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Ana, Luz y yo 4

Las citas iban pasando, cada vez nos sentíamos mejor y nos animamos de a poco a más, el sexo era estupendo, ella se dejaba guiar y quería hacer algunas cosas que se le ocurrían, claro está que yo me prestaba para lo que quiera. No tardamos demasiado en ponernos de novios, era algo que los dos queríamos y sacando el sexo, la relación era muy buena, divertida, picante, tenía todo.

Organizó una cena en la casa de sus padres, aunque ya me conocían era para que formalmente sepan que éramos novios, así que a mitad de semana lo hicimos. La cena estuvo muy bien, yo me llevaba bien desde antes con el padre de Luz y ahora que estaba con ella, la relación tampoco había cambiado eso era muy bueno. Y con la madre… bueno, estaba nuestro secreto pero había que tratar de olvidarlo o al menos hacer que no paso nada, pero al parecer ella no tenía planeado lo mismo, estaba vestida con sandalias y un short blanco que ayudaba a levantar un poco sus nalgas, que se veían bastante apetecibles, y si fijaba la vista un poco se traslucía una tanga pequeña blanca, eso me calentaba mucho aunque trataba de no desviar la vista para que no me enganche nadie, y una musculosa, era verano y hacía calor. Cómo contaba, al parecer ella no quería dejar en el olvido lo que había pasado, me tiraba algunas miradas, hacía poses algo sugestivas cuando nadie la veía excepto yo, o me hablaba para luego darse vuelta y agacharse para “buscar algo”.

La noche llegaba a su fin, Ana tuvo la idea que vayamos a almorzar el sábado y disfrutemos la pileta, algo me daba mala espina pero la mire a Luz como si nada pasará y ella me miró como emocionada esperando mí aprobacion, teníamos planes para la noche del sábado, salir a comer algo pero no lo iba a modificar pasar el día en la casa de su familia, acepte y el padre de ella me dijo “Pero haces vos el asado, yo ya estoy cansado de cocinar siempre” a mí me encanta hacer asado así que acepte sin problemas. Me dispuse a irme, saludé y Luz me acompaño a la puerta, me beso y me dijo “te quiero mí amor, Gracias por venir y aceptar lo del sábado. Si es todo muy rápido decimelo y vamos más despacio”. “Estamos yendo al tiempo que tenemos que ir, me encanta estar con vos, te quiero” respondí, volví a besarla y me fui.

El sábado a la mañana fui a comprar todo lo necesario, y fui a su casa a media mañana. El calor era abrasador, por suerte teníamos la pileta. El padre andaba con un short de fútbol igual que yo pero sin remera, me invitó a hacer lo mismo y acepte, era demasiado el calor y más cocinando en la parrilla. Luz tenía puesta una bikini celeste con flores pero todavía un short de jeans, mientras que Ana estaba igual pero con una bikini blanca. El tiempo pasaba mientras charlabamos y demás, el padre recibió una llamada y se fue adentro para hablar, luz se levantó y dijo que se iba a dar un chapuzón desabrochó su short y moviendo las caderas se lo bajo y camino hasta la pileta, con su madre la veíamos irse, y sin mirarme dijo.

Ana: Qué cuerpazo tiene esta hija de puta eh
Yo: La verdad que sí. El cuerpo de Luz me vuelve loco y me hace parar la verga como nadie, pero era demasiado para decir eso.
Ana: ¿Te gusta su culo no ?
Yo: La verdad que si
Ana: Yo tenía el mismo cuerpo cuando tenía su edad, pero bueno, los años pasan y tener hijos influye.
Yo: Sí obvio, a todos nos cambia el cuerpo.
Ana: ¿Sabías lo que dicen, sobre las suegras y las hijas ?
Yo: No tengo idea.
Ana: Dicen que para saber si te va a gustar tu novia toda la vida, tenés que ver a tu suegra, si te gusta es porque elegiste bien.
Yo: Pensándolo, es una buena frase. Creo que hay algo de verdad en eso también.
Ana: Entonces qué opinas ? Te va a gustar Luz toda la vida ?
Yo: Espero que si.
Ana: ¿No estás seguro ?
Yo: No dije eso, ahora su cuerpo me encanta.
Ana: Hagamos la prueba de que si te va a gustar toda la vida mí hija.
Yo: Como?
Ana sonrió, había caído en su trampa y como dije antes, al parecer ella no tenía pensado dejar en el olvido lo que había pasado entre nosotros. Me miró a los ojos y dijo.
Ana: Ahora me voy a levantar, voy a sacarme el short, quiero que me mires bien el culo y todo lo que quieras. Más tarde, me decís si te va a gustar Luz toda la vida o no.

