Aquí os comparto un nuevo relato con temática cuckold
Mi novia y los compañeros de trabajo (1)
-Estoy muy nerviosa- Me dijo Isa agarrada a mi mano.
-Es normal, es el primer día, pero lo harás genial- Le dije tratando de tranquilizarla.
Lo cierto es que yo también estaba muy nervioso. Hacia un mes había hecho la entrevista para cambiar de trabajo, el sueldo era mucho mejor pero significaba irme de la ciudad y alejarme de mi novia cuando solo hacía un año que nos habíamos ido a vivir juntos.
La suerte vino cuando antes de irme de la entrevista escuché que buscaban alguien para administración en las oficinas. Se lo dije a Isa y mandó su currículum. Así que hoy era el primer día en el trabajo para los dos. Yo estaría en el taller y ella en la oficina.
El cambio de vida fue brusco, déjanos atrás a nuestra familia y amigos y ahora estábamos solos en una ciudad donde no conocíamos a nadie. Habíamos alquilado un piso solo dos días antes de empezar a trabajar y aun no habíamos acabo de abrir ni las cajas de la mudanza.
-Mucho ánimo. Te quiero- me dijo Isa
-Yo a ti más. Lo harás bien- le dije y nos despedimos con un beso antes de separarnos.
El primer día pasó rápido. Me dieron la ropa de trabajo, me presentaron a los compañeros ( más de treinta) y me pusieron con Ernesto, un hombre apunto de jubilarse al que yo sustituiría en el trabajo, para que me enseñase mis labores.
Isa, por lo que me contó después, tuvo un día parecido pero en la oficina, presentaciones y explicaciones.
-Es muy parecido a lo que hacía antes- me dijo.
-Sí, quitando que tengo que controlar el trabajo de esos chicos. Pero parecen trabajadores- dije.
La mayoría de los compañeros de trabajo pasaban de los cincuenta años, pero había tres chicos colombianos que tenía poco más de veinte años, de los cuales Ernesto era jefe de equipo y, por lo tanto, lo sería yo cuando él se jubilase.
Yo tengo 32 años, cinco más que Isa, y nunca había tenido gente a mí cargo. Esa era una de las razones del buen sueldo que me habían ofrecido en esta empresa.
-Lo harás bien- me dijo Isa besándome.
Pese a llevar cinco años juntos ya, cada día estaba más enamorado de ella y más seguro de que era la mujer más hermosa del mundo. Pequeñita, poco más de metro cincuenta, y ni siquiera cincuenta kilos. Rubia, con una melena casi al ras de su increíble culo redondo y respingón, que pide azotes cada vez que paso a su lado. Y por delante unas tetas perfectas, grandes como para no caber en una mano, pero firmes y tersas. Una chica muy por encima de lo que nunca había pensando que tendría a mi lado.
Yo no le considero feo, pero soy un chico "normal". Mido 1'70 cuerpo trabajado por el deporte, pero sin ser demasiado fuerte, delgado y marcado. Isa siempre dice que lo mejor que tengo es mi culo, bien redondo y grande, que a mí incluso llegó a acomplejarme por verlo "femenino". Por delante no soy ninguna maravilla, once centímetros y más fina que ancha, pero que nunca me había dado quejas de ninguna de mis parejas.
Pasaron las primeras semanas a toda velocidad. Adaptarse al nuevo trabajo, terminar la mudanza y comprar todas las cosas que necesitábamos, conocer el barrio, buscar gimnasio, supermercado cercano y algún restaurante donde salir a cenar.
Cuando nuestra vida se calmó y entramos en la rutina, llevábamos dos meses de nuestra nueva vida. Ya había cogido confianza con los tres chavales a mí cargo, César, Javier y Carlos. Se notaba su juventud, siempre bromeando y alegres, pero eran buenos trabajadores. Tenía más problemas con Ernesto, tenía una carácter más bien desagradable, chistes machistas y racistas con los tres chicos. La higiene no era su punto fuerte, lo que le hacía tener un olor desagradable para tener que estar todo el día con él. Contaba los días para su jubilación, a la que aún le quedaban unos meses.
-Estoy aburrida- me dijo Isa un viernes por la tarde en casa
-¿Que quieres hacer?- pregunté
-No lo sé. Echó de menos salir por ahí, beber unas copas, bailar-
Yo nunca había sido muy fiestero, Isa solía salir con sus amigas antes de mudarnos pero allí no habíamos conocido a nadie fuera del trabajo.
-Lo siento ¿Echas de menos a tus amigas?-
-No, estoy genial aquí contigo y hablo a diario con ellas. Pero echo de menos algo de fiesta y contigo no hay manera-
-¿Pero que quieres que catamos tú y yo solos?-
-¿Por qué no?-
-No sé. Es raro ¿No?-
-¿Por qué? Somos novios, podemos salir y bailar-
-Ya sabes que yo no sé bailar- le dije.
