había aguantado muchos años de colegio y algunos de universidad sin ser penetrada, solo eran besos, abrazos, caricias, majadas, roces, excitación mutua y hasta estar metida en una habitación encerrada con uno de mis compañeros del cole que me la enseño y quería metérmela, ganas que sobraban para ir mas allá pero siempre pensaba que la nena de papi y mami debía llegar virgen al matrimonio.

antes era difícil, siempre me había negado aunque hacia casi de todo con mis novios, enamorados, vacilones, etc lo único que no existía era penetración ni anal, ni vaginal, pero haciéndome la pulcra me gustaba rozarlos “sin querer” y sentir su gran paquete haciéndoles provocar erecciones.

muchas veces escapábamos con mis amigas y sus novios a casas en la playa y cada quien dormía con su pareja, escuchábamos como los otros follaban a lo grande mientras nosotros solo llegábamos a la la excitación pero no me dejaba penetrar, hasta dormíamos juntos, desnudos y abrazados y mi novio de turno lo único q podía era poner su pija en mis labios vaginales pero no taladrarme ni perforarme pero para ese tiempo ya mis mejores amigas poco a poco estaban empezando su vida sexual y no podía quedarme atrás.

en ese tiempo, mi enamorado, como los anteriores, estaba tan lokito de ganas que no sabia como convencerme para follarme y trataba de convencerme de diferentes maneras hasta que lo consiguió luego de tantos años de excitación controlada y de tantos hombres a los que había podido decir que no, para conservar mi virginidad, lo vi como una oportunidad de al fin probar, ir mas allá y saber lo que se sentía, ya que hasta lo que había probado estaba muy rico y veía a la virginidad como una pared que no me dejaba ir mas allá con otros.
yo fui la primer virgen que se comió y no quiso dejarme en paz y como lo que sentí era muy rico lo probábamos todos los días en todos lados y a todas horas pero en mi casa con o sin gente pero con cuidado de que no se den cuenta, recuerdo que esa primera vez duro varias noches en donde me ponía vestiditos sin nada abajo y parados atrás de la puerta principal del hall de mi casa me levantaba una pierna y el empezaba día tras día a penetrarme y hacer cerruchito para que mi himen se abra un poco cada día, me calentaba primero y luego me metía y sacaba su pene suavecito hasta donde más podía tratando de cada día llegar mas adentro, romper mas aquella capita que no le permitía libre acceso a mi útero terminando en mi boca para que los rastros de semen no delanten las travesuras que empezábamos a hacer en mi casa; fue así que después de un trabajo de varios días en la puerta de entrada a mi casa fue rompiéndome hasta que finalmente me metió todita su pija y al fin descargo todo su semen en mi interior, sentir esa mezcla de sangre que rodaba entre mis piernas mezclada con lo caliente de su semen que por cierto me empezó a doler y a arder un pokito no se si xq me rompió el himen o lo q quedaba de él o x el primer contacto de esa herida con el semen, pero si sentí una sensación rara de que ya no era niña sino toda una mujer