Saludos poringueros 😘 les traigo un relato un poco mas subidito de todo y mas humillante para ustedes...! Disfruten...
El relato que les voy a contar es como yo solito, poco a poco, me convertà en un cornudo sumiso. Me casé hace 8 años con Mónica, mujer guapÃsima que ya habÃa tenido relaciones con otros hombres anteriormente. Al principio de salir con ella, los celos me hacÃan pasarlo muy mal y no soportaba que se hubiera acostado con otros hombres. Poco a poco fui superándolo y aprendà a vivir con ello. Ya casados, nuestra relación era perfecta y en materia sexual, poco a poco empezamos a ver pelÃculas porno, leer revistas y fantasear. Las fantasÃas eran de lo mas variadas, ella se acostaba con mujeres, lo hacÃamos al aire libre, etc. Pero lo que empezó a obsesionarme, fueron los relatos y pelÃculas de infidelidades.
Notaba que cada vez que fantaseábamos con que otro hombre se acostaba con ella, me ponÃa a mil por hora. Cada vez era mayor mi obsesión y me encantaba que me contara como habÃa follado con otros hombres, que sentÃa, que me contara hasta el mas mÃnimo detalle.
Fantaseábamos continuamente con que se acostara con otros. Yo empecé a insistir en que querÃa verla follar con otro hombre, que me pusiera los cuernos, que se la chupara a otro hombre. Empezamos a poner nombre a nuestras fantasÃas y pensábamos en Alfonso, el hombre que la desvirgó y en Diego, el único hombre que se ha corrido en su boca (a mi no me deja). A mi cada vez me gustaba mas que fuera dura en sus fantasÃas y a ella le gustaba serlo. Me decÃa que nunca me permitirÃa que me corriera en su boca, que eso solo se lo habÃa permitido a Diego y que es el único al que le permitirÃa volver a correrse en su boca. A mi me mataba de placer que fuera asà de cruel. Que mi mujer me dijera que yo no podÃa correrme en su boca, pero que otro hombre si, es perverso y humillante, pero no se porqué razón, a mi me vuelve loco. Cada vez aumentaban mas sus humillaciones, me decÃa que los otros hombres con los que habÃa follado la tenÃan mas grande que yo y que le habÃan dado mas placer, que querÃa volver a follar con ellos para sentir placer de verdad y que tenÃa ganas de que yo viera como Diego se corrÃa en su boca, algo que yo nunca podrÃa hacer. Cuanto mas humillantes eran sus palabras, mas intenso era mi placer.
Un dÃa nos planteamos en serio llevar a cabo nuestra fantasÃa y vimos las posibles alternativas. La que mas posibilidades tenÃa, era ir a un local de intercambio de parejas. Yo se que ella se morÃa de ganas por ponerme los cuernos y follar con otros hombres delante de mi, pero le daba un poco de miedo dar el paso. Yo le insistÃa continuamente en que me daba igual como y con quien, pero que querÃa a toda costa sentirme cornudo y verla follar con otros. Nunca se sabe si es realmente una fantasÃa o de verdad se desea que sea realidad. Ahora yo ya se que realmente lo deseaba. Hace cosa de un mes, Mónica me dijo que querÃa que hablaramos en serio, sin estar follando y sin fantasear. Le dije que de acuerdo y nos fuimos a cenar. Me preguntó si realmente creÃa que me gustarÃa verla follar con otros hombres. Le contesté que si, que lo deseaba con todas mis ganas. Ella me dijo que si daba el paso, no le podrÃa reprochar nada, pues fui yo quien la convenció para hacerlo. Le dije que de acuerdo y que por encima de todo, estaba nuestro matrimonio, que funcionaba a las mil maravillas.
Una vez aclarado todo, me dijo que el viernes de esa semana, la esperara en casa porque me iba a dar una sorpresa. El viernes pasé un dÃa de excitación total y apenas podÃa contenerme sin masturbarme. Estuve en casa todo el dÃa esperando que llegaran las 10 de la noche, la hora acordada. A las 10 en punto, pude oÃr la puerta y vi como entraba Mónica con Alfonso, el hombre que la desvirgó y Diego, el único hombre que se ha corrido en su boca. No me salÃan las palabras, pero enseguida vi como se presentaba la noche, pues Mónica me dijo riéndose:
"Por fin vas a ver como me follan dos pollas de verdad, me vas a ver disfrutar como no he disfrutado nunca y verás como si que soy capaz de tragarme el semen, el semen de otro no el tuyo claro".
