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Ana Laura y sus tangas

Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

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ANA LAURA Y SUS TANGAS


Toda mi infancia se había desarrollado en el seno de una familia de clase media, media baja para ser concreto
Mi padre trabajaba en el ferrocarril, en los talleres de mantenimiento, empleado del estado, con una paga pequeña que lo obligaba a trabajar no menos de doce horas al día para juntar los pesos suficientes para que tuviéramos lo básico
Mama, ama de casa, solía cocer para afuera, una modista improvisada, con lo que ocupaba sus ratos libres y sumaba unas monedas para el día a día
Vivíamos alquilando, saltando de casa a casa cada tanto, se hacía lo que se podía, igual no me quejo, fui un niño feliz
Compartía esos tiempos con mi hermana mayor, Romina, me llevaba tres años y pasamos días de profunda hermandad y días de profundos berrinches, como sucede en todos lados

Ya en mi adolescencia, inspirado por algunas series que miraba en la tele, decidí que quería ser abogado en el futuro, se veían importantes y con dinero, siempre lucían bien, eran tipos inteligentes y era todo lo contrario a lo que vivía en el día a día con mi familia, sonaba con recibirme, ser importante, ganar dinero y poder comprarles una casa a mis padres
Pero para eso tenía que viajar a la gran ciudad donde podría estudiar y mis padres no podrían solventarme
No me importo, estaba decidido y viaje en tren casi con lo puesto, apenas unas monedas en mis bolsillos y aún hoy recuerdo los ojos llorosos de mama despidiéndome en el andén, la bendición de mi padre y la admiración de Romina por lo valiente que era

Pero en la gran ciudad la realidad me golpearía fuerte en medio de la cara, tenía que trabajar para ganarme el pan y tener un techo donde dormir, me hice mendigo, hice cualquier cosa, y con el estómago vacío se hace difícil estudiar
Tuve la suerte que uno de los tantos profesores se apiado de mí y me contacto con un tipo que, hacía reparaciones hogareñas, de todo un poco, pintura, electricidad, mantenimiento en general y sin imaginarlo me transformaría en su ayudante
Aprendería el oficio y pasaba más tiempo con el que en la facultad, el estudio se me hacía cuesta arriba, era más difícil de lo que pensaba y me veía empantanado, y esa imagen de tipo inteligente, bien vestido y lleno de dinero se me hacía cada vez más distante y parecía desdibujarse poco a poco

Para completar la encrucijada, lo que faltaba, me enamoraría como un tonto de una jovencita compañera de estudios y como había imaginado un futuro de abogado, ahora imaginaba un futuro junto a ella
Cuatro años después, ella me dejaba, tenía otro y esa situación me partiría al medio, tenía casi veinticuatro, debería estar por recibirme según mis cálculos, pero aún estaba entre el primer año y el segundo, un fracaso, tal vez lo único positivo era que tenía un oficio
Sabía que por casa las cosas no iban mejor, a papa lo habían cesanteado en una restructuración del ferrocarril, estaba deprimido, tirado al abandono y al menos habían invertido el dinero de la indemnización en una modesta casucha 
Mi madre era la que llevaba la casa adelante, y mi hermana también andaba en males de amores, había llegado la hora de pegar la vuelta, con el consuelo de que al menos lo había intentado

Al llegar me recibirían con los brazos abiertos, ya tenía un cuarto esperándome, papa estaba canoso, mama había engordado y Romina era toda una mujer, pero algunas cosas habían cambiado, no solo el barrio, que era todo nuevo para mí, sino en el seno de mi hogar, no lo sabía, pero sumergidos en la depresión de papa, habían buscado distintas salidas, y ahora los tres eran Testigos de Jehová, se habían volcado a la religión y cada fin de semana salían a predicar, mi hermana seria la que estaría más cambiada, era otra mujer, y me resultaba curioso verla con polleras que le pasaban las rodillas
Toda esa situación me supo a mierda, yo no entraría en eso, pero eso era lo que se respiraba en casa las veinticuatro horas, incluso el apellido Márquez ahora era sinónimo de 'buena gente', éramos bien vistos y éramos una familia ejemplar
Al menos me puse contento por mi padre, quien tenía algo a que aferrarse en su etapa post laboral

