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Rumbo al aislamiento 10

*(Pensamiento de Valeria: La mañana se sentía pesada. El cuerpo me dolía de una forma deliciosa, pero mi mente no dejaba de repasar lo que Santiago me había dicho anoche. Ya no era solo una novia; era su propiedad.)*
Me encontraba en la cocina, intentando despejar la mente mientras preparaba un café. Solo llevaba una tanga de encaje negro que se hundía en mis nalgas y mi camiseta de seda, sintiéndome vulnerable y extrañamente expuesta.
Rumbo al aislamiento 10

De repente, sentí una presencia masiva detrás de mí. Un calor intenso irradió de ese cuerpo antes de que sus manos me atraparan por la cintura.

Mateo: *(Agarrándome bruscamente por las caderas y pegando su pelvis contra mis nalgas mientras me empujaba contra el mesón de granito)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!... ¡Mírate!... ¡Estás tan hermosa y tan lista para ser usada!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!...

Valeria: *(Soltando un gemido de sorpresa y placer mientras sentía su verga caliente rozando mi coño)* ¡Ahhh!... ¡Mateo!... ¡Mmmph!... ¡Ahhh!... ¡Me encantas cuando llegas así!... ¡Mmmgh!... ¡Sí!... ¡Ahhh!...
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Mateo no se conformó con solo tocarme. Se giró un poco, me obligó a inclinarme sobre el mesón de espaldas y soltó una carcajada ronca y cargada de malicia.
Mateo: *(Tomando su verga con una mano y empezando a escupir con fuerza sobre ella)* ¡Mmmgh!... ¡Mira esto!... ¡Mmmgh!... ¡Te voy a llenar de mi saliva antes de reventarte!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Toma esto!... ¡Ahhh!...

Escuché el sonido húmedo de su saliva chocando contra su carne. Luego, sentí cómo vertía toda esa baba caliente y viscosa sobre mi coño y mis labios vaginales, cubriéndome por completo. El frío de la saliva mezclado con el calor de su verga me hizo estremecer.

Mateo: *(Deslizando su verga empapada en saliva por mi entrada, lubricando mi canal con su propia baba)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!... ¡Así!... ¡Mmmgh!... ¡Siente cómo te mojo con mi saliva!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Toma!... ¡Ahhh!...
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Mateo me embistió con una fuerza brutal, aprovechando la lubricación de sus babas para entrar y salir de mí con un sonido asqueroso y excitante: *¡Chlap! ¡Chlap! ¡Chlap!*

Valeria: *(Gimiendo mientras sentía la verga resbalando por mi lubricación artificial de saliva)* ¡Aaaahhhhh!... ¡Mmmph!... ¡Mateo!... ¡Mmmgh!... ¡Está tan resbaloso!... ¡Ahhh!... ¡Mmmff!... ¡Me encanta!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!...

Mateo no se detuvo hasta que su ritmo se volvió frenético, y en lugar de terminar allí, me agarró del brazo con fuerza y me arrastró hacia la sala.

Mateo: *(Tirándome hacia la alfombra de la sala y poniéndome en cuatro patas de forma humillante)* ¡Mierda, Valeria!... ¡Esto no ha terminado!... ¡Mmmgh!... ¡Hoy vas a aprender lo que es ser una puta de verdad!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Vas a recibir lo que te toca!... ¡Ahhh!...

Sentí el frío del aire en mi retaguardia antes de que su verga, ahora seca pero implacable, se posicionara en mi entrada anal.

Mateo: *(Empujando con una fuerza implacable, abriendo mi esfínter por la fuerza)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!... ¡Toma!... ¡Mmmgh!... ¡Abre ese culo de puta!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Mierda!... ¡Ahhh!...
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Valeria: *(Sintiendo cómo mi cuerpo se desgarraba y se expandía ante la invasión de su grosor en el canal más estrecho y prohibido)* ¡Aaaahhhhh!... ¡Mmmph!... ¡Mateo!... ¡Mmmgh!... ¡Duele!... ¡Ahhh!... ¡Mmmff!... ¡Es demasiado!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!...

