Recuerdo muy bien ese día, era un jueves, para ser mas precisa un 24 de agosto. Me encontraba en mi habitación haciendo mi tarea de inglés, cuando mi mamá me dijo que Lorena estaba en el teléfono. Me acerqué al living y atendí la llamada. Mi mejor amiga estaba llorando, mucho no puede entenderle, pero me pidió que nos encontremos en el parque de la vuelta de mi casa. Muchas veces nos encontramos en ese lugar sobre todo para hablar cosas de chicas, pero esta vez era distinto.
Me puse una campera, le dije a mamá que ya volvía y salí lo mas rápido posible a encontrarme con Lorena. Cuando llegué Lorena estaba sentada en una de las amacas de la plaza. Su mirada estaba perdida, mirando a la nada. Cuando la ví supe que no se trataba solo de una pelea con su novio, aunque no tenía la menor idea de que se trataba y tampoco quise sacar conclusiones.
- Hola ami, le dije.
Se levantó de la amaca y saltó hacia mí, me abrazó fuertemente y rompió en llanto. Por mi parte la abracé y nos quedamos unos cuantos minutos abrazadas, ninguna decía nada. Ella lloraba sobre mi hombro. Por dentro pensaba si debía decir algo o esperar que ella de desahoge pero por suerte ella dió el primer paso. Me soltó y volvió a sentarse sobre la amaca. También me senté en la amaca contigua a Lorena, esperando que me cuente de que se trataba el asunto.
Mi amiga respiró hondo y me dijo: - Estoy embarazada. Rompió en llanto nuevamente pero esta vez fue mas intenso. Con sus manos se tapó la cara y lloraba desconsoladamente. Por mi parte entré en shock, quería abrazarla, decirle algo pero estaba paralizada. Intenté decirle algo pero solo dije unas palabras que ni siquiera yo misma entendí. Era muy fuerte la situación nos superaba a ambas y me angustiaba no poder ayudarla.
En un momento Lorena me dice: -Martín es el padre. Le dije que estaba embarazada pero me dijo que era mi culpa, que no me cuidé y que me arregle sola.
En ese momento sentí una rabia hacia Martín. No lo conocía bien, solo sé que era mayor que mi amiga, tendría unos tres o cuatro años mas que ella, lo había visto solo de pasada. Lorena estaba muy enamorada de el, fue con el primer chico que había estado, y mi amiga en ese sentido era distinta a mí, yo tenía mas experiencia que ella, sabía como son los chicos a esta edad, que solo nos buscan para pasarla bien y cuando aparece otra, hacen la suya. En cambio Lorena, me hablaba de Martín como si fuese el amor de su vida. En parte me sentía culpable por no decirle nada, solo no quería herir sus sentimientos.
Abracé a mi amiga con todas mis fuerzas y le dije que todo estaría bien, que me encargaría de todo, que no hable con nadie de esto.
Lorena me miró y pareció calmarse, solo necesitaba que alguien le diese unas palabras de animo.
-Vamos que te acompaño a tu casa, le dije.
Mientras caminabamos a la casa de Lorena, me contó que un par de veces como Martín no tenía preservativos tenían relaciones y antes de acabar el sacaba su pene dentro de mi amiga. Me pareció muy tonto por parte de los dos, de mi amiga no me sorprendió tanto, ella no tenía experiencia, pero no dejaba de pensar en que carajo pensaba el idiota de Martín al hacer eso, arriesgandose tanto en dejarla embarazada. Aunque sabía la respuesta, no le importaba nada, el solo quería tener relaciones, total el problema no sería de él.
Una vez en la puerta de la casa de mi amiga, le dije: -No te preocupes yo me encargo de todo. Lorena me abrazó de vuelta. Me dió un beso en la mejilla y me agradeció: -No sé que haría sin vos, gracias....
Entró a su casa. Y volví hacia la mía. Ese día fue fatal para mí, le había prometido que la ayudaría pero no tenía la menor idea de como. Me angustiaba demasiado toda la situación. Esa noche no pude dormir. Lo único que se me ocurrió fue mandarle un mail a mi hermana, quien esta viviendo en España, contandole la situación. A la mañana siguiente me mandó un mail diciendome que nos conectemos a las 15.00 hs de Argentina. Empezamos a chatear, en un principio mi hermana no me creía, estaba segura que la embarzada era yo. Finalmente me creyó. Me aconsejó que averigue en un centro médico en el barrio de Flores, que una amiga de ella se había hecho un aborto, y eran bastantes discretos. Me dijo que le preguntaría a su amiga y me mandaría por mail los datos de la clínica. Ese mismo día, me mandó un correo con los datos.