La humillación que sentà fue mucho mayor que otras veces, pues esta vez fue delante de sus exnovios y antes de que se la fueran a follar. No entiendo porqué pero me gustaba sentirme asà de humillado, ver como mi mujer se reÃa de mi con sus dos exnovios preparados para follarsela delante de mi. Ellos lo único que me dijeron fue que tratara de aprender como se folla, y que no me perdiera detalle de lo que le iban a hacer a Mónica.
Subimos a la habitación y Mónica me dijo sin contemplaciones, que debÃa hacer todo lo que me dijera sin rechistar o se irÃa a follar a otro sitio y no me dejarÃa ver como se la follaban. Que serÃa su cornudo sumiso. Le dije que de acuerdo que acatarÃa todas sus ordenes sin rechistar pero que no fuera muy dura, que no sabÃa si podrÃa soportar la situación pues era nueva para mi y muy fuerte.
"Te vas a enterar si voy a ser dura. ¿No querÃas ver como follo con otros? Pues aquà tienes lo que te mereces cornudo mirón, mira bien lo que me hacen porque hay cosas de las que solo podrás disfrutar mirando como otros me lo hacen, porque tu jamás me lo harás."
La situación me estaba superando, estaba sintiendo un placer y una excitación imposible de explicar y de entender. Mónica me pidió que la desnudara para que fuera yo el que la entregara a Alfonso y Diego. La desnudé y la acerqué a ellos para que empezaran a hacer su labor. La primera sorpresa llegó cuando me dijo:
" ¿no pretenderás que me follen vestidos? Desnúdales para que podamos follar a gusto."
Cuando protesté me amenazó de tal manera con irse a otro lado, que no volvà a protestar ninguna de sus ordenes. Desnudé a Alfonso y Diego y dejé a os tres desnudos. La siguiente sorpresa, me dejó helado, pero no me atrevà a quejarme.
" Chúpale la polla a Alfonso, que quiero que la tenga bien lubricada antes de follármelo."
No me lo podÃa creer, me estaba pidiendo que le chupara la polla al tÃo que se iba a follar a mi mujer. La situación superaba la situación mas humillante que pudiera haber imaginado en mis fantasÃas, yo de rodillas, chupándole la polla al tÃo que habÃa desvirgado a mi mujer, para que
se la follara delante de mi en mi cama.
Hice caso y le chupé la polla a Alfonso para dejársela humeda antes de follarse a Mónica. Alfonso también hacÃa comentarios que me hacÃan sentirme aún mas humillado.
"Prepárame bien la polla, que voy a darle verdadero placer a tu mujer, para que por fin puedas ver como disfruta de verdad".
Mientras tanto, Mónica empezó a chupar la polla de Diego y me vino a la mente la imagen que tantas veces me ha contado de Diego corriéndose en su boca. Ella me miraba sonriendo y en un momento dado me dijo:
" Mira bien, mira como Diego se corre en la boquita de tu mujer, porque tu nunca podrás hacerlo. Si quieres ver como me sale el semen por la boca, tendrás que llamar a Diego para que se corra
en la boquita de tu mujer".
Me quedé mirando y Diego no tardó mucho en correrse. CreÃa que me morÃa, estaba siendo mucho mas fuerte de lo que podÃa imaginar. Ver como otro hombre se corrÃa en la boca de mi mujer y esta me decÃa que yo nunca podrÃa hacerlo, estuvo a punto de volverme loco. Ya no me
podÃa humillar mas (eso creÃa yo). Me sentÃa la persona mas humillada del mundo, pero a la vez la mas excitada. Deseaba follarme a Mónica con toda mi alma, pero ella me lo impidió diciéndome:
" no, ahora quiero que me folle una polla de verdad, voy a follar con Alfonso para que veas lo que es follar de verdad, quiero que veas bien a tu mujercita follada por otro, que veas tu coñito penetrado por una polla de verdad".
Alfonso la tumbó y empezó a meterle la polla.
