A raÃz de mi relato anterior algunas cosas han cambiado en mi pareja. Por suerte trabajamos la confianza, y tomamos mis cuernos como un juego sexual, más allá de nuestro amor y nuestra relación. Como todo juego, tiene sus reglas, y si bien yo acepté dejarla coger con su ‘amigo’, ella debe hacerlo con mi permiso, estando yo especÃficamente al tanto del encuentro: dÃa, hora, lugar, etc. Además, el hecho de saberlo me darÃa la chance de disfrutarlo con mucho más morbo.
Fue aproximadamente hace un mes, un viernes entre la tarde y la madrugada. Me acuerdo que era un dÃa espectacular, caluroso, de esos dÃas de calor que hubo en el invierno. Salà antes de laburar, y enfilé para nuestra casa. Llegué, comà algo y tomé una latita de birra que recién habÃa comprado. Al rato llegó mi novia. Se sentó a la mesa conmigo y comenzamos a charlar. Yo le recordé que tenÃa el cumple de mi sobrino, y ella a mà que saldrÃa con unas amigas. Efectivamente yo me fui al cumple de mi sobri y ella se quedó un rato más en casa.
Mientras estaba en el cumple hablamos por mensaje. Luego de un rato le comenté que ya estaba volviendo a casa. Me contestó que ella aún estaba en el bar con sus amigas, y que habÃa surgido la idea de ir a bailar. Le pregunté qué harÃa, y me respondió que no tenÃa muchas ganas que digamos, pero le dije que no dude y que vaya, que se divierta. No pareció muy animada en su respuesta, pero siguió mi consejo. Volvà a casa, y me presté a disfrutar la noche como me gusta: música, birra, merca y porno. Realmente disfruto de hacer eso en cada oportunidad que puedo.
Mientras en la compu se sucedÃan videos de gangbang y relatos de cornudos de esta ´comunidad’, yo me masturbaba lentamente pensando en mi novia, poniéndola en el lugar de las minas que aparecÃan en los videos, me la imaginaba arrodillada y rodeada de pijas en el medio de nuestro comedor, mientras yo me pajeaba con la escena. Luego pensé en que ella habÃa ido a bailar, en que hablarÃa de tipos con sus amigas, en que mirarÃa tipos, que la mirarÃan a ella, que bailarÃa sexy como lo hace, y hasta que podrÃa hacerlo con un desconocido, apoyándole la cola en el bulto, como alguna vez habÃa hecho delante de mÃ, para deleite de ambos. Acto seguido, obviamente me puse a pensar en la experiencia que habÃamos tenido. Comencé a recorrer cada recuerdo en mi memoria, al tiempo de que cada vez me masturbaba más frenéticamente. A los pocos minutos le envié un mensaje preguntándole cómo estaba, cómo la estaba pasando, y si ya habÃa relojeado algún macho que la caliente.
-Jaja, la verdad q no, x?-me contestó
-Porque tengo ganas de hacerme la cabeza. Haceme la cabeza-le dije
Entonces comenzamos a jugar. Me contaba que estaba bailando, y pispeando bultos, pero que ninguno le llamaba la atención. A pesar de ello, me comentó que habÃa bailado con un par de pibes, y que los histeriqueó. Que se dejó manosear un poco, que se dejó apoyar la verga. Le pregunté cómo la tenÃan, pero su respuesta fue que no sintió nada. Al rato le pregunté si no habÃa dado para transar con alguno, me dijo que no, aunque con uno se habÃa quedado charlando y tomando algo un buen rato. Yo no podÃa creer con la naturalidad que estaba sucediendo todo, tampoco podÃa creer que mi novia se soltase tanto tan rápidamente, me sentÃa un terrible cornudo, aunque realmente estaba gozando con todo esto.
