Continuación de la nochebuena con mi cuñada.

Bueno, les cuento.
31-12-2025 38° de calor en Buenos Aires. Mi mujer me dijo si no quería ir desde la mañana a la casa de mis suegros. A decir vedad, la idea mucho no me gustaba: tener que bancarme a mis suegros desde la mañana no me hacía mucha gracia y se lo dije
- Tus viejos van a empezar a hinchar y no vamos a poder estar tranquilos en la pileta, vas a ver
- No, ya les dije que íbamos, pero con la condición de que no hinchen con pedirme cosas.
- A mí no me jode estar hasta las 6 acá con el aire acondicionado
- Dale, vamos a la pileta, los 6 vamos a estar tranquilos
- ¿Los 6? – quise saber
- Claro, mis viejos, nosotros dos y mi hermano con Clarita
Dijo la palabra mágica “Clarita” y me convenció. La idea de verla en bikini me atraía por demás y la posibilidad de que tuviéramos algún tipo de encuentro me volvía loco. Traté de hacerme el difícil, pero lo cierto es que a las 12 del mediodía ya estábamos allá.
Entré con mi mujer y salió a recibirnos mi suegra. Debo confesar que aún está muy bien. Se conserva espléndida a sus 60 años. Ella salió con una bata encima de su bikini. Yo ya había visto al auto de mi cuñado en la puerta así que sabía que habíamos sido los últimos en llegar.
Pasamos por la casa y nos fuimos al parque a saludar a todos. No pude disimular y mi vista se fue directamente a mi cuñadita (en realidad es concuñada) que estaba con un bikini rojo que deslumbraba. Las tiras eran muy delgadas y me pude imaginar ese culo en cola less y me volvía loco.
Cuando me acerqué a ella no dudé en que mi beso se alojara cerca de su boca. La muy hija de puta se dejó hacer y me lo dio en la mitad de la boca. Mi pija dio un sacudón dentro de mis bermudas.
Nos fuimos adentro a cambiarnos con mi mujer y cuando me saco todo ella me dice:
- Epaaaa, está medio gordita – y me mira la pija
- ¿Aprovechamos? – le dije sabiendo que se iba a negar
- ¿Ahora? ¿Acá? – lo pensó
- Dale – le dije
En cinco minutos tenía a mi mujer en cuatro en la cama, pero lo bueno dura poco y escuchamos unos pasos que se acercaban. Era mi suegro. Nos recompusimos y nos vestimos.
La metí a mi mujer en el baño, la senté en el vanitori, le corrí la maya y comencé a chuparle la concha. Ya la conocía, si hacía bien mi trabajo, ella acabaría en 2 minutos y así fue.
Se bajó a chuparme la pija, pero nuevamente los ruidos no nos dejaban tranquilos y le dije:
- Andá, a la noche vemos
- No quiero dejarte con las ganas – me dijo ella gauchita como siempre
- No te hagas problemas, andá que yo espero a que se me baje un poco
- Bueno – Salió mi mujer y dudé en comenzar una paja pensando en mi cuñadita.
Cuando llego al parque, Clarita, se levanta de su reposera para ir a meterse en la pileta, dejándome ver su hermoso culo. La observo con detenimiento sin importarme si mi mujer o su hermano me están viendo. Por suerte, no lo hacen. Mi único pensamiento es volver a comerme ese culo y esa concha hermosa de mi con cuñadita.
Me considero de las personas que disfrutan tanto o mas chupando una concha que recibiendo placer. Desde siempre, me generó mucho mas dar que recibir.
En ese momento, empecé a comportarme como un autómata y me saqué la remera, la observé a mi mujer y le dije:
- Me voy a meter, hace mucho calor
Realmente lo hacía, pero mi necesidad pasaba por estar cerca de Clarita. Me tiré haciendo gala de mis años en la pileta del club y fui por debajo del agua hasta donde estaba ella. Abrí los ojos mientras me acercaba y podía ver ese hermoso culo con el bikini colorado que tan bien le quedaba.
Cuando pasé por su lado, con mi mano, le acaricié la cola. Sabía que era jugado, pero había quedado claro que Clarita me debía una, desde la nochebuena.
Pasé y me alejé unos metros. Cuando salí a la superficie, ella me estaba mirando. Por suerte, mi mujer no, así que pude clavar mis ojos en lo de mi cuñada y decirle con una sonrisa cómplice.
- ¡Que linda que está!
- ¿El agua? – me preguntó ella pícaramente
- También – le respondí
Nos reímos los dos. La veía hermosa, realmente lo era. Me costaba entender que estuviera con mi cuñado, pero debo reconocer que él, como mi mujer, eran muy lindos.