-Tu solo déjate llevar. Por favor- dijo poniéndose encima de mi de rodillas sobre el sofá- Llévame a tomar unas copas- dijo entre besos.
No hizo falta más para que mi polla se pudiese dura que tener su cuerpo sobre el mío y un par de besos.
-Llevame de fiesta y después yo te devolveré el favor- Dijo bajando su mano a mi paquete.
-Uff Isa ¿Y si vamos primero a la cama?-
-No, que después no me sacas de casa- dijo quitándose de encima- Me arreglo y nos vamos- añadió sonriendo sin esperar a mí respuesta.
Me coloqué la polla en el pantalón y me levanté del sofá resignado a salir de casa.
Isa tardó casi una hora en prepararse, pero mereció la pena cada segundo. Llevaba una vestido blanco con un escote generoso que lucía a la perfección sus enormes tetas y que terminaba en una falda que tapaba poco más abajo que el final de sus nalgas. Unos zapatos de plataforma rojos a juego con el pintalabios que se había puesto.
-Estas preciosa- le dije.
-Lo se- dijo sonriendo -Ahora llévame a que todos sepas lo guapa que es tu novia-
Yo me había puesto un pantalón vaquero y una camisa de franela. Aunque podría ir desnudo, nadie se fijaría en mi al lado de semejante bombón. Nos sacamos una foto en el ascensor que remarcó lo insignificante que era a su lado.
-Tu también estás muy guapo- me dijo besándome al salir del portal.
Fuimos a tomar unas cervezas y a cenar a uno de los pocos restaurantes que conocíamos en la ciudad.
-Y ahora a bailar- me dijo arrastrándome de la mano hacia la zona de pubs.
Yo no suelo beber alcohol y con las cervezas y el vino ya iba bastante achispado, mucho más que ella, que tenía más costumbre de salir por las noches.
Entramos en uno de los pubs, pedimos unas copas y mi novia me sacó a bailar. Si ya soy torpe estando sereno, con el alcohol, mi actuación era lamentable, apenas daba tres pasos son pisar los pies de Isa.
-Lo siento-
-No importa. Se que no te gusta y que lo haces por mi, muchas gracias- dijo besándome- Te quiero -
-Yo más - le respondí
Seguimos bailando hasta que se nos acabó la copa y fuimos a la barra a por otro.
-Pero jefe ¿Que haces aquí?- me saludó César tocándome la espalda cuando esperaba para pedir.
-Hola- saludé estrechándole la mano- Ya te he dicho que no me llames jefe y mucho menos aquí- le respondí alegre.
Tenía bastante confianza con él y sus dos compañeros, era con los que más tiempo pasaba en los descansos y me caían verdaderamente bien.
-Hola Isabel- saludó con dos besos a mi novia.
-Solo Isa, mejor- dijo mi novia sonriente-¿Que tal estás?- preguntó
-Bien, aquí tomando algo-
llegaron por detrás de él Javi y Carlos.
-Buenas noches jefazo y jefaza- saludó este último
-Que no soy vuestro jefe- reí
Ambos dieron dos besos a mi novia y nos quedamos charlando unos minutos hasta que Isa me llevó de nuevo a la zona de baile a seguir dando vergüenza con mi niño nivel.
-Como se nota que eres español, no hay uno que sepa bailar- Dijo César que había llegado hasta nuestro lado-¿Puedo?- preguntó pidiendo permiso a Isa para bailar.
Ella me miró a mí y después asintió.
Cesar la agarró por la espalda y la puso a bailar. Desde luego no tenía nada que ver con lo que yo estaba haciendo, giraban, movían la cadera a la par, seguían la música a la perfección. Poco a poco fui dando unos pasos atrás sin dejar de mirar como mi novia bailaba con mi compañero de trabajo. Era hipnótico, era bonito, era excitante.
Acabó la canción, Isa me buscó con la mirada y me vio casi fuera de la zona de baile, me sonrió y volvió a agarrarse a César para bailar.
Tras la segunda canción fue Javi quien le pidió bailar a Isa y después lo hizo Carlos. Los dos que no bailaban con ella se quedaban cerca. A veces la lanzaban de uno a otro haciendo que mi novia bailase con los tres la misma canción.
Ver a esos tres chicos, Javi y Carlos mulatos y César negro como el carbón rodeando a mí chica y arrimando su cuerpo al de ella me excito hasta el punto de la erección.