"Mira bien, mira bien este momento cornudo mirón, porque a partir de este momento ya eres un cornudo para toda tu vida, mira como le meto la polla a tu mujer, porque ya no hay vuelta atrás, este es un momento muy importante para ti, mira como penetra mi polla en el coño de tu mujer, uahhhh.. Ya, ya eres un puto cornudo, ya siempre será un puto cornudo sumiso mirón, ya no hay vuelta atrás ¿Te gusta, te gusta ver como me follo a tu mujer?"
Alfonso disfrutaba humillándome mientras se follaba a Mónica. Yo mientras tanto, sentÃa placer y excitación por todo el cuerpo viendo la situación que yo habÃa provocado. No paraba de mirar como Alfonso se follaba a Mónica mientras Diego le chupaba las tetas y morreaba con ella. Realmente me sentÃa cornudo sumiso, humillado mirón.
Cuando vi que Alfonso llegaba al orgasmo y se iba a correr, creÃa que todo estaba acabando. Llegaron juntos al orgasmo y en mi vida habÃa visto a Mónica un orgasmo como el que tuvo. De repente Mónica me dijo que le limpiara el coño de semen y deje que enseguida, que iba a por papel.
" No puto cornudo sumiso, de papel nada, quiero que me limpies bien todo el coño de semen
con la lenguecita."
Estaba tan resignado y humillado ya, que sin rechistar, le limpié el coño con la lengua. Le salÃa semen por todas partes, pero yo se lo limpiaba con mi lengua. ¿Hay algo mas humillante que desnudar a tu mujer para entregársela a otros 2 hombres, desnudarles, chuparle la polla a uno para que se folle a tu mujer, ver como el otro se corre en la boca de tu mujer mientras esta te dice que tu no podrás nunca hacer eso, ver como se la follan, se corren dentro de ella y tener que limpiar con la lengua el semen de otro de su coño? Yo creo que no, pero después de ver en lo que me he convertido y como se las gasta mi mujer, no se lo que me espera en el futuro. Seguimos muy bien en nuestro matrimonio, pero de momento las relaciones sexuales, se han convertido en juegos de humillación donde ella disfruta humillándome y yo disfruto siendo un puto cornudo sumiso mirón como ella me llama.
El relato que les voy a contar es como yo solito, poco a poco, me convertà en un cornudo sumiso. Me casé hace 8 años con Mónica, mujer guapÃsima que ya habÃa tenido relaciones con otros hombres anteriormente. Al principio de salir con ella, los celos me hacÃan pasarlo muy mal y no soportaba que se hubiera acostado con otros hombres. Poco a poco fui superándolo y aprendà a vivir con ello. Ya casados, nuestra relación era perfecta y en materia sexual, poco a poco empezamos a ver pelÃculas porno, leer revistas y fantasear. Las fantasÃas eran de lo mas variadas, ella se acostaba con mujeres, lo hacÃamos al aire libre, etc. Pero lo que empezó a obsesionarme, fueron los relatos y pelÃculas de infidelidades.
Notaba que cada vez que fantaseábamos con que otro hombre se acostaba con ella, me ponÃa a mil por hora. Cada vez era mayor mi obsesión y me encantaba que me contara como habÃa follado con otros hombres, que sentÃa, que me contara hasta el mas mÃnimo detalle.
Fantaseábamos continuamente con que se acostara con otros. Yo empecé a insistir en que querÃa verla follar con otro hombre, que me pusiera los cuernos, que se la chupara a otro hombre. Empezamos a poner nombre a nuestras fantasÃas y pensábamos en Alfonso, el hombre que la desvirgó y en Diego, el único hombre que se ha corrido en su boca (a mi no me deja). A mi cada vez me gustaba mas que fuera dura en sus fantasÃas y a ella le gustaba serlo. Me decÃa que nunca me permitirÃa que me corriera en su boca, que eso solo se lo habÃa permitido a Diego y que es el único al que le permitirÃa volver a correrse en su boca. A mi me mataba de placer que fuera asà de cruel. Que mi mujer me dijera que yo no podÃa correrme en su boca, pero que otro hombre si, es perverso y humillante, pero no se porqué razón, a mi me vuelve loco. Cada vez aumentaban mas sus humillaciones, me decÃa que los otros hombres con los que habÃa follado la tenÃan mas grande que yo y que le habÃan dado mas placer, que querÃa volver a follar con ellos para sentir placer de verdad y que tenÃa ganas de que yo viera como Diego se corrÃa en su boca, algo que yo nunca podrÃa hacer. Cuanto mas humillantes eran sus palabras, mas intenso era mi placer.
