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Perdido Con Mama 9 Edición 2026

Perdido Con Mama 9 Edición 2026

Me pasé unos cuantos días sin noticias de miprimo, supuse que Luis estaba siguiendo los consejos de mi madre y que lo mismoya estaba liándose con la suya.
La tía Paula, y sucuerpo de madurita de barrio, era muy distinta de mi madre, pero también eramuy atractiva con su buen par de tetas y su culo enorme.
No tardé en descubrirque el silencio no era una buena señal. Me encontré con Luis en la puerta decasa, andaba de lado a lado, iba a hacer una zanja, las manos en la cabeza nervioso,no era normal que estuviese allí, ni así. Vino para mí nada más salí del coche.

–Mario menudo lio, menuda hostia. Le hice gestospara que se calmase.

–Le he entrado a mi madre, mientras lavaba losplatos, me he arrimado, le he restregado todo y...

–Dale, tranquilo. Entramos en casa y seguimoshablando allí.

–Me ha dado una torta, me ha dicho que si estabaloco y que me fuese, que no quería verme. Mi madre había dado en el clavo, lahabíamos cagado al intentar liarlos, y ahora mi primo estaba metido en unabuena.

–No sé qué hacer, se ha puesto hecha unbasilisco, pero muy bestia que no jugase con esas cosas que estaba enfermo.

–Seguro que podemos arreglarlo, vete y tedisculpas, le dices que ha sido un error. No se me ocurría otra solución.

–No puedo tío, me da mucha vergüenza, que mal,que idea de mierda, todo por verlos a tu madre y a ti. Encima me cargaba lasculpas.

–No cargues eso en nosotros, tú eres el quequería esto y el que decía que era viable. Empezó a protestarme, me dijo que meocupase yo, cedí.

–Dale, voy yo a hablar con ella, le digo que tereté a hacerlo, que era una broma que se nos ha ido de las manos.

Ese plan convenció a Luis. Se vino conmigo en elcoche, apenas hablamos, Luis estaba nervioso, había algo más, algo más que eltema del restregón y la bronca. Pero en fin, en ese momento le entendía, la tíaPaula me había echado una buena a mí en el pueblo cuando dejé caer el tema, asíque tal vez si que había montado en cólera de manera brutal.
Llegamos al bloquedonde vivían Luis y su madre, me dejó sus llaves, esperó en el coche, realmenteestaba acojonado, las usé en el portal, frente a la puerta de la casa dudé, yterminé llamando. Mi tía me abrió, tenía una cara de muy mala leche, y diríaque se le agrió aun más al verme.

–Entra, y siéntate. Me espetó sin más, tenía unbotellín de cerveza en la mano. Me condujo al salón y allí nos sentamos unojunto al otro en el sofá.
–Tía, lamento el comportamiento de Luis, ha sidouna apuesta tonta, ya sabes como somos, la culpa es mía.
Hice de apagafuegos lomejor que pude.

–Ya sé que es cosa tuya. Ese giro no me gustó.

–He visto lo que le mandaste a mi hijo, como metenía que seducir, según tú. Que cabrón Luis, me había vendido, luego me enteréde que le pudo la presión, pero aun así.
–A ver tía, esto tiene explicación...

–Sí, que estás salido, he llamado a tus padrespara hablar esto. En qué lío me había metido mi primo.

–He hablado con tu madre y en cuanto vuelvan detrabajar van a venir aquí y vamos a aclarar esto, y lo de la última vez. Aun pensabaen el pueblo, ¿buena o mala señal?

–¿Solo has hablado con ella? Me agarraba a unclavo ardiendo.

–Sí, tu padre no contestaba, pero no creas quete vas a librar. Me sonreí.

–¿Qué te hace gracia?

–Que no me va a pasar nada tita. Me la tenía quejugar, sabía que la tía Paula estaba molesta, pero del odio al amor solo hay unpaso, o al revés.

–Sí, yo le puse esos mensajes a Luis, porque élme los pidió, los consejos, para follarse a su madre, ¿por qué crees que me lopreguntó a mí?
La tía ataba cabos, dioun trago de la cerveza.

–Eres un crio salido y mentiroso, como puedesinsinuar algo así.
Estaba envalentonadoen los últimos tiempos, seguro de mi mismo, con mi madre a mi enteradisposición, no dudé de mis opciones con Paula.

–No miento, me he follado a mi madre, por todoslos agujeros, varias veces, y disfrutando como animales.