Luego de hacernos bien la cabeza durante un largo rato, le pregunté directamente por su ‘amigo’: si habÃa vuelto a hablar con él, o si lo habÃa vuelto a ver. Me contestó que no, que habÃan intercambiado algunos mensajes, pero no más que eso. Le comenté que yo estaba muy caliente, con el bocho a full. Ella estaba igual, por lo cual le pregunté si no daba para que le mande un mensaje al flaco. Aceptó. Le di vÃa libre para que se dedicase a hablar con el chabón, que se olvidase de mÃ, pero que me mantuviese al tanto. A la media hora, cuarenta minutos, me avisó de que con el flaco estaba todo bien, y de que la habÃa invitado a la casa. Ella me preguntó si podÃa ir. Ahora era yo quién debÃa decidir si seguir con esto. Finalmente, le di permiso, pero me ocupé de dejarle bien en claro que me debÃa mantener informado de cada paso que daba. Ok.
Yo me encontraba realmente muy, muy caliente, entre algo duro, borracho, la verga lechosa, los videos sucediéndose frenéticamente en la compu, y ahora también utilizando el celular como fuente de placer, intercambiando mensajitos con mi novia. Se despidió de sus amigas (alegó que volvÃa a nuestra casa porque me extrañaba), salió del boliche, paró un taxi y se fue para lo del macho. Durante el viaje seguimos hablando, y me contaba que se sentÃa tan puta que hasta se le hacÃa la trola al tachero. Yo le dije que tuviese cuidado, pero ella me tranquilizó, me dijo que tenÃa todo bajo control. El morbo pudo más y le pregunté si estaba bueno; me dijo que sÃ, normal, pero que la calentaba la situación. Yo ya me estaba masturbando imaginando que se pasaba al asiento del acompañante y le hacÃa una paja, o se la mamaba. Finalmente no sucedió nada, pero faltaban escasos minutos para que sà ocurriese algo.
Me avisó de que ya habÃa llegado a la casa de su macho, y que estaban por tomar algo. Le pregunté si ya habÃa pasado algo, y me dijo que no. Por espacio de media hora masomenos, dejamos de hablar. Cada vez me masturbaba más duramente imaginándolos en un sillón, apretando a full, el manoseando sus grandes tetas, ella refregando su pija por encima del jean. Yo tenÃa unas ganas tremendas de acabar, pero aún no querÃa bajar. Volvió a sonar mi celular.
-Mi amor, estoy en el baño, nos estamos preparando para coger. Ya me chupo las tetas, la concha, me metio los dedos, estoy toda mojada! Le chupe la pija esa hermosa q tiene, gorda, cabezona, es muy rica!
Imaginen mi estado.
-Que lindo lo que me contás BB, me alegra que la estés pasando muy bien, que tu macho tenga una pija hermosa, grande, gorda, y que ahora te va a coger como te merecés. Yo mientras sigo acá haciéndome la paja mientras en otro lado se están cogiendo a mi novia divina.
-Ay, si mi amorrrrrrrrr, q lindo lo q me decis, q lindo tener un novio como vos. Segui haciendote la pajita en casa como el cornudo boludito q sos, mientras yo me voy a mamar una poronga d verdad, me voy a q me cojan bien, a q me destrocen la concha, a gritar, gozar y acabar como la puta q soy para mi macho, cornudito.
-Sà mi amor, andá a que te cojan bien, a que te llenen la concha de carne, a mamar pija. Yo me quedo acá haciéndome la paja como el buen cornudo que soy. Te mando besos, manteneme al tanto.
Continué masturbándome alocadamente, viendo videos, tomando birra y falopa. TenÃa la cabeza realmente estallada, ya no me era posible distinguir nada. A eso de la media hora, sonó nuevamente mi celular. Era un nuevo mensaje suyo. Pero esta vez, de voz. Me sonreÃ.
Lo puse a todo volumen. Lo único que durante unos 40 segundos se escuchaba era un hermoso concierto de saliva, de gemidos. Era claro que mi nena se estaba chupando una buena poronga, mientras yo estaba ahÃ, sólo, haciéndome la paja. Mi excitación era exponencial, mi verga ya parecÃa un palo enjabonado.