Un dÃa nos planteamos en serio llevar a cabo nuestra fantasÃa y vimos las posibles alternativas. La que mas posibilidades tenÃa, era ir a un local de intercambio de parejas. Yo se que ella se morÃa de ganas por ponerme los cuernos y follar con otros hombres delante de mi, pero le daba un poco de miedo dar el paso. Yo le insistÃa continuamente en que me daba igual como y con quien, pero que querÃa a toda costa sentirme cornudo y verla follar con otros. Nunca se sabe si es realmente una fantasÃa o de verdad se desea que sea realidad. Ahora yo ya se que realmente lo deseaba. Hace cosa de un mes, Mónica me dijo que querÃa que hablaramos en serio, sin estar follando y sin fantasear. Le dije que de acuerdo y nos fuimos a cenar. Me preguntó si realmente creÃa que me gustarÃa verla follar con otros hombres. Le contesté que si, que lo deseaba con todas mis ganas. Ella me dijo que si daba el paso, no le podrÃa reprochar nada, pues fui yo quien la convenció para hacerlo. Le dije que de acuerdo y que por encima de todo, estaba nuestro matrimonio, que funcionaba a las mil maravillas.
Una vez aclarado todo, me dijo que el viernes de esa semana, la esperara en casa porque me iba a dar una sorpresa. El viernes pasé un dÃa de excitación total y apenas podÃa contenerme sin masturbarme. Estuve en casa todo el dÃa esperando que llegaran las 10 de la noche, la hora acordada. A las 10 en punto, pude oÃr la puerta y vi como entraba Mónica con Alfonso, el hombre que la desvirgó y Diego, el único hombre que se ha corrido en su boca. No me salÃan las palabras, pero enseguida vi como se presentaba la noche, pues Mónica me dijo riéndose:
"Por fin vas a ver como me follan dos pollas de verdad, me vas a ver disfrutar como no he disfrutado nunca y verás como si que soy capaz de tragarme el semen, el semen de otro no el tuyo claro".
La humillación que sentà fue mucho mayor que otras veces, pues esta vez fue delante de sus exnovios y antes de que se la fueran a follar. No entiendo porqué pero me gustaba sentirme asà de humillado, ver como mi mujer se reÃa de mi con sus dos exnovios preparados para follarsela delante de mi. Ellos lo único que me dijeron fue que tratara de aprender como se folla, y que no me perdiera detalle de lo que le iban a hacer a Mónica.
Subimos a la habitación y Mónica me dijo sin contemplaciones, que debÃa hacer todo lo que me dijera sin rechistar o se irÃa a follar a otro sitio y no me dejarÃa ver como se la follaban. Que serÃa su cornudo sumiso. Le dije que de acuerdo que acatarÃa todas sus ordenes sin rechistar pero que no fuera muy dura, que no sabÃa si podrÃa soportar la situación pues era nueva para mi y muy fuerte.
"Te vas a enterar si voy a ser dura. ¿No querÃas ver como follo con otros? Pues aquà tienes lo que te mereces cornudo mirón, mira bien lo que me hacen porque hay cosas de las que solo podrás disfrutar mirando como otros me lo hacen, porque tu jamás me lo harás."
La situación me estaba superando, estaba sintiendo un placer y una excitación imposible de explicar y de entender. Mónica me pidió que la desnudara para que fuera yo el que la entregara a Alfonso y Diego. La desnudé y la acerqué a ellos para que empezaran a hacer su labor. La primera sorpresa llegó cuando me dijo:
" ¿no pretenderás que me follen vestidos? Desnúdales para que podamos follar a gusto."
Cuando protesté me amenazó de tal manera con irse a otro lado, que no volvà a protestar ninguna de sus ordenes. Desnudé a Alfonso y Diego y dejé a os tres desnudos. La siguiente sorpresa, me dejó helado, pero no me atrevà a quejarme.
" Chúpale la polla a Alfonso, que quiero que la tenga bien lubricada antes de follármelo."