Me imaginaba a Isa protagonizando una escena de blacked. El porno que más consumo, que no es poco, siempre es interracial, me excita ver a chicas blancas y pequeñas con hombres grandes, negros y fuertes. No fue difícil imaginar el principio de una escena con mi novia bailando con mis tres compañeros.
Me pedí otra copa y me quedé mirando apartado. Isa me dirigia una mirada sonriente de vez en cuando, pero no se acercó a mí. Carlos le llevó una copa, mientras ella bailaba con César que la tenía agarrada por la cintura, de espaldas apretando el culo de mi novia contra su pelvis.
Me duchaba con ellos casi a diario y sabía lo enormes que los tres tenían la polla y lo que Isa debía estar sintiendo entre sus nalgas en ese momento.
La giró de nuevo, su mano bajo de la espalda hasta posarse en el culo. Mi novia le miró a los ojos, durante medio segundo pareció molesta pero le sonrió y se dejó guiar en el baile.
Aunque bailaba con los tres, era César el que más tiempo lo hacía y más valiente era a la hora de tocar o arrimarse demás con mi novia. Pese a que el culo de Isa se frotó con los paquetes de todos ellos.
-Estoy agotada- dijo finalmente acercándose a mí y besándome
-¿Nos vamos?- pregunté
-Sí, no puedo más. No aguanto los zapatos-
-Esta bien- dije aunque en el fondo quería seguir disfrutando del espectáculo que me estaba dando.
Nos acercamos a mis compañeros para despedirnos, tuve que recolocarme el paquete para que no se notase la erección que tenía.
-Nos vamos ya- les dije
-¿De verdad? Con lo bien que lo estamos pasando- dijo César mirando a Isa
-Sí, yo también me lo he pasado genial pero me habéis dejado destrozada de tanto baile. Otro día repetimos ¿Vale?- dijo Isa con una gran sonrisa mirando a los tres chicos.
-Cuando tú quieras preciosa. Si el jefazo no tiene problema, claro-
-Para nada. Nos lo hemos pasado muy bien- dije
Era cierto, lo había pasado bien. No por su compañía, ya que prácticamente me habían ignorado, ni tampoco por la música o el ambiente del pub. Lo había pasado bien imaginando a Isa siendo follada por ellos tres.
-Un placer, chicos- se despidió Isa dando dos besos a cada uno de ellos.
Los tres chicos se aseguraron de pegar mucho el cuerpo de mi novia al suyo propio en la despedida. Cesar, incluso llegó a tocar la parte de arriba de su culo de nuevo.
-Hasta otra jefe y jefa- se despidieron bromeando.
Salimos del bar, nuestra casa estaba relativamente cerca por lo que decidimos ir andando. Apenas habíamos caminado un par de calles, cuando Isa me empujó contra la pared y me comió la boca con pasión.
-¿Y este beso?- pregunté
-Por sacarme a bailar y hacer que lo pasase tambien-
-Bueno más bien han sido ellos quien te han sacado a bailar- dije entre besos.
-Sí, pero tú estabas conmigo y eso me ha gustado mucho- dijo visiblemente cachonda.
Parecía que no era el único que se había excitado con los bailes.
-A mi tambien me ha gustado mucho verte - dije
-¿Sí? ¿Te ha gustado verme bailar?- dijo bajando sus manos por mi cuerpo sin dejar de besarme.
-Sí, mucho. Bailas muy bien- dije llevando mis manos a su culo sobre el vestido.
Isa emitió un pequeño gemido y siguió con los besos
-Creo que nunca había bailado tanto y me lo había pasado así de bien-
-Normal, eran tres chicos y tú sola-
-Y tú estabas ahí...mirando- dijo con su mano buscando mi paquete- ¿Estás cachondo?-
-Mucho- gemí ante el roce de su mano.
-¿Por los besos o por ver cómo bailaba?-dijo moviendo su mano sobre mi pantalón.
-Las dos cosas- dije agarrando fuerte sus nalgas.
-¿Te ha excitado ver cómo bailaba con tres hombres?- dijo abriendo el botón de mi pantalón.
-Sí- Admití, supongo llevado por el alcohol.
-A mi me ha mojado mucho saber qué estabas ahí mirando- dijo.
Me saco la polla y empezó a masturbarme en mitad de la calle.
-¡Oh!- gemí- Yo también me he puesto muy cachondo mirando como bailabas-
-¿Viste como se pegaban a mí?¿Como se rozaban?- me dijo al oído con voz sensual.
-Sí. Vi como César te tocaba el culo-
-Y no hiciste nada. Seguiste mirando mientras otro hombre tocaba el culo de tu novia-
-No, no quería parecer un novio celoso. Y tú tampoco hiciste nada- Dije con la voz cortada por la paja que estaba recibiendo.