Me fui acercando a Clarita mirando siempre fuera de la pileta para ver a mi mujer, mi cuñado y mis suegros en que andaban. Ninguno parecía prestarle atención a la piscina, por suerte.
Volví a sumergirme y pasé detrás de ella, pero esta vez mis dos manos acariciaron sus glúteos. Salí a la superficie.
- Quería comprobar que estaba tan linda como la última vez
- ¿Y?
- Creo que está mejor que la última vez
- Que bueno
Entonces, pasé por detrás de ella como caminando lentamente y le dije al oído sin ningún reparo:
- me muero por chuparte la concha nuevamente
- Sssss – dijo ella en un susurro
- Me muero por hacerlo – le repetí
- Te digo una cosa – me miró seria a los ojos
- ¿Que?
- No termino el año sin chuparte la pija – me soltó
Ahí me quedé, en el medio de la piscina con la pija totalmente parada por el comentario de Clarita. Sin saber que hacer ni como reaccionar. No me esperaba semejante declaración. Me aturdió de tal manera que no supe como comportarme, pocas veces me sucedía.
Creo que pasaron unos largos minutos en los que la vi a Clara salir de la pileta, vi entrar a mi mujer, jugar con ella un rato. Luego entró mi suegra, mi cuñado y mi suegro. Creo que recién ahí se me bajó por completo la erección que tenía.
Empecé a pensar maneras de irme un rato con Clarita. A comprar helado, a buscar algo a algún lugar, no se me ocurría nada.
Ahora ella tomaba sol mientras yo charlaba con mi mujer y mi suegra en la pileta. Mi suegro y mi suegra se meten en la casa a preparar algo para comer. Salen al rato y le piden a su hijo e hija que compren algunas cosas en el supermercado. Fue instantáneo que nos miramos con Clarita y nos sonreímos con los ojos.
- ¿Me acompañas, mi amor? – me dijo mi mujer
- Decile a tu hermano – le respondí
Se ve que el hermano le estaba haciendo la misma pregunta a Clara y la respuesta fue en la misma dirección. La cosa es que a los 15 minutos estábamos solos los dos (Clarita y yo) dentro de la pileta.
Ella fue al grano. Me desató la malla que tenía un nudo por delante, debajo del ombligo y metió su mano para agarrarme la pija que estaba dura como una estaca en el mismo instante.
- Quiero tocarte – le dije
- No, déjame a mi – me dijo ella
- Bueno
Comenzó una paja mientras miraba en dirección a la puerta donde podrían aparecer cualquiera de mis suegros. Me bajé el short para estar mas cómodo y el placer que sentía se volvió inmenso. Aproveché para meter una mano dentro de su corpiño y sentir esas tetas operadas duras y hermosas. Apresé su pezón con mis dedos mientras lo pellizcaba suavemente.
Ella se giró a mirarme con una cara de deseo que no le conocía.
- Mirá que no vengan – dijo y tomando aire se sumergió
- Aghhhh – solo articulé
Clara empezó a chuparme la pija debajo del agua. Lo hacía con una maestría total, tanto que empecé a envidiar a mi cuñado. A los 45 segundos salió y me miró. Me agarró de los hombros y me obligó a sumergirme con ella. Me besó debajo del agua con un beso de lengua largo y profundo, cargado de deseo contenido.
Nos desprendimos y subimos a la superficie. Ella comenzó una paja lenta mirando para todos lados
- Me vas a hacer acabar pronto – le confesé
- Avisame y bajo a chupártela – me soltó
La frase fue tan contundente que no me aguanté mas y el orgasmo se precipitó en mi de manera que no podía detenerlo.
- Ahora ya! – le dije
Clara bajó rápidamente y se metió toda mi pija en la boca. Me pajeaba con la mano mientras salían los primeros chorros de leche dentro de su boca.
- Aghhhh -dije cerrando los ojos
Debajo del agua, mi cuñada chupaba y chupaba sin parar. Realmente era una maestra, tanto de la felación como de contener la respiración.
Yo, con mis ojos cerrados al sol disfruto como nunca de esa acabada en la boca de mi cuñada.
De pronto, siento como que se nubla y una sombra me cubre la cara. Pienso que es raro ya que el cielo parece totalmente celeste.
Abro los ojos y me encuentro a mi suegra mirando la escena con una cara de estupefacción que hizo que mi erección dentro de la boca de Clara se perdiera al instante. Le pego un golpe en la cabeza a mi cuñada que sube a la superficie y mientras saborea mis restos de semen y mira a mi suegra que le devuelve la mirada dura y se vuelve para adentro.
