Abusada por el amigo de su marido... Y su marido.


Mi amiga Siempre fue tímida, recatada, aceptablemente bonita, pero no ese tipo de chica que te hace tomarte la molestia de voltearte a verle el trasero al pasar, más que todo por su forma de vestir que siempre fue muy conservador.

Muy joven descubrió que le gustaba masturbarse, sobre todo si tenía problemas en casa, era una forma de tomar el control y escapar de la realidad, se masturbaba frecuentemente, más de lo normal de lo que se esperaría de una chica de 18 años.

Sus papas eran estrictos con ella, no la dejaban salir con amigos, sólo le permitían ir a la iglesia y a reuniones del grupo religioso al que pertenecía, y justo fue en una de esas reuniones que sin proponérselo le metieron un pene en la boca por primera vez.

La reunión transcurría aburrida y normal, a Maria le dio sed y Había pasado a la cocina para buscar un vaso de agua, cuando ingresó se llevó la sorpresa de que uno de los hombres de la reunión, el dueño de la casa, se preparaba un bocadillo.

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Ella se asustó un poco al verlo, pero le sonrió tímidamente, pidiéndole por favor si le permitía tomar un vaso de agua, a lo que él le contestó amablemente que sí, invitándole a pasar. Sin desconfiar de él, se acercó al aparador, pasó cerca de donde estaba el hombre para buscar un vaso limpio, el tipo estaba en medio del camino, y no se apartó para que ella pudiera pasar, mas bien, descaradamente se estiró para que cuando ella pasara poder restregarle el pene contra sus caderas, lo cual hizo descaradamente.

Como ella no supo como reaccionar ante ese acoso, el sujeto se acercó donde ella estaba de espaldas y sin hacer preguntas, le tomó los pechos apretándolos fuertemente. Los pechos de María eran su atributo sexualmente más llamativo, ya que eran grandes, aunque no demasiado.

Dice mi amiga que ella no se excitó con aquel abuso, que se quedó como de piedra y que como el tipo vio que no se defendía dio por aceptada su propuesta y se dedicó a mañosearla por completo, le levantó la enagua, manoseó y le abrió sus nalgas sin miramientos, y con sus dedos le acarició ano y la vagina.

Fue en ese momento, cuando sintió por primera vez los dedos de otra persona que no era ella misma, hurgando dentro de sus partes más intimas.

Mi amiga se dio cuenta que esa sería su primera experiencia sexual, con aquel casi desconocido hombre, no cooperó mucho, pero tampoco opuso resistencia, se mantuvo como una tonta hecha de piedra, mientras que el tipo le chupaba los pechos y la tocaba por completo.

Casi sin darse cuenta, el hombre la llevó hasta una pequeña bodega en el patio, y una vez que estuvo dentro del sucio lugar, él la hizo que se arrodillara, empujándola por los hombros, desabrochó su pantalón, sacando sólo el pene y los testículos, y le colocó el miembro frente la cara, un pene blanco, un poco largo y delgado.

Ella cooperó: abrió la boca para que el sujeto, aquel hombre mucho mayor que ella, metiera su pene hasta dentro de su garganta, ella nunca había hecho el sexo oral, su experiencia habían sido apenas algunos furtivos besos con un chico del colegio, que incluso le tocó las tetas y lo puso a que lo masturbara, pero eso había sido hacia unos años, así que lo único que pudo hacer fue mantener la boca abierta, y dejar que el hombre la penetrara una y otra vez como sí de un muñeco se tratara. El hombre estaba muy agitado, terriblemente excitado, temblaba frenéticamente, su blusa se había desabrochado en el jugueteo y ya tenía las tetas por completo afuera de la blusa.

El tipo empezó a moverse más rápido cada vez, y como ella no le daba el suficiente placer con la boca como para hacerlo acabar, comenzó a masturbarse muy fuerte mientras la sostenía de la cabeza, cuando gritó por que ya acababa, mi amiga se levantó para evitar terminar con su semen en la cara (me confesó que en ese tiempo, la simple idea la asqueaba) y la leche, espesa y olorosa acabó en gran parte en sus senos, otro tanto en su blusa y su enagua, el sujeto acabó limpiándose la leche en los pezones de Maria, y sin decir palabra guardó su pene y salió rápidamente de la habitación.