-Hola mi amor, como estas. Yo estoy exhausta, la verdad es q el flaco este me cogio como nunca
No podÃa creer lo que leÃa. La naturalidad con la que me contaba lo sucedido. Yo me sentÃa entre feliz, triste, más excitado que nunca, más conflictuado que nunca, más bellamente cornudo que nunca.
-SÃ, BB? Te cogió bien? Te hizo gozar esa pija?
-Q si me cogio bien? Mejor q nunca, amor. Me hizo sentir y ser mas puta q nunca. No sabes como me hizo atragantar c esa poronga gorda q tiene, me la mando hasta el fondo, igual q en la concha
No podÃa creer lo que leÃa.
-Hasta en un momento me dijo d invitar a un amigo suyo q necesitaba un pete, pero bueno, la verdad es q no me anime. Quizas la proxima, no? Vos q decis?
Yo estaba fuera de mÃ. Hice caso omiso a lo último y le pregunté por la leche.
-Me pregunto dnd la querÃa, le dije en la cara, pero me la queria dar en la boca. Le volvi a decir q no, q la boca es tuya. Entonces me puso en cuatro, con la cola bien parada y abierta, y me lleno el culo d leche
Ante esa respuesta le dije que volviese ya a casa, que tenÃa la pija a punto de estallar. Me dijo que se pegaba una ducha con su macho y volvÃa, que querÃa sentir esa poronga y su leche una vez más. Le pedà que por favor no se bañe; que si querÃa que su macho se la cogiese de vuelta, pero que no se bañe. Accedió a mi pedido.
Como a la hora, vuelvo a recibir un mensaje de que ya estaba en el taxi de vuelta, que la espere con la leche. Le pregunté cómo habÃa terminado todo, y me dijo que se la habÃa vuelto a coger y dejar la leche en el culo, pero que esta vez no le habÃa permitido limpiarse, que la mandó de vuelta con la leche chorreando del culo a sus piernas. A ella le gustó el juego, e intuyó que también me gustarÃa a mÃ. Muy bien pensado. Me comentó que estaba sentada en el taxi, y que sentÃa todo el culo y la parte anterior de los muslos calientes, que se sentÃa toda sucia, pero cómoda. Luego me contarÃa que se avivó como el tachero la miraba, por lo cuál se ‘acomodó’ las gomas, y fingió una charla telefónica con un macho, algo asà como ‘Hola BB, sÃ, ya estoy en el taxi volviendo. SÃ, la pasé divino BB, sos increÃble. No, ya me voy a dormir que me dejaste muerta, jaja’
Finalmente, llegó. Yo estaba tirado en la cama, prácticamente no sabiendo qué hacer con las manos, con mis pensamientos. Cualquier cosa hacÃa que brotase mi leche, y yo querÃa guardársela sà o sà a mi chica. Entró, enclavamos nuestras miradas mutuamente, y yo aprecié un espectáculo sensacional: mi novia reventada, cogida, con cara de puta agotada, pero siempre pidiendo un poquito más. Me levanté, fui hacia ella, nos miramos fijamente durante unos segundos, y luego comencé a lamerla, a lamerle todo el cuerpo, hasta sus botas de cuero. El olor a macho que portaba era increÃble, a sexo, a leche. Le pregunté si le podÃa chupar la concha.
-Si BB, despacito que está sensible. Chupame la concha, ¿viste que rota me la dejó? Es que me la llenó de carne como nunca, me la bombeó como nunca…
Y yo no podÃa dejar de pensar en que esa concha dónde ahora yo estaba hundiendo mi nariz, habÃa sido habitada recientemente por otra pija. SentÃa el olor a pija.