Soltar aquello fue una catarsis que me sentócomo dios. La tía Paula se quedó de piedra, se le cayó el botellín al suelo, nollegó a romperse por suerte, estaba vacío.
Me miraba con ojoscomo platos, de arriba a abajo, como si me viese por primera vez, me parecióoportuno seguir manteniéndole en ese estado de shock hasta poder llevarle aotro estado más agradable, no me marchaba de allí sin follarme a mi tía.

–El día del cumple de la yaya, en el baño,cuando estabas con esas preciosas tetas de vaca lechera casi al aire, ¿Teacuerdas? Un leve asentimiento.

–Me pusiste muy cachondo con el bamboleo, y comose te iban los ojos a mi polla, fue entonces cuando todo paso, cuando entró mimadre, follamos allí mismo.

Paula se llevó la mano a la boca, como paraahogar un grito, yo me acariciaba el paquete, marcando en los vaqueros mipolla, nunca había sido tan echado para adelante con ninguna mujer, nunca.
–¿Qué vas a hacer? Mepreguntó, echándose para atrás en el sofá.

–Justo lo que estás pensando. Me saqué el rabo,no lo tenía duro aun, pero no importaba.

–Segunda oportunidad tita, qué me dices. Meacerqué a ella, casi pegué mi polla a su cara.

–Luis también me ha contado lo necesitada queestás, los dedos que te haces solita, esto es una solución.


–Mario, estás loco.


–Me miraba turbada,asustada y excitada, reconocía este último deje del día del baño.


–Vamos, pruébalo titaPaula, y después hablamos. Me agarré la polla y la puse sobre sus labios.


–Después de lo que tevoy seguro que se te abre la mente, vas a darle una oportunidad a Luis.

Aunque estaba muy crecido en ese momento aun mepreocupaba que mi tía decidiese mandarme a la mierda, y que todo el numerito detestosterona y chulería terminase volviéndoseme en mi contra. Por suerte noestaba del todo equivocado, o al menos no eran todo alardes vacíos, la tíaPaula quería aquello, con timidez abrió su boca y recibió mi polla dentro. Nofue una apasionada mamada, al principio se limitó a comerme la polla, a pasarsu lengua, casi con miedo.
 

Así que tomé su mano y la llevé a mi rabo, lelevanté la barbilla para que me mirase, y entonces empezó lo bueno. La titaPaula se echó hacia delante, y empezó a chupármela con ganas, en poco estuveduro, con las pasadas de su lengua por mi tronco, al apretar mi glande contrasus carrillos, me fui emocionando. Empecé a magrearle las tetas desde arriba,llevaba una camiseta de propaganda para estar por casa, para nada sexy, pero nole duró mucho puesta.

Perdido Con Mama 9 Edición 2026

tia cachonda

Mama puta

trio

Anal



El sujetador no era tampoco un hito delerotismo, color carne, grande y liso, desprovisto de gracia, di cuenta de él.De cintura para arriba tenía a mi tía desnuda, y era su mejor parte, sus tetas,caídas pero descomunales, con unos pezones enormes y que empezaban aendurecerse me volvieron loco. La tía Paula tenía en exceso lo único que mimadre tenía en defecto, un buen par de melones, y como me lo pasé con ellos, lade juego que les saqué a aquellas tetas esa tarde.



Perdido Con Mama 9 Edición 2026




Y en eso de no dejar de jugar me senté en elsofá privando a mi tía de rabo un segundo. 


–Qué, ¿te ha gustado? Le preguntésentado a su lado, manoseándole.


–Sabes que sí.
Mi tía se habíadeshecho, había perdido todo el mal carácter de golpe.

–Pues más te va a gustar cuando se lo hagas aLuis. Aunque me hubiese vendido yo no había olvidado a mi primo.

–No sé, es que está tan mal.
Aun con dudas, iba aterminar de quitárselas.

–No lo está, cuando venga mi madre se lopreguntas. Ahora, vamos a seguir aprovechando el tiempo, de rodillas al suelo,y pon mi polla entre esas mamellas que tienes.

Dicho y hecho. La tía Paula, me pajeó con sustetas un buen rato, sabía lo que se hacía, a su Ex marido le gustaba aquello meconfesó. No era de extrañar, sus blanditas tetas masajeando mi polla, era comometerla en una nube de placer. Me corrí con aquello, sobre su cara y sus peras,Paula puso cara de asco, pero no me importó lo más mínimo.

tia cachonda

–Vamos, ahora te toca a ti. Le ayudé alevantarse para que luego se sentase en el sofá.

–Vamos a quitarnos estos pantalones de chándal,espero que no me lleves las bragas a juego con el sujetador.