Ahí quedo ella, con las tetas copiosamente llenas de semen, completamente manoseada y sin tener como limpiarse, pensó que debía hacer algo rápido, se quitó sus calzones, se limpió los pechos con ellos se ajustó la ropa, se abrochó la blusa acomodándose la falda, salió de ahí, con su ropa interior hecha un puño en su mano, fue directo al baño a lavarse las tetas.

Nadie se dio cuenta de nada, la reunión transcurrió y terminó sin mayores incidentes, su madre la regañó por haberse mojado la blusa y la enagua al servirse el agua (eso fue lo que alegó) y por dicha que no se acerco a revisarla por qué la habría encontrado con un fuerte olor a los fluidos del hombre.

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Esa experiencia la debe haberle marcado, ya que mi amiga de personalidad tímida y sumisa siempre mantuvo esa actitud en el Ámbito sexual: obediente, pasiva y permisiva a toda vejación sexual que a su pareja se le ocurriera.

Cuando tenía la edad de 22, conoció un tipo mayor, como de 48 y tantos, divorciado, el hombre detecto la forma de ser de mi amiga, está de mas decir que era un degenerado sexual, de esos que le entran a todo, se hizo novio de la chica, le hizo el amor en todo lado y de todas formas, se casó con ella y de seguro se cansó al tiempo de cogérsela, por que según me contó ella, alegaba que siempre hacían lo mismo y que el quería hacer cosas diferentes y ella no le ayudaba a pensar, incluso la humillaba, pues la ponía a hacerle el sexo oral, el cual ella enamorada le hacia con todo su empeño, se arrodillaba a chupárselo en la sala, mientras el miraba el fútbol y lo mamaba de la mejor forma posible, mientras el bebía y fumaba mirando la tv, ella se afanaba por hacérselo bien y no pocas veces el muy grosero le dijo que se fuera, que mejor lo dejara ver la tv tranquilo, que ya tener sexo con ella no tenía gusto y me confesaba que eso la hacia sentir muy mal.

Sin embargo ella lo amaba, y el a ella, era mutuo, pero en materia de sexo el hombre no se conformaba con la vida en pareja y quería algo más, aunque no explicaba que era.

Un día de tantos llegó con un compañero a la casa, era viernes y llegaron bastante bebidos, muy alegres y con ganas de seguir bebiendo, el le exigió que les preparará algo de comer, ya mi amiga estaba en bata y arropada para dormir. Su esposo le dijo: ponte la enagua más corta y no te pongas ni sujetadores ni calzones, quiero ver si lo excitas a él, y a ver que hace, y haz algo rápido de comer.

Mi amiga acepto de mala gana, la chica no sabía decir que no, según me describió mi amiga, el tal compañero de su marido no era nada atractivo, mas bien era obeso, casi sin pelo, descuidado en su vestir, con la camisa desarreglada y sudado, aparte de feo.

Pero ella hizo caso, y se quitó los calzones, se puso la enagua más pequeña que encontró y una blusa. Se desabrochó dos botones de la blusa, para que se le vieran más los pechos y se dispuso a atenderlos, pensó que si se portaba bien quizá su marido le hiciera el amor, hacia mucho tiempo que no se lo hacía y sinceramente deseaba tener sexo con el hombre que amaba, así que se dedicó a atenderlos de la mejor forma posible.

El amigo se le salían los ojos viéndola, el esposo observaba tranquilamente, como el tipo la devoraba con la vista, ella me contó que su esposo se acercó a ella y el dijo: "siéntate frente a nosotros y abre las piernas para que Jorge vea tu vagina" ella lo miró apenada, cosa que nunca hacia le replicó:

- Marcos me da pena! - A lo que Él simplemente contestó:

- hazlo, que me excita.