Luego de un rato, pedà chuparle el orto. Necesitaba sentirme como el peor de los esclavos, sentir el olor, el gusto a leche del macho de mi novia. Sin más, se puso en cuatro, teniendo yo todo su culo a disposición, y ella llevando mi cara violentamente a su colita. Prácticamente no podÃa respirar.
-¿Te gusta BB? ¿Esta rica mi colita? Sabés que mi macho me la llenó de leche dos veces, ¿no? Asà que ahora es como si te estuvieses tomando su guasca, ¿entendés BB?
Nunca habÃa sentido semejante quilombo en mi cabeza; me sentÃa el peor de los cornudos, puto, sentÃa que mi novia ya no era tal, que a partir de ahora yo era sólo un accesorio, sentÃa que me despreciaba, que su macho me despreciaba.
Le pregunté si se la podÃa poner, y me dijo que sÃ. Le dije que no aguantarÃa nada, ya que tenÃa la guasca bailando en la punta de la verga. Me dijo que no habÃa problema, que ella ya habÃa sido satisfecha por su macho, que no necesitaba mi pija, sólo mi leche.
Dicho y hecho, dos minutos y sentà avecinándose el orgasmo más intenso y rico que pude alguna vez sentir.
Saqué mi pija, le dije que se arrodillase y que mame. Fueron dos succionadas y sentà que la guasca recorrÃa vertiginosamente todo mi cuerpo. Sentà como disparaba dentro de su boca, como ésta se iba llenando de leche, vi cómo se le escapaba guasca por las comisuras. Se la saqué y aún sentà que me quedaban unos dos chorros, que finalmente deposité en su cara. Nunca habÃa acabado asÃ.
Fue acabar, y volver en nosotros. Comprender que ella sigue siendo mi novia, que no me desprecia. Que este es un juego maravilloso, que nos une y nos libera.
Ella seguirá cogiéndose a su amiguito, siempre manteniéndome informado de ello y pidiendo el permiso correspondiente. De surgir nuevas variantes, tendrá que actuar de la misma manera.
Todo está perfectamente claro entre nosotros: tanto como que el único que podrá depositar la leche en su boca soy y seré siempre yo. Su novio, su cornudo novio.
Fue aproximadamente hace un mes, un viernes entre la tarde y la madrugada. Me acuerdo que era un dÃa espectacular, caluroso, de esos dÃas de calor que hubo en el invierno. Salà antes de laburar, y enfilé para nuestra casa. Llegué, comà algo y tomé una latita de birra que recién habÃa comprado. Al rato llegó mi novia. Se sentó a la mesa conmigo y comenzamos a charlar. Yo le recordé que tenÃa el cumple de mi sobrino, y ella a mà que saldrÃa con unas amigas. Efectivamente yo me fui al cumple de mi sobri y ella se quedó un rato más en casa.
Mientras estaba en el cumple hablamos por mensaje. Luego de un rato le comenté que ya estaba volviendo a casa. Me contestó que ella aún estaba en el bar con sus amigas, y que habÃa surgido la idea de ir a bailar. Le pregunté qué harÃa, y me respondió que no tenÃa muchas ganas que digamos, pero le dije que no dude y que vaya, que se divierta. No pareció muy animada en su respuesta, pero siguió mi consejo. Volvà a casa, y me presté a disfrutar la noche como me gusta: música, birra, merca y porno. Realmente disfruto de hacer eso en cada oportunidad que puedo.
Mientras en la compu se sucedÃan videos de gangbang y relatos de cornudos de esta ´comunidad’, yo me masturbaba lentamente pensando en mi novia, poniéndola en el lugar de las minas que aparecÃan en los videos, me la imaginaba arrodillada y rodeada de pijas en el medio de nuestro comedor, mientras yo me pajeaba con la escena. Luego pensé en que ella habÃa ido a bailar, en que hablarÃa de tipos con sus amigas, en que mirarÃa tipos, que la mirarÃan a ella, que bailarÃa sexy como lo hace, y hasta que podrÃa hacerlo con un desconocido, apoyándole la cola en el bulto, como alguna vez habÃa hecho delante de mÃ, para deleite de ambos. Acto seguido, obviamente me puse a pensar en la experiencia que habÃamos tenido. Comencé a recorrer cada recuerdo en mi memoria, al tiempo de que cada vez me masturbaba más frenéticamente. A los pocos minutos le envié un mensaje preguntándole cómo estaba, cómo la estaba pasando, y si ya habÃa relojeado algún macho que la caliente.
