
Mi madre, a sus 42 años seguía siendo una mujer espléndida. Rubia con un hermoso cuerpo, unas hermosas tetas bien redondas y parada, gracias a su genética y a sus horas de ejercicios en gimnasio, le permitían estar en una forma espléndida, una de la más atractiva de su grupo de amigas. Separada de mi padre hace unos par de meses, y todavía estaba casada con mi padre, de 45 años de buen aspecto físico.

Mi madre con mi padre se habían pasado todo el verano peleando y discutiendo casi todos los días en el hotel de las playas de México.

Mientras yo escuchaba como discutían a escondidas de nosotros, yo la admiraba desde lejos viéndola mientras disimulaba relojeando su belleza en la playa, ella con su bikinis qué le quedaba como una diosa, mientras yo me la imaginaba y también pensaba con ella cuando me masturbaba por las noches.







Mis padres ya estaban a punto por llegar a separarse , mi madre nos dijo a mi y a mis hermanas qué preparemos las maletas que ya nos volvíamos a Argentina, al sospechar que mi padre tenía una relación con una chica más joven que ella.



A la mañana tomamos un vuelo privado para regresar a Argentina, ese día mis padres se dijeron de todo, mi madre enojada al llegar al aeropuerto de Argentina, le pidió a sus padres si podían recibir a mi hermana por unos días al arreglar unos papeles con el abogado para terminar por todo con mi padre, yo me nege al ir con mis abuelos y me volví con ella a nuestra casa.

Martín, mi padre, estaba en México en pretempora ya dirigiendo a un equipo de fútbol el monterrey, y esa noche recién llegando a casa, aprovechando que estábamos solos, charlamos un ratito, antes de que se marchara a cenar.
Bastian —Salgo con Tiziana esta noche —le dije sabiendo que se alegraría.
Evangelina —Me alegro de que mantengáis buena relación. Dale un abrazo de mi parte. Yo he quedado con mis amigas, para ponernos al día de este verano. —Me quedaré a dormir en casa de Carolina.

Bastian —¿Y cómo estás con Martin? —le pregunté por su situación de este verano.
Evangelina —Tratando de retomar la normalidad, el tiempo cura casi todo.
Tiziana me había llamado a las dos semanas de haber vuelto a Argentina después del verano que tuvimos en México con mis padres y mis hermanas, con la idea de contarnos que tal lo habíamos pasado. Nos llamábamos de vez en cuando, habíamos terminado un noviazgo de dos años, peor no habíamos dejado de ser amigos. Pasamos una cena divertida, cariñosa, y me sorprendió verla con el precioso color bronceado del sol. No podía negar que era una mujer muy atractiva, se cuidaba bastante y exhibía seguridad. Su profesión de azafata de vuelo, le daba la oportunidad de conocer a muchas personas, muchos países, vivir experiencias.

Después de la cena tan agradable que mantuvimos, y de la noche tan preciosa que nos regalaba buenos aires, no queríamos que se terminara.
Tiziana —¿Me llevas a bailar esta noche? Un regalo de reencuentro —me dijo mimosa.
Bastian —Cuando lo pides así, sabes de sobra que no te puedo negar nada.
Fuimos a un sitio que ella conocía, muy cerca de la Puerta de Alcalá donde cenamos. Animadísimo, con gente de todas las edades, aunque la media era de 25 a 40 años. Tizana aún no había cumplido los 23, y yo tenía uno más. Estábamos tomando un bolka con moster en la barra riéndonos de pelotudeses, cuando de repente Tizana se sorprendió.
Tiziana —¿No es aquella tu madre?

Bastian —Si. Salía con unas amigas. Sigue medio enfadada con Martin.
Me quedé asombrado al mirar la pista. Moviendo las caderas pegado estaba bailando con un chico rubio joven. Muy guapo, pero no creía que fuera mayor que yo por un año. No sabía si ir a saludarla o hacerme el loco en el joven. Se la veía muy feliz a mi madre.

Tiziana —¿Quieres que nos vayamos? —dijo mi ex novia.
No. Todos tenemos derecho a salir o estar con quien queramos.
Cuando dejaron de bailar, al retirarse se cruzaron nuestras miradas. Mi madre dudó durante unos segundos hasta que se decidió en venir a saludarnos.

Evangelina —¡Qué sorpresa Tiziana, en verlos aquí! — mi madre se dirigió a ella con una sonrisa forzada.
Bastian —Y para mí también, mamá —respondí, sintiéndome sorprendido al verla con chico de mi misma edad.
Evangelina — les presento el es lucas , ellos son Tiziana y mi hijo Bastian.
Lucas —Encantado, Tiziana. Me alegro de conocerte Bastian, Eva me ha hablado mucho de ti.

¿Cómo te ha hablado mucho de mí? ¿Desde cuándo se conocen con mi madre? Estuvimos hablando un rato sintiéndonos todos en una situación un poco incómoda, hasta que decidieron dar por terminada la conversación.
Lucas —Bueno, tenemos las copas en una mesa del fondo, los dejamos chicos.
La noté nerviosa a mi madre, seguramente le había interrumpido un plan.
Evangelina —Hasta luego Tiziana — y se marchó con un movimiento de caderas característico de ella. Yo le pedí a Lucas que me concediera un par de minutos para hablar con mi madre a solas.


Bastian —Siento mucho la situación mamá. ¿Te gusta?
Evangelina — Si mucho hijo.
Bastian —Tienes mi apoyo. Si necesitas que te cubra, dímelo — Y ella con una cara de agradecimiento, le añadí sonriendo. Saluda a Carolina de mi parte guiñandole un ojo.
Nos dimos un abrazo muy fuerte, sintiendo sus pechos como se apretaba en mi cuerpo, y dejé que se marchara a hacer lo que ella quisiera con el joven.
Al regresar con Tiziana esperó a que yo quisiera hablar, dejándome mi espacio. Sabía que tenía que procesar lo que había visto esa noche mi mamá con un joven de mi misma edad.
Tiziana —¿Como estás? —acertó a decir pasado un tiempo
Bastian —Confuso. Sé que no tengo derecho a juzgar, pero es como ver una imagen caer. Yo le he dado mi aprobación.
Tiziana —Es admirable. No debemos juzgar por extraño que a veces nos parezcan las cosas.
Era consciente de que en mi vida también se habían producido escenas que no querría que se supieran. Y Martin era mi padre. Solamente que no encajaba con la personalidad de mi madre. Me costaba asumirlo.
Tiziana —Me parece que tu gesto se merece un premio. ¿Te apetece follarme esta noche? Por los viejos tiempos …