Y así lo empezó a hacer, cada vez que tenía oportunidad, se sentaba frente a ellos y disimuladamente abría las piernas, el tipo gordo se le caía la quijada viendo descaradamente su entrepierna y su esposo se acariciaba disimuladamente el pene ante la exhibición de su esposa.

La noche transcurrió de esa manera, ellos bebiendo cerveza, Marcos puso porno en la tv, sin preguntarle a María sí le parecía bien o no, entre los dos amigotes empezaron a hablar de vaginas y sexo, estaban muy bebidos, y Marcos empezó a presumir de lo bien que hacia el amor su esposa, que incluso le mamaba hasta el culo si el lo quería así, y Jorge el amigo tan sólo se quedaba viendo a María con ojos libidinosos, diciéndole que tenía mucha suerte de tener una mujer así.

En una de tantas que María preparaba unos bocadillos en la cocina, notó que ambos hombres se habían quedado en silencio. Cuando regresó a la sala descubrió que Jorge, el compañero de trabajo de Marcos, su esposo, Había bebido tanto que estaba dormido y Marcos que también estaba ebrio, se encontraba ido, viendo la pornografía.

- Marcos, tu compañero se durmió - le advirtió María, con bastante alivio, por que ya desde hacía un rato temía que su marido la haría hacer el amor con aquel tipo gordo que ni siquiera conocía, aparte de que era tarde y ella quería ir a la cama.

- Está muy borracho, ¿pero viste como estaba excitado contigo? - le contestó

María no dijo nada, y empezó a recoger botellas y vasos en la sala.

- María, hazle el sexo oral a Jorge. -le ordenó secamente.

María se detuvo, ella sólo había tenido dos hombres en su vida: el tipo que la había utilizado cuando tenía 18 años en la sucia bodeguita y su esposo, y nadie más.

- Chupasela, le ordeñó de nuevo.

- Marcos... ¡Estás borracho!

- María, eres mi esposa, y si te digo que lo mames, mamalo, yo se que te gusta hacer el sexo oral que hasta a mi me tienes harto. Chupale la picha para ver que buena puta eres, el ni cuenta se va a dar.

María estaba acostumbrada a obedecer, amaba a su marido, disfrutaba del sexo con el, y la propuesta de que eso lo excitaría era un aliciente para ella, aunque sus palabras fueran ofensivas. Si no lo hacía, el no diría nada, pero sabía que se enojaría y que esa actitud le duraría varios días, un pene era un pene, le daría un par de besos en la punta, pensó, y con eso salvaría el día, además, el hombre estaba ebrio y no se acordaría de nada, ni siquiera se daría cuenta. Incluso le llamó la atención ver otro pene que no fuera el de su mal agradecido de su esposo.

Puso las botellas y los vasos en la mesa de la sala de nuevo y camino lentamente hasta Jorge, que se había dormido aún sentado en el mismo sillón donde ella acostumbraba hacerle el sexo oral a su marido, frente la tv.

Se arrodilló lentamente, Jorge tenía las piernas abiertas, y se colocó entre ellas, miró a su esposo en tono suplicante

- Chupasela como si fueras una puta - le ordeñó.

No había marcha atrás, María tanteó con su mano el pantalón del tipo para sentir su bulto, cuando lo encontró, instintivamente lo acarició, ya Marcos se había sacado su pene y se masturbaba observando a lo lejos, María desabrochó la faja de Jorge, lentamente, la verdad que no quería hacerlo, y se acercó al bulto que formaba su pene en el pantalón y lo besó, justo ahí se dio cuenta que la misión era más difícil de lo que había pensado, ya que como habían tomado cerveza, habían pasado toda la noche orinando y justo así le olía el pene al pobre Jorge, no la tenía dura tampoco, pero miró a su esposo, que se masturbaba alegremente observándola, así que eso la motivó a continuar.

Abrió el pantalón por fin, luchó por sacar el pene de su escondite, no estaba grande, era un pene gordo, obscuro, un pene bastante indecente para ser verdad.