-Jaja, la verdad q no, x?-me contestó
-Porque tengo ganas de hacerme la cabeza. Haceme la cabeza-le dije
Entonces comenzamos a jugar. Me contaba que estaba bailando, y pispeando bultos, pero que ninguno le llamaba la atención. A pesar de ello, me comentó que habÃa bailado con un par de pibes, y que los histeriqueó. Que se dejó manosear un poco, que se dejó apoyar la verga. Le pregunté cómo la tenÃan, pero su respuesta fue que no sintió nada. Al rato le pregunté si no habÃa dado para transar con alguno, me dijo que no, aunque con uno se habÃa quedado charlando y tomando algo un buen rato. Yo no podÃa creer con la naturalidad que estaba sucediendo todo, tampoco podÃa creer que mi novia se soltase tanto tan rápidamente, me sentÃa un terrible cornudo, aunque realmente estaba gozando con todo esto.
Luego de hacernos bien la cabeza durante un largo rato, le pregunté directamente por su ‘amigo’: si habÃa vuelto a hablar con él, o si lo habÃa vuelto a ver. Me contestó que no, que habÃan intercambiado algunos mensajes, pero no más que eso. Le comenté que yo estaba muy caliente, con el bocho a full. Ella estaba igual, por lo cual le pregunté si no daba para que le mande un mensaje al flaco. Aceptó. Le di vÃa libre para que se dedicase a hablar con el chabón, que se olvidase de mÃ, pero que me mantuviese al tanto. A la media hora, cuarenta minutos, me avisó de que con el flaco estaba todo bien, y de que la habÃa invitado a la casa. Ella me preguntó si podÃa ir. Ahora era yo quién debÃa decidir si seguir con esto. Finalmente, le di permiso, pero me ocupé de dejarle bien en claro que me debÃa mantener informado de cada paso que daba. Ok.
Yo me encontraba realmente muy, muy caliente, entre algo duro, borracho, la verga lechosa, los videos sucediéndose frenéticamente en la compu, y ahora también utilizando el celular como fuente de placer, intercambiando mensajitos con mi novia. Se despidió de sus amigas (alegó que volvÃa a nuestra casa porque me extrañaba), salió del boliche, paró un taxi y se fue para lo del macho. Durante el viaje seguimos hablando, y me contaba que se sentÃa tan puta que hasta se le hacÃa la trola al tachero. Yo le dije que tuviese cuidado, pero ella me tranquilizó, me dijo que tenÃa todo bajo control. El morbo pudo más y le pregunté si estaba bueno; me dijo que sÃ, normal, pero que la calentaba la situación. Yo ya me estaba masturbando imaginando que se pasaba al asiento del acompañante y le hacÃa una paja, o se la mamaba. Finalmente no sucedió nada, pero faltaban escasos minutos para que sà ocurriese algo.
Me avisó de que ya habÃa llegado a la casa de su macho, y que estaban por tomar algo. Le pregunté si ya habÃa pasado algo, y me dijo que no. Por espacio de media hora masomenos, dejamos de hablar. Cada vez me masturbaba más duramente imaginándolos en un sillón, apretando a full, el manoseando sus grandes tetas, ella refregando su pija por encima del jean. Yo tenÃa unas ganas tremendas de acabar, pero aún no querÃa bajar. Volvió a sonar mi celular.
-Mi amor, estoy en el baño, nos estamos preparando para coger. Ya me chupo las tetas, la concha, me metio los dedos, estoy toda mojada! Le chupe la pija esa hermosa q tiene, gorda, cabezona, es muy rica!