-¿Así que no quería parecer celoso? ¿No será que te gustó que lo hiciese?-
-Puede- gemí- ¿A ti?-
-Puede- dijo en mi oreja.
Aunque yo consumiese porno interracial y pudiese tener fantasías en la que Isa protagonizaba una escena, nunca me había planteado ser cornudo y, mucho menos, habíamos hablado de algo así. Supuse que la borrachera era la causante de ese momento.
Isa me sonrió y me guardó la polla en el pantalón de nuevo, muy a mí pesar.
-Vamos a casa- me dijo.
Seguimos el camino, besándonos a cada pocos pasos. Isa siempre había sido bastante lanzada para el sexo y follábamos una o varias veces por semana, pero nunca la había visto tan caliente en plena calle.
-¿Viste como arrimaban su paquete a mi culo?- preguntó ya cen la puerta del portal en otra serie de besos.
-Sí y como novias tú culo por ellos-
-Creo que se las puse bien duras- me dijo de nuevo al oído.
-Las tienen muy grandes- dije mientras su mano frotaba de nuevo mi paquete.
-¿Y tú cómo sabes eso?- me dijo con una sonrisa.
-Se las veo en los vestuarios-
-Y ahora has visto con esas tres grandes pollas se frotaban con el culito de tu novia ¿Que has sentido?-
-No sé. Me ha dado morbo, me ha excitado- dije
Isa agarró mi mano y la metió bajo su vestido.
-¿No llevas ropa interior?- pregunté al tocar su mojado coño sin tela por en medio.
Isa negó con la cabeza.
-¿Y eso?- pregunté mientras le masturbaba
-Era una sorpresa, un regalo por llevarme a bailar. Quería excitarte, al final lo he conseguido de otra forma- Dijo besándome- Solo la poquita tela de mi vestido separaba mi culo de las enormes pollas de tus compañeros- gimió separando más las piernas para disfrutar de mi mano en su coño.
-Mmm ya veo- gemí yo también.
Isa abrió de nuevo mi pantalón. Está vez lo bajo por debajo de mis nalgas e hizo lo mismo con mi boxer. Agarró mi polla y nos masturbamos el uno al otro mientras nos besábamos en plena calle.
-Joder que cachonda estoy- me dijo.
Me soltó la polla e hizo amago de agacharse ha hacerme una mamada ahí mismo.
-No... No creo que aguante si haces eso- la frené.
Ella me sonrió, se levantó y me metió en el portal. Subimos entre más besos en el ascensor, yo con mi pantalón bajado e Isa con las tetas al aire, que yo había liberado para chupar en el ascensor.
Entramos en el piso y me guió al sofá, me empujó y se sentó encima de mi sin quitarse el vestido. Agarró mi polla y se la metió hasta el fondo de golpe.
-Te la has tragado toda- dije alucinado por la facilidad con la que había entrado.
-Estoy muy mojada. Follame- me gimió ya botando sobre mí.
-Si que te ha puesto cachonda bailar con ellos-
-Lo que más cachonda me ha puesto es ver con mirabas mientras me tocaban y pegaban sus pollas a mi sin hacer nada- dijo entre gemidos.
-Ha sido increíble- respondí yo también gimiendo.
-¿Te ha gustado ver cómo mi culo se movía sobre sus grandes pollas?-
-Sí, mucho. Me he vuelto loco-
-¡Oh joder! Ya verás la próxima vez, vas a ver cómo se mueve tu novia de verdad-
-Mmm sí, quiero verlo- gemí
-Sí, pondré esas pollas tan duras que romperán los pantalones-
-Seguro. No aguantarán un culazo como el tuyo-
-Y me dejaré tocar más, sentir sus manos por mi cuerpo-
-Joder Isa, no aguanto más- avise
Ella se quitó de encima, me tumbo en el sofá,
Y puso su coño en mi cara.
-Vamos comeme el coño. Come el coño que han dejado empapado tus compañeros-
Era una cosa que hacíamos a menudo. No puedo vacilar de aguantar mucho follando, por lo que era habitual hacer acabar así con mi boca. Y, lo cierto, es que lo disfruto tanto como cuando la penetró.
-Sí cariño, usa tú boquita. Puede que notes el olor de sus pollas-
-Chupa, termina lo que otros han empezado. Joder-
-Sí, sí, sigue-
-Jode sí ¡Me corro!
- gritó agarrada a mi pelo con fuerza.
Cayó contra el respaldo del sofá exhausta. Yo me agarré la polla y con un par de sacudidas eché mi corrida en mi pelvis.
Isa echó una mirada para ver mi leche sobre mi cuerpo y me sonrió.
-Te quiero- me dijo antes de levantarse al baño.