Nos quedamos mirando los dos.

Bueno, les cuento.
31-12-2025 38° de calor en Buenos Aires. Mi mujer me dijo si no quería ir desde la mañana a la casa de mis suegros. A decir vedad, la idea mucho no me gustaba: tener que bancarme a mis suegros desde la mañana no me hacía mucha gracia y se lo dije
- Tus viejos van a empezar a hinchar y no vamos a poder estar tranquilos en la pileta, vas a ver
- No, ya les dije que íbamos, pero con la condición de que no hinchen con pedirme cosas.
- A mí no me jode estar hasta las 6 acá con el aire acondicionado
- Dale, vamos a la pileta, los 6 vamos a estar tranquilos
- ¿Los 6? – quise saber
- Claro, mis viejos, nosotros dos y mi hermano con Clarita
Dijo la palabra mágica “Clarita” y me convenció. La idea de verla en bikini me atraía por demás y la posibilidad de que tuviéramos algún tipo de encuentro me volvía loco. Traté de hacerme el difícil, pero lo cierto es que a las 12 del mediodía ya estábamos allá.
Entré con mi mujer y salió a recibirnos mi suegra. Debo confesar que aún está muy bien. Se conserva espléndida a sus 60 años. Ella salió con una bata encima de su bikini. Yo ya había visto al auto de mi cuñado en la puerta así que sabía que habíamos sido los últimos en llegar.
Pasamos por la casa y nos fuimos al parque a saludar a todos. No pude disimular y mi vista se fue directamente a mi cuñadita (en realidad es concuñada) que estaba con un bikini rojo que deslumbraba. Las tiras eran muy delgadas y me pude imaginar ese culo en cola less y me volvía loco.
Cuando me acerqué a ella no dudé en que mi beso se alojara cerca de su boca. La muy hija de puta se dejó hacer y me lo dio en la mitad de la boca. Mi pija dio un sacudón dentro de mis bermudas.
Nos fuimos adentro a cambiarnos con mi mujer y cuando me saco todo ella me dice:
- Epaaaa, está medio gordita – y me mira la pija
- ¿Aprovechamos? – le dije sabiendo que se iba a negar
- ¿Ahora? ¿Acá? – lo pensó
- Dale – le dije
En cinco minutos tenía a mi mujer en cuatro en la cama, pero lo bueno dura poco y escuchamos unos pasos que se acercaban. Era mi suegro. Nos recompusimos y nos vestimos.
La metí a mi mujer en el baño, la senté en el vanitori, le corrí la maya y comencé a chuparle la concha. Ya la conocía, si hacía bien mi trabajo, ella acabaría en 2 minutos y así fue.
Se bajó a chuparme la pija, pero nuevamente los ruidos no nos dejaban tranquilos y le dije:
- Andá, a la noche vemos
- No quiero dejarte con las ganas – me dijo ella gauchita como siempre
- No te hagas problemas, andá que yo espero a que se me baje un poco
- Bueno – Salió mi mujer y dudé en comenzar una paja pensando en mi cuñadita.
Cuando llego al parque, Clarita, se levanta de su reposera para ir a meterse en la pileta, dejándome ver su hermoso culo. La observo con detenimiento sin importarme si mi mujer o su hermano me están viendo. Por suerte, no lo hacen. Mi único pensamiento es volver a comerme ese culo y esa concha hermosa de mi con cuñadita.
Me considero de las personas que disfrutan tanto o mas chupando una concha que recibiendo placer. Desde siempre, me generó mucho mas dar que recibir.
En ese momento, empecé a comportarme como un autómata y me saqué la remera, la observé a mi mujer y le dije:
- Me voy a meter, hace mucho calor
Realmente lo hacía, pero mi necesidad pasaba por estar cerca de Clarita. Me tiré haciendo gala de mis años en la pileta del club y fui por debajo del agua hasta donde estaba ella. Abrí los ojos mientras me acercaba y podía ver ese hermoso culo con el bikini colorado que tan bien le quedaba.
Cuando pasé por su lado, con mi mano, le acaricié la cola. Sabía que era jugado, pero había quedado claro que Clarita me debía una, desde la nochebuena.
Pasé y me alejé unos metros. Cuando salí a la superficie, ella me estaba mirando. Por suerte, mi mujer no, así que pude clavar mis ojos en lo de mi cuñada y decirle con una sonrisa cómplice.
- ¡Que linda que está!
- ¿El agua? – me preguntó ella pícaramente
- También – le respondí
Nos reímos los dos. La veía hermosa, realmente lo era. Me costaba entender que estuviera con mi cuñado, pero debo reconocer que él, como mi mujer, eran muy lindos.