Al día siguiente, aproveché que a la tarde tenía clases de gimnasia y aproveché para ir a la clínica. Me tomé el colectivo, y habré demorado unos 35 o 40 minutos en llegar. Pregunté por Claudia, como me había dicho mi hermana por correo. La esperé unos minutos en la recepción, hasta que apareció. Era una mujer de unos 50 años, baja con sobrepeso y me dijo que la acompañe a un consultorio.
Una vez allí, me preguntó que estaba necesitando. Le conté todo sobre mi amiga. Claudia me dijo que si, que ellos hacían esa clase de intervenciones. El costo de la misma era de $2500. Y tendría que venir con algún mayor de edad, no importaba si era familiar o no.
-Tengo que hablar con mi amiga, le dije.
-No hay problema, te dejo mi número, cuando se decidan, me llamas y arreglamos para que me dejes una seña y fijamos una fecha para la intervención.
Me despedí. Y emprendí el viaje a mi casa. Mientras volvía pensaba de donde sacaría el dinero, era demasiada plata para nosotras. Y no teníamos a quien contarles para que nos ayuden. La única que sabía era mi hermana, y no estaba en condiciones de prestarme dinero.
Le conté todo a mi amiga, menos la parte del dinero, solo le dije que no era tan caro, que no habría problemas. Le mentí diciendole que tenía unos ahorros y con eso alcanzaría.
-Prometo devolverte todo, me dijo. Comenzó a llorar de la alegría, le había sacado un peso muy grande encima. Aunque ahora todo el peso recaía sobre mí.
Le busqué la vuelta, pero no sabía como conseguir el dinero. Solo una posibilidad tenía de lograrlo, y era prostituyendome. Odiaba la idea, no voy a decir que soy una santa, porque soy todo lo contario. Había tenido relaciones, con distintas personas y de distintas edades. Me considero atractiva, soy rubia de ojos claros y tengo un buen cuerpo no me sería dificil pensaba. Pero la idea de vender mi cuerpo me resultaba muy denigrante. Trataba de pensar en otra idea, pero por dentro sabía que una chica de mi edad, no tendría otra forma de conseguir esa plata. Terminé haciendome la idea y que lo hacía por mi mejor amiga, que realmente se lo merecía.
Como conseguir, por así llamarlos a mis futuros clientes, no era un problema. Antes solía chatear en distintas paginas, y sabía que estaba lleno de hombres dispuestos a pagar por una chica que les practique sexo oral. Recuerdo que era muy común ese tipo de propuestas. Y la verdad es que nada cambió.
Por las noches me conectaba a un par de paginas de chat, con mi usuario "vicky15", y empecé a chatear con muchos hombres dispuestos a pagar por mis servicios, de todas las edades, la mayoría eran mayores de 45 años, pero habían propuestas de hombres desde los 25 hasta los 66 años recuerdo. Tenía casi 30 contactos con los que me mandaba mail, para conocernos y ver si concretabamos, algunos los descartaba, porque me parecían muy desubicados, otros eran para hacerme perder el tiempo. De esos 30 contactos todos eran de Capital Federal o de alrededores, por lo que no sería un problema que se acercasen donde les dijese. Pero la verdad cuando tenía que arreglar para concretar entré en pánico, la idea de hacerle sexo oral a casi 30 hombres, me parecía muy denigrante y fuerte para soportar, además me asustaba mucho que alguno de ellos fuese un loco, que terminase violandome o matandome, y no sabía que hacer, esa noche me la pasé llorando, sabía que si o si tenía que juntar el dinero y tenía mucho miedo.
Esa madrugada entre llanto y llanto, pensé en otra posibilidad. Había uno de los contactos, que se llamaba Alberto. Era el que mejor me caía, y me sentía cómoda hablando con él, no era bien parecido, por las fotos que me mandó, pero tenía familia, me mandó algunas fotos, muchas con su hija Camila, se los veía muy bien juntos, además era agradable hablar con él, y por sobre toda las cosas, me inspiraba confianza. Es por eso que le mande un mail.
En el correo le conté toda la verdad, porque necesitaba la plata, y lo desesperada que estaba. Le propuse que por la suma de $2500, podría tenerme toda la noche, para hacer lo que quisiera. Que necesitaba un anticipo de $500, para reservar el consultorio para mi amiga, y los $2000 restantes, cuando nos juntemos para hacer lo que quisiera.
Al día siguiente me respondió, que aceptaba, pero que nos teníamos que encontrar para cerrar el trato. Le pasé mi celular. Y arreglamos para encontrarnos.
Esa mañana fue fatal, me la pasé vomitando. Los nervios me estaban matando, no quería que llegase nunca la hora. Pero llegó. Por teléfono habíamos quedado en encontrarnos a 2 cuadras de donde me encontraba, para que no me viesen subir al coche de un desconocido. Cuando llegué a la esquina que habíamos quedado, llamé por teléfono y me dijo que estaba en un auto gris a unos 15 metros de la esquina. Vi el vehículo y me acerqué. Bajó del auto y me saludó con un beso en la mejilla. Le dediqué una sonrisa tímida y le dije:
-Hola, dije.