Bastian —¿Has dicho follarte? ¡por donde yo quiera! mmmm vamos.
Al marcharnos del boliche, no pude evitar mirar hacia la mesa donde estaban ellos. Ese chico se la estaba comiendo la boca mientras le apretaba la cola frente de nosotros, y mi madre desaparecía entre sus brazos, y con los tirantes del vestido bajados.
Mientras estaba en la cama con Tiziana, me empecé a imaginar en mi mente a mi madre con ese chico que podría ser yo, me comencé a excitarme: y comencé a cogermela a Tiziana como un enfermo mental la trataba como una trola, y una rabia que se había apoderado de mí al recordar a mi madre besándose con Lucas y que el la manoseaba frente mío.
Tiziana —que rico. ¡Qué forma de cogerme Bastian! Quisiera volver contigo a retomar nuestra relación de nuevo — con una sonrisa de felicidad.
Durante el desayuno, estuve más tranquilo. Ella dijo que, en el caso inverso, si hubiera sido mi padre, seguramente lo habría visto más normal. Yo lo entendí como una forma de decirme que apoyara a mi madre.
Mientras hablábamos, recibí un WhatsApp de mi madre.
Evangelina —¿Comemos juntos?
Yo dudaba en que respuesta darle. Mi madre parecía querer hablar de lo sucedió esa noche al verla con su amante de mi edad, en ese momento Tiziana recibió una llamada de su pareja actual y salió volando del hotel.

Bastian —Ok. Sobre las dos estoy en casa.
Cuando llegué, la busqué por el salón, la llamé en voz alta, y no respondió. Fui a su dormitorio, ella estaba recostada en la cama en ropa interior boca abajo, yo al verla como mi madre estaba con la cola paradita mi verga se empezó a endurecerse por debajo de pantalón, yo la deseé en ese momento me di vuelta volviendo al comedor.

Yo fui a la cocina a poner la mesa mientras la esperaba a mi madre, me abrí una cerveza. Llevé la jarra a la mesa. Al verla entrar a mi madre a la cocina, yo le abrí una lata cerveza sin preguntarle.
Evangelina —No estaba planeado Bastian —fue lo primero que dijo ella.
Bastian —Mamá, aunque reconozco que me sentí violento, no puedo reprocharte nada. Fue algo inesperado. No me debes ninguna explicación.
Evangelina —Te agradezco tus palabras, más aún, conociéndote. Sé por el tono de tu voz que es una respuesta más con la cabeza que con el corazón. Yo también estoy confusa.
Fuimos relajándonos, hablando muy despacio, como midiendo las palabras. A mi madre en un momento se le quebró la voz. Yo me acerqué y la abracé. Y ella me abrazó mas fuerte y se le escaparon algunas lágrimas. Necesitaba explicártelo hijo.
Evangelina —Sabes que siempre he sido la mujer responsable para todos. Desde que te tuve a ti y tus dos hermanas, renuncié a muchas salidas que hacían mis amigas y otras chicas de mi edad. En la oposición, tuve que trabajar muy duro en el modelage.
Siempre he estado más pendiente de la carreras de tu padre y que del mío propio.
Bastian —Lo se mamá, estoy orgulloso de ti, te quiero y te admiro.
Evangelina —Estoy acostumbrada a hombres que han intentado cogerme por una noche por el ambiente del trabajo que tuve de modelo y bailarina y nunca he permitido ni eh tenido la tentación en hacerlo. Al amor que le tuve padre, deje mi trabajo, y ya mi responsabilidad eran un escudo protector hacia ustedes mi familia.
Yo trataba de ordenar sus ideas. Mientras le abría otra cerveza. Mi madre me pilló la mano al ofrecérsela.



Evangelina —Iba ayer caminando viendo las tiendas de ropas, y ese chico se me acercó preguntándome por un local, y yo se lo indiqué, y mientras el me hablaba, de una manera simpática, el me ofreció al tomar algo al verme sola y deprimida por la discusión que tuve con tu padre en una llamada hace unos minutos atrás. Yo acepté al tomar una coca cola con el por su gestos amable hacia mi , y acabé acompañándolo al local que el buscaba.



Me sentía muy halagada de que fuera atento conmigo. No había ninguna intención, te lo juro, solo disfrutaba de la sensación de sentirme cortejada. Vino a mi cabeza aquella escena de «Ricas y famosas» de G. Cuckor con Jacqueline Bisset y Candice Bergen, en la que un jovencito asalta a Jacqueline, ella lo acompaña a Tyffany´s y luego sube con ella a su hotel. Después estuvimos caminando y riéndonos por la calle y me divertí como hacía mucho tiempo.

Aunque dudé mucho, acabé aceptando una salida a cenar. Preparé la mentira de dormir en casa de Carolina, sin estar segura de lo que ocurriría. Me pidió que le invitara a una copa porque él había invitado la cena. Y ahí es donde nos viste. No imaginaba que pudieras ir tú también justo a ese boliche.
¿Qué malo había en que se sintiera mujer y disfrutar del cortejo de un chico atractivo y educado? Por cierto, Tiziana estaba muy linda, casi no la reconocí.
Bastian —Ella dijo lo mismo de ti. Y yo también lo digo, se te veía radiante, guapísima al verte con el.

Evangelina —Tu comprensión lo fue que terminó de decidirme. Se marcha mañana.
Bastian —Me alegro por ti mamá. Yo solo quiero que tu seas feliz. Solo te pido que tengas paciencia conmigo si alguna cosa crees que no te entiendo o me sorprende algo que hagas.
Evangelina —Estoy confusa, empecé como un pequeño juego y reconozco que me sentí atrapada en él.

Bastian —No seas exigente contigo. Tómate unas vacaciones de responsabilidad. ¿Por qué no vas a verlo? Aprovecha que no está Martin.
Evangelina —Gracias cielo. Anoche al verte, me sentí mal, ahora estoy mejor —continuó. Es un chico culto, es abogado, y un poco mayor que tú, que dirige una empresa familiar.
Nos dimos un abrazo los dos, y nos reímos.
Evangelina —¿No te parece mal entonces, de verdad?
Bastian —Hagas lo que hagas, te quiero y te apoyaré. Ah pero me debes una salida, a cenar ami también, asi de arregláda y tan guapa como estabas anoche má.