Me fui acercando a Clarita mirando siempre fuera de la pileta para ver a mi mujer, mi cuñado y mis suegros en que andaban. Ninguno parecía prestarle atención a la piscina, por suerte.
Volví a sumergirme y pasé detrás de ella, pero esta vez mis dos manos acariciaron sus glúteos. Salí a la superficie.
- Quería comprobar que estaba tan linda como la última vez
- ¿Y?
- Creo que está mejor que la última vez
- Que bueno
Entonces, pasé por detrás de ella como caminando lentamente y le dije al oído sin ningún reparo:
- me muero por chuparte la concha nuevamente
- Sssss – dijo ella en un susurro
- Me muero por hacerlo – le repetí
- Te digo una cosa – me miró seria a los ojos
- ¿Que?
- No termino el año sin chuparte la pija – me soltó
Ahí me quedé, en el medio de la piscina con la pija totalmente parada por el comentario de Clarita. Sin saber que hacer ni como reaccionar. No me esperaba semejante declaración. Me aturdió de tal manera que no supe como comportarme, pocas veces me sucedía.
Creo que pasaron unos largos minutos en los que la vi a Clara salir de la pileta, vi entrar a mi mujer, jugar con ella un rato. Luego entró mi suegra, mi cuñado y mi suegro. Creo que recién ahí se me bajó por completo la erección que tenía.
Empecé a pensar maneras de irme un rato con Clarita. A comprar helado, a buscar algo a algún lugar, no se me ocurría nada.
Ahora ella tomaba sol mientras yo charlaba con mi mujer y mi suegra en la pileta. Mi suegro y mi suegra se meten en la casa a preparar algo para comer. Salen al rato y le piden a su hijo e hija que compren algunas cosas en el supermercado. Fue instantáneo que nos miramos con Clarita y nos sonreímos con los ojos.
- ¿Me acompañas, mi amor? – me dijo mi mujer
- Decile a tu hermano – le respondí
Se ve que el hermano le estaba haciendo la misma pregunta a Clara y la respuesta fue en la misma dirección. La cosa es que a los 15 minutos estábamos solos los dos (Clarita y yo) dentro de la pileta.
Ella fue al grano. Me desató la malla que tenía un nudo por delante, debajo del ombligo y metió su mano para agarrarme la pija que estaba dura como una estaca en el mismo instante.
- Quiero tocarte – le dije
- No, déjame a mi – me dijo ella
- Bueno
Comenzó una paja mientras miraba en dirección a la puerta donde podrían aparecer cualquiera de mis suegros. Me bajé el short para estar mas cómodo y el placer que sentía se volvió inmenso. Aproveché para meter una mano dentro de su corpiño y sentir esas tetas operadas duras y hermosas. Apresé su pezón con mis dedos mientras lo pellizcaba suavemente.
Ella se giró a mirarme con una cara de deseo que no le conocía.
- Mirá que no vengan – dijo y tomando aire se sumergió
- Aghhhh – solo articulé
Clara empezó a chuparme la pija debajo del agua. Lo hacía con una maestría total, tanto que empecé a envidiar a mi cuñado. A los 45 segundos salió y me miró. Me agarró de los hombros y me obligó a sumergirme con ella. Me besó debajo del agua con un beso de lengua largo y profundo, cargado de deseo contenido.
Nos desprendimos y subimos a la superficie. Ella comenzó una paja lenta mirando para todos lados
- Me vas a hacer acabar pronto – le confesé
- Avisame y bajo a chupártela – me soltó
La frase fue tan contundente que no me aguanté mas y el orgasmo se precipitó en mi de manera que no podía detenerlo.
- Ahora ya! – le dije
Clara bajó rápidamente y se metió toda mi pija en la boca. Me pajeaba con la mano mientras salían los primeros chorros de leche dentro de su boca.
- Aghhhh -dije cerrando los ojos
Debajo del agua, mi cuñada chupaba y chupaba sin parar. Realmente era una maestra, tanto de la felación como de contener la respiración.
Yo, con mis ojos cerrados al sol disfruto como nunca de esa acabada en la boca de mi cuñada.
De pronto, siento como que se nubla y una sombra me cubre la cara. Pienso que es raro ya que el cielo parece totalmente celeste.
Abro los ojos y me encuentro a mi suegra mirando la escena con una cara de estupefacción que hizo que mi erección dentro de la boca de Clara se perdiera al instante. Le pego un golpe en la cabeza a mi cuñada que sube a la superficie y mientras saborea mis restos de semen y mira a mi suegra que le devuelve la mirada dura y se vuelve para adentro.
Nos quedamos mirando los dos.
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