-Un gusto conocerte finalmente, no esperaba que seas tan hermosa. Me imaginaba por como te describías pero no así.
-Gracias, le respondí.
-Estas segura de todo esto, si te arrepentistes, te entiendo completamente.
Por dentro quería decirle que sí, pero a la vez me tranquilizaba que me preguntase si quería echarme para atrás.
-Estoy segura, dije.
-Querés subir al auto? así nos conocemos.
-Si, contesté
Arrancó y por unos minutos me hablaba de otras cosas, del tránsito, de que no conocía muy bien la zona y cosas así. Parecía que daba vueltas sin sentido, sin ir a ningún lado. Hasta que finalmente estacionó en un pasaje, casi desierto.
-Vicky, te propongo lo siguiente: Te parece que me hagas sexo oral y te tragues la leche y me mostres tu cosita y me dejes tocarla? si te parece bien te doy $500 por eso, y arreglamos para encontrarnos la semana que viene para hacerlo completo por los $2000 restantes.
Empecé a sudar, tenía la garganta seca. Me costaba pensar con claridad. Pero sabía que si lo hacía, cumpliría mi palabra con mi amiga.
-Ok.
-Excelente. Primero lo primero, me dijo.
Sacó de su bolsillo interno del saco su billetera y me dió los $500.
-Gracias. Y lo guardé en m mochila.
El trato estaba cerrado, ahora tenía que cumplir con mi parte.
-Levantate la pollera.
Lo hice. Debajo tenía una calza cortita tipo short del color negro y una tanga de color negra.
-Sacate todo.
Me bajé la calza y la tanga hasta mis tobillos, dejando mi vagina al descubierto.
-Preciosa, permiso. Puso sus dedos sobre mis labios vaginales, y me los acaricio con delicadeza. De a poco, pasaba sus dedos por mi raya, metiendome lentamente los dedos dentro de mi vagina. Sacó los dedos de mí, se los llevó a la boca, se lamio los dedos y me los metió de vuelta dentro mio, hundía de a poco, cada vez mas adentro, sus dos dedos me penetraban lentamente. Cerré mis ojos. Y dejé que pase lo que tenía que pasar. Mientras con una de sus mano me penetraba, la otra empezó a acariciar mis piernas, sobre todo mis muslos, los apretaba con fuerza.
-No sabes cuanto te deseo bebe, sos muy hermosa.
Sacó sus manos de mi cuerpo y se desabrochó el pantalón y bajo el cierre, sacó su pene que estaba completamente erecto. Ya lo conocía por fotos, me había dicho que medía 16 cm, varias venas lo atravesaban y tenía la cabeza bastante grande en proporción y su miembro estaba levemente curvado hacia abajo. Con sus manos me tomó de la cabeza y me hundió contra su miembro. Abrí mi boca lo mas grande que pude, y fue entrando lentamente, con su cabeza dentro de mi boca empecé a lamerlo muy lentamente, me enfoqué en su cabeza, apretaba mis labios y subía y bajaba de punta a punta de su cabeza. Empecé a sentir sus manos presionando mi cabeza mas y mas contra su pene, sentía como entraba dentro de mi boca cada vez más, y empezó a darme el ritmo, hundía con fuerza mi cabeza, tratando de meterme todo su pene dentro de mi boca, comenzó a ser muy brusco mi cabeza bajaba y subía con mucha fuerza. Con mi labios apretaba lo mas fuerte que podía su pene, tratando de darle placer, aunque me costaba por lo brusco que era. En un momento, me hundió su miembro completamente en mi boca hasta el fondo, su miembro estaba dentro de mi garganta, mi menton tocaba sus huevos y mi nariz su abdomen, con sus dos manos me apretaba mi cabeza contra el, mi ojos lagrimaban, me faltaba el aire. Estuve a punto de morderle su miembro para que me libere cuando, escuché que gritó de desahogo, y largó su semen dentro de mi garganta, traté de sacar mi cabeza, pero no me dejó hasta que largo su última gota de leche.
Cuando me liberó dí una bocanada buscando aire, seguido, empecé a tocer y escupir saliba mezclada de semen. Me tiré contra el respaldo tratando de reponerme, respirando agitadamente. Cuando estuve recuperada, vi a Alberto mirandome morbosamente, mientras se masturbaba su pene cada vez mas flácido.
-Sos espectacular nena, no esperaba menos. Me decía mientras, se acomodaba la ropa. Por mi parte aproveché a subirme mi tanga y la calza. Con la manga de mi sweter, me limpié la boca, la sentía muy pegoteada, por el semém que me había chorreado.
-Entonces, quedamos para la próxima semana? a mi me queda bien el martes, si no tenés problemas. Que te parece?