Evangelina —¡Hecho! Hijo
Bastian —Y a partir de ahora, dime por donde te vas a mover que no nos crucemos de nuevo má — le dije riéndome.

Tenía que admitir que ese chico había sabido moverse bien, porque conseguir la atención de una mujer como Evangelina mi madre no era nada fácil. Si no fuera mi madre, seguro que querría seducirla. Era la mujer más honesta y generosa que conocía. Y seguro que una mujer que se entregaba con todo al hombre con el que estaba. Ojalá todo le saliera bien y no sufriera.
Le di un beso cachete y un abrazo y me fui a mi habitación a dormir una siesta. La noche con Tiziana también me había dejado a mí cansado, pero la idea de imaginar a mi madre cogiendo a un jovencito, eso alteró mi sueño.

Evangelina —¿No me pediste salir una noche? Hoy tenemos la ocasión.
La fiesta de esa noche se celebraba todos los años, y era de esas fiestas por lo general tranquilas si ibas en pareja, pero si te presentabas sola, era muy fácil que te asaltasen, en el buen sentido, personas que no te agradaba su compañía y que tuvieras que acabar siendo cortante. Como Martin seguía fuera por su trabajo, mi madre me pidió que la acompañara al evento.
Dado el tipo de gente que asistiría, se arregló especialmente, eligiendo un precioso vestido largo de color gris oscuro de manga corta y con escote que se le veía las mitad tetas. Los zapatos de tacón alto, se cerraban con finas tiras doradas. No recordaba haberla visto tan arreglada hacía mucho tiempo. Su melena rubia a mechas, con algunos rizos, la hacía parecer bellísima.

Saludamos a mucha gente, compartiendo el grupo con unas amigas suyas.
Lucas —¡Qué sorpresa!
le saludó ese tal lucas.
Evangelina —Igual te digo. No me volviste a llamar.
Lucas —¡Estás preciosa! —No pudo contenerse al verla tan arreglada —. Te voy a presentar a mi novia Claudia … Este es Bastian, su hijo.
Evangelina —Encantado Sonia, tenelo cerca, tu novio es muy guapo —se permitió decir asumiendo que ella no sospecharía nada por su edad.
Se despidieron para irse a otro grupo. Mi madre me contaba de que se habían visto solo un par de veces más. Él le habló de su novia y ella de Martin.
Al rato, apareció un señor pesado que perseguía a mi madre descaradamente. Mi madre que no es de enfrentamientos, empezó a sentirse incómoda, lo que percibí enseguida y le propuse escaparnos.

Bastian —Eres la mujer más atractiva de esta fiesta Señora. Anderson y me gustaría, aprovechando lo guapa que se ha puesto, llevarla a otro sitio a tomar una copa. Esta fiesta ya no me divierte.
Evangelina —Que bien me conoces Bastian. ¿Pero no has quedado para después?
Bastian —Ningún plan puede mejorar llevarte a bailar.
Evangelina —¡Qué galante!
Nos despedimos de las gentes que había en el evento, diciendo que a mi madre le dolía la cabeza.
Llegamos al mismo boliche que la había visto con Lucas, con un ambiente muy de esa época. Pedimos dos bolka con moster, íbamos a compartir una noche de madre e hijo. Con el alcohol que tenía el bolka, y ella con su falta de costumbre de tomar bebidas alcohólica, mi madre ya con un estado divertido y desenfadado.

Al sentarnos, se abrió el vestido y me dejó asombrado. Las piernas las seguía teniendo preciosas y bronceadas, las mostraba casi enteras, . Estaba muy sexy, pero con la clase de siempre. Me contó que iba a dejar a Martín, que quería disfrutar de la vida. Sabía que él estaba enamorado de ella, pero era consciente de que su futuro con él no era el que esperaba y prefirió cortar la relación.
Bastian —Pero no te busques novio todavía, dame una oportunidad —le dije.
Evangelina —¡Estoy feliz! No quiero novios. Tú serás siempre mi comodín, cuando te necesite —dijo.

Dio un trago a su bebida.
Evangelina —¿Has vuelto a ver a Tiziana?
Bastian —Me llama alguna vez.
Evangelina —¿Oh se siguen acostándose?
Bastian —Cuando a ella le apetece. Yo soy para ella otro comodín.
Evangelina —Tú lo que eres un comodón.
Seguía siendo una mujer valiente. Teníamos que quitarnos todas las caretas.
Evangelina —Cuando me apoyaste la noche que me viste con Lucas, al sentirme en sus brazos, viniste tú a mi mente.
Bastian —A mí me pasó igual, cuando cogía esa noche con Tiziana, te veía a ti en brazos de un jovencito. ¿Te gustó la experiencia?
Evangelina —Mucho. No podía imaginar que sería tan excitante
Se quedó seria mirándome.
Bastian —¿Te sientes incómodo hablando de esto conmigo?

Evangelina —No. Ha surgido de forma natural. Tú te has abierto, y me ha parecido que era una buena ocasión para que nos contáramos más de nuestra vida.
Se quedó pensativa, no se veía capaz de decir nada, tenía que procesar mucha información. Y dándole otro trago al bolka, cogió el mío y el suyo, los dejó en la mesa.
Evangelina —Pues jovencito si tantas ganas tenías de salir con tu madre, ahora me vas a sacar a bailar. Somos un hombre y una mujer que han salido a divertirse.
No me dejó opción, me tomó de la mano y fuimos a la pista, donde ella disfrutaba moviéndose de espalda y su culo me frotaba toda la verga . Bailábamos con los tragos kos dos y estábamos liberados con nuestras confesiones. La vi reír, la hice girarse sobre sí, abriendo su falda hasta mostrar las piernas, concentrando la atención de los que bailaban en ese momento. Estaba radiante
Evangelina —¿Te alegras de haber salido conmigo? —me dijo con un acento sexy de una mujer caliente, cuando nos sentamos de nuevo. Había bebido más de lo normal, pero estaba razonablemente serena y supuse que era una forma de picarme.
Bastian —¡Estoy divinamente, estás preciosa! —Esa noche era una auténtica diva.
Evangelina —En la fiesta me dijiste que era la mujer más atractiva. ¿Lo piensas de verdad o es la forma de chamullar que tienen los jóvenes?
Bastian —Ambas cosas —Puntualicé reforzando su idea—. Lo pienso, y quiero cogermela.
La saqué a bailar, dejándose llevar, y yo, desinhibido del todo, buscaba el contacto físico al que ella no rechazó.
Evangelina —Bailas bien, y es poco habitual en un hombre.
Bastian —le sostuve su mirada, que trataba de averiguar algo a través de mis ojos

