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Relato laura y el vecino

Relato laura y el vecino
Ella.
Se llama Laura, 34 años, casada con un tipo aburrido que siempre está de viaje por trabajo. Vive en una urbanización lujosa, con esa terraza que da a las montañas verdes, perfecta para tomar el sol en bikini y provocar a los vecinos. El chico es Mateo, el hijito del matrimonio de al lado, recién cumplidos los 19 ,morenito, cuerpo atlético de tanto jugar fútbol, y una curiosidad sexual que lo tiene loco desde que empezó a espiar a Laura por encima de la cerca.
Todo empezó hace unas semanas. Laura lo pillaba mirándola mientras ella se untaba aceite en esas curvas generosas, especialmente en ese trasero redondo y carnoso que parece hecho para ser agarrado con fuerza. Ella, que lleva años en un matrimonio sin pasión, sentía un cosquilleo prohibido cada vez que notaba esos ojos jóvenes devorándola. “Es solo un jovencito”, se decía, pero su coño se humedecía solo de pensarlo.
Un día, el marido se fue otra vez de viaje. Laura estaba sola en la terraza, en ese bikini celeste que apenas cubre sus tetas grandes y deja ese culo gordo al aire. Mateo pasó por ahí, supuestamente a recoger una pelota que “se le había ido” al jardín de ella. Laura lo invitó a pasar, con una sonrisa pícara. “Ven, ayúdame a ponerme crema en la espalda , vecinito… mis manos no llegan bien”.
Mateo temblaba mientras le untaba la crema, sus manos jóvenes rozando esa piel suave y bronceada. Laura gemía bajito, exagerando, arqueando la espalda para que su culo se presionara contra la erección que ya se notaba en los shorts del chico. “Ay, Mateo… qué manos tan fuertes tienes… ¿seguro que solo tienes 19?

Culo

No pudieron aguantar más. Ella se giró, lo miró con ojos de puta en celo, y lo besó. Un beso profundo, con lengua, como en la foto: ella inclinada hacia adelante, él pegado a su cuerpo, sus manos bajando directo a ese culazo gordo, amasándolo con desesperación juvenil. Laura sentía la polla dura del chico contra su muslo, gruesa y palpitante, mucho más grande y dura que la de su marido flojo.
Lo arrastró adentro, a la casa vacía. Lo empujó contra la pared y le bajó los shorts de un tirón. “Mira qué verga tan grande tienes, nene… esto es lo que necesitaba”. Se arrodilló y se la metió en la boca, chupando como una experta, tragándosela hasta el fondo mientras él gemía como un virgen (porque casi lo era). Laura estaba muy mojada asi que tuvo que retirarse la parte de abajo del bikini , mostrando un coño depilado y hinchado.
ambos se arrojaron a un sofa , ella abrio sus piernas y dejo a la vista su coño dandole una señal de que estaba lista. Se quitó el top, dejó que esas tetas rebotaran libres, y se sentó en esa polla joven, cabalgando fuerte, su culo gordo aplaudiendo contra los muslos de Mateo. “Fóllame duro, vecinito… rómpeme el coño que mi marido no sabe usar… ¡lléname de leche, hazme tu mujer!”
Mateo la agarró de ambas nalgas con sus manos y la embistió como un animal, asi estuvieron unos minutos en esa posición, hasta que ella le dijo : vamos a cambiar a una posicion que te vas a gustar mas .. acto seguido ella se dio la vuelta para ponerse de perrito , levantando su enorme culo y abriéndolo con ambas manos , mostrándole en su maximo explendor lo enorme y gordo que era .
mateo tenia su gran polla tan dura como una roca y de un solo golpe acerto en ese encharcado coño , la tomo de las gigantescas caderas y bombeo tan fuerte como si su vida dependiera de ello.
La escena era brutal ella gemia demasiado fuerte , tan fuerte que aturdía , el estaba como un piston , como una maquina dedicada a destrozar ese enorme culo.
los ruidos eran muchos ; las nalgas rebotando contra la pelvis de el , la cuca de ella haciendo sonidos como un charco de agua , ella misma gritando como poseida y el con una respiracion fuerte .
ella no podia mas y grito : “ya yaaa yaaa me corro ,me corroo muchooo!! Correte llename adentroooo!!
Y entonces los dos explotaron: ella chorreada de placer, gritando, y él descargando adentro, llenándola de semen caliente, prohibido, de ese chico que apenas tenia 19 años .
Desde entonces, cada vez que el marido se va, Mateo “pasa a ayudar”. Y Laura no puede dejar de pensar en esa polla joven que la hace sentir viva otra vez…

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