Mi vida era bastante normal y un tanto monótona como la de todos supongo, de mi apartamento a la oficina y viceversa, los viernes una salida rápida con los compañeros a tomar unas cervezas y descargar todo el estrés de la semana.

Todo transcurría igual ese verano, casi nunca salía al balcón del apartamento de noche, hasta aquella vez, hacia demasiado calor y no podía dormir, así que decidí pernotar en el balcón, todo estaba oscuro salvo una tenue luz que salía del apartamento que quedaba abajo, diagonal al mío, no le preste mucha atención hasta que ella salió, una morena alta, esbelta, en su cuerpo se notaban las muchas horas de gimnasio y caminatas, de piernas altas y torneadas, dos par de tetas redondas y cargadas que se ocultaban tímidamente detrás de una blusita de tiritas, con un culo redondo y respingado que trataba a la fuerza huir de un cachetero que le coartaba su libertad, no tenía brasier y a aunque hacía calor se podía notar que sus pezones estaban duros, mi corazón empezó a tener un solo de batería y mi pene se empezaba a llenar de sangre y crecía poco a poco, nunca me he considerado un morboso, pero aquel espectáculo era digno de admirar, empecé a observar cada detalle que me permitía ver aquella tenue luz que salía del interior del apartamento, ella saco un cigarrillo de esos que dan risa y yo me acercaba más al borde del balcón para poder observar mejor y con más claridad, lo encendió y el olor a monte quemado llego de inmediato a mi nariz excitándome aún más, mi verga estaba dura que quería reventar el bóxer que tenía puesto, ella empezó a tocarse el cuello despacio pero firme, parecía que emprendía alguna especie de rutina de relajación, mi cuerpo sentía más calor y mi respiración se aceleraba más conforme me acercaba y la veía más, ella empezaba a tocarse la parte superior del pecho rosando levemente sus senos, yo ya me encontraba en el punto más alto de mi excitación, en lo que empezaba a masturbarme tropecé con una silla, ella se sorprendió con el ruido y detuvo su ritual yo rápidamente me escondí detrás de una mata que tenía en ese lado del balcón, ella empezó a mirar hacia donde yo estaba, fijamente miraba hacia donde yo estaba achicando los ojos poder enfocar y escudriñar cada espacio oscuro de mi balcón, después de unos segundos y, al parecer no ver nada extraño, continuo con su ritual, pero a mí me dio la sensación que si me había logrado ver porque sus movimientos eran más sensuales y consientes, como cuando lo haces para alguien que te observa, contorneaba su espalda haciendo que sus senos se vieran más grandes, se mordía los labios que, aunque no los veía muy bien, me los imaginaba carnudos, su mano se deslizaba del cuello hasta la entrepierna y regresaba a acariciar sus senos, aquel espectáculo era hermoso y mi cuerpo más exactamente mi verga quería estallar, brincar a ese balcón, tomarla, arrojarla al piso y hacerle el amor como nunca se lo hubieran hecho, quería sumergir mi rostro en ese culo hasta desaparecer, deseaba meterle mi verga en su boca y que llegara a su garganta, quería empalar a aquella mujer, pero no me atrevía a mover un solo pelo por miedo a romper aquel momento mágico, ella termino de fumarse aquel monte celestial, se dio la vuelta y muy lenta y sensualmente entro, unos segundos después su balcón quedo totalmente a oscuras.

Al día siguiente en la oficina no lograba concentrarme, no había podido dormir bien a causa de aquel espectáculo, y me había masturbado dos veces al recordar cada detalle de aquella ninfa, no había podido sacarla de mi cabeza o más bien de mis dos cabezas, cada vez que su recuerdo fugazmente cruzaba mi mente mi pene se ponía duro, parecía adolescente en la secundaria caminado con una carpeta en frente de mis pantalones tratando de ocultar mi estado, esperaba con ansias la noche pensando y rogando que ella estuviera hay y no fuera algo meramente casual, deseaba que se repitiera aquel espectáculo.