Evangelina —Te sacaré de pareja más a menudo.
Sonreí suponiendo que la tenía conquistada. Ella sin cambiar su expresión, me dijo.
Evangelina —No te rías, aún no has conseguido nada. Ni lo vas a tener fácil.
Al regresar de la pista decidí que la noche ya había sido intensa en confesiones y era hora de irnos a dormir. En el camino de regreso, recuerdo oírla decirme que lo pasó genial y que se alegraba de que la hubiese acompañado, de que la sacara a bailar, y, sobre todo, de que me hubiese sincerado. Al sentirnos ya a salvo en casa, me propuso tomar otra copa.

Puse una agradable música de una play listo que le había oído miles de veces. Mi madre se quitó sus tacones, y me pilló de la mano y empezó a moverse delante de mí al ritmo, de la música, que pertenecía al género del regueton de antes, me empezó a moverse a delante mio moviendo el culo. Mientras cantaba, al darse la vuelta a ver que yo estaba parado sin moverme, me puso los brazos por el cuello. El baile se fue haciendo más lento, mi madre se pegaba contra mi pecho, contorneándose de una manera muy sensual.

Evangelina —Lucas me ha dicho al oído que quería verme de nuevo —dijo provocativa mordiéndome la oreja.
Bastian —Es un salame . ¡Y tú eras mi pareja!
Evangelina —¿Celoso? —rió fuerte—. Eso es que te gusto ….

Bastian —¡Claro que me gustas!, eres una mujer hermosa.
Evangelina —¿Pero, te gusto, como te gustan las otras mujeres con las que te acuestas?
Bastian —Eres mi madre… este juego es peligroso.
Evangelina —Te he dicho que me quería separar para vivir la vida.


En un pequeño movimiento, abrió el cinturón que cerraba su vestido amplio y lo dejó caer al suelo. Estaba bellísima, entre las penumbras de la luz que entraba por la cristalera del salón, con una combinación preciosa negra y su micro tanguita. Acercó su boca muy cerca de la mía, yo iba a besar a mi madre, semidesnuda bailando entre mis brazos, cuando sonó el teléfono, y me despertó.



Su puta madre, había soñado con mi madre, y tenía la verga parada muy erecta. Esa llamada había evitado que me follara a mi madre mientras soñaba. Atendí la llamada, era ella, mi madre, que debió ser alertada por un sexto sentido que su hijo iba a cometer incesto.
Evangelina —¿Estás en casa? Espérame voy para allá, necesito hablar contigo —me dijo.
Llegó confundida, pensó que iba a disfrutar de ese chico durante un tiempo, pero al encontrarse de nuevo, había cambiado por completo. Había sido para él una madurita a la que se cogía, y ya no le interesaba nada más.


Bastian —Tranquila mamá —le dije abrazándola—. No estás acostumbrada a ese tipo de vida. Siempre has estado en pareja, pero ese comportamiento masculino es frecuente.
Evangelina —Son todos unos mentirosos. Me está bien merecido. No me volverá a ocurrir.
Bastian —No te culpes, piensa en lo que generó para ti. Que él lo haya pasado bien no quita que tú también lo hicieras. Y seguramente no habría elegido a cualquier mujer, le impresionaste.
Evangelina —¿Lo dices de verdad o para consolarme?