Imaginen mi estado.
-Que lindo lo que me contás BB, me alegra que la estés pasando muy bien, que tu macho tenga una pija hermosa, grande, gorda, y que ahora te va a coger como te merecés. Yo mientras sigo acá haciéndome la paja mientras en otro lado se están cogiendo a mi novia divina.
-Ay, si mi amorrrrrrrrr, q lindo lo q me decis, q lindo tener un novio como vos. Segui haciendote la pajita en casa como el cornudo boludito q sos, mientras yo me voy a mamar una poronga d verdad, me voy a q me cojan bien, a q me destrocen la concha, a gritar, gozar y acabar como la puta q soy para mi macho, cornudito.
-Sà mi amor, andá a que te cojan bien, a que te llenen la concha de carne, a mamar pija. Yo me quedo acá haciéndome la paja como el buen cornudo que soy. Te mando besos, manteneme al tanto.
Continué masturbándome alocadamente, viendo videos, tomando birra y falopa. TenÃa la cabeza realmente estallada, ya no me era posible distinguir nada. A eso de la media hora, sonó nuevamente mi celular. Era un nuevo mensaje suyo. Pero esta vez, de voz. Me sonreÃ.
Lo puse a todo volumen. Lo único que durante unos 40 segundos se escuchaba era un hermoso concierto de saliva, de gemidos. Era claro que mi nena se estaba chupando una buena poronga, mientras yo estaba ahÃ, sólo, haciéndome la paja. Mi excitación era exponencial, mi verga ya parecÃa un palo enjabonado.
-Hola mi amor, como estas. Yo estoy exhausta, la verdad es q el flaco este me cogio como nunca
No podÃa creer lo que leÃa. La naturalidad con la que me contaba lo sucedido. Yo me sentÃa entre feliz, triste, más excitado que nunca, más conflictuado que nunca, más bellamente cornudo que nunca.
-SÃ, BB? Te cogió bien? Te hizo gozar esa pija?
-Q si me cogio bien? Mejor q nunca, amor. Me hizo sentir y ser mas puta q nunca. No sabes como me hizo atragantar c esa poronga gorda q tiene, me la mando hasta el fondo, igual q en la concha
No podÃa creer lo que leÃa.
-Hasta en un momento me dijo d invitar a un amigo suyo q necesitaba un pete, pero bueno, la verdad es q no me anime. Quizas la proxima, no? Vos q decis?
Yo estaba fuera de mÃ. Hice caso omiso a lo último y le pregunté por la leche.
-Me pregunto dnd la querÃa, le dije en la cara, pero me la queria dar en la boca. Le volvi a decir q no, q la boca es tuya. Entonces me puso en cuatro, con la cola bien parada y abierta, y me lleno el culo d leche
Ante esa respuesta le dije que volviese ya a casa, que tenÃa la pija a punto de estallar. Me dijo que se pegaba una ducha con su macho y volvÃa, que querÃa sentir esa poronga y su leche una vez más. Le pedà que por favor no se bañe; que si querÃa que su macho se la cogiese de vuelta, pero que no se bañe. Accedió a mi pedido.