Pero como dije, no me uniría a la manada, mi idea era quedarme algún tiempo hasta decidir qué hacer con mi vida
Al menos ahora tenía un oficio, y gracias a mi familia conseguí para hacer unas reparaciones generales en el templo, situación que me mantendría ocupado por un par de meses y me serviría para que muchos creyentes pusieran un ojo en mis capacidades, muchos preguntaron, y el mío es un oficio que va de boca en boca
Rápidamente a la buena reputación del apellido Márquez, se sumaría la calidad de los trabajos que realizaba el Tito, - así me decían todos desde pequeño - y los trabajos caían uno tras otro, siempre era un chico bueno, respetuoso, y pasaba buenos precios así que en unos meses conocía muchos domicilios y muchos buenos vecinos, todo iba de maravillas, incluso aportaba mucho dinero en casa

Hasta que conocería a Ana Laura...

Ana Laura era una de las tantas vecinas, una más en principio, me había citado por un presupuesto para pintar las habitaciones de su casa
Ella estaría llegando a los cincuenta, aunque aparentaba muchos menos, era delgada, estilizada, no muy alta, de cabellos lacios y castaños, con una mirada profunda y unos labios que rozaban la perfección, no tenía mucho busto, y su piernas y cola eran escuetas, pero sumamente bien contorneadas
No se sabía mucho en el barrio sobre ella, algunos decían que era solterona, otros que estaba divorciada, pero era algo sobre lo que ella misma jamás hablaba
Trabajaba de enfermera en un par de centros asistenciales, no sabía mucho más, parecía ser reservada con los vecinos
Recuerdo que al principio por respeto la trataba de 'usted', situación que la había perturbado y provocado su enojo para conmigo

Empezaría a trabajar poco después, y al principio se hizo complicado por los continuos cambios de horarios, pero las cosas fueron fluyendo, y cometí el error que sabía que no podía cometer, interrelacionarme con mis clientes
Ella me daba charla, y me empezó a gustar que lo hiciera, y empecé a prestar atención a los detalles, la observaba cuando ella no lo notaba, su vestir, su figura, su culito respingón, sus prendas, sus perfumes, sus llamadas y en algún punto me descubrí trabajando con la pija dura, es que se me hacia una mujer difícil de descifrar 
Me metería cada vez más en su mundo sin que ella lo notara, el morbo de descifrar la intimidad de esa mujer, sus gustos, sus placeres, sus pecados ocultos y se me hizo un camino de ida
Esa tarde daría el primer paso, al atardecer, cuando ya no tenía luz natural, terminaba mis actividades, y generalmente ella iba por una ducha, cuando tenía horario nocturno
Aproveche ese instante, cuando ella estaba en el baño y yo acomodaba las cosas, me escabullí con sigila a su cuarto, pegue una mirada, sus prendas sabían perfumadas, abrí con cuidado sus cajoneras, en el inferior había un par de consoladores de generosas dimensiones, luego fui por su ropa interior, había demasiado, en colores y no pude evitar tomar una colaless diminuta en animal print, me la metí en el bolsillo, y procuré dejara todo como estaba
Nos saludamos luego, como cada día con una 'hasta mañana' nos despediríamos