Bastian —Totalmente en serio. Fíjate si estabas atractiva que me quedé dormido y soñé contigo.
Evangelina —¿Qué soñaste? —preguntó curiosa.
Bastian —No te lo cuento. Es demasiado fuerte.
Evangelina —¿Cómo de fuerte? Anda cariño. Y salimos esta noche como me pediste. Me vendría bien.
Bastian —Pues … Soñé que te invitaban a una fiesta, te acompañaba, y a la vuelta, me seducías y caía en tus brazos. Y hacíamos el amor.
Evangelina —¿Y te gustó? —preguntó curiosa.
Bastian —Por extraño que parezca, sí —Ante mi expresión seria, se incomodó—. ¿Te molesta? Solo fue un sueño…
Evangelina —En absoluto. Te voy a confesar algo. Anoche, cuando estuve con ese chico, que por su edad me recordaba a ti, pensando en tu apoyo, en tu ánimo, mientras me desnudaba, yo también pensé en ti.
Supongo que a ambos nos sorprendió el encuentro tanto, que nos dejó marca en el subconsciente. Reservé a las 21.30 por la noche en el Alduccio, un italiano que le gustaba a ella, frente a la puerta 55 del estadio monumental, donde yo asistiría al primer partido de la temporada de River.
Quedaba muy cerca de donde vivíamos en la calle Príncipe de Vergara, y podía llegar caminando en diez minutos. Le avisé al terminar el partido de que saliera ya y mientras la esperaba, pedí una copita de Verdejo bien frío. Revisaba resultados de otros partidos en el móvil, cuando instintivamente levanté la mirada y la vi venir paseando por la acera. ¿Era ella o a una persona que se le parecía? ¡Dios mío! ese estilismo no era casual, venía imponente, maquillada, con un vestido de color rojo ajustado a las rodillas, que abría un escote amplio en triángulo y dejaba holgura alrededor de los hombros. Los zapatos de tacón haciendo juego con el vestido y esa forma tan estilosa de caminar, la hacían parecer una modelo de pasarela. El gentío que en ese momento abandonaba el estadio, se giraba a su paso, pensando que podría ser la mujer de alguno de los jugadores de River.
Evangelina —Perdona que me retrasara un poco, pero ya sabes cómo somos las mujeres.
Bastian —Estoy a costumbrado a Tiziana, no te preocupes.
Evangelina —Esta noche no existen ni Tiziana ni Martín en la cena. Somos una pareja compartiendo una noche de verano tan bonita como ésta.
Cogiendo las dos copas de vino que teníamos, las levantamos y brindamos.
Bastian —Por mi más atractivo ligue de este verano —brindé.
Evangelina —Por mi más guapo pretendiente.
Estuvimos contándonos cosas del verano que no nos habíamos contado, quizás porque nuestra confianza era diferente. Había tenido una pequeña tontería en la playa sin llegar a nada con un chico de México que veraneaba en la playa. Yo le dije que en una salida conocimos a dos señoras de su edad, y Pedro, al que ella conoce bien y yo estuvimos con ellas.
Evangelina —¿Te gustan las señoras de mi edad? O simplemente te sientes de alguna manera obligado conmigo por ser tu madre.
Bastian —No me siento obligado contigo a nada, que tontería. Pues alguna si me gusta, si se cuida, pero no cualquiera. Tú estás cada día más hermosa.
Al ofrecernos los postres le propuse una alternativa.
Bastian —¿Y si cambiamos el postre aquí por una copa en Fortuny?
Evangelina —Hace mucho que no he ido, me parece perfecto.
Al entrar en la zona de copas, recordé que había ido allí con Tiziana. Los sitios tienen memoria. Tiziana quedó fuera de nuestra reunión como invitada no deseada. Hoy tocaba disfrutar de la compañía de mi madre, que se había vestido como una diva para hacer de esa noche un momento especial.
Evangelina —Lucas me ha abierto los ojos a un tipo de relación que nunca me había planteado, fue halagador, me pilló de sorpresa, y estar en esta situación de inestabilidad con tu padre, también redujo mi sentido de la fidelidad.
Bastian —Verte con él anoche, sin saber por qué me excitó. Deseé ser él. Afortunadamente Tiziana se apiadó de mí, y me invitó a ir a un hotel.
Evangelina —Es curioso, nunca pensé que pudiera estar con una persona sin quererlo. Y menos con alguien de pareja en mi vida. ¿Crees que soy muy divertida?
Bastian —Nunca lo has sido. Siempre te he tenido como un prototipo de la responsabilidad. Me alegro de ver que eres humana. Aunque estás noche estás divina.
Evangelina —¡Qué tonto! Pero gracias. En nuestro papel de pareja, y que pretendes en ilusionarme, lo haces genial. Me consuela que, si me separó con Martín definitivamente, tendré un hombre en casa.
Bastian —¡Ni lo dudes! Me apetecía salir contigo una noche, y que nos sintiéramos libres, sin ninguna idea preestablecida, pero no podría haber pensado en que me encontraría tan bien.
Evangelina —A mí me ocurre igual. No te veo como a mi hijo ahora. Eres un chico atractivo, joven, encantador con el que estoy pasando una noche increíble.
¿Era cierto lo que estaba oyendo? … no quedaba duda, pero ¡seguía siendo mi madre! Intuyó que iba a responder y me cortó.
Evangelina —¡Calla Bastian! No rompas la magia. ¿Te atraigo como mujer?
Bastian —Mamá, yo….
Se anticipó a mí y puso sus dedos en mis labios. Los dejó ahí unos segundos. Los besé.
Evangelina —Evangelina. Hoy somos Evangelina y Bastian.
Bastian —Estoy de acuerdo Evangelina en que la noche no podía ser más bonita. Y me siento muy halagado de que una mujer como tú, esté cenando conmigo. No veo en ti a la madre, veo a una mujer preciosa.
Evangelina —Este chico me ha hecho pensar que seguramente me he perdido cosas en mi vida, y que aun estoy a tiempo de vivir.
Pagué y fuimos a casa.
Bastian —No sabía que me ibas a invitar a subir a tu casa la primera noche —le dije riendo.
Evangelina —Te dije que pensaba cambiar. ¿Porque no preparas dos bolka? —sugirió mientras se quitaba los zapatos y dejaba el bolso.
Bastian —Una noche preciosa. Espero que podamos repetirla — dije cuando le acerqué su copa.
Evangelina —Y a mí, pero no des por terminada la noche.
¿Como metía en la ecuación de estar buena, el hecho de que fuera mi madre? Era evidente que en ese momento había una química brutal entre los dos. Era una noche de compartir pensamientos —la miré fijamente, la excitación de ambos era notoria.
Bastian —Evangelina, antes no respondí directamente a tu pregunta.
Evangelina —¿Cuál?
Bastian —Si me gustas…
Evangelina —¿Te gusto? —Repitió de nuevo.
Bastian —Me atraes muchísimo. No conozco una mujer más atractiva que tú…
No podía negar su enorme sensualidad. No había planificado nada, pero si sucedía algo porque ambos lo deseábamos, no lo frenaría. Sentí mi erección enorme al imaginarla de amante. Si podía leer mis ojos sabría que le estaba diciendo que esa noche deseaba cogermela. Reclinó su cabeza sobre mi pecho. La dejé hacer, porque sabía que ya no había marcha atrás.
Evangelina —¿Crees que nos arrepentiremos de lo que pueda ocurrir esta noche?
Bastian —Peor sería arrepentirnos de no hacer nada ¿no crees?
Aproximé mi boca a la suya despacio para avisarla y la besé con el morbo que me inspiraba y con el miedo a un posible rechazo. Encarna rodeó mi cuello con sus brazos, acercó más mi boca hacia la suya y me devolvió un beso apasionado.
Al separarnos sonrió.
Bastian —Olvidemos por esta noche quienes somos —sugerí.
Evangelina —¿Y al despertar?
Bastian —Imagínate que soy un chico que has conocido esta noche… ¡déjate seducir!
Evangelina —No podría haber conocido nadie como tú, serías el mejor …—susurró deseando que venciera su resistencia—¿Quieres vivir una historia conmigo?
Bastian —Sí, quiero vivirla, y recordarlo eternamente.
Evangelina —Entonces, amémonos esta noche hasta condenarnos.




Asumió que el acuerdo era total. Comenzó a besarme con sed de besos, mientras yo sin dejar de besarla le saqué el vestido por encima de sus brazos, dejando al descubierto su pecho sin sujetador, dejando solo una tanguita de protección entre ambos. Había hambre contenida en los dos, e iniciamos un festín de caricias y besos. Nuestros labios estaban encantados de conocerse.

La besé por sus tetas chupando los pezones parados como cuando era un bebé, y subir besando por el cuello, mientras le apretaba las nalgas subiéndola sobre mí, le caía el pelo por su cara, estaba liberada, iba dejando atrás todos los prejuicios.





