contacto.
Tras tres o cuatro chupadas (sabe que no aguanto mucho más), se sentó sobre mi polla y empezó a moverse con suavidad. Está vez no hubo comentarios a la noche anterior, apenas hablamos, pero, al menos en mi cabeza, Isa seguía bailando con César, Javi y Carlos.
-Estoy...- dije avisando de mi corrida.
Isa me sonrió, me besó y se tumbó a mí lado.
-Come- me dijo abriendo las piernas.
Me puse de rodillas en la cama y me abalancé a por su coño. No tardó mucho en correrse y yo hice lo mismo en mi mano para no manchar la sábana 
-¿A qué ya estás mejor de la resaca?- me preguntó recuperando el aliento en la cama.
-Mucho mejor- dije levantándome para ir a lavar mi mano llena de corrida.
Esa tarde follamos una vez más, de nuevo por iniciativa suya. Hacia mucho que no lo hacíamos tres veces también seguidas. Suponía que su calentura se debía a la noche anterior pero ninguno de los dos habló más del tema.
El lunes llegamos al trabajo y nos encontramos a César en la entrada, apoyado en su coche fumando.
-Buenos días pareja ¿Que tal?- nos preguntó 
-Muy bien ¿y tú?- preguntó Isa ligeramente sonrojada.
-Igual. Lo pasamos bien el sábado ¿Eh?-
-Sí, fue muy divertido- respondió ella.
-Pues cuando quieras más ya sabes. Nunca había visto una blanquita moverse tan bien-
-Tu si que te novias bien- dijo Isa con una risa tonta.
-Yo lo llevo en la sangre-
-Se nota. Pues a ver cuándo le das unas clases a mí novio- dijo girando la mirada hacia mi por primera vez.
-Es imposible, un blanquito nunca se va a mover como un moreno- dijo César riendo- Lo siento, jefazo-
-No me llames jefe. Y tengo asumido que el baile no es lo mio-
-No te preocupes. Yo haré bailar a tu novia, para eso están los compañeros ¿No?-
-Eso espero. Si tengo que esperar a que él aprenda a bailar así...- dijo Isa riendo.
-Pues el sábado repetimos ¿Que te parece?-
-Genial- dijo Isa sin darme opción a negarme.
-Vale- dije yo por no llevarle la contraria y, en el fondo, con ganas de ver de nuevo a mi novia bailar con César. Sobretodo si terminaba de la misma forma.
Durante la semana, los tres chicos me hicieron comentarios sobre lo bien que bailaba Isa, lo guapa que era y las ganas que tenía de que llegase el sábado.
-Le voy a enseñar los pasos prohibidos- me dijo Javi moviendo la cadera en mitad del trabajo.
-Te la vamos a devolver agotada de tanto moverse- dijo Carlos 
-Una blanquita para tres morenos. No creo que pueda con tanto- 
Isa también parecía deseosa de que llegase el día, incluso se probó modelos unos días antes y me preguntó qué tal le quedaban. También fue una semana llena de sexo, follamos casi cada noche, mucho más de lo habitual.
Por mi parte, había fantaseado mucho con lo que podía pasar, había morbo y deseo pero también me asaltaban los celos y el miedo a perderla por uno de ellos. Aún así, cada sesión de sexo la imagen de Isa rodeada de ellos tres invadía mi cabeza.
Por fin llegó el sábado.
-¿Estoy bien así?- me preguntó Isa 
¿Bien? Estaba increíble. Habia escogido una camiseta azul pegada a su cuerpo con poco escote pero que marcaba totalmente sus tetas que llevaba libres de sujetardor, una falda blanca se vuelo a medio muslo y unos zapatos de tacón no demasiado alto.
-Estas preciosa ¿Te has vestido así de sexy para ellos?-
Isa se acercó a mí, agarró mi mano y la metió bajo su falda para enseñarme que, de nuevo, no llevaba bragas.
-Creo que la última vez fuiste tú quien lo disfruto ¿No?-
-Muy cierto- dije besando sus labios.
Salimos a tomar algo y cenar antes de encontrarnos con los chicos en el pub de la otra noche. Isa estaba nerviosa y juguetona. Parecía caliente solo de pensar en lo que pasaría después. Su pie jugaba con mi paquete bajo la mesa, me besaba, hacía comentarios sobre la vuelta a casa y las ganas de sexo que tenía.