Mateo comenzó una estocada rítmica y brutal en mi culo. Cada golpe hacía que mi cara chocara contra la alfombra y que mis nalgas rebotaran con un sonido húmedo y sordo.

Mateo: *(Gruñendo con una satisfacción animal mientras sus pelvis chocaban contra mis glúteos)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!... ¡Así!... ¡Mmmgh!... ¡Te encanta que te rompa el culo!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Eres una perra anal!... ¡Ahhh!... ¡Mmmgh!... ¡Mmmff!... ¡Ahhhhh!...
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Después de lo que parecieron horas de una tortura deliciosa, Mateo sacó su verga de mi culo con un sonido de succión asqueroso: *¡Plop!*. Me dejó allí, temblando y con el ano ardiendo, pero antes de que pudiera reaccionar, me obligó a girarme.

Mateo: *(Sentándose en el suelo y abriéndose de piernas mientras me señalaba su retaguardia)* ¡Lame esto!... ¡Mmmgh!... ¡Quiero que limpies mi culo con tu lengua!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Lame cada pliegue!... ¡Ahhh!... ¡Mmmff!... ¡Lame como la perra que eres!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!...

Valeria: *(Mirando con incredulidad y un deseo oscuro ese culo , tan cerca de mi rostro)* ¡Ahhh!... ¡Mmmph!... ¡Mmmgh!... *(Pensamiento de Valeria: Dios mío... es asqueroso... es tan sucio... y por qué mi corazón late tan rápido? ¿Por qué siento que mi lengua arde por tocarlo?)*

Me acerqué lentamente. Mi lengua rozó la piel caliente y sudorosa de su ano. Al principio fue un roce tímido, pero cuando sentí la textura de los pliegues y el sabor salado de su piel, algo en mi cerebro hizo cortocircuito.
Rumbo al aislamiento 10

Valeria: *(Empezando a lamer con una devoción casi religiosa, pasando la lengua por cada surco y cada arruga de su retaguardia)* ¡Slurp!... ¡Mmmph!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhh!... *(Pensamiento de Valeria: ¡Dios mío! ¡Nunca pensé que esto me excitaría tanto! La textura... los pliegues... es tan masculino, tan crudo... ¡Es adictivo! ¡Quiero devorarlo todo! ¡Nunca imaginé que el culo de un hombre pudiera ser mi perdición!)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhh!... ¡Slurp!... ¡Mmmff!... ¡Ahhh!... ¡Mmmgh!... ¡Es tan delicioso!... ¡Ahhh!... ¡Mmmph!... ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!...

Me volví loca. Empecé a succionar su ano con la misma intensidad con la que se succiona un caramelo, pegando mi cara contra sus nalgas, aspirando su aroma y su esencia. Me sentía la mujer más sucia del mundo, y esa sensación de degradación era el motor de mi orgasmo.

Mateo: *(Sintiendo mi lengua juguetona y voraz en su zona más sensible, arqueando la espalda mientras su verga volvía a endurecerse al máximo)* ¡Mmmgh!... ¡Ahhhhh!... ¡Eso es!... ¡Mmmgh!... ¡Lámelo todo!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Me vas a volver loco!... ¡Ahhh!... ¡Mmmgh!... ¡Mierda!... ¡Ahhhhh!...
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Mateo se levantó bruscamente, me agarró por la nuca y me obligó a ponerme de pie mientras su verga goteaba por su excitación.

Mateo: *(Acercándome su verga a la cara mientras su respiración era un rugido)* ¡Mierda, Valeria!... ¡Te has vuelto una puta de verdad!... ¡Mmmgh!... ¡Ahora vas a terminar esto como es debido!... ¡Ahhhhh!... ¡Mmmgh!... ¡Toma mi verga!... ¡Ahhhhh!..
Me subí encima de el , sentí cada. Centímetro entrando rápido de lo mojado que estaba
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