–Para, no, queestoy...
Ya le quitaba lospantalones y le había agarrado las bragas, que eran de esas grandes de colorcarne, al deshacerme de estas emergió una mata de pelo negro, que confirmabaque el rubio de mi tía era de bote.


–Joder que selva tita.Le solté, pero sin cortarme allí me lancé.

Olía muchísimo a hembra, casi se me vuelve aponer dura de golpe. Allí si se notaban las carencias afectivas de mi tía, fueencontrar la entrada a su coño, deslizar mi lengua y estallar en gemidos. A losdos minutos de tener mi cabeza entre sus piernas me empujaba para adentro, comosi me quisiera tragar ella a mí, pero era yo el que comía, y a base de bien.Paula se empapó, porque decir que se mojó es quedarse corto, empecé a saboreartodos sus fluidos mientras ella gemía cada vez más fuerte.
 
Se corrió, casi delsusto, cuando llamaron al timbre. Despegué mi nariz de su bosquecillo y lemiré, tenía cara de miedo.
–Yo abro tranquila. Me levanté y me guardé elrabo, empezaba a estar duro de nuevo.
–Espera que me vista. Ella se estiraba parabuscar su ropa.
–No, seguramente sea mi madre, deja que te veaasí.
Era el movimiento final, si de verdad era mimadre, y al ver lo ocurrido no me mandaba a la mierda estaba en mis manos. Eraella, me mató con la mirada cuando abrí, el gesto no mejoró al conducirle alsalón y encontrarse con Paula, a medio vestir, cubriéndose como podía.
–Esto tiene una explicación, él... La madre comoel hijo me echaban la culpa al momento, esta vez tenía más razón.
–Me la ha chupado, me ha pajeado con las tetas yle he comido el coño. Mi madre aun no había dicho palabra, me miraba enfadada.
–Le he contado lo nuestro, Luis le habíaenseñado los mensajes, al final tiene poco cuajo mi primo.
–¿Has terminado? Asentí y me cayó una bofetada.
–Eso por pasarte de listo, ¿No había mejor formade arreglar las cosas que tirarte a tu tía? Negué, no sonaba enfada, norealmente.
–Mamá, reconoce que te da morbo, como a mí queestemos los tres aquí, cachondos. El control que venía ejerciendo sobre ella sepuso a prueba en ese momento.
–Tú estarás cachondo. Me contestó ella. Leacerqué a mí, le besé, agarré su culo, apretado en sus finos pantalones de telaa juego con la americana.
–Eres un cabrón.
Hizo ademán de volver a pegarme, le detuve lamano, un par de improperios más un poco de discusión y casi había cedido. –Soytodo eso y además un hijo de puta seguramente.
–Mantenía a mi madre pegada a mí, ella me volvíala cara con un enfado a medio gas.
–Ahora, vamos a aprovechar los tres hasta queLuis se canse de esperar en el coche, lleva ya media hora ahí abajo. Me reí.
–No pretenderás que... ¿Los tres?
Mi tía estaba un fuera de onda. Mi madre pusotambién sus objeciones, pero yo ya he dicho que no pensaba irme de allí sinfollarme a mí tía. Seguí negociando el trío, el juego al menos. Mi madreterminó por rendirse, le amenacé con volver a dejarlo como pasó con el abuelo,ahora era ella la que me necesitaba a mí desesperadamente, no al revés. –No lostres, no.
–Puntualizó mi madre.
–No de buenas a primeras. Me apagó un poco.
–Lo que va a pasar es que el tonto este te va afollar Paula, yo me voy a quedar a verlo, y después va a ir a por tu hijo paraque le digas que te lo quieres tirar, y créeme Paula vas a querer.
Mi madre sacaba los galones que tanto me poníanaun. –Quítate la ropa hijo y fóllate a tu tía. Aunque la tita Paula estabadescolocada, el calentón pudo con ella, se quitó la poca ropa que se habíapuesto, y yo me quité todo. No quería que lo hiciésemos en el sofá, así quefuimos a su cuarto, mi madre se sentó en una silla, mientras mi tía y yo nosechábamos sobre la cama. Un último segundo de duda, una mirada nerviosa a mimadre y mi tía abrió sus piernas para recibirme.
En la postura del misionero, le sujeté por lostobillos, su coño tragó mi polla con ganas, sus carnes temblaban con misembestidas, me doble y ella llevó uno de sus pechos a mi boca, me enganché alpezón como un bebé. Después de un buen rato así tuve el gusto de follarle desdeatrás, a cuatro patas, las tetas se le bamboleaban con los envites, yointentaba echarlas mano. En ese momento mi madre ya se había desabrochado elpantalón y sus manos estaban dentro de sus bragas, empezó a animarme y casi mecreo en un sueño.