Toda la fuerza de amor se me iba por la boca, a besos. No he besado nunca con tanta dulzura ni con tanta intensidad ni durante tanto tiempo. Avanzábamos como lo harían dos novios en su primera noche nupcial. Preparé una música que nos recordara ese momento.
Subí mis manos, mi madre gemía de placer al apretarle sus pechos mientras le mordía y succionaba un pezón. Entonces ella se quitó su tanguita y quedo desnuda del todo, invitándome a seguir con el proceso de cogermela, mientras seguíamos apretando riquísimo ella me empezó a bajar el pantalón, al arrodillarse frente mío bajándome el boxer, mi verga ya parada de tanto flanelearse le pega en la cara de mi madre, y ella me empieza hacer un pete, me encanta como me la está chupando la verga, haciendo una garganta profunda, no le entraba toda mi verga en su boca.
Se para mi madre, nos empezamos a besar de nuevo, mientras ella me pajeaba, me dice que me siente en el sillón, ella se suve arriba mio metido mi verga en su vagina, empezando a cabalgarme despacio primero, gemía en mi oído me suspiraba me decía, ¡dios que rico!
Cógeme, Cógeme, más, más fuerte bastian.
La levante de la cola, sin sacar mi verga de ella, y le susurré al oído.
Bastian —¿te gusta má como te lo hago? Deseaba cogerte, y ahora ¿hasta dónde quieres llegar?
Evangelina —Hasta el infinito y más allá —respondió en un susurro ella riéndose con una felicidad.




Bastian —Déjame a mí ahora.
Ella me abrazaba del cuello y con sus piernas me apretaba la cintura, mientras se besábamos, mi verga a dentro de ella todavía, nos dirigiamos a sía su habitación, la tire a la cama matrimonial dónde dormía con mi padre, las pillé del sos pies trayendola hacia mi, le empecé a chupar la vagina metiendo 4 dedos en la vagina masturbaba y tuvo su primer orgasmo se le doblaban las piernas de tanta exitacion que le producía con los dedos y la boca en su vagina.
Evangelina —Eres increíble Bastian, eres una máquina sexual, con una enorme verga quiero que me cogas, todos los días bebé.
Bastian--má te quiero hacer la cola, ¿puedo hacértela o no ? Mientras le metía la lengua en el ano y le frotaba el clítoris con los dedos, qué rico má, que rico culo qué tienes.
Evangelina -- mmmmm gemía, no hijo estás loco por favor no sigas, ya vasta vasta, quiero que pares, después la seguimos.
Se giró en la cama mi madre, me dio la espalda, le pilla las piernas la tiré hacia el borde de la cama, y le empecé a besar la espalda bajando hacia la cola, miemtras le abría las nalgas. La empecé a meter los dedos en el ano y le escupí para que este lubricarla y me pare atrás de ella abriéndole más la pierna, empezandome a lubricar mi verga con mi saliba, asta que le metí la cabeza de mi verga parada en su apretada cola. Mi madre pegó un grito de dolor diciendo que la saqué que le dolía y más le sigo penetrando asta tener toda mi verga a dentro de ella, mi madre mordía la cama, mientras yo le pillaba de los pelos y le daba chirlos en las nalgas y le decía te gusta verdad má sos una perra en la cama desde hoy serás mi putita y le seguía bombeando más y más fuerte, asta que le acabe un chorro de semen en su espalda y me tire a su lado de lo agotado que estaba de tanto bombear su cola, mientras que la habrasaba me tenía pillado de su cola, ella con lágrimas en su rostro me decía que casi nunca tenía relación por ahí que le dolía bastante por el tamaño de verga qué tenia era 23 centímetros muy gruesa.
Bastian —Me encantó en hacerte la cola má, son una mujer muy atractiva y hermosa, el bobo de mi padre no supo en aprovechar tu cuerpo hermoso que tienes yo que el te cogeria todos los días y en cualquier lugar.
Evangelina —Es el mejor polvo de toda mi vida hijoooooooo.







Bastian —Disfrútalo má que todavía falta lo mejor.
Besándose en la cama mientras le apretaba las nalgas y ella me empezó a hacerme una paja nos quedamos acostado toda la noche asta el otro día.
No sabía si volvería a disfrutar de esos maravillosos momentos. Solo sabía que mi placer era infinito y su hermosura insuperable.
Por la mañana, le llevé una bandeja al pie de la cama con un café y un zumo en la cama. Al verme, reaccionó enseguida. Sabía que llevar el desayuno a una mujer era un plus, y si ella estaba bien follada, era definitivo.
Evangelina —¿Pretendes lavar la culpa con un desayuno? Sigo en una nube, y por extraño que parezca, no me siento mal por lo que hicimos anoche.
Bastian —Mamá, no hay ninguna culpa. Los dos lo asumimos, y no pudo ser más hermoso de lo qué pasó anoche entre nosotros dos.
Evangelina —¿Te gustó de verdad? — lo dijo avergonzada tapándose las tetas con la sábanas.
Bastian —Fue una noche muy completa, fuiste una pareja ideal en la cena, divertida y muy caliente y super sexy en la cama la pase estupendo, con vos má eres genial.
Evangelina —Yo pienso igual, sentirte dentro de mí fue increíble. Anoche estaba hechizada, pero ahora no tengo excusa, estoy despierta. ¡Fue una locura en lo que hicimos hijo!
Bastian —Hagamos una cosa, Dejemos que continúe, mientras dure el hechizo. Mientras disfrutemos como pareja, no solo en la cama.
La conversación, su penetrante olor, y la suavidad de su piel, inevitablemente me empecé a excitarme de nuevo con mi madre y mi verga ya casi dura, empezó a salirse la cabeza hinchada por el boxer de tanta exitacion que me producía a ver a mi madre en bolas tapándose con la sábanas.
Evangelina — ¿Entonces puedo seguir disfrutando de esa enorme y rica verga que se te ve ahí hijo?





Bastian — Es toda tuya má, por haber sido tan maravillosa. Solo un estúpido pito corto como mi padre Martín se conformaría con solo una noche contigo. Tienes todo el día libre Mamá, sírvete tu misma y te apetece esta verga, mientras me la saco y empezó a pegarme en la mano con mi verga parada.
Ella no había sido la mujer más liberal del mundo, ni tampoco conservadora en el aspecto sexual. Pero era evidente que la situación era inusual y se la podía catalogar de cualquier cosa menos de conservadora, y ella, pensó, que, si había llegado hasta aquí, no se iba a detener.
Evangelina — Relájate hijo. Yo me encargo del restó.