Ana Laura y sus tangas


Esa noche, en la soledad de mi cuarto, no podía dejar de jugar con la tanga de mi empleadora, sentia una sensación de excitación por lo perra que era, ni mi hermana que era mucho mas joven se animaba a usar tangas tan pequeñas y no podía dejar de imaginar esa prenda clavada en la intimidad de Ana Laura, me terminaría masturbando como un adolescente usando ese trapo impúdico para limpiar mi semen, solo así lograría conciliar el sueño
Llegaría un nuevo día, y mi deseo por esa mujer se hacía evidente, aunque tratara de disimularlo, así que en uno de los tantos momentos en que le pedía permiso para pasar al baño a orinar, hurguetee en un cesto con prendas sucias para obtener un segundo trofeo, una tanga negra calada, hilo dental, se me paro la pija de inmediato, que perra que era, y esta a diferencia de la primera, era mejor! tenía sus olores íntimos!!!!
Volvería a masturbarme esa noche, pero ahora teniéndola sobre mi nariz, su aroma me supo adictivamente perverso

No podía con la adicción, era más fuerte que yo, tenía ese fetiche demasiado marcado y sabía que estaba metiéndome en problemas, porque estiraba el trabajo todo lo que podía para poder seguir estando bajo ese techo, porque deseaba ese culo, esas tetas, esa concha, esos labios...
Pero una tarde, Ana Laura me enfrentó y me dijo

Tito, creo que tenemos un problema, cierto?

Trague saliva, intenté ir por el lado del trabajo, si es que algo no le gustaba de lo que había hecho, o si estaba atrasado, lo que fuera, pero ella retrucó

No es por el trabajo, sabes bien lo que sucede, no soy estúpida, y sé que andas fisgoneando en mi ropa interior, y sé que me faltan varias tangas...

Yo... yo... - balbucee, había ensayado varias respuestas para una situación como la que se presentaba, pero ahora, de repente, me ahogaba en mis palabras -

Te imaginas... - dijo - el buen nombre Márquez, donde quedará si te delato? tus padres, tus hermana, los predicadores del barrio, la familia ejemplar

Pero no puedes hacer eso - retruque - es tu palabra contra la mía, además, yo no toque tus cosas, no se de donde sacas eso?

Tu palabra contra la mía, - dijo con sarcasmo - y a quien piensas que le creerán? y si te meto una denuncia policial?

No lo harías... - dije con un nudo en la garganta -

Tal vez no... tal vez sí, pero te imaginas? solo plantar la semilla, solo que la chusma hable, que le dirás a tus padres? quien te dará trabajo? que marido confiara en vos? y que mujer se sentiría segura contigo?

Era cierto, estaría enterrado en vida, me tenía en un puño y dije

Está bien, lo siento, no me difames, te lo ruego, que quieres? termino todo el trabajo y no te cobro un centavo, te parece?

Me sentía suplicando, casi de rodillas, pero ella se carcajeó con sarcasmo, y dijo

Te piensas que me importa tu dinero? no, no es por ahí..., esperame dijo

Se levanto y fue a su cuarto, me quedé inmóvil, paralizado por el miedo

Ella volvió minutos después, y al verla sentí que el corazón se me escapaba del cuerpo, Ana Laura estaba con un camisolín violáceo semitransparente por el cual podía ver nítidamente su piel desnuda, con sus pequeños pechos y sus pezones que parecían lastimar la tela, por debajo tenía una tanga del mismo tono, era todo lo que cubría su cuerpo incluso estaba descalza, noté que tenía uno de los vibradores que ya había visto en una de sus manos y dijo

Esto es lo que te imaginabas pendejo? si queres que no hable, tenes que hacerme cómplice...

Y prosiguió

Así que te calientan mis tangas? seguro te masturbas con ellas, cierto? pendejo pajero

Seguía sin saber que hacer, ella se acercó, se sacó la tanga que tenía y me la refregó en el rostro, y mientras se sentaba en una silla a corta distancia sentencio