-Te quiero- respondí
Mi novia y los compañeros de trabajo (1)
-Estoy muy nerviosa- Me dijo Isa agarrada a mi mano.
-Es normal, es el primer día, pero lo harás genial- Le dije tratando de tranquilizarla.
Lo cierto es que yo también estaba muy nervioso. Hacia un mes había hecho la entrevista para cambiar de trabajo, el sueldo era mucho mejor pero significaba irme de la ciudad y alejarme de mi novia cuando solo hacía un año que nos habíamos ido a vivir juntos.
La suerte vino cuando antes de irme de la entrevista escuché que buscaban alguien para administración en las oficinas. Se lo dije a Isa y mandó su currículum. Así que hoy era el primer día en el trabajo para los dos. Yo estaría en el taller y ella en la oficina.
El cambio de vida fue brusco, déjanos atrás a nuestra familia y amigos y ahora estábamos solos en una ciudad donde no conocíamos a nadie. Habíamos alquilado un piso solo dos días antes de empezar a trabajar y aun no habíamos acabo de abrir ni las cajas de la mudanza.
-Mucho ánimo. Te quiero- me dijo Isa
-Yo a ti más. Lo harás bien- le dije y nos despedimos con un beso antes de separarnos.
El primer día pasó rápido. Me dieron la ropa de trabajo, me presentaron a los compañeros ( más de treinta) y me pusieron con Ernesto, un hombre apunto de jubilarse al que yo sustituiría en el trabajo, para que me enseñase mis labores.
Isa, por lo que me contó después, tuvo un día parecido pero en la oficina, presentaciones y explicaciones.
-Es muy parecido a lo que hacía antes- me dijo.
-Sí, quitando que tengo que controlar el trabajo de esos chicos. Pero parecen trabajadores- dije.
La mayoría de los compañeros de trabajo pasaban de los cincuenta años, pero había tres chicos colombianos que tenía poco más de veinte años, de los cuales Ernesto era jefe de equipo y, por lo tanto, lo sería yo cuando él se jubilase.
Yo tengo 32 años, cinco más que Isa, y nunca había tenido gente a mí cargo. Esa era una de las razones del buen sueldo que me habían ofrecido en esta empresa.
-Lo harás bien- me dijo Isa besándome.
Pese a llevar cinco años juntos ya, cada día estaba más enamorado de ella y más seguro de que era la mujer más hermosa del mundo. Pequeñita, poco más de metro cincuenta, y ni siquiera cincuenta kilos. Rubia, con una melena casi al ras de su increíble culo redondo y respingón, que pide azotes cada vez que paso a su lado. Y por delante unas tetas perfectas, grandes como para no caber en una mano, pero firmes y tersas. Una chica muy por encima de lo que nunca había pensando que tendría a mi lado.
Yo no le considero feo, pero soy un chico "normal". Mido 1'70 cuerpo trabajado por el deporte, pero sin ser demasiado fuerte, delgado y marcado. Isa siempre dice que lo mejor que tengo es mi culo, bien redondo y grande, que a mí incluso llegó a acomplejarme por verlo "femenino". Por delante no soy ninguna maravilla, once centímetros y más fina que ancha, pero que nunca me había dado quejas de ninguna de mis parejas.
Pasaron las primeras semanas a toda velocidad. Adaptarse al nuevo trabajo, terminar la mudanza y comprar todas las cosas que necesitábamos, conocer el barrio, buscar gimnasio, supermercado cercano y algún restaurante donde salir a cenar.
Cuando nuestra vida se calmó y entramos en la rutina, llevábamos dos meses de nuestra nueva vida. Ya había cogido confianza con los tres chavales a mí cargo, César, Javier y Carlos. Se notaba su juventud, siempre bromeando y alegres, pero eran buenos trabajadores. Tenía más problemas con Ernesto, tenía una carácter más bien desagradable, chistes machistas y racistas con los tres chicos. La higiene no era su punto fuerte, lo que le hacía tener un olor desagradable para tener que estar todo el día con él. Contaba los días para su jubilación, a la que aún le quedaban unos meses.
-Estoy aburrida- me dijo Isa un viernes por la tarde en casa
-¿Que quieres hacer?- pregunté
-No lo sé. Echó de menos salir por ahí, beber unas copas, bailar-
Yo nunca había sido muy fiestero, Isa solía salir con sus amigas antes de mudarnos pero allí no habíamos conocido a nadie fuera del trabajo.
-Lo siento ¿Echas de menos a tus amigas?-
-No, estoy genial aquí contigo y hablo a diario con ellas. Pero echo de menos algo de fiesta y contigo no hay manera-
-¿Pero que quieres que catamos tú y yo solos?-
-¿Por qué no?-
-No sé. Es raro ¿No?-
-¿Por qué? Somos novios, podemos salir y bailar-
-Ya sabes que yo no sé bailar- le dije.