Sentándose mi madre en el costado de la cama dejando caer la sabana mientras dejaba la bandeja del desayuno en la mesita de luz con sus tetas hermosas colgando, ella desnuda como anoche, me dijo este es mejor desayuno que el otro pillandome las piernas hacer candome hacía ella. Mi madre me empezó bajándome el bóxer que estaba semi bajado por mis piernas y sin pedir autorización mi madre, se metió toda mi verga en su boca haciendo una garganta profunda no le entraba toda y empezó a ahogarse babeando toda mi verga hinchada de tanto que ella succionaba, y a la vez comenzó a chupar despacio como si estuviera comiéndose un helado de fresa. Ella una mujer madura con 3 hijos estaba en la cama con un hombre treinta años más joven que ella y que su marido, que la había hecho sentir lo que creía no haber sentido nunca con su esposo en todo los años de casado que llevaban. Era una mezcla de deseo, pasión, lujuria, y lo que a ella le atraía tanto era la enorme verga 23 centímetros y gruesa que cargaba su hijo a su edad, ella iba en contra de todos. Se había dejado coger por su hijo mayor, y en ese momento le estaba comiendo la verga de su hijo, la tenía a su merced.

Veía sobre ella a una mujer rebelde, que había decidido dar rienda suelta a sus deseos y yo era el afortunado con quién ella disfrutaba de su calentura sexual. Que buen trabajo hizo aquel cirujano, sus tetas no me dejaban ver de la chupada que me estaba dando mi madre y empezó a hacerme una turca en sus tetas, miemtras yo le recogía el cabello rubio, haciendo que se tragara toda mi semen, ella me pasaba la lengua por la cabeza de mi verga saboreando el semen que me chorreaba por mi verga.
Ayer no percibí la fina señal que la cesárea de mi hermana dejó sobre su piel. El placer que me produjo ver a mi madre toda una puta incestuosa para joven mas chico que ella, era una hembra muy hermosa por su edad comiéndose mi verga me llevó a las puertas del cielo como se seguía tragando mi verga lubricada de saliba y de semen. Como creía que aún no terminará y todavía no me lo merecía, quise pasar al siguiente nivel con la puta de madre y con torpeza pillandola del cuello, pegándole unas buenas cachetada en la cara y en su tetas, le saqué mi verga de su boca pegándole con mi verga lubricada con su saliba le dije



Bastian -- ¿te gusta verdad que te traten como un puta en la cama? Ella solo me miraba con los ojos llorozo, le volvía a decir ya que ella no me decía nada ¿ te gusta verdad? Dale responde puta, putita con cuanto jóvenes te estuviste revolcando en nuestra narices.
Evangelina solo me miraba la alcé del cuello le empecé a chupar sus tetas mientras le mordía los pezones le cacheteaba las tetas y le dije susurrando en el oído te voy a romper bien el culo asta que me digas con cuanto jóvenes como yo lo gorreaste a mi Padre, por no debe ser el primero con cual te pillé en el boliche el viernes ¿como el que se llama Lucas? Verdad má. ¿Te cogió como yo te estoy cogiendo? O so .calentó la paba ese maricon.





Ella callada al no pensar que yo la trataría como una puta infiel, la di vuelta hacia mi apretado mi verga en su boca, despacio me movía, le empecé a besar el cuello suave mente mientras le introducia uno dedos en su vagina mojada por su flujo de tanta exitacion que le producía al ser tratada cómo ella siempre se imaginó ser maltratada por sus amantes, y nunca imaginó que su propio hijo la posea así.
Ma, que rica estas asi calladita, mientras le decía que se pusiera en cuatro sobre el borde de la cama, le susurra en el oído por detrás de ella (te voy a romper el culo mamita ya que el cornudo de mi padre nunca te lo hizo como yo te lo voy a hacer ahora).


Mi madre ya en cuatro en la cama le Introduje mi cabeza entre sus piernas y ella expresó su aprobación abriéndose más las piernas con sus manos se habría las nalgas sin decirme una palabra. Comencé a chupar su ano metiéndole la lengua como si fuera que me la estaba cogiendo con una mano le metía los dedos de a uno a la ves asta meter tres dedos en su culito apretado y con la otra mano le frotaba su clítoris como un desquiciado demente por esa mujer que era mi madre biológica y empecé a sentí sus fluidos caliente que le chorreaba por su vagina, y la oí gritar de placer mientras se torsian y tiritaban sus piernas abajo mío, me puse de pies poniendo mi verga arriba de su culo ya dilatado y me monté sobre mi madre mientras le frotaba la verga parada sofre su vagina y la empecé a puertear el ano con la cabeza y le escupí entre la cabeza de mi verga y su ano y la empecé a penetrar despacio asta que empezó a entrar mi verga apretada en su cola la bombeaba cada ves mas rápido. Mi madre cerró sus piernas mientras pegaba un grito diciendo.
Evangelina -- ¡aaah hijo de mil me estas lastimado,! Despacio, despacio por favor me duele mucho me duele cariño, para por favor.
La empecé a bombear más y más fuerte se la sacaba a la verga y se la ponía de nuevo así como más cinco veces.
Evangelina — aaah, Si, si hijo, asi dame despacio me das mas darme placer, sigue, sigue, me esta gustando pero me duele.
Bastian — ¿Ese lenguaje es el que enseñas a tus hijos puta?


Evangelina — No tengo hijos, soy una hembra en celo cogida por un jovencito. No he disfrutado nunca esto de ser cogida y maltratada por alguien joven como vos.
Dejé de cogermela cuando sentí que ya estaba a punto de acabar me tiré a su lado y empezamos a besar ella su subió arriba mio poniéndome sus tetas en mi cara la empecé a chupar cuando era un bebé mientras le succionaba su pezón le salía leche de su tetas y la hidratación que requería el ejercicio qué al cogermela me producía. Cuanta más sed tenía, más bebía su leche y mas succionaba y le apretaba fuerte sus tetas. Mi madre empezó a gemir mas y mas fuerte. Yo mas le succionaba los pezones, acelerando los movimientos con mi boca mientras le mordía y estiraba con los dientes los pezones.
Evangelina — que rico hijo, como me gusta que me cogan así. Soy tu propia madre que es una puta infiel solo para ti chiquito de mamá.
Estaba impresionante la cogida, muy salvaje, con los ojos cargados con lágrimas, gemía y gritaba con toda una putita, y como una auténtica reina. Cambió su postura, parándose arriba mio, yo la miraba de abajo su estupendo cuerpo, mi madre colocó sus manos sobre el cabecero de la cama arrodillada en la almohada ofreciéndome su maravillosa cola de nuevo.
Evangelina —Mmm, mi hijito bastian, quiero sentir tu enorme verga en mi cola otra vez, ¿cógeme como tu sabes por mi culo bebé?