Ella inició su trabajo, descubrió el glande, que era era de un color morado, acerco su boca y lo sintió sumamente mojado, el tipo, excitado de verle las piernas y la vagina tenía llena la punta de su pene de líquido preseminal, su esposo nunca dejaba que ella limpiará su liquido preseminal con otra cosa que no fuera su boca, así que estaba acostumbrada a eso. Marcos se había acercado para ver el espectáculo más de cerca, así que sin escape alguno, tomo el pene con su mano derecha , le término de bajar la capucha y se metió sin más ni más el glande dentro de su boca.

Era un pene oloroso, olía a lo que huelen los penes después de todo un día de estar en el trabajo y yendo al baño, olía a todas las cervezas que había bebido, y a líquido preseminal, y todo eso lo tenía ella en la boca en este momento.

- chupalo puta - le dijo nuevamente su esposo

Así qué María se inscrustó todo el pene en la boca, como estaba flácido no tuvo la menor dificultad.

- Hazlo rico prostituta, haz que se ponga duro, hazle saber lo que es una verdadera puta.

María lo masturbaba con su mano mientras que al mismo tiempo lo metía y sacaba de su boca, le tomó un buen rato y mucha pero mucha saliva para ponerlo duro.

Cuando el pene creció, María descubrió que era un pene generosamente grande y gordo, oscuro de color, y cuando estuvo grande y duro le hizo más fácil su trabajo de darle placer oral, el cual sabía hacer muy bien de tanto que había practicado con su esposo, sólo que ahora se lo hacía a un tipo que en la vida había visto.

-Chupale los testículos prostituta....

María me confesó que se excitó un poco con todo aquello, mamaba frenéticamente, la verdad que un pene era un pene y no había diferencia entre ese, el de su esposo o cualquier otro. Ya se había acostumbrado al olor y el sabor amargo, así que mamarle los testículos no fue mayor reto y se los chupó como sí los testículos de su marido se tratarán. Mientras le chupaba uno y otro testículo y de mojarlos con su saliba, no dejaba de masturbarlo, el pene se ponía cada vez más grande, Jorge se despertó confundido

- ¿qué pasa? - preguntó extrañado

María se detuvo

- Es un regalo compañero. Así atiendo yo a mis invitados. ¿Quieres qué la puta se detenga? - le dijo Marcos, el esposo de María.

María estaba muy apenada, con el pene de Jorge en su mano todo lleno de su saliva y muy enorme, Jorge la miraba asombrado, la tomó de la cabeza y le llevó su boca hasta su pene nuevamente, María reanudó su labor, sin derecho a la opinión o a sugerencias.

- La verdad Jorge, te la doy, puedes hacerle lo que quieras a esta prostituta. Si quieres pisarla dale con gusto.

Jorge seguía atónito, María como si fuera un robot, se metía y sacaba el pene de su boca, estaba asustada. Y había bajado un poco la pasión que hacia unos minutos había alcanzado.

- Que se desnude entonces, dijo Jorge, ya que María seguía vestida.

María se incorporó, ella hacía caso automáticamente, ya tenía toda la cara embarrada del miembro de Jorge, así que no tenía nada que perder, se quitó la pequeña enagua y la blusa, y regresó a su posición entre las piernas de Jorge, reanudando su trabajo oral.

- Quiero culiarla - Solicitó Jorge, incorporandose pesadamente, María le dio espacio, el hombre estaba borracho, le costaba ponerse en pie, se desnudó, le manoseó los senos a María, y solicitó que se pusiera de cuatro patas. María lo hizo sin dudar, se puso de cuatro patas, abrió sus piernas, sintió como el amigo de su esposo la mañoseaba completamente, el ano y las nalgas, la penetró sin piedad y muy fuerte, con aquel pesado y gordo pene.

María no podía creer que estuviera de cuatro patas siendo utilizada por un desconocido, Marcos aprovechó y se arrodilló frente a ella metiéndole el pene en la boca.