-Tu solo déjate llevar. Por favor- dijo poniéndose encima de mi de rodillas sobre el sofá- Llévame a tomar unas copas- dijo entre besos.
No hizo falta más para que mi polla se pudiese dura que tener su cuerpo sobre el mío y un par de besos.
-Llevame de fiesta y después yo te devolveré el favor- Dijo bajando su mano a mi paquete.
-Uff Isa ¿Y si vamos primero a la cama?-
-No, que después no me sacas de casa- dijo quitándose de encima- Me arreglo y nos vamos- añadió sonriendo sin esperar a mí respuesta.
Me coloqué la polla en el pantalón y me levanté del sofá resignado a salir de casa.
Isa tardó casi una hora en prepararse, pero mereció la pena cada segundo. Llevaba una vestido blanco con un escote generoso que lucía a la perfección sus enormes tetas y que terminaba en una falda que tapaba poco más abajo que el final de sus nalgas. Unos zapatos de plataforma rojos a juego con el pintalabios que se había puesto.
-Estas preciosa- le dije.
-Lo se- dijo sonriendo -Ahora llévame a que todos sepas lo guapa que es tu novia-
Yo me había puesto un pantalón vaquero y una camisa de franela. Aunque podría ir desnudo, nadie se fijaría en mi al lado de semejante bombón. Nos sacamos una foto en el ascensor que remarcó lo insignificante que era a su lado.
-Tu también estás muy guapo- me dijo besándome al salir del portal.
Fuimos a tomar unas cervezas y a cenar a uno de los pocos restaurantes que conocíamos en la ciudad.
-Y ahora a bailar- me dijo arrastrándome de la mano hacia la zona de pubs.
Yo no suelo beber alcohol y con las cervezas y el vino ya iba bastante achispado, mucho más que ella, que tenía más costumbre de salir por las noches.
Entramos en uno de los pubs, pedimos unas copas y mi novia me sacó a bailar. Si ya soy torpe estando sereno, con el alcohol, mi actuación era lamentable, apenas daba tres pasos son pisar los pies de Isa.
-Lo siento-
-No importa. Se que no te gusta y que lo haces por mi, muchas gracias- dijo besándome- Te quiero -
-Yo más - le respondí
Seguimos bailando hasta que se nos acabó la copa y fuimos a la barra a por otro.
-Pero jefe ¿Que haces aquí?- me saludó César tocándome la espalda cuando esperaba para pedir.
-Hola- saludé estrechándole la mano- Ya te he dicho que no me llames jefe y mucho menos aquí- le respondí alegre.
Tenía bastante confianza con él y sus dos compañeros, era con los que más tiempo pasaba en los descansos y me caían verdaderamente bien.
-Hola Isabel- saludó con dos besos a mi novia.
-Solo Isa, mejor- dijo mi novia sonriente-¿Que tal estás?- preguntó
-Bien, aquí tomando algo-
llegaron por detrás de él Javi y Carlos.
-Buenas noches jefazo y jefaza- saludó este último
-Que no soy vuestro jefe- reí
Ambos dieron dos besos a mi novia y nos quedamos charlando unos minutos hasta que Isa me llevó de nuevo a la zona de baile a seguir dando vergüenza con mi niño nivel.
-Como se nota que eres español, no hay uno que sepa bailar- Dijo César que había llegado hasta nuestro lado-¿Puedo?- preguntó pidiendo permiso a Isa para bailar.
Ella me miró a mí y después asintió.
Cesar la agarró por la espalda y la puso a bailar. Desde luego no tenía nada que ver con lo que yo estaba haciendo, giraban, movían la cadera a la par, seguían la música a la perfección. Poco a poco fui dando unos pasos atrás sin dejar de mirar como mi novia bailaba con mi compañero de trabajo. Era hipnótico, era bonito, era excitante.
Acabó la canción, Isa me buscó con la mirada y me vio casi fuera de la zona de baile, me sonrió y volvió a agarrarse a César para bailar.
Tras la segunda canción fue Javi quien le pidió bailar a Isa y después lo hizo Carlos. Los dos que no bailaban con ella se quedaban cerca. A veces la lanzaban de uno a otro haciendo que mi novia bailase con los tres la misma canción.
Ver a esos tres chicos, Javi y Carlos mulatos y César negro como el carbón rodeando a mí chica y arrimando su cuerpo al de ella me excito hasta el punto de la erección.
Me imaginaba a Isa protagonizando una escena de blacked. El porno que más consumo, que no es poco, siempre es interracial, me excita ver a chicas blancas y pequeñas con hombres grandes, negros y fuertes. No fue difícil imaginar el principio de una escena con mi novia bailando con mis tres compañeros.