-Cuando quise contestarle, comencé a toser, sentía un ardor muy molesto en mi garganta. Me ofreció un poco de agua de una botella que tenía, la bebí y le respondí:-Si, no hay problema.
-Muy bien, te llamo el martes durante el día así arreglamos. Fijate bien que le decís a tus viejos que pasamos toda la noche juntos.
-No hay problema, les voy a decir que me quedo a dormir en lo de una amiga. Contesté.
-Te puedo pedir un par de cosas para el martes?
-Qué cosas? respondí.
-Me gustaría que te depiles bien tu cosita, asi te queda bien como una nena?
-No hay problema con eso.
-Perfecto, y lo otro es si no te molesta, quiero llevar ropa de mi hija que tiene tu edad para que te la pruebes delante mio. Se que suena raro, pero hace mucho que fantaseo con mi hija y como nunca le tocaría un pelo, imaginaría que sos vos, siempre que no te joda?
La verdad que me tomó por sorpresa. No esperaba que me salga con eso. Se lo veía un padre de familia normal. Aunque hice como si fuese algo sin importancia.
-Si, esta bien. Contesté cortante.
-Gracias bebe, no esperaba menos de vos. Te alcanzo a tu casa.
Esas cuadras no hablamos de nada. Fue un silencio incomodo. Pero no sabía que decir y el tampoco parecia. Cuando llegamos me dijo:
-El martes hablamos. Chau hermosa.
Me bajé del vehículo, y lo saludé. Cuando se marchó tocó la bocina del auto saludandome.
Estaba muy agotada y nerviosa aún, solo deseaba tirarme en mi cama y dormir por horas. Pero preferí ir a la clínica y reservar el consultorio para Lorena. Dejé la seña y quedamos para el jueves siguiente a las 13.00 hs con un amigo mio.
Los días pasaron mas rápido de lo que pensaba, se acercaba el martes y no tenía la menor idea que cosas me iba a pedir hacer. Sabía que tenía que aceptar lo que pida, mas que habíamos arreglado una importante suma de dinero, por lo que no podría decir esto si, esto no. Solo deseaba que no pida nada raro. Aunque lo que me contó sobre su hija me incomodó debo reconocer, me parecía anti natural. Decidí buscar en internet sobre el tema, quería saber a que me enfrentaba. Estuve en varias páginas, la verdad que no esperaba que sea tan común el tema, había información por todos lados, relatos publicados por doquier y ni siquiera sabía de que se trataba realmente, antes solo creía que era cuando un padre tenía relaciones con su hija, y tenía la concepción de que las obligaban a tener sexo, pero por lo visto estaba muy desinformada del tema, es mas leí varios relatos, que me parecieron excitantes, principalmente los que hablaban de incesto sobre hermanos.
El martes me levanté, fué un día más, almorcé en casa, y me puse a hacer varias cosas para el día siguiente, pensé que Alberto se había arrepentido, pensé que solo deseaba que le diese sexo oral y me engañó con lo del día martes, aunque debería ser un alivio, no lo era, necesitaba desesperadamente esos $2000 y aunque fuese lo mas difcil que tendría que hacer en mi corta vida, solo quería hacerlo y dejarlo atrás. Eran casi las 17.00 hs, cuando mi celular sonó. Lo atendí: -Hola bebe, te llamo para arreglar, a que hora paso por tí.
-Te parece a las 19.30 hs?
-Listo bebe, pasame la dirección.
Le dí la dirección de la casa de mi amiga, le pedí que me espere a la vuelta. Que una vez que llegue me mande un mensaje de texto y saldría.
-Nos vemos hermosa, y se despidió.
Preparé todo con mis papas, les dije que me quedaba a dormir en lo de Lorena, era muy común que me quedase en su casa. Fuí al baño, tome una tijera y me corté los pelitos de mi vagina, tomé la crema de afeitar y la afeitadora y me rasuré todos los pelitos, para dejarla peladita para Alberto, como me había pedido. Preparé miropa y me fuí. Lorena sabía que no pasaría la noche en su casa, solo le dije que estaba saliendo con un chico y pasaría la noche con el, necesitaba que me cubra por si llamaba mi mamá.
Estuve con Lorena esa tarde, le dije bien como sería lo del jueves, que no tenía que preocuparse por nada. Que mi amigo tenía auto y nos llevaría, que todo saldría bien. Me vió nerviosa y me preguntó que me pasaba. Le dije que no era nada, solo que pasaría la noche con un chico que me gustaba mucho, solo eso. Mi amiga me creyó. Hablamos de varias cosas, por un momento me olvidé que estaba a punto de hacer, pero un mensaje de texto me hizo recordar que estaba por hacer. "Ya llegué, anda saliendo que estoy en la esquina", decía el mensaje. Aun lo tengo guardado entre mis mensajes, no sé porqué, pero ahí esta.