Pasaron varias noches y ella no aparecía, yo estaba desesperado, parecía un yonki esperando con ansias poder inyectarse otra dosis, quería bajar y tocar su puerta, reclamarle por el estado en que me había dejado y porque no había vuelto a salir al balcón, pero eso era algo que jamás haría.
Después de un par de semanas ya me había resignado a que aquella escena no se repetiría, mi ánimo estaba por el suelo y mi estado físico estaba peor, entre las largas noches desvelado y las pajas que me hacía cada vez que la recordaba, me sentía agotado, sentía que había perdido un par de kilos, ese sábado me levante de la cama temprano, me subí en el ascensor decidido a que mi vida volviera a la rutina anterior, empezaría con ejercicios, quemaría la energía que me estaba sobrando y ocuparía mi mente en otra cosas, me encontraba absorto en mis pensamientos cuando la puerta del ascensor se abrió y allí estaba ella, mirándome fijamente, mis ojos se abrieron, mi corazón quería huir de mi pecho, mis manos se pusieron heladas y el color de mi rostro se dio a la fuga, trate de mirar para otro lado pero sus ojos me habían atrapado, me sentí descubierto, ella sabía que yo era el que la había espiado, había invadido su tranquilo ritual y forzado a no hacerlo más, entro en el ascensor sin apartarme la mirada, se dio la vuelta y quedo delante de mí, tenía el pelo recogido en una cola, el olor de su cuerpo invadió mi ser por completo, llevaba puesto un enterizo deportivo que realzaba su esbelta figura, un suéter pequeño amarrado alrededor de la cintura que no podía tapar su enorme culo, el ascensor se detuvo en el piso siguiente y una familia completa con perro a bordo se metió como pudo haciendo que ella se corriera hacia a tras quedando sobre mí, mi corazón latió mas rápido su culo estaba sobre mi pene que, al sentirlo tan cerca y notar que no llevaba ropa interior, empezó a ponerse duro, ya a este punto mi corazón estaba a su máxima potencia y mis manos literalmente goteaban sudor frio, mire para arriba tratando de que alguna señal celestial callera e impidiera que mi verga creciera más, pero fue peor, por primera vez note que ese puto ascensor tenia espejo en el techo, pude ver el escote que traía, como aquella ropa de licra aprisionaba a ese par te tetas que querían desbordarse, no pude hacer nada, con vergüenza en el alma me rendí al frenesí de mi pecho y mi verga, cerré los ojos para esperar una cachetada en cualquier momento, pero para mi sorpresa lo que sentí fue su culo moverse despacio pero firme, mi corazón empezó a calmarse y mi verga se puso completamente dura encajando perfectamente en el medio de aquel enorme, firme y respingado, cuando ella sitio que mi verga se acoplo a su culo sus movimientos eran más duros, ella se detuvo cuando el ascensor se abrió de nuevo en la planta baja del edificio, yo ya estaba a punto de venirme, ella Salió sin mirar atrás, sin siquiera darme su nombre, ni mucho menos concertar una cita para acabar con lo que ella había empezado, quede frustrado, dolido y excitado, cuando reaccione para salir detrás de ella el puto ascensor volvió a cerrarse.