Me pedí otra copa y me quedé mirando apartado. Isa me dirigia una mirada sonriente de vez en cuando, pero no se acercó a mí. Carlos le llevó una copa, mientras ella bailaba con César que la tenía agarrada por la cintura, de espaldas apretando el culo de mi novia contra su pelvis.
Me duchaba con ellos casi a diario y sabía lo enormes que los tres tenían la polla y lo que Isa debía estar sintiendo entre sus nalgas en ese momento.
La giró de nuevo, su mano bajo de la espalda hasta posarse en el culo. Mi novia le miró a los ojos, durante medio segundo pareció molesta pero le sonrió y se dejó guiar en el baile.
Aunque bailaba con los tres, era César el que más tiempo lo hacía y más valiente era a la hora de tocar o arrimarse demás con mi novia. Pese a que el culo de Isa se frotó con los paquetes de todos ellos.
-Estoy agotada- dijo finalmente acercándose a mí y besándome
-¿Nos vamos?- pregunté
-Sí, no puedo más. No aguanto los zapatos-
-Esta bien- dije aunque en el fondo quería seguir disfrutando del espectáculo que me estaba dando.
Nos acercamos a mis compañeros para despedirnos, tuve que recolocarme el paquete para que no se notase la erección que tenía.
-Nos vamos ya- les dije
-¿De verdad? Con lo bien que lo estamos pasando- dijo César mirando a Isa
-Sí, yo también me lo he pasado genial pero me habéis dejado destrozada de tanto baile. Otro día repetimos ¿Vale?- dijo Isa con una gran sonrisa mirando a los tres chicos.
-Cuando tú quieras preciosa. Si el jefazo no tiene problema, claro-
-Para nada. Nos lo hemos pasado muy bien- dije
Era cierto, lo había pasado bien. No por su compañía, ya que prácticamente me habían ignorado, ni tampoco por la música o el ambiente del pub. Lo había pasado bien imaginando a Isa siendo follada por ellos tres.
-Un placer, chicos- se despidió Isa dando dos besos a cada uno de ellos.
Los tres chicos se aseguraron de pegar mucho el cuerpo de mi novia al suyo propio en la despedida. Cesar, incluso llegó a tocar la parte de arriba de su culo de nuevo.
-Hasta otra jefe y jefa- se despidieron bromeando.
Salimos del bar, nuestra casa estaba relativamente cerca por lo que decidimos ir andando. Apenas habíamos caminado un par de calles, cuando Isa me empujó contra la pared y me comió la boca con pasión.
-¿Y este beso?- pregunté
-Por sacarme a bailar y hacer que lo pasase tambien-
-Bueno más bien han sido ellos quien te han sacado a bailar- dije entre besos.
-Sí, pero tú estabas conmigo y eso me ha gustado mucho- dijo visiblemente cachonda.
Parecía que no era el único que se había excitado con los bailes.
-A mi tambien me ha gustado mucho verte - dije
-¿Sí? ¿Te ha gustado verme bailar?- dijo bajando sus manos por mi cuerpo sin dejar de besarme.
-Sí, mucho. Bailas muy bien- dije llevando mis manos a su culo sobre el vestido.
Isa emitió un pequeño gemido y siguió con los besos
-Creo que nunca había bailado tanto y me lo había pasado así de bien-
-Normal, eran tres chicos y tú sola-
-Y tú estabas ahí...mirando- dijo con su mano buscando mi paquete- ¿Estás cachondo?-
-Mucho- gemí ante el roce de su mano.
-¿Por los besos o por ver cómo bailaba?-dijo moviendo su mano sobre mi pantalón.
-Las dos cosas- dije agarrando fuerte sus nalgas.
-¿Te ha excitado ver cómo bailaba con tres hombres?- dijo abriendo el botón de mi pantalón.
-Sí- Admití, supongo llevado por el alcohol.
-A mi me ha mojado mucho saber qué estabas ahí mirando- dijo.
Me saco la polla y empezó a masturbarme en mitad de la calle.
-¡Oh!- gemí- Yo también me he puesto muy cachondo mirando como bailabas-
-¿Viste como se pegaban a mí?¿Como se rozaban?- me dijo al oído con voz sensual.
-Sí. Vi como César te tocaba el culo-
-Y no hiciste nada. Seguiste mirando mientras otro hombre tocaba el culo de tu novia-
-No, no quería parecer un novio celoso. Y tú tampoco hiciste nada- Dije con la voz cortada por la paja que estaba recibiendo.
-¿Así que no quería parecer celoso? ¿No será que te gustó que lo hiciese?-
-Puede- gemí- ¿A ti?-
-Puede- dijo en mi oreja.