Me despedí de Lorena, de sus padres y fuí a encontrarme con Alberto. Estaba muy bien vestido, usaba un traje y olía muy bien. Si bien no era un hombre atractivo podía ser peor.
-Vamos a tu casa? pregunté.
- Tengo un amigo que cuando necesito me presta su casa, en un lugar tranquilo. Conocés Avellaneda? es ahí.
-Sí lo escuché pero nunca estuve por ahí.
-No es linda la casa pero vamos a estar tranquilos, me dijo.
Durante el viaje me contó mas sobre su vida. Me dijo que estaba separado hace 2 años. Tenía dos hijos, el hijo mayor tenía 22 y ya vivía solo con unos amigos y su hija menor, Camila, que vivía con su madre durante los días de la semana y los fines de semana se quedaba con él. También me contó, ya antes de separarse estaba muy excitado con su hija. También me contó que se masturba con la ropa usada de su hija, con su ropa interior, jean, la ropa que usa para hacer gimnasia, que dejaba en su casa, para que se la lave, pero el conservaba la ropa usada hasta el jueves a la noche, y la lavaba para cuando su hija se quedase a partir del viernes, la tuviese limpia. Parecía cómodo hablando del tema conmigo, como si necesitaba desahogarse con alguien, y yo lo escuchaba atentamente, me resultaba interesante lo que decía, era algo completamente nuevo para mí. Y ya no parecía algo tan raro.
En un momento me dijo:
-Te tengo que pedir, si no te molesta que te llame por el nombre de mi hija, para hacerlo mas real, yo le digo Cami.
-Esta bien, no hay problema.
-Y que me llames papi en todo momento.
Asentí con mi cabeza. En la última parte del viaje, me contó lo bien que la había pasado conmigo el otro día y que se marturbó varias veces pensando en mi. Solo le sonreí.
Finalmente llegamos. Eran cerca de las 21.15 hs. Entramos a la casa. Era una casa pequeña pero linda, estaba muy limpia. Había un living, con un sillon de dos cuerpos blanco, una tele grande enfrente y una mesa con cuatro sillas. Al lado estaba una habitación con una cama de dos plazas, dos mesas de luz con un velador cada una y nada mas. Sencillo pero bien arreglado todo.
Alberto me ofreció algo para tomar, acepté, tenía la garganta muy seca. Mientras tomaba la gaseosa. Alberto puso un bolso que trajo consigo y lo apoyó sobre la mesa, lo abrió y empezó a sacar varias prendas de su hija. Las acomodó sobre la mesa, cuando termino, de su bolsillo sacó un sobre y me lo dió, te dejo un extra por si te querés comprar algo para vos o si necesitas algo mas para tu amiga.
-No hace falta, con los 2000 alcanza, gracias igual. Le contesté.
-No se discute mas, quedate tranquila que te lo vas a ganar bien.
-Gracias, le dije.
Por un lado estaba aliviada que ya tenía la plata, pero ahora iba a tener que estar a la altura de lo que me pidiese Alberto. Se sacó el saco y se sentó en el sillón.
-Cuando estés lista, empezamos Cami.
-Dale, estoy lista. Y me acordé lo que me había pedido. -Que querés que haga papi?
-Ponete delante mio Cami, y desvestite.
Me puse delante de el entre el sofá y la tele. Y me saqué la campera, de color negro que llevaba. Luego un sweater de color blanco, seguí con una remera blanca ajustada que usaba hasta quedar solo con el corpiño. Me saqué las zapatillas, me desabroché el jean y me lo baje, hasta los tobillos para luego sacarmelo. Solo me quedaba mi corpiño, la tanga de color negra ambas prendas y las medias amarillas que me llegaban por encima de los tobillos.
-Seguí Cami, no pares.
Continué con las medias. Me desabroché el corpiño, lo deje caer y finalmente bajé mi tanga hasta mis tobillos, quedando totalmente desnuda. -Esta bien así papi?. Dije.
-Si Cami, ponete la tanga blanca.
Fuí hacia la mesa, y la tomé, vi que estaba usada, me la puse, me quedo muy apretada, por lo visto Camila era un poco mas pequeña que yo de cuerpo. Luego Alberto me pidió que me ponga una minifalda negra que era de esas que cubren arriba y abajo. Me dió mucho trabajo ponermela pero finalmente, estaba vestida. Me pidió que baile para el, hice unos movimientos sexy y traté de bailar lo mejor que pude. Mientras lo hacía. Alberto tomó una pastilla.
-No te preocupes no me estoy drogando, es para cogerte mejor Cami y se rio.
No hacía falta que me diga nada, sabía lo que era el Viagra. Por dentro pensaba, por cuanto tiempo me cogería. No sé porque me hice la idea que serían solo un par de horas. Pero lo de la pastilla me hizo pensar que sería mucho mas largo de lo que pensaba.