–Dale, dale mi niño, dale fuerte como megustaría que me des por el culo a mí. En ese momento estaba dando placer a lasdos mujeres. Seguí follándome a mi tita, que gemía con más ganas cada vez.
Empecé a azotarle el culo, a tirarle del pelo,mientras miraba a mi madre masturbarse como loca. Mi madre se vino primero,después mi tía y mi mamá le dio instrucciones de cómo hacerlo.
–Dile que te gusta Paula, dile a mi hijo quequieres su polla. Se plantó delante de mi tía mientras tenía el segundo orgasmodel día, le sujetó la cara.
–Dile a tu sobrino cuanto te gusta.
–Me encanta Mario, me encanta sobrino mío, siguefollándome, sigue.
Mi tía se había entregado por completo a losdeseos del incesto que fluían como un veneno entre mi madre y yo. Me vine, lasaqué y me corrí sobre su culo y su espalda. Mi madre me sorprendió, a mí y aPaula aun más, acercándose y lamiendo mi semen sobre el cuerpo de la otra.
–Mmmmm Como me Gusta la Lefa de Mario Mmmm MeEncanta Comerme el semen de mi hijo por eso me excita mucho mamársela hasta quese corra en mi boca.
Dijo mi madre juntando Lefa con su lengua yalojarla en el interior de su boca. Ya tenía todo lo que podía desear, la mejormadre del mundo y una tía para jugar los dos. Terminamos de convencer a Paula,para que empezase a montárselo con Luis, mi madre le pidió que obviase toda laparte de nuestro juego a tres bandas, pensó que sería demasiado para mi primo.Cuando fui a buscarle se disculpó por el lío en que me había metido.
–Lo siento tío, me había pillado y no supe quehacer, pero no le dije nada de lo tuyo con tu madre.
–Eso era cierto, a Paula le cogió por sorpresa,cuando había terminado poniéndole yo mismo al corriente.
–Ya lo sabe, se lo hemos soltado, se ha calmado,y me parece que vas a tener suerte.
–Me gustaba lo de hacer de alcahuete.
–Pero ándate con ojo.
–Gracias tío. Me plantó un abrazo, y volvió aser el Luis de siempre.
–Te apetece cambiar de madre, estoy un rato conla tuya y luego tú con la mía y luego yo con las dos.
Le reí la gracia, solo sabía la mitad. La charlaarriba fue algo más tensa, la madre y el hijo estaban nerviosísimos, mi madredijo que era mejor que les dejásemos a solas. Regresamos a nuestra casa porseparado, llegamos y mi padre aun no había estaba allí.
Mi madre me llevó a su habitación y me hizocomerle el coño, fue una orden en toda regla, como las de los primeros días,justo cuando empezaba a tener yo el control. Al terminar, ella y solo ella, medio una pequeña charla. –Siempre te sales con la tuya, o tienes la suerte paraque todo termine beneficiándote. –Estábamos tumbados en la cama, vestidos aun.–Me has fallado como el abuelo.
–No, yo no. Además le has chupado el culo a tíaPaula, esto te ha gustado.
–No era lo mismo, de ninguna manera.
–Sí, que lo has hecho, pero me tienes biencogida cabrón. Me acarició el pecho.
–No me parece mal que te folles a Paula, peroquiero saberlo todo y no quiero que me cambies por ella.
–Mamá eso que pides es música para mis oídos.
–Era perfecto poder estar con las dos al mismotiempo.
–No te voy a dejar tirada.
–Sí bueno, no creas que lo de tú tía va a durar,no es como lo nuestro, y más con Luis de por medio. Que aguafiestas se ponía aveces.
–Pero seguro que podemos divertirnos un poco, aver qué tal te las apañas en un trío.
La insinuación encendió todas las malas ideasque me rondaban la cabeza. Me pasé los días siguientes esperando ese momento,pero no llegó con la premura con que yo lo ansiaba.
Sí me confirmó Luis que el tema con su madre ibabien, para ser concretos, como volvía a estar de su magnífico humor, me dijo:"No paramos de darle todo el día, es la hostia".
Yo hice alguna visita supervisada a tía Paula,era por puro desenfreno, mi madre estaba liada. Ella me pedía detalles despuésde los encuentros, por cosas del trabajo no sacaba tiempo para estar de nuevolos tres. En una ocasión le llamé, a mi madre, mientras me lo montaba con latita, acerqué el móvil a la boca de la otra cuando se corría, mi madre me mandóuna foto de su empapado coño, en casa, más tarde, di buena cuenta de él.