Dale, mostrame que haces con mi ropa interior, quiero verlo

Me sentí mortal, no era la idea, pero ella me amenazó con hablar si no le hacía caso, solo estaba ahí, con sus piernas abiertas y su mirada expectante, me bajé el pantalón y mi ropa interior a las rodillas, mi pija dura quedó ante sus ojos, la envolví con la tanga y solo empecé a hacerlo, mientras ella miraba con mucha atención
Ana Laura se tocaba suavemente los pezones por encima del camisolín, con el vibrador, y respiraba con cadencia, yo me entregaba al juego y me gustaba lo que estaba sucediendo
Abrió más sus piernas y su enorme concha peluda se abrió ante mis ojos, entonces llevó el enorme vibrador sobre su clítoris y comenzaron los gemidos, siempre mirando fijamente la forma en que yo me masturbaba con su ropa interior

Luego lo cambió de posición, lo apuntó en su agujero notoriamente mojado y centímetro a centímetro fue desapareciendo de mi vista, no podía resistir mucho mas, ella ya gemía en un orgasmo que se hacía inevitable y llevó su mano libre sobre su botoncito de amor, a refregarlo con fuerzas y llegaron las contracciones típicas del placer femenino
Me vine, un largo chorro saltó a no menos de un metro de distancia, y otro y otro más, dejando un reguero de semen por todo el piso, mi mano y su tanga todas embardunadas de leche, y quería cogerla, ahí mismo

Ana Laura, se incorporó, y con la frialdad de un trozo de hielo sentenció

Bueno querido, limpiá todo eso y ponente a trabajar, ya es tiempo que vayamos terminando todos lo trabajos, no te parece?

Fue un golpe bajo, acaso eso había sido todo? realmente así eran las cosas? y mientras terminaba mi jornada, no podía sacarme de la cabeza toda la situación

Esa noche en mi cama daría mil vueltas antes de poder dormir, tendría un sueño con ella, soñé que estaba en un hospital, era un lugar viejo, sucio, la habitación tenía esos viejos azulejos cuadrados de otras épocas, yo era abogado, vaya sueño, y Ana Laura era mi clienta, estaba en un problema de mala praxis o algo por el estilo, ella estaba recostada de lado sobre una camilla, no le podía ver el rostro porque estaba de espaldas en el rincón, pero sabía que era ella, estaba con lencería, una de las colaless que yo le había robado, con guantes y medias de red, tenía una enorme jeringa en una de sus manos y sacando culo hacia mi lado me decía en tono de puta

Tito... venga mi abogado, necesito que me ponga la vacuna para sacarme todos lo males, es que estoy enamorada de un chico que podría ser mi hijo...

Yo solo iba por detrás, le hacía la tanga a un lado y le enterraba la pija hasta el fondo de su concha jugosa

Ella no dejaba de hablar y entre gemidos me decía

Tito, Tito, que jeringa enorme que tenes! estas seguro que me vas a curar?

Pero yo solo quería cogerla y los ruidos chirriantes de la vieja camilla se mezclaban con sus gemidos de muer bien cogida, al final yo le llenaba la concha de leche, al final lo hacía, al final podía conseguirlo!

Me desperté con la respiración agitada, noté que mi pija estaba dura y mi slip lleno de leche, maldición, era un asco

Al día siguiente iría a la casa de Ana Laura como un toro enceguecido, impulsado por lo que había ocurrido el día anterior y con el deseo de cumplir mi sueño, con la seguridad en la mente de que iba a cogerme a la enfermera de mi vida
Al llegar, intenté tirarme sobre ella, pero ella me puso un freno repentino haciéndome ver como un ridículo

Para! - me dijo - que haces pelotudo? me parece que no nos estamos entendiendo, que mierda haces?

Es que yo... - dije confundido - supuse que después de lo de ayer íbamos a coger, no entiendo...

Qué cosa no entendes? - contestó marcando territorio - acá la que manda soy yo, y las cosas la decido yo, no te das cuenta que solo te hundís en el fango y soy la única que puede salvarte? Pelotudo! pajero!