María era penetrada por aquellos dos sujetos excitados, que le daban por ambos lados, sentía como el pene de Jorge se incrustaba sin piedad en su vagina, mientras que le metía uno de sus gordos dedos en el ano, al mismo tiempo que Marcos la penetraba con todo su miembro en la boca, que a su pesar también lo encontró, húmedo, sucio y oloroso a orines.

Sin embargo, y como me confesó apenada, ella estaba excitada ante aquel abuso.

- ¿quieres ver como me chupa el culo? - le preguntó Marcos a Jorge. Era el colmo, como si ella no tuviera opinión de que se hacía con su cuerpo y su boca.

- Adelante compañero - le dijo Jorge, que no paraba de penetrarla, y ya le tenía todo el dedo dentro del trasero de la pobre María.

Marcos se puso de cuatro patas delante de ella, que también estaba de cuatro patas frente a Jorge, le puso el trasero en la cara, tomando una de sus nalgas con la mano y ordenándole: ¡chupame puta!

María sabía hacerlo, no era la primera vez que su esposo la ponía a que le besara el culo, así que empezó a chuparle el ano inmediatamente. ¿A qué sabía o a que olía ese ano? Ya María no se lo preguntaba, estaba impregnada del olor y el sabor de dos penes en su cara y dentro de su boca, y no se detuvo a pensarlo.

No tenía ni dos minutos de estar chupando el culo de su esposo, cuando el se quitó, poniéndose de pie.

- María, hay que atender a las visitas bien. Chupale el culo a Jorge también.

María quedo atónita. Ya no había escrúpulos en su marido. Sintió como Jorge se puso de cuatro patas, recostandose al sillón, listo para que María le hiciera el trabajo de chuparle su asqueroso y horrible ano.

María se enderezó lentamente, miro suplicante a su esposo. Pero el no tenía la menor consideración, la miró severamente, María notó que el pene de su esposo estaba excitado y grande, sabía que pronto se lo metería y era lo que más deseaba en este momento, se acercó al obeso y horrible trasero de Jorge y arrodillandose de cuatro patas de nuevo, empezó a besarle sus obesas nalgas.

- Chupale el ano prostituta -le dijo... ¿Cuantas veces le había dicho prostituta esa noche su marido? Ya había perdido la cuenta.

María abrió las nalgas de Jorge con sus manos, buscando su ano, y tímidamente empezó a besarlo, inesperadamente sintió la manota de Jorge en su cabeza, que la empujaba hasta el fondo de su trasero, en recompensa y al mismo tiempo sintió como su marido se había colocado debajo de ella y le chupaba excitado la Vagina.

María notó, que el pene de Jorge empezaba a hacerse pequeño lentamente, de seguro y de lo ebrio que estaba, se estaría durmiendo. Y con lo que le había costado ponerlo grande y todas las bajezas y humillaciones de su marido para que el gordo ese perdiera la erección, y el colmo de los colmos, ¡ estando ella en su ano! Que de seguro ni su esposa se lo hacía.

Afortunadamente, Marcos había llegado a su límite, la sacó de entré las nalgas de Jorge, la acostó en el suelo, ella abrió sus piernas por que sabía que iba a ser penetrada, y Marcos la embistió salvajemente, penetrándola sin piedad mientras descargaba en ella un montón de groserías:

- ¡grandísima puta sucia! ¡Mamadora de culos!

Le decía mientras la pisaba con violencia, ella se estremecía, excitada.

- Acepta que te gusta mamar culo prostituta, ¡ admite lo!

Ya Marcos iba a terminar, María lo conocía, siempre le decía las peores groserías cuando iba a eyacular.

- ¡admite lo puta! Que te gustó el pene de Jorge ¡dilo!

- Si....- dijo María - me gusta el pene de Jorge

- ¡Dile a él puta! No a mi, Dile que te gusta su pene

María estaba debajo de Marcos, que la penetraba sin piedad, busco la cara de Jorge y obedeció a su marido:

- Jorge - le dijo María - me gusta tu picha...

- ¡Dale las gracias puta! - le gritó Marcos, exigiéndole más...