Todo el aliciente de la tía Paula sirvió pararevitalizar lo de mi madre y yo, habíamos empezado a caer en la rutina, inclusoa perder la magia y el calentón poco a poco. Habían pasado dos semanas y yoquería el trío prometido, había aburrido a mi madre, y la tía Paula cada vez meesquivaba más, su relación con Luis llevaba visos devolverse como la mía con mimadre, profunda y un tanto posesiva, Paula era más sumisa que mamá. Con todoesto cuando llegó el esperado momento, fue más bien un trío de despedida,después de aquella follada espectacular mi tía y yo solo hemos tenido un par deescarceos, y Luis definitivamente es su único amante, incluso a perdido algo depeso, dice que por la dieta del cucurucho.
Es bueno tenerles, a Luis y Paula para poderhablar abiertamente con alguien de nuestras relaciones especiales. Volviendo alo importante, el momento culmen de la relación a tres bandas. Llegó cuando yatenía la esperanza casi perdida, mi madre me llamó, me dijo que me pasase porun hotel, un lugar discreto, para parejas infieles, ya con aquello me dio unmorbo brutal.
Allí estuve, a la hora convenida, y las dosmujeres aparecieron, Paula se había arreglado, diría que incluso había ido a lapeluquería, llegó primero, mi madre estaba como siempre salida del trabajo. Mitía iba con una faldita cortísima, apenas abarcaba su culazo, una blusa bienescotada y algo maquillada, no mucho, lo justo con la sombra de ojos.
Mi madre chaqueta de traje azul y falda justopor encima de la rodilla a juego, desde hacía un par de días había acabado consu melena y ahora llevaba el pelo con un corte un tanto masculino, me seguíaencantando así, de hecho su cara destacaba aun más y era preciosa. Las dos contaconazos, me puso cachondo el sonido que hicieron al entrar delante de mí, mimadre fue primero, lo tenía todo listo.
Nos dieron la llave, las habitaciones eran unaespecie de bungalós, con todo tipo de decoración para pecar, cama grande,jacuzzi, un sauna, en la sauna cabríamos los tres algo apretados. La mente meardía con ideas obscenas. –¿De verdad vamos a hacerlo? Pregunté aún incrédulo,las dos rieron. –Estás a tiempo de echarte atrás, y así igual tú madre y yo lopasamos mejor solas.
Mi tía había ganado desparpajo en los últimostiempos, se había pervertido bastante.
–Me muero de ganas de verte comerle el coño a mimadre tita.
Le descoloqué un segundo, la broma le habíasalido un poco mal. Agarré su culo y la besé.
–Y mientras se lo comes a base de bien te la voya estar metiendo todo el rato.
–Menos lobos, a ver si eres capaz de aguantarcon las dos. Mi madre robó mis labios, se había quitado ya la chaqueta.
–Vamos, que no tenemos mucho tiempo.
El cronómetro era nuestro mayor enemigo, mipadre nos echaría en falta y Luis a Paula. Mi primo seguía en la inopia nosabía nada delo que nos traíamos entre manos, nunca llegó a saberlo, mejor así.Nos metimos en materia, yo seguía con Paula bien agarrada, nos dábamos el lote,la tita se iba acalorando, nuestras lenguas se entrelazaban y jugaban, mismanos se perdían bajo su ropa.
Palpé su coño bajo el tanga, estaba claro quellevaba una prenda más liguera que la que le había visto la primera vez, mimadre seguía desnudándose, se había quedado ya en ropa interior. Eché mano deella, soltando un segundo la boca de Paula, atraje a mi madre hacia los dos,pasé a besarle. Ese era el primer paso para conseguir lo que me moría por ver,mantenía a mi tía bien sujeta, pegada a mí, me buscaba la polla, mi madre y yonos comíamos la boca, y entonces di el paso, junté a las dos mujeres y ellasreaccionaron como esperaba.
Un tímido pico, un beso relámpago, mi cara pedíamás, me lo concedieron, un buen beso, pero aun esperaba más. Mi tía aun dudabaun poco, así que fue mi madre quién dio el paso final, empezó a bajar el besopor el cuello de Paula, y siguió, le comió las tetas sin sacárselas de lablusa.
Con esa magnífica visión me senté sobre la camay empecé a quitarme la ropa. Mi madre se ocupó de desnudar a la tía Paula, latita se dejaba, supongo, que llegados a este punto de la película ya le dabaigual. Paula estaba allí por un compromiso tácito, desde luego no era lo quemás deseaba al contrario de como pasaba conmigo, pero con el lazo de lossecretos no podía negarse, y puestos en materia, estaba claro que mi titaquería pasarlo bien.
