Último año de la secundaria, mañana de estudio intensa de matemática con un amigo en su casa. Tras varias horas damos por finalizado el estudio conjunto al llegar a casa decido descansar un rato antes de volver a ponerme a estudiar.
Tras la siesta, me dispongo a volver a estudiar. Mi calculadora no aparece, maldigo al darme cuenta que la he dejado en casa de Guille. Le mando un mensaje para ver si puedo pasarme rápidamente a buscarla, me dice que ya se ha ido a disfrutar de lo que queda del finde con su padre, pero su madre estará y que vaya a buscar la calculadora, me pasa el número de su madre.
Hablo con la madre y le comento lo sucedido, muy amablemente me invita a pasarme cuando quiera. Salgo inmediatamente.
Viven en un bajo a unas pocas calles de distancia, tocó la puerta y su madre me abre. Me invita a pasar, nos saludamos con dos besos en la mejillas, como de costumbre, sin embargo, me esta vez me abraza y dura algo más de lo normal. Me extrañó, pero no le di importancia.
Andá a buscar la calcu al cuarto de Guille, me dice. Tras unos minutos, encuentro mi calculadora y me dispongo a irme para continuar con mi estudio en casa.
En estas, Lorena, la madre de Guille, me dice tomate unos mates conmigo, ya los tengo preparados y bien cebaditos - me dice. Pienso, bueno unos mates rápidos no hacen daño a nadie y me vendrán bien para luego seguir con el estudio.
Me siento en el sofá, al poco llega ella con los mates y prende la TV, más que nada para hacer ruido de fondo, se sienta a mi lado y me da mi mate, lo pruebo, está perfecto.
Comenzamos a hablar del futuro, de lo duro que está siendo el año, y de lo agradecida que estaba por haber ayudado a su hijo con todas las asignaturas de ciencias que hasta ese año siempre reprobaba y le costaba mucho sacar.
Es cierto que las notas de Guille habían mejorado mucho desde que estudiábamos juntos, había aprovechado bien el tiempo, mis explicaciones y también le dedicaba tiempo de manera autónoma. Todos estaban muy contentos con él.
Me alegraba que gracias a mi ayuda fuera capaz de completar el secundario y poder acceder a estudiar lo que siempre había querido. La conversación continuó con Lorena agradeciéndome el cambio para bien de Guille casi con lágrimas en sus ojos, la verdad me estaba empezando a sentir muy incómodo y yo tenía que volver a repasar mis lecciones.
Segundo mate, la conversación tomo un nuevo giro, ahora me preguntaba que como estaba, la verdad es que estaba muy cansado, el año era muy intenso, ademas hacía meses que no estaba con ninguna mina al haberme dejado mi novia tras más de dos años de relación. Se te ve cansado- dijo- acercándose más a mí.
En un instante su mana se posa sobre mi muslo, cerca de la entrepierna, y comienza a realizar movimientos circulares, de hace el silencio, se siente muy rico, en unos segundos estoy al palo.
Tienes unas ojeras horribles, Guille me comentó hace meses lo de tu novia, eres un buen chico no mereces tanto castigo, voy a recompensar y animarte por tanto bien que has hecho, me dice. Incrédulo a la miro a los ojos, asiento y ella solo sonríe de manera pícara.
Hábilmente me desnuda de cintura para abajo, se coloca de rodillas entre mis piernas y comienza a masturbarme. Siento que esto no es real, cómo he llegado a esta situación, me pregunto. Quítate la cami- me insta Lorena, mientras a su vez ella se quita la suya. Obedezco.
Lorena se queda en brasier, la vista es hermosa, una señora madurita de piel blanca, cabellos rubios, unos pechos grandes pero algo caídos contenidos por un suje color rosa.
Nuestras miradas se cruzan y ella parece leer mi mente de una. Querés una turca verdad, asiento con la cabeza, libera sus pechos enormes y con un poco de aceite sitúa mi pene entre sus dos tetas.
Nunca he sentido complejo por el tamaña o de mi pene, siempre he pensado que tenía un tamaño correcto. Los pechos de Lorena eran enormes, ocultaban totalmente mi pene entre ellos. La sensación era de un enorme placer, nunca me habían hecho una turca con semenjante tetamen.
A todo esto ella estaba muy risueña, dándome bromas, y moviendo sus tetas para que viera lo bonitas que eran, me invitaba a tocarlas y manosearlas. Me lo estaba pasando teta, nunca mejor dicho.
Tras unos minutos siento que voy a acabar, ella apura la paja al máximo, me vengo intensamente en su pechos, algunas gotas salpican su cara. No se disgusta, al contrario parece estar encantada. Me sonríe, parece que ya has terminado, cariño - me dice.
Sonríe y en tono burlón le digo, pero si ni siquiera me has peteado. Me mira desafiante, pero encantada. Así que el jovencito no está satisfecho con que la mamá de su amigo le haga una turca, también quiere un pete.
Levántate, me ordena. Agarra mi pene que ha vuelve a estar al palo, me lleva hasta su cuarto, me tira en su cama y se termina de desvestir, quedándose solamente con una tanguita diminuta del mismo tono rosa que el brasier que llevaba antes.