No llegue a responder, que se levantó y empezó a quitarse el short con los mismos movimientos que su hija, la diferencia es que ella tenía unas nalgas aún más prominentes y costó más pero al fin lo logró, su bikini se escondía bastante entre sus nalgas y solo recién al finalizar la cola se veía un triángulo blanco. Camino de forma algo provocativa y antes de llegar a la pileta, se agachó sin doblar las rodillas para agarrar una pelota que había en el césped y devolverla al agua, de esta forma me mostró su enorme culo abierto y al fin se veía completa su bikini, siguió camino hasta la pileta y Luz en tono de broma grito: Mamaaa, no hagas así. Vas a asustar a mí novio !. Ana respondió: No creo, si no se asusta con tu lomo pendeja, menos con el mío. Ambas rieron y al rato me gritaban que vaya a la pileta, que no tenga vergüenza, hacía demasiada calor y la verdad la calentura que tenía por ver a Luz y mí suegra, después de lo que había hecho me generó un morbo tremendo y mí verga ya no estaba para nada dormida, latía dentro de mí boxer y creo que se notaba, pero ya no me importaba.

Entre a la pileta, jugamos un poco con la pelota y demás juegos estúpidos, mientras mí suegro cuidaba el asado junto a su hijito. Alguna mano se nos escapaba, yo trataba de no hacer nada fuera de lugar, pero Luz en un momento que nadie nos miraba me agarró la verga, que para su sorpresa no estaba dormida y se mordió el labio, mí suegra por otro lado hizo lo mismo, algún roce de su culo o apoyándome las tetas, hasta que tiró un manotazo y como su hija, me agarró la verga haciendo exactamente el mismo gesto mordiéndose el labio. Me quedé tranquilo en una esquina por un rato, no podía salir de la pileta mí verga se había despertado y tenía que esperar a que se calme, para colmo Luz de acercó y quiso tocarme cuando le dije, pero tuve que frenarla diciéndole que si su padre me pedía que vaya, no podía salir con la verga dura, juguetonamente puso cara triste pero lo entendió y me dijo al oído, que no iba a salvarme. Cómo responderle que entre ella y su madre me habían calentado de una manera impresionante, y que la que se iba a tener que preparar para más tarde iba a ser ella, la quería partir en mil pedazos.

Se sentaron a comer y yo me quedé sirviendo la comida desde la parrilla, cada vez que alguien me pedía algo yo se lo acercaba o esa persona se acercaba a mí. Y si, mí suegra me pidió un pedazo de carne, cuando le ofrecí llevárselo me contestó que se acercaba ella para elegirlo ella misma. Miro la parrilla y me dijo, quiero ese, señalando algo que había en la parrilla, algo más ? Ofrecí.

Ana: Sí quiero chorizo, ¿tenés para darme ?
Era obvio el doble sentido.
Yo: Si tengo, ¿cómo te gusta ?
Ana: Bien duro, ¿tenés alguno ?
Yo: Puedo llegar a conseguirte uno. Pero ahora no tengo.
Ana: Bueno, dámelo más tarde.

Estábamos diciendo barbaridades con mí suegra por lo bajo, estando mí novia a unos metros, era algo de no creer. El día continuó, nos metimos de nuevo a la pileta no hubo jugueteo ya que estábamos todos, pero tanto Luz como Ana, hacían algo buscándome, como mostrarme el culo o algo así. Mí suegro se ducho y lo siguió mí cuñadito, ellos se iban a la casa de un familiar, con Luz teníamos otros planes, asique tuve que esperarla a qué se duche y se cambie, para después ir hasta mí casa y yo hacer lo mismo, antes de partir a nuestra cita. El problema no fue nada de eso, el problema en sí, fue cuando los demás se fueron y Luz entró al baño, y me quedé solo con Ana. El baño estaba en la segunda planta, y Ana le gritó: ¿Vas a tardar mucho como siempre ?. A lo que Luz respondió: No ma, está vez voy a tardar más, tengo una cita y tengo que ponerme linda.

Los ojos de Ana se transformaron mirándome al escuchar esa respuesta, sonrió abrió la boca y paso su lengua por todo el contorno de su boca. Estábamos en la cocina parados, se dio vuelta para abrir la heladera agachándose como antes, sin doblar las rodillas y se puso a mirar en la bandeja donde habíamos dejado la carne que sobró.

Ana: A veeer, donde estará ? Mientras con una mano de acariciaba un poco su nalga izquierda.
Yo: No se que buscas. Estaba nervioso, pero la situación me excitaba.
Ana: Vos sabes lo que busco
Yo: No, no lo sé.
Ana: Estoy buscando el chorizo duro que te pedí hoy. Estará acá o en otro lado ? Ahora se sacó la bikini de adentro de su cola, estirandola sobre su nalga, dejando todo a la vista.
Yo: No creo que esté ahí.
Ana: No, claro que no está acá. Está ahí.

No respondí.