Las dos siguieron, ninguna creo que tuvieraexperiencia con otra mujer, pero sus instintos les guiaban, bueno a mi madresin duda le resonaría todas las fantasías que yo le había trasmitido desde queme lo monté con mi tía por primera vez, todas las cosas que quería que sehicieran la una a la otra.
Mi madre repasaba esa lista imaginativa,comiéndole las tetas a Paula, yo me la cascaba viendo a ambas de pie, frente amí, me la machacaba despacio. Después llevó a la dudosa Paula a sus pechos,ella lamió y chupeteó los pezones puntiagudos de mi madre, estaba claro que aella también le estaba gustando. Un morreo, y mi madre se deslizó, se colocó derodillas, sostuvo el tanga de mi tía, le miró a ella, me miró a mí, asentí comoun poseso. Cuando el triangulito de tela desapareció, emergió el coño de la tíaPaula, se había depilado desde nuestro primer encuentro, a Luis le gustabarapadito.
El plato fuerte se avecinaba, el gemido de latita llevaba algo de sorpresa y miedo, supongo que esperaba hasta el últimomomento que aquello fuese una sencilla sesión de voyerismo compartido entre lostres, como ya habíamos tenido antes, pero aquel día íbamos hasta el final.
Mi madre le comía el coño a Paula haciéndolegemir, la última me miraba mientras su rostro se descomponía poco a poco. Mimadre era considerablemente talentosa en eso de comerle el coño a una mujer, mitía estaba al borde del orgasmo. Les pedí que cambiasen, la tita ocupó laposición de mi madre, de rodillas sobre la gruesa alfombra del suelo. Hundió sumelena rubia entre las piernas de mi madre, pero aquí se marcó otra diferenciaentre las dos mujeres, mi madre le había comido apasionadamente, sacándoletanto placer como pudo, la tita tenía más remilgos aún y no era capaz desatisfacer a mi madre.
En ese punto me levante, me puse detrás dePaula, acerqué mi polla, completamente dura, hasta tocar su mejilla, ellaentendió al instante. Mamándome a mí se daba más maña, yo me dediqué a darplacer a mi madre, comiéndole las tetas y masturbándole con mi mano derecha, laizquierda acompañaba la nuca de Paula. Estuvimos así, los dos de pie, con mitía en medio un buen rato, hasta que mi madre se alejó de mí y se tumbó en lacama. Ella siguió lo que yo había empezado, latita me chupaba a base de bien,me recorría todo el tronco con los labios, llegaba a mis huevos y se los metíaen la boca, después daba unos lentos y húmedos lametones a mi glande, Luis eraafortunado, no tanto como yo pero más que muchos.
–Vamos a follar ya, que no me aguanto.
Le ayudé a levantarse y le solté un azote paraque siguiese camino hasta la cama.
–Túmbate boca arriba tita. Así lo hizo, sustetazas caían perfectas.
–Mamá, ponte encima.
Ese día todos mis deseos eran ordenes paraellas, mi madre se colocó sobre Paula, se rieron al mirase a los ojos, unaencima de la otra. Yo me planté donde sus piernas se abrían, donde se juntabansus coños, uno encima del otro. Mi madre de nuevo llevó la iniciativa entreellas, besando a Paula, deslicé mi polla entre las dos mientras lo hacía. Almismo tiempo saboreaba a dos mujeres emparentadas conmigo, elegí primeroclavársela a tía Paula. Estaba mojada, cachonda, difícil no estarlo con todo loque estábamos haciendo.
Le follé, dejándome caer, un poco, no del todo,sobre la espalda de mi madre, ella se dobló hacia atrás, los justo para darmesus labios. Cuando el beso se terminó, pase a follarme a mi madre, despacio,con penetraciones profundas, clavadas duras e intensas. Volvía cambiar al rato,una y otra vez, no me podía acelerar, no me quería correr demasiado pronto, mecostaba elegir un coño, quería los dos.
Mi tía se quejó del peso de los cuerpos, dejamosde hacerlo durante un minuto, el descanso me vino bien, estaba a punto. Mimadre estaba muy caliente, y no aguantó ni un minuto sin tentarme, me pegó elculo a la polla, me pidió que se lo follase. No podía resistirme, empecé ametérsela, estaba dilatada del puro vicio que estaba tomando la tarde.