Cuando regrese al apartamento termine realizándome la paja más rápida de la historia, tendido sobre la cama tome la decisión de que esa noche tocaría a la puerta de ella y después de hacerle un par de preguntas y un par de explicaciones, le daría el mejor beso apasionado de su vida y cuando estuviera rendida por el beso dejaría que mis manos acabaran con lo que mis labios empezaron.
Para armarme de valor había destapado una botella de tequila Viuda de Romero que tenía desde hace un tiempo, estaba dispuesto a todo esa noche, eran un poco más de las 11 pm y la botella, que casi terminaba, no había surtido efecto, por el contrario en vez de valar me había dado más temor, frustrado y resignado a que nada más pasaría entre aquella venus y yo, me había quedado sentado en la oscuridad de mi balcón reflexionando en lo idiota que era, cuando me estaba quedando dormido escuche un ruido, de inmediato abrí los ojos y era ella, había salido al balcón, pero esta vez era diferente, una lámpara que ella había sacado alumbraba más el balcón, ella estaba recostada sobre una silla como las que colocan en el borde de las piscinas, llevaba el cabello suelto, un camisón transparente que intentaba en vano cubrir sus atributos, debajo tenia puesto un brasier de encajes y una tanga que hacia juego con el brasier, mi verga empezó a palpitar, me acerque más a la orilla de mi balcón y ella como que lo noto porque de inmediato se quitó el camisón, encendió el cigarro prohibido y se sirvió una copa de champaña o algo así, yo me encontraba en el borde del balcón con mi verga dura afuera de mi bóxer, ella después de varias aspiradas de su cigarrillo empezó a tocarse, lentamente pasaba su mano por su cuello y la deslizaba suavemente hacia abajo toándose esas grandes y jugosas tetas, seguía bajando por su abdomen hasta llegar a su sexo y se frotaba su clítoris por encima de la tanga, yo arriba en mi balcón me acariciaba el pene lentamente, estaba disfrutando ese momento y ya no me importaba si ella me veía o no, cuando se quitó el brasier su tetas eran redondas y sus pezones estaban duros y parados, yo quería brincar a donde ella estaba y poseerla de inmediato, hundir mi cara en esas enormes tetas, quería lamerlas hasta derretirlas, entre más se las frotaba más duro me masturbaba y ella lo notaba porque más se excitaba, levanto del suelo un Dildo eléctrico se quitó la tanga revelando su sexo, no tenía vello púbico, sus labios eran carnosos separados por una línea delicada que al parecer no tenía fin, mojo aquel cilindro fálico en la copa de champaña y se lo froto por todo su sexo, especialmente por su clítoris lanzando pequeños gemidos de placer, con su otra mano se entretenía con sus senos, yo estaba casi a punto de llegar y volverme loco de placer, quería correr bajar por las escaleras, derribar la puerta a lo Jakie Chan o hacer un salto a lo David Belle, pero temía romper el mágico momento y que todo acabara, introdujo aquel cetro en su vagina húmeda y un gemido fuerte rompió todo el silencio que nos ofrecía la noche, se agarraba fuerte de la parte superior de la silla cada vez que se lo metía, cambiaba de ritmo cada tanto y yo más duro me jalaba la verga, mientras seguía con su autoflagelación tomo del suelo otro vibrador un poco más pequeño y, mojándolo también en la copa de champaña se lo introdujo en el ano, en ese instante sus gemidos se convirtieron en gritos, “síes”, “Dios” y “asees”, se introducía esos aparatos como si se tratara de empalar, yo ya no podía más, ya mis esfuerzos por aguantar y no venirme habían sucumbido al cosquilleo en el estómago y el escroto, solté un chorro tan fuerte y lago que a ella le empezaron a caer gotas de mi semen, a ella le empezó a llover semen y era el mío, eso la éxito mas, abría la boca y sacaba la lengua para recibir el néctar que salía de mi verga, las gotas caían por todo su cuerpo y eso más la excitaba al punto que ella también se vino, expulsando un chorro fuerte que mojo todo el balcón, mi excitación era tanta que literalmente me desmaye de placer en mi balcón.

Cuando recobre el conocimiento a la mañana siguiente, armado de valor baje y toque en el apartamento de ella pero nadie respondió, estuve un largo rato tocando, desesperado baje donde el conserje y le pregunte por ella, el tipo me conto que en ese apartamento vivía una pareja de casados que tuvo que salir del país por negocios y que la que de vez en cuando venía era una hermana de la dueña pero que temprano en la mañana le había dado las llaves y le había dicho que no regresaría más porque ese mismo día también se iría fuera del país y que la hermana había colocado el apartamento en venta, nunca más volví a ver a esa morena, esbelta, de cuerpo tonificado, piernas altas y torneadas, de tetas redondas y culo respingado y grande
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ESCRITO POR CALANCA
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