Te voy a dejar seco, me dice. En ese momento me doy cuenta de que Lorena me tenía ganas hace rato y de que estaba a punto de tener una de las experiencias sexuales más increíbles de mi vida.
Tras la siesta, me dispongo a volver a estudiar. Mi calculadora no aparece, maldigo al darme cuenta que la he dejado en casa de Guille. Le mando un mensaje para ver si puedo pasarme rápidamente a buscarla, me dice que ya se ha ido a disfrutar de lo que queda del finde con su padre, pero su madre estará y que vaya a buscar la calculadora, me pasa el número de su madre.
Hablo con la madre y le comento lo sucedido, muy amablemente me invita a pasarme cuando quiera. Salgo inmediatamente.
Viven en un bajo a unas pocas calles de distancia, tocó la puerta y su madre me abre. Me invita a pasar, nos saludamos con dos besos en la mejillas, como de costumbre, sin embargo, me esta vez me abraza y dura algo más de lo normal. Me extrañó, pero no le di importancia.
Andá a buscar la calcu al cuarto de Guille, me dice. Tras unos minutos, encuentro mi calculadora y me dispongo a irme para continuar con mi estudio en casa.
En estas, Lorena, la madre de Guille, me dice tomate unos mates conmigo, ya los tengo preparados y bien cebaditos - me dice. Pienso, bueno unos mates rápidos no hacen daño a nadie y me vendrán bien para luego seguir con el estudio.
Me siento en el sofá, al poco llega ella con los mates y prende la TV, más que nada para hacer ruido de fondo, se sienta a mi lado y me da mi mate, lo pruebo, está perfecto.
Comenzamos a hablar del futuro, de lo duro que está siendo el año, y de lo agradecida que estaba por haber ayudado a su hijo con todas las asignaturas de ciencias que hasta ese año siempre reprobaba y le costaba mucho sacar.
Es cierto que las notas de Guille habían mejorado mucho desde que estudiábamos juntos, había aprovechado bien el tiempo, mis explicaciones y también le dedicaba tiempo de manera autónoma. Todos estaban muy contentos con él.
Me alegraba que gracias a mi ayuda fuera capaz de completar el secundario y poder acceder a estudiar lo que siempre había querido. La conversación continuó con Lorena agradeciéndome el cambio para bien de Guille casi con lágrimas en sus ojos, la verdad me estaba empezando a sentir muy incómodo y yo tenía que volver a repasar mis lecciones.
Segundo mate, la conversación tomo un nuevo giro, ahora me preguntaba que como estaba, la verdad es que estaba muy cansado, el año era muy intenso, ademas hacía meses que no estaba con ninguna mina al haberme dejado mi novia tras más de dos años de relación. Se te ve cansado- dijo- acercándose más a mí.
En un instante su mana se posa sobre mi muslo, cerca de la entrepierna, y comienza a realizar movimientos circulares, de hace el silencio, se siente muy rico, en unos segundos estoy al palo.
Tienes unas ojeras horribles, Guille me comentó hace meses lo de tu novia, eres un buen chico no mereces tanto castigo, voy a recompensar y animarte por tanto bien que has hecho, me dice. Incrédulo a la miro a los ojos, asiento y ella solo sonríe de manera pícara.
Hábilmente me desnuda de cintura para abajo, se coloca de rodillas entre mis piernas y comienza a masturbarme. Siento que esto no es real, cómo he llegado a esta situación, me pregunto. Quítate la cami- me insta Lorena, mientras a su vez ella se quita la suya. Obedezco.
Lorena se queda en brasier, la vista es hermosa, una señora madurita de piel blanca, cabellos rubios, unos pechos grandes pero algo caídos contenidos por un suje color rosa.
Nuestras miradas se cruzan y ella parece leer mi mente de una. Querés una turca verdad, asiento con la cabeza, libera sus pechos enormes y con un poco de aceite sitúa mi pene entre sus dos tetas.
Nunca he sentido complejo por el tamaña o de mi pene, siempre he pensado que tenía un tamaño correcto. Los pechos de Lorena eran enormes, ocultaban totalmente mi pene entre ellos. La sensación era de un enorme placer, nunca me habían hecho una turca con semenjante tetamen.
A todo esto ella estaba muy risueña, dándome bromas, y moviendo sus tetas para que viera lo bonitas que eran, me invitaba a tocarlas y manosearlas. Me lo estaba pasando teta, nunca mejor dicho.
Tras unos minutos siento que voy a acabar, ella apura la paja al máximo, me vengo intensamente en su pechos, algunas gotas salpican su cara. No se disgusta, al contrario parece estar encantada. Me sonríe, parece que ya has terminado, cariño - me dice.
Sonríe y en tono burlón le digo, pero si ni siquiera me has peteado. Me mira desafiante, pero encantada. Así que el jovencito no está satisfecho con que la mamá de su amigo le haga una turca, también quiere un pete.
Levántate, me ordena. Agarra mi pene que ha vuelve a estar al palo, me lleva hasta su cuarto, me tira en su cama y se termina de desvestir, quedándose solamente con una tanguita diminuta del mismo tono rosa que el brasier que llevaba antes.
Te voy a dejar seco, me dice. En ese momento me doy cuenta de que Lorena me tenía ganas hace rato y de que estaba a punto de tener una de las experiencias sexuales más increíbles de mi vida.
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