Tía Paula, se incorporó en la cama, observóatenta como me follaba a mi madre por el culo, hasta entonces mi tía no noshabía visto follar y menos así. Con el culo de mi madre no me podía contener,se lo cogí salvaje, agarrando sus caderas, dándole fuertes envites, azotándole.Hice señas a mi tía para que se acercase bien, para que mirase de cerca, yosabía que con aquello me iba acorrer y quería dar una sorpresita a la tita. Seacercó lo suficiente, y yo y anotaba que me venía, así que la saqué y apuntépara mi tía, le acerté en lacara.
–Que gracioso. Dijo ella con falso tono molesto.
–Dame algo para limpiarme.
–Espera, mamá límpiaselo tú, por favor. Pusecara de corderito.
–Dale, ven aquí Paula. Mi madre le pasó lalengua por la cara, limpiando mi corrida, siguió por sus pechos, donde tambiénle había caído.
–Joder estáis haciendo de este el mejor día demi vida. Me la estaba machacando para ponerme a tono de nuevo cuanto antes.
–Deberíamos decírselo ya. Mi madre asintió aPaula, no me gustó aquella interpelación. –Mario, cariño, estamos haciendoesto, como despedida por así decirlo. El rollo se me cortó.
–Veras, mi niño, Paula y Luis... No necesité quemi madre explicase más.
–Dale, así que a partir de hoy, tu y yo nuncamás, ¿No tía? Ella negó, dándome la razón, suspiré, habían sido un par desemanas muy buenas, lo iba a echar de menos.
–Bien, puto Luis que suerte tiene. Mi madre mepuso morro.
–Mejorando lo presente. Se sonrió.
–Vamos a aprovechar el resto del tiempo, ¿Medaréis la oportunidad de repetir?
–Ven aquí, tontín.
Mi tía me cogió la polla y empezó a mamarme. Mimadre se le unió sin decir nada, las dos bocas sobre mi rabo, era un paraíso,aunque terminase allí era uno de los mejores, si no el mejor día de mi vida.Entre las dos no tardaron en ponerme a tono, y volvimos a encamarnos.
Me centré en follarme a latía Paula, al fin y alcabo iba a ser mi última oportunidad, o al menos eso creían ellas. Me follé ala tita a cuatro patas, con su cara metida entre las piernas de mi madre, estavez disfrutaba más, la tita aprendía rápido por lo visto. Alternamos posturas,mi madre le dio un orgasmo a Paula a base de comerle el coño, mientras yo mefollaba el suyo.
Para terminar, como colofón me cogí a mi tía amisionero, casi todo el polvo me lo pasé besándole, nos morreamos y noscorrimos. Me costó despedirme de ella, yo seguía juguetón y ella tenía quemarcharse ya. Besos normales, corrientes y castos cerraron el adiós, pasaríanmeses hasta que volviésemos a coincidir, el cumple de Luis, pero eso no tieneimportancia.
A partir de aquel día, apenas una par de veceshemos tonteado, y solo una vez me dejó llegar más lejos, Luis es tan posesivocomo yo. Los dos siguen juntos en la actualidad, Luis no se plantea dejarlo, ytía Paula está encantada. El caso es que la parte de mi tía en esta historiaconcluyó ese día, con ese magnífico trío. Ese día fue un punto de inflexiónbastante importante en mi relación con mi madre. A partir de entonces mi madrey yo continuamos con lo nuestro, sin mayor alteración, sin nada nuevo, casihacíamos vida de pareja rutinaria, de no ser por mi padre.
Pero mi padre estaba en medio, y con el paso deltiempo era cada vez más difícil mantenerle a oscuras. Llegó un punto en queretomó sus sospechas sobre la infidelidad de mi madre, se volvió más y mássuspicaz, ella le tenía a dos velas por petición mía, lo cual no ayudaba. Nosmiraba con malos ojos, creía que yo encubría a mi madre y empezaron a desatarsediscusiones continuas en casa.
La cosa empeoró antes de mejorar, tuvieron unabronca mayúscula, con lanzamiento de objetos y amenazas de divorcio. Se saldócon mi padre yéndose a un hotel, mi madre tan enfadada que no aprovechamos suausencia y yo en una posición extraña. Apoyaba a mi madre, pero solo por lonuestro, y ver a mi padre desquiciado no me hacía gracia.
Todo estalló tras esa noche de hotel, mis padresse separaron, vendieron la casa, y de muto acuerdo se terminaron divorciando.Mi padre me cogió bastante tirria cuando decidí irme con mi madre, yprácticamente dejamos de hablarnos durante casi un año. Habíamos dado un pasohacia, desde mi punto de vista, una vida idílica como la que se gastaban Luis yPaula.