Ana: ¿Te gusta lo que ves ?
Yo: Si me encanta, pero no podemos, soy el novio de tu hija.

Se incorporó y caminó hacia mí, cuando llego a estar cara a cara se dejó caer de rodillas y en el mismo movimiento bajo mí ropa hasta los tobillos.

Ana: Tu boca dice que no, pero tu verga dice que si. ¿A quién le hago caso ?
Yo: No se.
Ana: Entonces lo averiguo por mí misma.

De una sola bocanada metió mí poronga entera en su boca, su nariz golpeaba con mí pelvis yo me aferraba fuerte a la mesada, sentía que me iba a sacar hasta el alma por la pija. Chupaba y chupaba, con tanta saliva que bañó mis huevos y empezó a masajearlos, en un momento dejó de chuparla para hablarme, mirándome desde el piso arrodillada como una puta mientras me pajeaba.

Ana: Te gustó la foto que te mando Luz el otro día ?
Yo: Como sabes eso ?
Ana: Es mí hija, tiene confianza conmigo. Me contó todo.
Yo: Como que todo ? Si la foto me encantó.
Ana: No se animaba a mandártela, nunca lo hizo pero si encontraba un hombre como vos, tenía que hacerlo.
Yo: Un hombre como yo ?
Ana: Si con tremenda verga, además de que coges bien.
Yo: Como sabes eso ?
Ana: Me contó como la agarraste en el baño pobrecita, me la dejaste de cama. Podrás dejar de cama a una mujer como yo ?
Yo: Me gustan los retos, me animo hasta con las dos a la vez.
Ana: Lo voy a tener en cuenta, quiero que me garches como a ella en la ducha.
Yo: Que puta de mierda que sos. Ahora te voy a dar una prueba

La levanté y de un empujón la tire a la mesada, quedó con las tetas apoyadas y dándome una vista infernal del culo y me escupí la verga “Abrite” le dije y con sus dos manos separó sus cantos, de una sola embestida ya la tenía adentro, dándole y dándole.

Yo: Que caliente tenés la concha
Ana: Aaay si, te gusta ?
Yo: Me encanta tener una suegra así de puta.
Ana: Que bien que coges por favor. Cuídame a la nena que la vas a matar si la coges así.
Yo: Salió aguantadora como vos, la voy a entrenar bien a la puta esa también.
Ana: Para para, vení

Me llevo de la mano al sillón y me hizo sentar ahí, se subió encima y empezó a cabalgar me “No quiero que te canses cogiéndome a mí, está noche la tenés que coger bien a mí nena”. Cómo puede alguien estar pensando en que voy a coger a la hija algunas horas después, mientras me está cogiendo en este momento? Solo hay una respuesta, tiene que ser demasiado puta.
Siguió cabalgando y cada vez más fuerte se notaba que iba a acabarme, la frente y metí un dedo en su boca, al sacarlo fui en búsqueda de su ano.

Ana: Aaay no no, no seas hijo de puta.

Se abrió una nalga para ayudarme y se lo introduje en la cola.

Ana: Uff por dios como me calienta eso, me encanta, me vas a hacer acabar ya, me haces doler la cola.
Yo:Solo con mí dedo te duele la cola ? Imagínate cuando te meta la verga, vas a llorar como putita.
Ana: Me vas a hacer la cola otro día ?
Yo: No, te la voy a romper toda, vas a ver.

Gemia y sus movimientos eran cada vez más fuerte, mí dedo seguía dentro suyo, me puteaba de vez en cuando, hasta que acabó, muy muy fuerte. Y no tuve compasión en esperarla.

Yo: Ahora me toca a mí.

La arrodille de un empujón, y agarre sus pelos con una mano mientras me pajeaba con la otra. Te la vas a tragar toda puta, le decía. Hasta que estaba por llegar y segundos antes, le ordene que abriera la boca.
Ella saco su lengua, pensando que le iba a dar la leche de lejos, perra estúpida yo tenía otros planes, hasta el fondo le metí la verga, dejando la cabeza en su garganta, ella intentaba alejarme pero la tenía agarrada de los pelos con ambas manos. Le llene la garganta de leche y dejé la poronga en su boca, tosia y tenía arcadas, pero hasta que yo no lo decida, no la iba a soltar, cuando lo hice dio una bocanada de aire estaba roja.

Yo: Ahora vos también vas a ser mí putita.

Le di una cachetada en la cara, me miraba estupefacta pero no dijo que no. Me acomodé la ropa y me quedé en el sillón, al rato vino Luz, radiante y hermosa mí rubia, la mire y sonreí “Estás hermosa mí amor” le dije de forma tierna, “Gracias bebé, me puse linda para vos” respondió. ¿Quién diría no ? Hace algunos minutos tenía a su madre arrodillada, tragando mí verga y tomándome la leche.

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