Eramos muy amigos. Interiormente creo que siempre nos gustamos, aunque por una u otra cosa nunca coincidíamos en nuestros tiempos y lugares.
Un día bailando, le digo al oído: Qué ganas de besarte. Ella se sorprendió mucho, o eso aparentó. La cuestión es que no me dio cabida. Me rechazó. A mi no me terminaba de cerrar que no quisiera, así que seguí sobrevolando.
Meses después la invito a mi casa (estaba solo) y nos pusimos a mirar tele en la cama. De repente quedamos enfrentados, mirándonos en silencio...me tiré otra vez con lo mismo: Qué ganas de darte un beso. Esta vez no dijo nada y yo avancé. Qué rica boca. Nos besamos un rato largo. Como me gustaba saborearla, lamerle los labios, su lengua, apretarla contra mi. Ese día no llegamos muy lejos. Apenas pude tocarle los pezones duritos y parados. Me quedé con las ganas de chupárselos.
La revancha vino al otro día. Volvió a casa y esta vez los besos fueron sólo el principio. Por fin pude chuparle los pezones. Los tiene grandes como a mi me gustan. Se les paran mucho. Yo creo que parados deben tener como 1 cm y medio, sin mentir. Me los metí en la boca, los mordisqueé, cómo me gustan los pezones...Nos fuimos desvistiendo y le fui besando todo el cuerpo hasta terminar en su rica conchita. Se la chupe un buen rato. No podía terminar de creer lo que estábamos haciendo. Coger con una amiga intima es algo muy especial. Muy lindo y también genera algo de miedo al después. Igual nada me iba a detener. Seguí con su concha rica hasta que cambiamos. Ella empezó a chuparme la pija. Las primeras veces generalmente nos son las mejores. A algunas mujeres les cuesta soltarse. Esa vez no fue una gran chupada. Eso quedaría para más adelante. Le saqué la pija de la boca y le dije que ahora la iba a cojer. Me acosté y la hice montarse en mi pija. Se la fue metiendo despacio, abriendo la boca para largar algunos soplidos a medida que iba entrando... hasta que mi pija desapareció por completo. Ahí empezó a cabalgarme mientras me decía..."que hijo de puta, mira lo que me estás haciendo hacer"...yo me reía y disfrutaba de tamaña hembra. Cojimos un rato, de perrito, ella abajo, de costado hasta que acabamos y nos quedamos abrazados, aunque un poco confundidos, o mejor dicho, quietos y en silencio para ver cuál era la reacción del otro frente a lo que habíamos hecho. Gracias a dios hubo otras veces donde la calentura aumentó. Seguimos a escondidas un tiempo más hasta que ella se puso de novia y todo terminó. Seguimos siendo amigos, más que antes, aunque nunca más hablamos del tema. Y en mi cabeza siempre está la sensación de que algo queda, que en algún momento se pude volver a dar.
[/size]