Nos mudamos a un piso, no estaba mal, me jodióque el abuelo lo pagase, tuve mi primera discusión de nueva vida con mi madreal respecto.
–Mama yo no quiero nada de él véndelo ycompremos algo nosotros. Dije molesto
–¿Vas a estar toda la vida así con el abuelo?
–Si mama a él sí que no pienso perdonarlo asíque no insistas véndelo no quiero nada que venga de su sucio dinero. Mi orgullode macho salió a relucir
–Pero Mario no podremos comprar otro por lasnuestras. Intento justificar ella
–Usaremos lo que nos quedo de la parte denuestra casa y sacaremos a crédito el resto pero no quiero vivir en un lugarfinanciado por ese maldito viejo. Dije ya muy molesto ella vio que yo no ibacambiar de parecer y dijo:
–Está bien venderemos le devolvemos el dinero atu abuelo y compraremos algo nosotros pero ¿Puedo preguntarte algo?
–¿Qué Mama? –¿Por qué tenes ese Rencor hacia elabuelo si yo ya renuncie a él y me quede contigo.
–Sencillo mama primero no quiero nada que vengade el segundo hace para obtener una ventaja contigo. Y tercero el viejo porsupuesto quiso sacar ventaja y dejarme a tu vista como que yo no puedo dartenada.
–No seas así cielo tú estás estudiando ya faltapoco para recibirte y pronto conseguirás un buen empleo como el mío. Dijo mimadre
–¡Si pero mientras tanto seré un infeliz sin uncentavo!
–Yo no estoy contigo porque tienes o no tienesdinero yo estoy contigo porque te amo. Dijo ella
–¡Pero es verdad esto es una puta jugada suciapara acercarte a ti y extorsionarte para intentar llevarte a la cama!
Dije molesto delatando la maniobra del abuelo,luego ella misma se dio cuenta porque ella se puso pensativa y luego agacho lacabeza y luego la levanto con el rostro enojado como diciendo que era verdad loque decía y que el viejo por supuesto intentó sacar ventaja, ella no se dejó,pero a mí me molestaba igual, de aquello salió a colación, algo que yo tenía yapor olvidado ella me miro tiernamente y me dijo:
–Tienes razón Mario lo venderemos y ledevolveremos el dinero esas jugarretas no me gustan.
A la semana pusimos en venta el piso luego deunos varios días logramos vender el piso y devolvimos el dinero al viejo ellaparticularmente lo llamo diciéndole:
Mama: –Papa Ahí te hice la trasferencia de laventa del piso que compraste pero queremos vivir como pareja en algoenteramente nuestro ok y si por las dudas no te quedo claro nunca más va haberposibilidad de volver atrás en eso nuestro en nuestra relación ¿Ok papa? Listoyo pienso seguir con Mario lo amo profundamente no solo cuando me folla mejorque tu si no cuando estamos juntos siento tocar el cielo con las manos adióspapa.
Y antes de cortar la comunicación siente la vozde mi abuelo decirle lo siguiente que me hiso a mi recorrer un sudor frio porla frente
Abuelo: –No te hagas problemas Sara sabes algoGema está embarazada esta de un mes estamos muy felices y esto hiso revivirnuestro matrimonio después del incidente de tu casa en el que casi nosdivorciamos.
Yo mentalmente sacaba la cuenta del tiempo que Gemalleva de embarazo y lo calculo con la follada del auto y mierda la preñe yo simi madre se entera me asesina me decía yo mentalmente y luego de vender el pisonos mudamos a otro no tan lejos de este con un poco de la plata del divorcio yalgo ahorrado por mi madre y ya dentro del nuevo piso mi madre me mira y medice:
–Listo satisfecho tenemos nuestro propio pisoahora estrénalo pegándome una buena follada. Luego de esa follada ella me dioun beso y luego me miro medio rara y me reprocho también el momento en el autocon Gema, mi madre me lo echó en cara durante una semana entera, yo le atacabacon el tema del abuelo.
Mi madre no era ninguna estúpida y también habíasacado la supuesta conclusión que el padre del niño que esperaba Gema era yo yno mi abuelo y así empezó una serie de discusiones entre ambos que terminabansiempre matándonos en la cama follando como animales como si ella quisieramarca la diferencia con Gema. Así fue el comienzo de nuestra nueva vida entreambos.



Continuara...

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