Yo también estaba nervioso y excitado, deseando ver a mi novia bailar con mis compañeros y terminar en la cama fantaseando con ellos rodeando a Isa.
Cuando entramos al pub, después de cenar y tomar una copa, tanto Isa como yo, buscamos con la mirada en busca de nuestros compañeros de trabajo, pero parecía que aún no habían llegado. 
-Tendre que conformarme contigo de momento - me dijo Isa sonriente y sacándome a la pista de baile.
Hice lo que pude, pero mi nivel estaba a años luz de el de César, Javi o Carlos.
-Mejor me ocupo yo ¿No?- dijo César llegando por mi espalda y apartándome de mi novia con delicadeza.
-Sí, mejor- dije
Isa solo le sonrió y se dejó llevar.
Carlos y Javi llegaron a mí lado poco después.
-Tranquilo jefe, ya estamos aquí para el trabajo duro- me dijo Javi 
-Sí, ya puedes descansar. Ya te devolvemos a tu novia cuando este agotada y sudada- añadió Carlos 
-Sí, claro. Toda vuestra- respondí 
No se me escapó la ironía y burla que había en sus comentarios, pero lejos de ofenderme hicieron que mi polla se endureciese en el pantalón.
Como la noche anterior, poco a poco me fui alejando de ellos sin perderles de vista hasta quedar fuera de la zona de baile. Isa bailaba con los tres, aunque era César quien más tiempo tenía en sus brazos a mi novia y el más atrevido. No tardó mucho en bajar su mano por la espalda de mi novia hasta tenerla casi por completo en su nalga, a lo que Isa tan solo respondió buscándome con la mirada y sonriendo.
-¿Me pides otra copa? E invitales a ellos también, que ya no les queda bebida- me dijo Isa tras un buen rato, acercándose a mí y besándome.
Asentí y ella regresó con los chicos. Pedí sus cuatro copas y se las acerqué.
-Gracias. Tu novia nos estaba dejando secos-
-Sí, es insaciable- 
-Gracias cariño- dijo Isa cogiendo su copa pero sin soltar a César 
-De nada- respondí y regresé a mí sitio separado de ellos.
Siguieron con los bailes, ellos casa vez se atrevían más, las manos de los tres pasaron por el culo de Isa, muy cerca de sus tetas, la pegaban bien a su cuerpo asegurándose de que notase sus pollas entre las nalgas.
Isa no solo no protestaba, si no que parecía disfrutar cada vez más. De vez en cuando miraba hacia mi, pero con el tiempo esas miradas iban a menos. 
Estaba bailando con César, se dió la vuelta colocando su culo contra la polla de mi compañero, bajó y subió despacio, como queriendo calibrar con sus nalgas el tamaño de su polla. Debió quedar impresionada, se dió la vuelta, me buscó con la mirada y no me encontró. Entonces vi perfectamente como llevaba la mano a la entrepierna del chico y sobaba su paquete mordiéndose el labio.
Celos, excitación, furia, deseo, todos los sentimientos del mundo se amontonaron en mi cabeza ¿Que debía hacer? Eso ya era demasiado ¿O no? ¿Era lo que quería que pasase?
Tras unos segundos paralizado, hice lo único que podía hacer y fui hasta ellos.
-¿Lo estás pasando bien?- Me preguntó Isa ruborizada 
-Bueno en verdad estoy un poco cansado. Creo que voy a irme a casa-
-¿Que? No. Aún estoy temprano- dijo dejando de bailar y separándose de César que me echo una mirada enfadada por quitarle a mi novia.
-Pero tú quédate, disfruta con ellos y ven a casa cuando quieras-
-No ¿Como me voy a quedar sola?-
-No te quedas sola. Te quedas con ellos tres, seguro que te cuidan y te tratan bien-
-¿Estás seguro?- dijo ella tras unos segundos de duda
-Claro, te dejo en buenas manos. Tú disfruta, baila y haz lo que quieras- dije esto último sin estar muy seguro de mis propias intenciones.
-¿Lo que quieras?- preguntó extrañada pero con cara picante.
-Claro, me fío de ti se que no haras nada que no hicieras delante de mí- dije jugando de nuevo con la ambigüedad.