No me lo podÃa creer, me estaba pidiendo que le chupara la polla al tÃo que se iba a follar a mi mujer. La situación superaba la situación mas humillante que pudiera haber imaginado en mis fantasÃas, yo de rodillas, chupándole la polla al tÃo que habÃa desvirgado a mi mujer, para que
se la follara delante de mi en mi cama.
Hice caso y le chupé la polla a Alfonso para dejársela humeda antes de follarse a Mónica. Alfonso también hacÃa comentarios que me hacÃan sentirme aún mas humillado.
"Prepárame bien la polla, que voy a darle verdadero placer a tu mujer, para que por fin puedas ver como disfruta de verdad".
Mientras tanto, Mónica empezó a chupar la polla de Diego y me vino a la mente la imagen que tantas veces me ha contado de Diego corriéndose en su boca. Ella me miraba sonriendo y en un momento dado me dijo:
" Mira bien, mira como Diego se corre en la boquita de tu mujer, porque tu nunca podrás hacerlo. Si quieres ver como me sale el semen por la boca, tendrás que llamar a Diego para que se corra
en la boquita de tu mujer".
Me quedé mirando y Diego no tardó mucho en correrse. CreÃa que me morÃa, estaba siendo mucho mas fuerte de lo que podÃa imaginar. Ver como otro hombre se corrÃa en la boca de mi mujer y esta me decÃa que yo nunca podrÃa hacerlo, estuvo a punto de volverme loco. Ya no me
podÃa humillar mas (eso creÃa yo). Me sentÃa la persona mas humillada del mundo, pero a la vez la mas excitada. Deseaba follarme a Mónica con toda mi alma, pero ella me lo impidió diciéndome:
" no, ahora quiero que me folle una polla de verdad, voy a follar con Alfonso para que veas lo que es follar de verdad, quiero que veas bien a tu mujercita follada por otro, que veas tu coñito penetrado por una polla de verdad".
Alfonso la tumbó y empezó a meterle la polla.
"Mira bien, mira bien este momento cornudo mirón, porque a partir de este momento ya eres un cornudo para toda tu vida, mira como le meto la polla a tu mujer, porque ya no hay vuelta atrás, este es un momento muy importante para ti, mira como penetra mi polla en el coño de tu mujer, uahhhh.. Ya, ya eres un puto cornudo, ya siempre será un puto cornudo sumiso mirón, ya no hay vuelta atrás ¿Te gusta, te gusta ver como me follo a tu mujer?"
Alfonso disfrutaba humillándome mientras se follaba a Mónica. Yo mientras tanto, sentÃa placer y excitación por todo el cuerpo viendo la situación que yo habÃa provocado. No paraba de mirar como Alfonso se follaba a Mónica mientras Diego le chupaba las tetas y morreaba con ella. Realmente me sentÃa cornudo sumiso, humillado mirón.
Cuando vi que Alfonso llegaba al orgasmo y se iba a correr, creÃa que todo estaba acabando. Llegaron juntos al orgasmo y en mi vida habÃa visto a Mónica un orgasmo como el que tuvo. De repente Mónica me dijo que le limpiara el coño de semen y deje que enseguida, que iba a por papel.
" No puto cornudo sumiso, de papel nada, quiero que me limpies bien todo el coño de semen
con la lenguecita."
Estaba tan resignado y humillado ya, que sin rechistar, le limpié el coño con la lengua. Le salÃa semen por todas partes, pero yo se lo limpiaba con mi lengua. ¿Hay algo mas humillante que desnudar a tu mujer para entregársela a otros 2 hombres, desnudarles, chuparle la polla a uno para que se folle a tu mujer, ver como el otro se corre en la boca de tu mujer mientras esta te dice que tu no podrás nunca hacer eso, ver como se la follan, se corren dentro de ella y tener que limpiar con la lengua el semen de otro de su coño? Yo creo que no, pero después de ver en lo que me he convertido y como se las gasta mi mujer, no se lo que me espera en el futuro. Seguimos muy bien en nuestro matrimonio, pero de momento las relaciones sexuales, se han convertido en juegos de humillación donde ella disfruta humillándome y yo disfruto siendo un puto cornudo sumiso mirón como ella me llama.
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