- ¡gracias Jorge por darme tu picha! ¡Gracias!¡Gracias! Me gusta tu picha... - gritó María, mientras sentía como Marcos descargaba el semen en el interior de su vagina. Ella lo sostuvo de las nalgas mientras el se estremecía.

- Que rica puta...gimió Marcos, mientras se levantaba, María quedo en el piso, agotada, con la piernas abiertas y la vagina llena de semen.

María miró el pene de Jorge, estaba gigante nuevamente gracias a aquel espectáculo, ella ansiaba hacerlo acabar y terminar su misión.

- Jorge, hazle lo que quieras a esa puta, termina en su cara si quieres, a ella no le importa, o cojetela... Ya esta lista... - le dijo Marcos mientras se sentaba en el sillón y encendía un cigarro. María pensaba para sí misma: ¡no se cansa de humillarme! Pero se quedó extendida en el suelo, esperando a ver que quería Jorge hacer con ella.

Jorge se paró junto ella, María entendió que quería más sexo oral, o incluso aprovechar la oferta de su esposo de acabar en su boca, y la verdad ella lo ansiaba.

Se metió todo lo que pudo del pene de Jorge en la boca, empezó a chuparlo mientras acariciaba sus testículos con una mano y lo masturbaba con la otra...

- que rico que chupas puta... - dijo Marcos... Y María se estremeció: ya quería acabar en ella

Se quedó muy quieta, Jorge se movía en su boca, con frenesí, ya no haría como cuando la abusaron en la casa de la reunión a sus 18 años, se quedo quieta esperando la leche.

Jorge descargó todo dentro de ella, Maria sintió aquel montón de semen, caliente, viscoso, invadiendo todas las cavidades de su boca, no sabía si tragárselo o que iba a hacer con esa leche una vez que acabara. Su marido se había acercado para ver de cerca como la eyaculaban, Jorge se mecía mientras la sostenía por la cabeza - que rica puta, que rica puta - decía mientras descargaba toda aquella leché que guardaba en sus testículos.

Por fin se la sacó de la boca, que le había dejado repleta de leche y se fue al otro sillón, María quedo de rodillas en el centro de la sala, mientras el semen de su esposo le mojaba las piernas y sostenía la leche de Jorge en la boca. Decidió no tragársela, escupió en su mano derecha la eyaculación de Jorge y se llevó todo aquel semen hasta su vagina, lo introdujo para mezclarlo con el de Marcos, y con ambas leches entre vagina y mano empezó a masturbarse, no tardó en alcanzar un orgasmo. Jorge y Marcos la veían.

- chúpate las tetas - le ordeñó Jorge, y ella obedeció al instante, mientras escalofríos de placer recorrían su cuerpo.

Eran como las tres de la mañana, los tres estaban desnudos y ella en medio de la sala.

- voy a dormir - dijo Marcos - Jorge, aquí te la dejo, si quieres la pisas cuantas veces quieras...

Y el muy desgraciado abandonó la sala, se fue a su habitación a dormir. Dejándola ahí, de rodillas, desnuda y sola, ofreciéndosela a un extraño.

Jorge la miró, María tenía los senos grandes y la cara bonita, acababa de tener un orgasmo lo que la hacía verse resplandeciente.

- Ven prostituta, chupame el pene hasta ponerlo duro para poder violarte de nuevo.

María se arrastró hasta el, como ella acostumbraba a obedecer, se incrusto el miembro de Jorge nuevamente en la boca, sabía a vagina y aún tenía gotas de semen, lo chupó como si fuera la última picha del mundo, hasta que lo puso duro de nuevo, sobra decir que Jorge se abusó, la culio sin parar por un largo rato, la puso a hacer todo tipo de poses, la hizo limpiar el semen que había quedado en el suelo con su lengua. Le introdujo medio pene en el trasero (no lo aguantó por completo) la hizo que le chupará el pene muy duro después de sacárselo del ano, la eyaculó dos veces más en el transcurso de ese rato. Al final y para rematar se la llevo al baño y la hizo que lo bañara, no había terminado de bañarlo y a Jorge le dieron ganas de orinar, la arrodilló y le orino el pelo, los pechos y la cara, se masturbó en sus labios hasta terminar de nuevo, le escupió el rostro, lo hizo que lo acompañara a la cochera desnuda, eyaculada y orinada, cubierta tan sólo por una toalla. Le dio las gracias mientras se montaba a el auto.