-Esta bien, cariño. Pues nos vemos en casa-
-Después me cuentas todo ¿Vale?-
-Con detalles. Te quiero-
-Yo a ti más- nos besamos y ella regresó con los chicos que se despidieron de mí con un gesto y una pequeña risa.
No había salido del pub y ya me estaba arrepintiendo ¿Que había hecho? ¿Le había dado permiso para follar con otro? Me paré y estuve apunto de dar la vuelta, pero finalmente me fui hacia mi casa. Le había puesto en bandeja a Isa ponerme los cuernos, ahora era cosa de ella si lo hacía o no.
Casi fui corriendo hasta el piso y ya tenía el pantalón abierto en el ascensor. La primera paja cayó nada más cruzar la puerta y sentarme en el sofá. Después me invadió el remordimiento y quise llamar a Isa para pedirle que viniese a casa, pero con tan solo imaginarla bailando con ellos tres, se me puso dura de nuevo y me hice la segunda paja.
Los cuernos y el sexo interracial era solo el porno que consumía ¿Iba ahora también a ser mi realidad? ¿Estaba dispuesto? ¿Quería? Ya era tarde para pensar en ello, todo estaba en manos de Isa.
Al fin se abrió la puerta de casa. Yo ya estaba en la cama después de mi tercera paja esperando por mi novia. Entró en la habitación sin hacer ruido y me besó la mejilla pensando que estaba dormido 
-¿Qué tal? ¿Lo has pasado bien?-
-Sí, muy bien- respondió ella con una voz que no supe interpretar pero parecía nerviosa.
-¿Que has hecho?-
-Bailar ¿Que iba ha hacer?-
-Nada supongo ¿Solo bailaste entonces?-
-Claro ¿Querías que hubiese hecho otra cosa?-
-No. Bueno lo que tú quisieses, quería que lo pasaras bien- 
-Lo he pasado muy bien. Bailando- dijo aunque parecía ocultar algo.
-Esta bien. Me alegro-
-¿Te alegras?-
-Sí claro. Me alegro de que lo hayas pasado bien haciendo lo que querías-
Isa me sonrió y me beso. Me giré hacia ella mostrando la erección que tenía desde que había sentido abrirse la puerta. Ella estiró la mano y me la agarró.
-¿Y esto?- me preguntó masturbándome con suavidad.
-Estas muy guapa- 
-Ya ¿Y se te pone así solo por eso?- dijo siguiendo la paja con una pequeña risa
-Sí...- dije gimiendo.
Isa se rió más y se agachó para meterse mi polla en la boca.
-¿No será porque pensabas en mi bailando con César?- Dijo tras un par de chupadas.
-Mmm puede- gemí 
Isa rió más y, conociéndome bien, dejó de chupar y se subió encima de mi levantando su falda. Agarró mi polla y se la metió en el coño.
Estaba muy mojada, por mi cabeza pasó la idea de que fuera la corrida de alguno de mis compañeros lo que hacía resbalar mi polla. También me pareció notar su coño más abierto de lo normal y quise pensar que era por haber recibido cualquiera de esos enormes rabos. Pero, probablemente, era solo mi imaginación.
-Mmm sí mi amor. Que bien lo haces- me dijo al oído-¿Has pensado en mi?-
-Sí- gemí 
-¿Te has hecho una paja?-
-Sí- dije, aunque habían sido tres.
-¿Imaginándome con ellos bailando?- dijo moviéndose despacio sobre mi polla.
-Sí, te imaginaba bailando-
-¿Solo bailando?-
-No...- dije sin atreverme a admitir más 
Ella me sonrió y me besó metiendo su lengua en la boca.
- No voy a aguantar mucho- dije
Se quitó de encima y se sentó en mi cara pasando su coño por mi boca con brusquedad 
-Oh si joder ¿Te gusta mi coño?-
Dije un "Sí" que se ahogo entre sus piernas.
-¿Te gusta lo mojado que lo traigo de estar con otros?-
Mi mano en mi polla fue la respuesta afirmativa 
-¿Te gustaria que estuviese recién follado por César?-
No aguanté más y me corrí sin dejar de comerle el coño.
-¡Oh joder sí!- grito ella arañando mis piernas y corriendose también
Tras unos segundos de descanso se quitó de encima y se tumbó a mí lado.
-¿Entonces solo bailaste?- pregunté 
-Sí, solo baile- me dijo besándome.
-Te quiero-
-Yo a ti más-

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