Se hizo un silencio profundo, Ana Laura se fue a su cuarto para volver minutos después, esta vez traía una tanga roja y me la arrojo a la distancia

Tomá - dijo - quiero que hagas tu trabajo

Ella se sentó a un lado, expectante, se cruzó de piernas en forma femenina, tenia una pollera corta que se hacía mas corta en esa posición y me dejaba ver sus hermosas piernas desnudas, se apoyó de lado en el respaldo y encendió un cigarro, como dueña de una función que estaba por comenzar
Hice lo mío, me bajé los pantalones, saqué mi pija y empecé a masturbarme, muy cerca de ella, y ella parecía disfrutar con esa situación
Ana Laura se sacó la remera que traía, luego el sostén, y sus pequeños pechos quedaron a mi vista, ella empezó a acariciárselos, lentamente, jugando con sus pezones, luego se los apretaba con fuerzas, y volvía a las caricias pausadas, otra vez a los pezones, jugando entre sus dedos, levantando su cuello y sacando pecho dijo

Aca... quiero que termines aca...

Me enloquecía, no podía, y cuando me sentí venir me acerque lo suficiente y solo eyaculé con fuerzas sobre ella sobre sus tetas, su cuello, su vientre, disparos de semen caliente fueron cubriendo su parte frontal mientras ella sonreía en placer, cuando terminé, ella dijo

Vení... ahora limpiame

Intenté buscar algún trapo para hacerlo pero ella me detuvo

No, así no, veni acá de rodillas, entre mis piernas, limpiame con la boca

Yo no voy a hacer eso, estas loca? - retruque con enfado -

Si lo vas a hacer! - sentenció - acaso no te das cuenta que no estás en posición de negociar?

Discutí un poco más, pero ella estaba decidida a arruinar mi vida si es que yo no hacía todo lo que me pedía

Fui donde ella me pidió, entre sus piernas abiertas, la pollera se había subido tanto que pude ver su concha desnuda por debajo, supuse que la tanga roja era la que estaba usando, y me acerqué a besar su piel por todos los sitios donde había derramada mi leche, y empecé a succionarla con mi boca, fue un asco, pero reconozco que fue excitante, al menos podía llegar a su piel y me encontré sin querer chupándole las tetas, con una nueva erección y nuestros sexos desnudos que solo estaba a unos diez centímetros de distancia, hubiera bastado mi decisión para de un empellón cogerla toda y darle su merecido, por haberme hecho comer mis propios jugos y por ser tan perra en calentarme de esa manera
Pero creo que el morbo de Ana Laura pasaba justo por ahí, por esa manera de torturarme, de dejarme creer que podría hacerlo, por llevarme al límite, y cuando casi la tenia, de repente se apartó y volvió a poner frío entre nosotros 
Solo dijo que iría por una ducha y que yo me apurara a terminar todos los trabajos que tenía programados

Quisiera contarles a continuación la manera en que me terminé cogiendo a esa mujer, haciéndole todo lo que había soñado hacerle, pero lamentablemente para ustedes que están leyendo, y en especial para mi que lo he vivido, tengo que ser honesto y confesarles que nunca me dejó llevarla a la cama, no, Ana Laura pareció disfrutar todo es tiempo con el fetiche de dejarme pero no hacerlo, de caminar por el límite, su placer pasaba por todo el perverso morbo que le producía ver como me masturbaba por su culpa, sabiendo que quería cogerla, sabiendo que nunca podría hacerlo
Aun siento en mi boca el sabor agridulce que me dejó esa mujer, y aun no logro descifrarla

Después de terminar mis trabajos con ella, seguí mi camino, por otros hogares, por otros sitios, ella al final de cuentas se portó bien conmigo, nunca abrió la boca y mantuvo nuestro secreto
Ahora que pasó el tiempo, ella se perdió de mi entorno, hace un año puso la casa en venta y solo desapareció de un día para el otro
Termino de escribir mi historia, son los últimos repiquetear sobre el teclado, estoy marcando las últimas palabras, miro de reojo hacia un lado, un puñado de hermosas tangas multicolores adornan el entorno, son mi fuente se inspiración para recordar lo vivido


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