- gracias puta, me cumpliste un montón de fantasías, eres la mejor puta que he tenido, dale las gracias a tu marido, Dile que el lunes nos vemos en la oficina.

Y se fue sin más, María entró a la casa, para vengarse de su esposo se fue tal y como estaba ala cama y se acostó al lado de Marcos, que hacia horas dormía la borrachera. Marcos sintió cuando ella se acostó junto a el

- ¿ cómo te fue? - le preguntó

- Me dejaste sola con Jorge y me trató peor que una puta -le contestó

- ¿qué te hizo?

- me culio varias veces, me hizo tragar su semen y limpiar la leche que quedó en el piso de la primera relación que tuvimos los tres. Le hice el sexo oral por horas, me la metió por el culo, luego me hizo bañarlo bien, tuve que tocarlo por todo sus cuerpo con el jabón y me lo agradeció orinandome el rostro, las tetas y el pelo, me hizo mamarlo de nuevo, me eyaculó por última vez la boca, ya casi no tenía leche, me escupió la cara y se largó. Te manda las gracias.

- ¿y tu como te sientes? - preguntó Jorge

- Bien, algo humillada, pero estoy excitada, no se la verdad. ¿Te cumplí bien?

- Si mi amor, actuaste Excelente - dijo Jorge, - la próxima semana voy a traer a uno de los chicos de seguridad, todos dicen en el trabajo que tiene un pene muy grande.

- Me parece bien, estoy cansada, voy a dormirme

- chupame primero, antes de que te duermas, puta. - le exigió finalmente

A Maria, ya le dolía la mandíbula de tener tanto la boca abierta, aun así, aun la ventaja fue que no duró ni un minuto en sacarle todo a su marido de lo bien que se lo hizo, y nuevamente le tocó tragársela toda la eyaculación sin chistar.

Aun así, Maria tenia muchas ganas de seguir teniendo sexo, toda la experiencia con Jorge en la sala y el baño la había excitado muchísimo, agarró el pene de su esposo, que no era tan grande como el de Jorge, pero estaba duro, lo masturbó algo ansiosa por tragárselo, bajo a sus testículos y los beso y ensalibó generosamente, su esposo abrió mucho las piernas, lo que era una señal para ella de que le mamará el culo también, así que chupaba los testículos,luego le besaba el culo y luego se metía todo el glande en la boca, succionando, y repetía otra vez.

Escuchó como de nuevo Marcos le decía improperios, eso significaba que estaba disfrutando la mamaba, le humedeció mucho el pene con su salida chupandolo rápido y fuerte y no se detuvo hasta que chorros de semen empezaron a fluir del pene de Marcos hasta su cara, bañándola, María lo masturbó frenéticamente hasta que acabara por completo, luego se dio a la tarea de chuparle la picha llena e leche, la cual había quedado muy sensible, cada vez que ele chupaba la punta, Marcos se estremecía. No lo dejó en paz hasta que lo vio exhausto. Una vez que Marcos se durmió, se fue directo al baño, se dio una larga ducha, se acostó a la par de su marido. Dice que ese día durmieron hasta las tres de la tarde. Y cuando despertó su esposo le había preparado el desayuno y se lo sirvió en la cama. Ese habla sido el inicio de una nueva sexualidad para ellos, algo auto destructiva, pero por el momento le servia y era lo que importaba.

Ya antes había narrado cuando me cogí a esta chica por primera vez, igual patrocinado por su esposo, y me pareció interesante contarles esta historia que ella misma me contó a mi.

Gracias por leer, espero que les haya gustado, próximamente y en función de los comentarios seguiré narrando estas experiencias.