Alberto volvió a sentarse en el sillón, con sus piernas abiertas. Me pidió que me siente sobre el. Lo hice, quedé dandole la espalda. El frotaba su pelvis contra mi cola mientras acariciaba mis pechos por sobre la minifalda. Luego continuó con mis piernas, las acaricibia y apretaba, sobre todo mis muslos. Fue subiendo hasta llegar a mi vagina y me la acaricia por sobre la tanga. No paraba de decirme Cami. En un momento me dijo:
-Arrodillate delante mio Cami.
Lo hice. No era necesario que me diga que hacer. Le acaricie su bulto sobre el pantalón, por unos segundos. Luego desabroché el cinto, el botón, le bajé el cierre, metí mi mano debajo de su boxer, sujete su pene y lo saqué afuera. Estaba completamente duro. Mientras lo sujetaba con mi mano derecha, empecé a masturbarlo, para luego meterme su cabeza en mi boca, se la chupé como nunca lo había hecho, jugaba mucho con mi lengua, apretaba fuerte con mis labios, chupaba y chupaba. En un momento me toma por detrás de mi cabeza, y empieza a hundir mi cabeza, sentía su pene entrar cada vez mas dentro de mi boca. Tuve que poner mis manos sobre sus muslos para tratar de evitar que me meta su pene completamente de mi boca, pero era mas fuerte que yo y finalmente su miembro estaba dentro de mi garganta, empezó a hundir mi cabeza y retirarla un poco para volver hundir su pene hasta el fondo de mi garganta lo hizo una y otra vez, empecé con arcadas, sentía muchas ganas de vomitar pero aguanté no se como, sentía una obligación de cumplir porque me había pagado y encima muy bien por mis servicios. En un momento me sujetó de mis cabellos, tiro mi cabeza hacia atrás y se paró al lado mió, yo seguía arrodillada. Me sostenía de mis cabellos con su mano izquierda y con su mano derecha se masturbaba apuntando a mi cara, sabía lo que se venía. Odiaba que me acaben en la cara, solo esperaba que no eyaculara sobre mis cabellos.
-Ahhhhhhh, para vos mi putitaaa ahhhhhhhh
Sentí como varios chorros de semen acabaron en mi cara, los dos primeros, fueron muy fuertes y cargados, luego hubo dos o tres chorros de poca cantidad. El primero me dio justo entre mis ojos, en la parte de arriba de mi nariz, por suerte tenía mis ojos cerrados, los otros chorros, fueron hacia mi mejilla izquierda y mis labios.
Alberto se tomo unos instantes, para recuperar el aire, pero sin soltarme de mis cabellos. Luego se sujetó su miembro con su mano derecha, y con su cabeza del pene empezó a resfregarla por mi cara esparciendo el semén por mi rostro, para luego metermela en la boca una vez mas. Me penetro con su pene 4 o 5 veces y me lo saco de adentro. Soltó mi cabeza y se tiro sobre el sillón.
Me estaba por limpiar mi cara con mis manos el semen de mi rostro, cuando Alberto me gritó:
-NO, no te limpies, quiero que tengas el semen en la cara toda la noche.
Eso si que no me lo esperaba, por dentro pensaba que sorpresas mas tendría para mí.
Pasaron varios minutos, no me decía nada. Yo me sentía algo imcomoda. Hasta que dijo:
-Te portastes como una putita Cami, tengo que castigarte hija.
-Si papi, perdón.
Me hizo ir hacia el, y me recostó sobre sus rodillas, quedando boca abajo y mi cola hacia arriba, me acarició mi cola sobre la minifalda, para luego subirmela hasta la cintura, dejando mis nalgas al descubierto. Empezó a manosearme mi cola, y me metio la tanga entre mi nalgas, dejandola como una colaless.
-No me gusta hacer esto Cami, pero tenes que aprender la lección.
-Si papi, me lo merezco, le dije.
Empezó a nalguearme. Ya todo se estaba volviendo muy loco. Pero en algún momento acabaría. No eran muy fuertes las nalgadas. Pero era una trás otra. Al principio solo me ardía, pero se empezó a volverse mas doloroso. Sentía muy sensible la zona. Empecé a gritar muy fuerte del dolor, sacudía mis piernas, me retorcía pero solo lograba que me nalguease mas fuerte. Finalmente se acabaron las nalgadas. Me quemaban las nalgas.