Sin dudarlo me pare en la cama detrás de ella pillandola de los pelos le introduje mi verga de nuevo en su ano ya abierto de la bombeada de hace unos minutos atrás, la empecé a penetrarle muy rápido sin parar desesperadamente para romper esa cola de mi propia madre, y invitándola a ella que disfrute la cogida que le estaba haciendo y que siga con el cuerpo mi ritmo. Le apretaba las tetas con mis manos, a la vez que le sacaba mi verga de su ano abierto y dilatado con mi verga le frotaba el clítoris mientras la penetraba por la vagina y le sacaba y se le ponía de nuevo en su ano, a ella se le subió al máximo del placer como gemía sin importar nada al que sus hijas puedan llegar de la casa de su madre, sacándole de nuevos la verga y poniéndosela en la espalda con sus gemidos. Cuando sentí que ella estaba a punto de acabar, empecé a aceleré con la bombeada en su ano y yo también sentí que estaba a punto de acabar también, su rica chupada qué me había sado me dejado muy excitado y fuera de control y a la vez no quería dejar de cogermela tenía una rica postura qué paraba bien su hermosa cola y quería seguir bombeando a mi querida madre estaba muy puta toda entregada a mi .



Ella se volvió acabar lo que aún más mi excitó al ver como ella se venía y se le empezó a doblar sus piernas mientras gemía levantando la cabeza así arriba. Yo le seguía penetrando su cola sin piedad, ella ya cansada de acabar tres veces a la mañana sin haber desayunado nada, le saque la verga a punto de acabar le pillé de los pelos haciéndola que se siente en la cama a mi madre, pegándole con mi verga en su cara ella me empezó a chupar haciéndome un paja ya con morbo acumulado durante la sesión de sexo desenfrenado que estamos teniendo con mi madre.



Bastian -- ¿te vuelvo a preguntar putita con cuanto jóvenes lo gorreaste al pitó cortó de mi padre? Respondeme puta mientras le apretaba el cuello y le pegaba cachetada en la cara ella con una sonrisa en su cara de puta le empezó a acabar a chorros llenándola toda la cara el pelo de semen.
Evangelina —¡ con cuanto tu piensas que eeh cogido Bastian! Ella se ríe mientras me chupa la cabeza de mi verga succionaba asta la última gota de semen que me salía.
Ella se puso de pie abrazándome sacó una fuerza harrogandome a la cama diciéndome por que me tratas asi, no soy una mala madre contigo o sí amor.
Y nos quedamos abrazados un rato besándose y también metiéndose mano por todos lados, y mientras nos manoseamos comenzó una conversación que era inevitable y muy caliente me contaba de como se encontraba con otros a espaldas de mi padre.
Bastian — Eva, me gustaría seguir manteniendo estos encuentros, pero sin obligaciones, y si te apetece.



Evangelina — Me vas a cogerme cada vez que tu quieras bebé. Quiero disfrutar del buen sexo con un semental y una buena verga dotada como la tuya cariño — ella me pidió con una sonrisa en su cara mordiéndose los labios.
Bastian — ¡Vamos a coger en todas partes! — le acepté la propuesta pillandola de los cachetes dándole un beso.
Yo no sabía cuánto duraría en cogermela a la puta de mi madre, pero yo si sabía que me sentía muy feliz en coger con ella una mujer madura de 42 años, a punto de separarse del pitó cortó de su esposo que prefería a otra antes de su fogosa y caliente hembra que tenía a su lado, y aparte tenía un buen cuerpo bien cuidado por el gimnasio lo tenía cómo si fuera de una Jovencita de mi propia edad.



Evangelina -- me voy a darme una ducha cariño. Me siento muy cansada.
Dándome un beso en la boca mi madre se dirigió al baño, mientras ella se da vuelta como invitándome qué vaya tras de ella.
Parándome aceptando la invitación fui tras de mi madre, viendo un espectáculo de mujer masturbándose en la ducha, me le acerqué poniendo mi verga flácida para que ella empiece a chupar está que mi verga se endurece aún más dentro de su boca, yo gemía de placer que me daba mi madre.
Bastian -- aaaah que rico má como te la tragas toda mi verga, me encanta verte.



Mi madre se pone de pie abrazándome nos empezamos a besarnos, mientras ella se da vuelta moviendo la cola en mi verga, yo la apretaba las tetas mientras la empecé a penetrarla por el ano bruscamente rebotaban sus nalgas en mi pelvis, mi madre pidiéndome que siga más qué le de más duro ella gemía como una puta en celos. Mientras escuchamos unas voces que decía ahí alguien en casa ya llegamos má con los abuelos má, Eva donde estás diciendo mi abuelo el padre de evangelina mi madre.





Evangelina -- ¡llegaron bastian! Ve a tu cuarto rápido que no te vean.



Mi madre poniéndose unos biquinis se dirigió hacia la piscina, mientras que Bastian salía de su habitación con un pantalón de baño se dirigió a la piscina donde estaba Eva haciendo que se estaba bañando en la piscina.

Mientras sus dos hijas y una sobrina que llegaron con sus padres la saludan a Eva, y empezaron a jugar y disfrutar del hermoso día en familia, mientras que yo le metía manos en escondida qué no me vean mis hermanas y le susurraba en el oído que quería disfrutar de su culo de nuevo y ella se reía empujándome y a la vez me rosaba mi verga con su mano haciéndose la tonta y seguía jugando con mis hermanas, haciendo una pirámide humana. Yo la levante en los brazos en mi mente me imaginaba que la llevaba para mi habitación a cogermela no me importaba que estuvieran mis hermanas y familiares en casa.
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