Como a la hora, vuelvo a recibir un mensaje de que ya estaba en el taxi de vuelta, que la espere con la leche. Le pregunté cómo habÃa terminado todo, y me dijo que se la habÃa vuelto a coger y dejar la leche en el culo, pero que esta vez no le habÃa permitido limpiarse, que la mandó de vuelta con la leche chorreando del culo a sus piernas. A ella le gustó el juego, e intuyó que también me gustarÃa a mÃ. Muy bien pensado. Me comentó que estaba sentada en el taxi, y que sentÃa todo el culo y la parte anterior de los muslos calientes, que se sentÃa toda sucia, pero cómoda. Luego me contarÃa que se avivó como el tachero la miraba, por lo cuál se ‘acomodó’ las gomas, y fingió una charla telefónica con un macho, algo asà como ‘Hola BB, sÃ, ya estoy en el taxi volviendo. SÃ, la pasé divino BB, sos increÃble. No, ya me voy a dormir que me dejaste muerta, jaja’
Finalmente, llegó. Yo estaba tirado en la cama, prácticamente no sabiendo qué hacer con las manos, con mis pensamientos. Cualquier cosa hacÃa que brotase mi leche, y yo querÃa guardársela sà o sà a mi chica. Entró, enclavamos nuestras miradas mutuamente, y yo aprecié un espectáculo sensacional: mi novia reventada, cogida, con cara de puta agotada, pero siempre pidiendo un poquito más. Me levanté, fui hacia ella, nos miramos fijamente durante unos segundos, y luego comencé a lamerla, a lamerle todo el cuerpo, hasta sus botas de cuero. El olor a macho que portaba era increÃble, a sexo, a leche. Le pregunté si le podÃa chupar la concha.
-Si BB, despacito que está sensible. Chupame la concha, ¿viste que rota me la dejó? Es que me la llenó de carne como nunca, me la bombeó como nunca…
Y yo no podÃa dejar de pensar en que esa concha dónde ahora yo estaba hundiendo mi nariz, habÃa sido habitada recientemente por otra pija. SentÃa el olor a pija.
Luego de un rato, pedà chuparle el orto. Necesitaba sentirme como el peor de los esclavos, sentir el olor, el gusto a leche del macho de mi novia. Sin más, se puso en cuatro, teniendo yo todo su culo a disposición, y ella llevando mi cara violentamente a su colita. Prácticamente no podÃa respirar.
-¿Te gusta BB? ¿Esta rica mi colita? Sabés que mi macho me la llenó de leche dos veces, ¿no? Asà que ahora es como si te estuvieses tomando su guasca, ¿entendés BB?
Nunca habÃa sentido semejante quilombo en mi cabeza; me sentÃa el peor de los cornudos, puto, sentÃa que mi novia ya no era tal, que a partir de ahora yo era sólo un accesorio, sentÃa que me despreciaba, que su macho me despreciaba.
Le pregunté si se la podÃa poner, y me dijo que sÃ. Le dije que no aguantarÃa nada, ya que tenÃa la guasca bailando en la punta de la verga. Me dijo que no habÃa problema, que ella ya habÃa sido satisfecha por su macho, que no necesitaba mi pija, sólo mi leche.
Dicho y hecho, dos minutos y sentà avecinándose el orgasmo más intenso y rico que pude alguna vez sentir.
Saqué mi pija, le dije que se arrodillase y que mame. Fueron dos succionadas y sentà que la guasca recorrÃa vertiginosamente todo mi cuerpo. Sentà como disparaba dentro de su boca, como ésta se iba llenando de leche, vi cómo se le escapaba guasca por las comisuras. Se la saqué y aún sentà que me quedaban unos dos chorros, que finalmente deposité en su cara. Nunca habÃa acabado asÃ.
Fue acabar, y volver en nosotros. Comprender que ella sigue siendo mi novia, que no me desprecia. Que este es un juego maravilloso, que nos une y nos libera.
Ella seguirá cogiéndose a su amiguito, siempre manteniéndome informado de ello y pidiendo el permiso correspondiente. De surgir nuevas variantes, tendrá que actuar de la misma manera.
Todo está perfectamente claro entre nosotros: tanto como que el único que podrá depositar la leche en su boca soy y seré siempre yo. Su novio, su cornudo novio.
26 comentarios - Placer del cornudo (Real)
¡Saludos!
@pablineskavio, buenÃsimo que te hayas calentado asÃ, a mi novia (y a mi también, claro) nos encanta pensar en que los chicos se pajean y sacan leche por ella. ¡Compartilo con tu esposa! Jueguen y disfruten.