Aunque yo consumiese porno interracial y pudiese tener fantasías en la que Isa protagonizaba una escena, nunca me había planteado ser cornudo y, mucho menos, habíamos hablado de algo así. Supuse que la borrachera era la causante de ese momento.
Isa me sonrió y me guardó la polla en el pantalón de nuevo, muy a mí pesar.
-Vamos a casa- me dijo.
Seguimos el camino, besándonos a cada pocos pasos. Isa siempre había sido bastante lanzada para el sexo y follábamos una o varias veces por semana, pero nunca la había visto tan caliente en plena calle.
-¿Viste como arrimaban su paquete a mi culo?- preguntó ya cen la puerta del portal en otra serie de besos.
-Sí y como novias tú culo por ellos-
-Creo que se las puse bien duras- me dijo de nuevo al oído.
-Las tienen muy grandes- dije mientras su mano frotaba de nuevo mi paquete.
-¿Y tú cómo sabes eso?- me dijo con una sonrisa.
-Se las veo en los vestuarios-
-Y ahora has visto con esas tres grandes pollas se frotaban con el culito de tu novia ¿Que has sentido?-
-No sé. Me ha dado morbo, me ha excitado- dije
Isa agarró mi mano y la metió bajo su vestido.
-¿No llevas ropa interior?- pregunté al tocar su mojado coño sin tela por en medio.
Isa negó con la cabeza.
-¿Y eso?- pregunté mientras le masturbaba
-Era una sorpresa, un regalo por llevarme a bailar. Quería excitarte, al final lo he conseguido de otra forma- Dijo besándome- Solo la poquita tela de mi vestido separaba mi culo de las enormes pollas de tus compañeros- gimió separando más las piernas para disfrutar de mi mano en su coño.
-Mmm ya veo- gemí yo también.
Isa abrió de nuevo mi pantalón. Está vez lo bajo por debajo de mis nalgas e hizo lo mismo con mi boxer. Agarró mi polla y nos masturbamos el uno al otro mientras nos besábamos en plena calle.
-Joder que cachonda estoy- me dijo.
Me soltó la polla e hizo amago de agacharse ha hacerme una mamada ahí mismo.
-No... No creo que aguante si haces eso- la frené.
Ella me sonrió, se levantó y me metió en el portal. Subimos entre más besos en el ascensor, yo con mi pantalón bajado e Isa con las tetas al aire, que yo había liberado para chupar en el ascensor.
Entramos en el piso y me guió al sofá, me empujó y se sentó encima de mi sin quitarse el vestido. Agarró mi polla y se la metió hasta el fondo de golpe.
-Te la has tragado toda- dije alucinado por la facilidad con la que había entrado.
-Estoy muy mojada. Follame- me gimió ya botando sobre mí.
-Si que te ha puesto cachonda bailar con ellos-
-Lo que más cachonda me ha puesto es ver con mirabas mientras me tocaban y pegaban sus pollas a mi sin hacer nada- dijo entre gemidos.
-Ha sido increíble- respondí yo también gimiendo.
-¿Te ha gustado ver cómo mi culo se movía sobre sus grandes pollas?-
-Sí, mucho. Me he vuelto loco-
-¡Oh joder! Ya verás la próxima vez, vas a ver cómo se mueve tu novia de verdad-
-Mmm sí, quiero verlo- gemí
-Sí, pondré esas pollas tan duras que romperán los pantalones-
-Seguro. No aguantarán un culazo como el tuyo-
-Y me dejaré tocar más, sentir sus manos por mi cuerpo-
-Joder Isa, no aguanto más- avise
Ella se quitó de encima, me tumbo en el sofá,
Y puso su coño en mi cara.
-Vamos comeme el coño. Come el coño que han dejado empapado tus compañeros-
Era una cosa que hacíamos a menudo. No puedo vacilar de aguantar mucho follando, por lo que era habitual hacer acabar así con mi boca. Y, lo cierto, es que lo disfruto tanto como cuando la penetró.
-Sí cariño, usa tú boquita. Puede que notes el olor de sus pollas-
-Chupa, termina lo que otros han empezado. Joder-
-Sí, sí, sigue-
-Jode sí ¡Me corro!
- gritó agarrada a mi pelo con fuerza.
Cayó contra el respaldo del sofá exhausta. Yo me agarré la polla y con un par de sacudidas eché mi corrida en mi pelvis.
Isa echó una mirada para ver mi leche sobre mi cuerpo y me sonrió.
-Te quiero- me dijo antes de levantarse al baño.
-Te quiero- respondí
0 comentarios - Mi novia y los compañeros de trabajo (parte 1)