Alberto me dijo, que me ponga en 4 patas como una perrita y que camine en esa posición por todo el living. Lo hice y me fuí gateando como una perrita como me decía. En un momento estaba frente a una pared y me dijo que me detenga ahí. Me quedé en esa posición. Se paró y fue a la habitación. Miraba de reojo, la verdad que ya me preocupaba con que fantasía podría salir de su cabeza. Sentía ruido. Finalmente vino con un espejo que lo colocó enfrente mio. Era un espejo grande, tendría como un metro de altura por medio metro de ancho. Comenzó a desvestirse, podía verlo por el espejo. Cuando termino se arrodilló detrás mio. Tomo la parte de arriba de la minifalda que cubría mis pechos y me la bajó hasta la cintura, la parte de abajo ya me la había subido por lo que toda la minifalda de Camila estaba en mi cintura. Luego tomó la tanga por mi cintura con sus dos manos y me la bajo hasta las rodillas. Se paró nuevamente, tomó otra tanga usada de la mesa, esta era de color rosa y me la puso en la boca. Tenía olor, pero era soportable. Se volvió a arrodillar detrás mio. Me tomó por la cintura con sus manos, acomodó la cabeza de su miembro, contra mis labios vaginales y me hundió de golpe su pene hasta el fondo de mi vagina. Una vez adentro, empezó a embestirme salvajemente. Parecía loco, su cara se transformó y me penetraba como un animal, se sentía el ruido del chocar nuestros cuerpos. Su tono de voz y los comentarios empezaron a cambiar, me decía de todo mientras me penetraba, no sabía si se lo decía a su hija o eran hacia mi los comentarios:
-Te gusta trolita de mierda, toma, te voy a llenar de leche putita, sentí mi verga, entre otras cosas.
-Si papi, ahhhhhh, mmmmm, que rico es tu pene, mmmmmmm. Lo calentaba lo mejor que podía con mi experiencia.
Empecé a sentir su mano derecha bajando hasta la mitad de mi nalga derecha, e introdujo su pulgar en mi ano. Me dolió un poco, solo esperaba que no me metiera el pene en mi cola con la violencia que me estaba penetrando mi vagina. Fueron varios minutos que me continuó dando sin parar. Hasta que sacó su pene de mi, y rapidamente lo acomodó, contra mi ano. Bajé la cabeza resignada, tenía esperanza que no me lo hiciera por atrás. Con su mano izquierda seguía apretando mi cintura y con la derecha sostenía su pene, tratando de meter su cabeza en mi ano. Le dió mucho trabajo, me lastimaba con la presión que lo hacía, pero era como si su vida depensiese de meterme su miembro dentro de mi cola de lo concentrado que estaba. Finalmente su cabeza me penetró, si no fuese por la tanga de Camila que tenía en la boca, el grito se hubiese escuchado hasta la esquina. Mis brazos se doblaron, no se si del dolor o del cansancio de estar en 4 patas. Ahora estaba con mis codos apoyados en el piso y las rodillas. Siguió hundiendo su miembro dentro mio. En un momento me tomo de vuelta por mi cintura con sus dos manos, y empezó a hundir su pene de a poco dentro de mi cola, lo sacaba un poco y lo volvia a meter un poco mas adentro, así hasta que me penetró completamente, me la metía y sacaba lentamente, hasta que comenzó a cambiar el ritmo y la embestida se volvió violenta, empezo a darme bien duro nuevamente. Comenzó a gritarme de nuevo:
-Hija de puta te gusta la verga de papa dentro de tu culo, así te coje tu novio? perra de mierda, estaba sacado, y esta vez era con su hija Camila.
Me asusté bastante, ya el dolor pasó a segundo plano.
Si no fuese por la tanga en mi boca, mis gritos se escucharían por toda la casa, solo gemía esperando que acabe.
A los minutos sentí sus manos apretando mi cintura con mucha violencia, me hundió su pene hasta el fondo.
-Ahhhhhhhhhhhhhhhh, grito. Y su semen lleno mi interior.
Estaba destrozada, muy cansada pero aliviada. Respiraba agitadamente. Su pene aún estaba dentro mio. De apoco iba perdiendo su dureza, hasta que quedó en su estado normal. Se paró. Me extendió su mano y me levantó. Mis piernas se doblaron y si no fuese por Alberto me hubiese caido.
-Que paso nena, te sentís bien?
Me saqué la tanga de la boca y le dije:
-Si, me maree cuando me paré no es nada.
Cuando dí un paso, el dolor que sentí en mi ano fue mortal. Me dificultaba para caminar.
Alberto se me acercó. Me abrazó y comenzó a besarme, metió su lengua en mi boca y empezó a besarme, hice lo mismo. Nos besamos unos minutos, el me acarició mi espalda y mis nalgas que aún ardían. Luego se detuvo.
Se puso una bata y pidió una pizza para que comamos.
Le pedí permiso para ir al baño. Me dijo que sí pero que me quería ver. Le insistí que me daba verguenza. Pero el insistió mas y lo dejé.
Me senté, pero tuve que levantarme enseguida del dolor de mis nalgas, me las había lastimado de tanto nalguearme. Esta vez solo me puse en cuclillas y oriné. Alberto me miraba atentamente. Cuando terminé se me adelantó y tomó un pedazo de papel higiénico y me limpió mi vagina. Me puse muy colorada, sentía mi cara estallar, fue muy vergonsozo todo. En ese momento tocaron timbre, era la pizza y Alberto fue a atenderlo.
Me miré en el espejo del baño mi nalgas y estaba bien rojas y con puntitos de sangre. En mi cintura tenía la marca de sus dedos. Encima soy de piel muy blanca y apenas me golpeo me marco toda.
Salí del baño y Alberto me pidió que me vista con un short blanco bien corto que apenas cubría mis nalgas, y estaba algo trasparente del uso y una musculosa de color azul. Me dijo que son las prendas que usa Camila cuando se queda a dormir los fines de semanas.
Comimos no hablamos mucho, los dos estabamos agotados. Ya eran la 1.35 am, cuando me dijo que ya era hora de acostarse. Me alegró saber que se acabó el sexo.
Fuimos al cuarto. Me pidió que solo me quede con el short. Me saqué la musculosa, el se sacó la bata y me acosté, el hizo lo mismo. Debajo de las sábanas. Se puso detrás mio, yo le daba la espalda y me apoyó su miembro contra mi cola, empezó a refregarlo contra el short y me manoseaba las tetas, me pidió que se lo agarre, se lo sujeté y le masturbé como pude en la posición que estaba. En un momento, me saca la mano de su pene y se masturbó detrás mio hasta que acabó contra mi espalda. Me abrazó y se durmió. A mi me costó bastante dormirme, pero finalmente pude.
No se cuanto había pasado, aún no me había despertado del todo pero Alberto me despertó. Me puso boca abajo y me bajó el short hasta por debajo de las rodillas. Se recostó sobre mí. Y puso su pene entre mis nalgas, luego penetró mi ano nuevamente, yo todabía estaba atontada, me había quedado profundamente dormida. Fue doloroso pero soportable, no se si era de lo dormida que estaba o mi ano había quedado dilatado de la penetración anterior, su pene fue entrando de a poco, con su mano izquierda, me tapó mi boca y me dijo al oido:
-No hagas ruido que vas a despertar a mama que está durmiendo aca.
Tenía muchas fantasías por cumplir, penetrar a su hija analmente con su esposa al lado, era muy loco, pero Alberto no tenía límites, me preguntaba hace cuanto esta planeando todo esto.
Me penetró varios minutos dejando caer todo el peso de su cuerpo contra el mio, lo hacía despacio, metía su pene hasta el fondo de mi cola, lo sacaba y lo volvía a meter. Parecía que se lo creía en serio que su esposa estaba al lado porque trataba de no hacer ruido. Finalmente acabó en mi cola, dejo su pene dentro mio hasta que perdió su erección, sacó su mano de mi boca y se durmió encima mio.
Desde ese momento no pude dormir mas. Pasarón unas cuantas horas hasta que empezó a amancecer. Alberto se despertó. Me puso boca arriba y comenzó a besarme con su lengua mientras su mano derecha entró por debajo de mi short y empezó a manosear mi vagina y a meter sus dedos dentro mio mientras me besaba. Se pasó un buen rato así. Hasta que me dijo que nos teníamos que preparar para irnos. Se fue a bañar. Cuando salió, entré a la ducha, la verdad me hacía falta ese baño, estaba muy sucia, sentía semen por todo mi cuerpo. Alberto mientras se afeitaba me miraba de reojo.
Me vestí. Alberto se cambio. Y nos fuímos. Fuimos a desayunar. Me preguntó si me había lastimado, o si se le había pasado la mano. Le dije que no. Me contó lo dificil que es contenerse con su hija. Que lo había ayudado mucho. Y me propuso si quería el próximo mes, si estaba interesada en el dinero, podríamos repetirlo. Le dije que solo lo hice por mi amiga, pero lo tendría en cuenta.
Me despidió y agradeció mucho lo que había hecho y se fué.
Esa mañana fue insoportable, estaba con sueño, el cuerpo adolorido, se me hizo muy largo el día. Esa tarde dormí sin parar hasta la hora de cenar.
Después de cenar con mi familia, me fuí a mi cuarto, me miré como estaban mis nalgas, ya se notaban los moretones de color violeta. Pensé mucho sobre esa noche. No se si fue por ayudar a mi amiga o que estuve a la altura de todo lo que me pidió, que cuando pienso en esa noche me siento orgullosa, antes de que pase sentía cargo de culpa de vender mi cuerpo, pero la verdad es que me gusto la forma en que enfrenté todo y me hizo muy bien para mi autoestima.
Bueno espero que les haya gustado la historia como ayudé a mi mejor amiga.
Besos